POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
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La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

lunes, 9 de enero de 2012

Sonetos por la Paz de Irene Mercedes Aguirre. Argentina



("La mujer libre", obra original de Ramón Palmeral)


Tríptico de la Paz

1
Blanca paloma

¿Dónde te fuiste, sueño de la infancia
cuyos audaces vuelos admiraba,
y con pequeña mano dibujaba,
en los estíos de sutil fragancia?

¿Dónde te fuiste? ¿De qué copa escancia
tu pico áureo que en mi ser se clava
como una ausencia que la dicha traba,
como veneno, como cosa rancia?

Vagan mis ojos como los corceles
de mil Atilas cabalgando al viento,
añicos ya los falsos oropeles

¡Y entre las redes de mi pensamiento,
corro a buscar de nuevo los pinceles
para plasmarte con mi sentimiento!


2
Oscura guerra

¿De qué manera captaré la aurora
en estos tiempos de constantes noches?
¡Años del lobo, triunfos de fantoches,
dolores de hoy, espanto de las horas!

¿Cómo guardar un poco de esperanza
mientras tus negros hados, desde un podio
quieren, con rostros florecidos de odio,
entorpecer al Hombre cuando avanza?

¿Debo dudar que puedo, que podemos,
y sofocar el grito que se escapa,
preso de angustia, desde mi garganta?

¿O recordar que el alma no se atrapa
pues, aunque duela, siempre avanzaremos,
pese a las flores negras que tú implantas?


3

Tu milagro

¡Te estoy buscando entre lo mutilado,
entre el dolor que fluye a borbotones,
hoy, que no existen calma ni razones,
y la Bondad y el Ser se han replegado!

¡Te estoy buscando entre los recovecos
de estos momentos de terror humano,
cuando Satán nos tiende las dos manos
para encerrarnos en sus negros huecos!

¡Y al fin te encuentro, triste, desolada,
buscando en vano la fragancia hermosa
-laurel caído de tu pico magro-

que ausente está. Sólo cenizas. Nada.
¡Salvo tu Amor, ese plumón que roza
nuestra opresión y tiende hacia el milagro!


® Aguirre, Irene Mercedes, Buenos Aires 2011 , Argentina