POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.
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miércoles, 1 de abril de 2026

Poema de Carmen Conde dedicado a Miguel Hernández tras su muerte en prosa poética

 


 


 Al pie: «Castilla, en el año de su muerte 1942».

 (Aunque desde 1941 residía con Amanda Junquera en la casa de Vicente Aleixandre de la calle Velintonia, 5 de Madrid) al escribir Castilla, y no Madrid, despinta un poco para los censores del franquismo,  porque en esas fechas Madrid formaba parte de la Región de Castilla la Nueva con Toledo Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, hasta la Constitución de las Autonomías de 1978. 

Poema en prosa descubierto por el catedrático de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga en el Patronato  Carmen Conde-Antonio Oliver en Cartagena


Cuando Carmen Conde se enteró de la muerte de Miguel Hernández en meses posteriores al 28 de marzo de 1942 en Alicante, ella se encontraba refugiada en Madrid  junto a su amiga Amanda Junquera, esposa del catedrático Cayetano Alcáza Molina. Ambos pertenecían al bando nacional, lo que hacía que su situación fuera especialmente protectora y favorable, ya que Conde era republicana y ya había acabado la guerra civil.

Profundamente afectada por la noticia, escribió una carta en prosa poética sin destinatario, que quedó archivada en el Patronato de su nombre en Cartagena  y nunca llegó a publicarse. Este texto llevaba por título “A Miguel” y constituye un testimonio íntimo del dolor y la admiración que sentía por el poeta.

Carmen Conde y Miguel Hernández se habían conocido años antes, en Orihuela, el 2 de octubre de 1932, durante la Romería Lírica que los escritores y poetas oriolanos dedicaron a Gabriel Miró, a quien admiraban profundamente, ya que Miró era autor de obras famosas novelas Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso, de los años veinte ambientadas en Orihuela, la ciudad del Segura (Segral) que conocía bien. Entre los organizadores se hallaba Ramón Sijé, Carlos Fenoll, José María Ballesteros...

El escritor Gabriel Miró había estudiado en el Colegio de Santo Domingo en el siglo XIX, junto a su hermano Juan. Además, su madre, doña Encarna Ferrer Ori, era natural de Orihuela y tenía allí familiares que podían encargarse del cuidado de sus hijos, lo que reforzó su vínculo con la ciudad. El padre Juan Miró Moltó era natural de Alcoy, ingeniero de Obras Publicas.

Como resultado de esta Romería Lírica, se inauguró un busto de Miró en bronce del escultor murciano José Seiquer Zanon, que actualmente se halla en la Glorieta Gabriel Miró de Orihuela. en aquellas ocasión se publicó solo número titulado "El clamor de la verdad".

.......................ADENDA...........

El 30 de marzo de 2026 la Asociación Cultural AUCA de las Letras de Alicante le dedicó un acto homenaje a Carmen Conde por los 30 años de su fallecimiento (1996-2026) en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, Casa Bardín de la calle san Fernando 44, de Alicante, organizado por Eugenia Sánchez y Manolo Condevolney con la participación de una veintena de poetas, entre ellos Ramón Palmeral leyó el poema "A MIGUEL", convertido en poema que dice:

 

                          (Ramón Palmeral, leyendo el siguiente poema "A Miguel")

                  

                A MIGUEL


             ¡Qué joven eras, Miguel!
             con tus ojos azules y fanáticos, 

             tu rostro de tierra fresca aún sin arar.


             Tus dientes, fríos de blancura,

             y aquella risa —mar mío—

             que subía por tu cuerpo

             y temblaba en tus brazos.

             ¡Qué pena tan negra,

              tan honda como raíces,

              saber que moriste en una ciudad amarga

              donde cambiaron tu vida

              por otra vida joven

              que nosotros no matamos!


              Yo pensaba que eras

              mi hijo más noble,

              mi amigo más alegre,

              mi hermano más joven.


             La mano más limpia

             que tomó mi mano,

             los ojos azules

             que mejor miraban el mundo.


             iY ahora quedamos solos

             con nuestros muertos!


             Uno tras otro…

             iremos reuniéndonos con vosotros,

             los que ya habéis caído,

            esperándonos con una sonrisa de hierba

            entre los dientes.


Castilla. Carmen Conde, 1942


(Original encontrado por el catedrático Francisco Javier Diez de Revenga conserva en el archivo del Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver de Cartagena.

 

 Aunque por otra parte Castilla no es Madrid, se hace constar  que en otoño de 1941, regresan  (Carmen y Amanda) a Madrid para instalarse en el piso superior del inmueble número 5 de la Calle Velingtonia, propiedad de Vicente Aleixandre, que residía en la planta baja.

 

 



Video donde Ramón Palmeral leyó el poema el 30-03-2026

Leer la noticia en Nueva Tribuna de Madrid, de 07-04-2026, por Ramón Palmeral 

jueves, 5 de marzo de 2026

ideo. Ramón Palmeral recita "Canción del esposo soldado" de Miguel Hernández, 4 de marzo de 2026 en Sede de la Universidad de Alicante

 

He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

 Morena de altas torres, alta luz y altos ojos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

 Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a retorzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

 Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
le acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

 Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

 Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado,
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejare a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

 Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

 Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

 Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Miguel Hernández, 1937 

.......................Recitado el 4 de marzo de 2026 en la Sede de la Ciudad Universitaria de Alicante en el homenaje titulado "Miguel Hernández: Presente en nuestras voces". Organizado por Juan Antonio Urbano.