Sección literaria del escritor y poeta alicantino Ramón Palmeral. Ocasionalmente publica textos de otros poetas y escritores
POESIA PALMERIANA
Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.
(Retrato de José Luis Zerón a plumilla y lápiz por Palmeral 2026, para Wikipedia)
Datos tomados de Wikipedia
José Luis
Zerón Huguet (Orihuela, Alicante; 28 de octubre de 1965) es un poeta,
escritor, editor y periodista español. Autor de numerosos poemarios y
codirector de las revistas Empireuma
y La
Lucerna. Los poemas suyos han sido traducidos al inglés,
italiano, francés y rumano.
Biografía
Nació en
Orihuela (Alicante) el 28 de octubre de 1965. A los 19 años de edad fundó y
comenzó a dirigir la revista de creación literaria Empireuma junto con
los también poetas y escritores Ada Soriano,
José
María Piñeiro, Fernando Piñeiro y José Manuel Ramón. Revista que se editará de forma más o menos regular hasta 2015 y donde
aparecerán colaboraciones de escritores como Antonio Gracia, Fernando Iwasaki, Jorge Riechmann, Antonio Colinas, Vicente Luis Mora o Jordi Doce, entre muchos otros. Trabajó durante cuatro años (1987-90) como redactor de la Vega Baja en el
Periódico Elche y dos (1989-90) como corresponsal en la edición alicantina del
diario ABC. En
1991 fundará la revista sociocultural La Lucerna. Y al
año siguiente se creará la Asociación Cultural Ediciones Empireuma por
iniciativa del escritor y pintor José
Antonio Muñoz Grau.
En el año
2006, fue invitado por el Ministerio de Cultura español y el Instituto
Cervantes de Bucarest a viajar a Rumanía para participar, como director de la
revista Empireuma, en un encuentro de revistas literarias españolas y
rumanas en el Centro Cultural de Bucarest y en un recital colectivo en la
Universidad Stefan cel Mare de Suceava.
En cuanto a
su producción poética, ha publicado tres plaquetas: Anúteba (1987); Alimentando
lluvias (1997); y Las llamas de los suburbios (2010), y ocho
poemarios: Solumbre (1993); Frondas (1999); El vuelo en la
jaula (2004); Ante el umbral (2009); Sin lugar seguro (2013);
De exilios y Moradas (2016); Perplejidades y certezas (2017); Espacio
transitorio (2018); Intemperie (2021); y Hable la luz (2024).
En el año
2012 fue el responsable de la edición Antología comentada de Carlos Fenoll
y en 2013 de la Antología poética de Joaquín Mas Nieves.
Ha publicado
ensayos, artículos, cuentos y poemas en numerosas revistas nacionales e
internacionales: Turia, Cuadernos del matemático, Barcarola,
Nayagua, Opticks Magazine, Excodra, Crátera, Licencia poética o La Revista
Áurea.
Escribió
asiduamente en el periódico digital Minuto Cero y en la revista digital La Galla
Ciencia. Actualmente colabora en el blog Frutos del tiempo
y en el periódico digital El cuaderno. Desde 2018 coordina los
'Encuentros con la poesía en la Casa Natal de Miguel Hernández.
Obras
Poesía
Anúteba, Ediciones Empireuma,
Orihuela, 1987. Plaqueta. Junto a Ada Soriano.
Solumbre, Ediciones Empireuma,
Orihuela, 1993.
Alimentando lluvias, Instituto Alicantino de
Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 1997. Plaqueta.
Frondas, Ayuntamiento de Piedrabuena y
Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Ciudad Real, 1999.
El vuelo en la jaula, Cátedra Arzobispo Loazes,
Universidad de Alicante, 2004.
Ante el umbral, Instituto Alicantino de
Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 2009.
Las llamas de los suburbios, Fundación cultural Miguel
Hernández, Orihuela, 2010. Plaqueta.
Sin lugar seguro, Editorial Germanía, Alzira,
2013.
De exilios y Moradas, Polibea, Madrid, 2016.
Perplejidades y certezas, Editorial Ars poética,
Oviedo, 2017.
A salto de mata. Fragmentos de
un diario 2008-2016, Ediciones Frutos del Tiempo. Elche, 2023.
Encrucijadas. A salto de mata 2, Editorial Polibea, Madrid,
2025.
El umbral y las resonancias, Fundación Cultural Miguel
Hernández, Orihuela, 2026.
Antologías
Los poemas
de José Luis Zerón Huguet han sido incluidos en las siguientes obras:
Poesía joven alicantina, Diputación de Alicante, 1985.
Poetas españoles de hoy, Universidad de Perpiñán,
1986.
Los nuevos poetas, Editorial Seuba, 1994.
Alimentando lluvias, Instituto Alicantino Cultura
Juan Gil-Albert, Alicante, 2001.
Artistas por Miguel Hernández
en su centenario 1910-2010, Orihuela, 2010.
Tauromaquia teñida de azul
“Brindis a Antonio Sarabia “El Into”, exposición de José Aledo Sarabia, Orihuela, 2011.
Miguel Hernández desde América, University of Texas, 2011, en
torno a la conmemoración del centenario del nacimiento de Miguel Hernández.
El libro de plomo, Orihuela, 2013.
Antología Actual de la Poesía
Española. La escritura plural. Selección, notas y presentación Fulgencio
Martínez, Ars poetica, 2019.
Polifonía de lo inmanente
(apuntes sobre poesía española contemporánea (2010-2017). Lastura ediciones y Editorial
Juglar, Castilla-La Mancha, 2017.
Quedan los árboles, edición de Jordi Doce y
Álvaro Valverde, publicada por la Fundación Muñoz Ortega, Badajoz, 2025.
Asimismo, ha
preparado antologías de otros autores:
Hacia Miguel Hernández.
Artículos de Ramón Pérez Álvarez, edición y prólogo, Aitor L. Larrabide y José
Luis Zerón Huguet. Fundación Cultural Miguel Hernández y Asociación
Cultural Ediciones Empireuma, Orihuela, 2003
Antología comentada de Carlos
Fenoll,
Concejalía de Cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela, 2012
Antología poética de Joaquín
Mas Nieves,
Concejalía de Cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela, 2013
Encuentros con la Poesía en la
Casa Natal de Miguel Hernández. 27 poetas. Fundación Cultural Miguel
Hernández y concejalía de Cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de
Orihuela (Coordinador editorial), 2019.
El corazón del claroscuro.
Poesía reunida de Miguel Ruiz Martínez, Fundación Cultural Miguel Hernández
(Coordinador editorial junto a Ada Soriano y José María Piñeiro), 2019.
Encuentros con la poesía. 13
poetas,
Fundación Cultural Miguel Hernández y Excmo, Ayuntamiento de Orihuela,
2020.
Encuentros con la poesía. 13
poetas,
Fundación Cultural Miguel Hernández y Excmo, Ayuntamiento de Orihuela,
2021.
Premios
·Accésit del
Premio Ciudad de Orihuela 1987 por Solumbre
·Premio
Nacional Los Montesinos 2001 por el poema extenso Paisaje del insomnio
·Premio
Nacional de Poesía Nicolás del Hierro 1999 por Frondas
·Premio
Nacional de Poesía Ciudad de Callosa 2000 por Ante el umbral
·Premio
Nacional de Novela Corta de Callosa 2000 por Detrás de lo que fuimos
·Finalista del
Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández 2000 por Ante el umbral
·Finalista del Premio de la Crítica Literaria
Valenciana 2024 por A salto de mata.Fragmentos de un diario
2008-2016.
Entrevista al poeta José Luis Zerón Huguet: ascetismo o la poesía como morada
" La poesía es intemperie, búsqueda, duda e
incertidumbre, y desobedece a la costumbre", explica el poeta José Luis
Zerón tras la publicación de De exilios y moradas.
Doctor en Filología Hispánica por la
Universidad de Murcia y licenciado en Antropología por la UNED, Premio
Nacional Fin de Carrera, es el coordinador del área de Sociedad y
Cultura de MUNDIARIO. Docente, investigador y escritor de narrativa
juvenil, su última obra es el poemario Luz de los escombros. Es
columnista y crítico de MUNDIARIO.
> ENLACES RECOMENDADOS EN MUNDIARIO.COM
> Aquí préstamos
José Luis Zerón, poeta/ J.L.Z
Tras publicar en la editorial Polibea su
nuevo poemario, De exilios y moradas, entrevistamos a su autor, José
Luis Zerón Huguet, quien expone en esta conversación su profunda visión
de la literatura, un culto chamánico en el que la escritura es una forma
de "búsqueda de lo misterioso".
El hermetismo de la poesía de Zerón es una incesante exploración de
la inquietud, esa inquietud que nace de la desaprobación de darlo todo
por sentado, de dar por sentado que la vida es un mero accidente y
carece de explicación posible. De exilios y moradas es una respuesta
probable a esa desazón silenciosa que acompaña al autor desde su primer
poemario, Solumbre, hace más de treinta años.
Pregunta: Tu nuevo poemario tiene el don del ascetismo; una línea
mística que comienza con El vuelo en la jaula y donde lo religioso, lo
espiritual, lo monacal, no entendidos como ortodoxia o creencia en una
fe, aparecen en tu visión de la realidad. ¿Por qué?
Respuesta: Sí hay una línea de ascetismo en De exilios y moradas,
compartida con otros poemarios míos anteriores, pero no creo que sea
monacal. En este, y en otros libros míos, hay una veta sensual y
matérica de la que se ha hablado menos. Mi poesía ha sido calificada de
visionaria, hermética, filosófica, metafísica… etiquetas que he
aceptado con muchas reservas. ¿Mística? No persigo una unión con lo
sagrado. En todo caso la vía mística de mi poesía surgiría de esa
búsqueda de lo misterioso que nos permite la escritura poética. Ese
misterio que nace de la relación profunda de la poesía con la vida y
con el lenguaje. Juan Ramón Jiménez escribió que “el poeta es un
místico sin dios necesario” y ,de manera más o menos explícita, los
poetas que a mí me interesan hablan del misterio. No creo que mi poesía
sea religiosa porque, como bien dices, no se reconoce en ella una
relación con Dios ni con cualquier divinidad, ni está sometida a
ninguna ortodoxia o credo.
Por otra parte, creo que las religiones, sobre todo las que aún
tienen poder, no son más que sistemas tradicionales que se basan en
dogmas indemostrables y un conjunto de normas y leyes que los creyentes
han de acatar ciegamente.
P. : Es uno de tus poemarios más largos y su estructura parece
responder a la organización de un tratado medieval como bien refiere el
título.
R.: De exilios y moradas está dividido en cuatro secciones, pero hay
dos partes diferenciadas, yo diría que hasta enfrentadas: en la primera
sobresale el sentido de la trascendencia, el lenguaje interrogativo. El
ser humano no tiene más remedio que conocer para sobrevivir y
explicarse, y para llegar a ese sentido de la vida se hace necesario una
recuperación de la metafísica y un convencimiento de que solo desde la
analogía es posible entender el mundo, pues todo es lucha de contrarios y
a la vez reconciliación de los mismos, es decir desde el conflicto o la
unidad, todo está relacionado y todo es nexo. Y esos nexos se pueden
percibir desde el mestizaje, la impureza, la mixtura, el sincretismo.
No pierdo el referente numinoso, no puedo ignorar el sentido de la
trascendencia o espiritualidad, pero, como he dicho, no me refiero a un
dios o una fe o creencia determinada ni nada que tenga que ver con la
dogmática religiosa. Hablo de una convicción laica de apertura, de
interacción con el medio, que nos permita soportar la incertidumbre y
alcanzar una seguridad ontológica ante el aparente "nonsense" del
universo y de nuestra propia existencia como seres humanos. Cerrar la
vía de lo trascendente sería regresar a una vida chata, sin misterio ni
energía gnoseológica. Pero aferrarse a ella por completo supondría caer
en el extravío y el engaño complaciente.
En cambio, en la segunda parte -que incluye las dos últimas secciones
del libro-, trato de transmitir una visión inmanente. Los poemas son
más sensitivos y emotivos, y hablan de la naturaleza de las cosas, del
amor y el desamor. Vengo a decir que las grandes preguntas no tienen
respuesta, y que si hay un plano oculto no podremos desvelarlo porque el
enigma y su concepción numinosa y ominosa es un motivo de incomprensión
y, por tanto, resulta inefable. Termino afirmando el aquí y ahora
terrestre, el universo inmanente. El mundo tangible y perceptible con
sus maravillas, sus estímulos y también su parte de realidad que no
conocemos.
P.: El título del libro tiene esa cualidad de tratado medieval, de
opúsculo, de una obra diseñada más para divulgación que para la
ensoñación.¿Es accidental o intencionado?
R.:Es intencionado. Alberto Chessa ha escrito sobre ello en el
magnífico prólogo que encabeza mi libro y poco tengo que añadir. Me
gustaba el título arcaizante, con esa sonoridad a tratado medieval y que
al mismo tiempo servía como homenaje al De rerum natura de Lucrecio, un
libro que ha influido en mi poética. La Edad Media es una época tan
terrible como fascinante y no es tan oscura como muchos creen. Hay una
corriente creativa y filosófica que a mí me interesa y que incluye a
Hildegard von Bingen (una verdadera sabia y precursora en muchos campos
de las artes, el pensamiento y la medicina), los bestiarios, los códices
miniados, la arquitectura románica y gótica los trovadores, el
misticismo especulativo del maestro Eckhard y los goliardos, por poner
algunos ejemplos.
P: ¿Por qué se ha tratado desde muchos ámbitos de la poesía el
hermetismo como un defecto de forma? Yo te considero un poeta hermético y
esa cualidad hace que tu poesía tenga su voz propia.
R.: Supongo que porque ha habido muchos abusos. Hay poetas que
oscurecen deliberadamente su poesía para ocultar una retórica vacía;
estos no indagan ni revelan; su escritura se retrae en beneficio de una
apariencia ininteligible. La poesía llamada hermética seduce cuando es
honesta, indagatoria, interrogativa, abismal e invita al lector a llegar
hasta el fondo enigmático de la realidad. Por otra parte, el lector no
especializado demanda una poesía de línea clara y realista que pueda
comprender en una primera lectura, sin demasiados esfuerzos.
No eres el único que me considera un poeta hermético. No sé si lo
soy. He leído hace poco una frase que me ha gustado: “uno propone y el
lenguaje dispone”, y a veces así es. Uno no siempre sabe cómo va a ser
el poema que le ronda la cabeza. En mi caso yo no digo: “voy a escribir
una poesía oscura y compleja”, no lo pretendo así; ocurre que mi poesía
está escrita desde la percepción, la imaginación y la reflexión, y unas
veces el resultado es más hermético y otras más diáfano, pero si un
poema es siendo hermético no debemos adulterarlo para que llegue al
lector con más facilidad. Siempre he dicho que el lector también debe
hacer un esfuerzo de comprensión, puesto que en la poesía siempre habrá
zonas en sombra y dobles y múltiples sentidos, incluso un poema de línea
clara y realista no admite una única lectura.
P.: Pese a ese hermetismo, como manifiestas, tus lectores encuentran en ti esas emociones que buscan.
R. : En mi poesía también hay, creo, un eros y líneas de
transparencia, como así lo habéis apuntado algunos lectores; pero es
cierto que está sustentada fundamentalmente en paradojas, oximorones,
contrastes, retruécanos y antítesis que resaltan la interminable rueda
de conflictos y reconciliaciones que constituye la vida, y esto a veces
puede confundir y desconcertar al lector. De lo que siempre he tratado
de huir es del solipsismo. No debe confundirse hermetismo con
solipsismo. Como dice el poeta Eduardo Moga: “La poesía es una actividad
radicalmente individual, pero también axialmente colectiva: no se
entiende sin un antes y un después; sobre todo, no se entiende sin ese
otro que nos empuja a escribir y se aviene a escucharnos, aunque ya haya
muerto: su escucha modifica lo que escribimos y acaso lo que somos”. En
mis poemas también hay un diálogo del yo con los otros. Mi relación con
el mundo pasa necesariamente por un acercamiento a los demás.
P. : En tu libro, hay temas universales, pero percibo cierta actitud
de derrotismo en algunos poemas, de resignación ante la fatalidad de lo
humano. ¿Me equivoco?
R.: Bueno, en el libro hay poemas ciertamente pesimistas, como
“Moloch”, que abre el libro y cuenta el sometimiento del ser humano a
esa fuerza implacable e insaciable que es la muerte, con una visión
particular de la Historia como acto sacrificial (el hombre llevado al
matadero en nombre de la civilización), también hay otros que transmiten
la angustia causada por los estragos que ocasiona el paso del tiempo,
si bien hay poemas luminosos y esperanzados y en muchos de ellos se
transmite un conflicto entre el desasosiego, la desesperanza y la
plenitud. No obstante, en la última sección del libro hay poemas que
niegan el pesimismo, por ejemplo “Miro el mundo”, o el poema dedicado a
mi hija, o los cuatro dedicados a Ada, y no hay que olvidar que el poema
que cierra el libro se titula “Celebración” y acaba con la palabra
fulgor.
En cualquier caso, y aunque parezca que mi poesía es exclusivamente
reflexiva y nada experiencial, hay en ella un sesgo autobiográfico
evidente. También en De exilios y moradas. Yo no levanto muros de
contención entre poesía y vida. Para mí van unidas la vida y el proceso
creador, de modo que hay momentos duros y dolorosos, de mi biografía que
se transmiten en mis poemas, a veces de manera alegórica o a través de
metáforas sublimadoras. Mi último libro empiezo a gestarlo en una etapa
de incertidumbres, claroscuros y dolorosas pérdidas, y todo ello aparece
de manera implícita en muchos de los poemas del libro, que son
consecuencia de mis vivencias.
P.: El exilio, la morada, la tierra, los pájaros, la luz en el
paisaje. No renuncias a la naturaleza para expresar tus sentimientos.
Tengo la sensación que es una experiencia personal, pero una herencia
cultural adquirida en otros poetas.
R.: Sí, en este poemario está presente la naturaleza, pero también el
espacio urbano y zonas fronterizas entre la ciudad y el ámbito rural.
Siempre me he sentido unido a la naturaleza pero sin idealizarla,
reflejando su esplendorosa belleza y crueldad. También como intemperie y
refugio, la naturaleza siempre asoma en mi poesía, incluso aparece en
mis tres poemarios inéditos en los que domina la ciudad y una
preocupación digamos, social (la denuncia social también se desliza en
algunos poemas de De exilios y moradas).
La naturaleza de mis poemas también es una herencia cultural
adquirida. La naturaleza y mi propensión a las grandes preguntas, así
como mi necesidad de estar en vilo, en una labor de escucha e
indagación, que a veces reporta satisfacciones y otras te sume en la
inquietud y el desasosiego. Esa herencia cultural no se reduce al ámbito
de la poesía. He sido siempre muy curioso y un lector voraz. No soy un
especialista en nada, pero me interesan la filosofía, el arte, la
historia de las religiones, la mitología, la sociología, la ciencia en
general. La aventura poética tiene mucho en común con la científica y
creo que también está muy cerca de la filosofía (Poesía y filosofía se
interrelacionan como discursos confluyentes y complementarios)
En el artículo “Ciencia, matemática y poesía”, el poeta Fernand
Verhesen dice que “un sabio, un filósofo o un poeta parten del mismo
punto y se dirigen al descubrimiento y formulación de lo desconocido”.
Yo me identifico con una tradición cultural abarcadora, heterogénea y
plural, que está más próxima a la experiencia intuitiva que a la fría
reflexión racional pero intenta la reconciliación entre razón y vida,
pensamiento e imaginación.
P. : En ese sentido del Medievo, tus poemarios entran en esa
tradición de los bestiarios, los tratados de alquimia, de Nngromacia,
en sentido figurado, por supuesto.
R.: Esta tradición, que abre abismos de irracionalidad en el
ejercicio discursivo, acoge diversas corrientes (órficas, herméticas,
visionarias, esencialistas, humanistas) y se inicia en la antigüedad
(los textos presocráticos, los ritos de iniciación, Platón), continúa
durante la Edad Media, El Renacimiento y el Barroco (las escritoras y
visionarias del medievo y el gay saber de los trovadores, Raimundo Lulio
y Paracelso, Juan de la cruz) e influye en el romanticismo alemán y
anglosajón y en la poesía moderna, desde Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé
hasta los surrealistas y los poetas del lenguaje extremo o poderoso como
Rilke, Ungaretti, Juan Larrea, Paul Celan, María Zambrano (la considero
más una poeta que una filósofa), Dylan Thomas, Juan Ramón jiménez,
Kathleen Raine, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, René Char, Ives
Bonnefoy, Adonis, J.A. Valente Antonio Gamoneda y Antonio Colinas. Por
supuesto esta es una lista apresurada e incompleta y centrada
especialmente en el ámbito poético de Occidente.
P.:Después de tantos libros, José Luis. ¿Temes caer en una clase de autoplagio?
R.: Bueno, en realidad no tengo publicados tantos libros. Ten en
cuenta que empecé a escribir poesía con cierta regularidad a los
dieciocho años y cumpliré cincuenta y uno en octubre. Solo he publicado
seis libros, tres plaquetas y un poemario digitalizado. Tengo tres
poemarios inéditos. En treinta y dos años de dedicación a la escritura
no creo que sea demasiado bagaje. Cuando empecé a escribir y a publicar
poesía con más frecuencia fue paradójicamente cuando dejó de salir
Empireuma en 2007, pues le dedicaba mucho tiempo a esta revista.
Aunque me preocupa esta posibilidad, no creo haber incurrido hasta el
momento en el autoplagio. Publiqué una tetralogía compuesta por los
poemarios Solumbre, Frondas, El vuelo en la jaula y Ante el umbral. Sin
lugar seguro es una transición entre mis libros anteriores y los que he
escrito posteriormente, al igual que los poemas en prosa de
Perplejidades y certezas. De exilios y moradas retoma en parte mis
“obsesiones”, las de mis primeros libros, pero solo en parte, pues hay
una corriente de expresión distinta y temas nuevos. Por otro lado, mis
libros inéditos digamos que abren una nueva etapa en mi poesía, con un
tono narrativo, un ritmo más intenso y una temática próxima a lo urbano y
a las cuestiones sociales encaradas de una manera más explícita.
Decía que no creo que haya autoplagio en mi corpus poético. El
autoplagio se produce cuando no tienes nada que decir y escribes desde
la autocomplacencia, que no es mi caso, aunque es un peligro al que está
expuesto cualquier poeta. Como dice Adam Zagajewski, “el lenguaje
poético es el gesto desestabilizador de lo acomodaticio”, y estoy
totalmente de acuerdo con esta afirmación. El proyecto espiritual de la
poesía tiene que ver con la insumisión y el poder transgresor de la
imaginación, de ahí que siempre resulte sospechoso a los sistemas
ideológicos imperantes. La poesía es intemperie, búsqueda, duda e
incertidumbre, y desobedece a la costumbre.
P.: ¿Cómo podemos diferenciar entre la intuición y lo que surge ya
del oficio de tantos años escribiendo? A veces es complejo saber qué ha
nacido de la espontaneidad y qué ha nacido de un poso de lecturas e
influencias.
R.: Cuido mucho de que en mis libros haya autenticidad, y cuando digo
autenticidad no me refiero a una escritura espontánea, sin recursos ni
artificios, sino a la que surge de una necesidad interior ineludible. En
esos casos, claro, el poema pugna por salir a la luz, se rebela contra
ti si tratas de negarlo y te hace sufrir, tú lo sabes. Una vez asumido y
reconocido, el poema ha de ser sometido con honestidad a un proceso de
depuración para conservar todo lo esencial que haya en él y desechar lo
secundario. Creo que la escritura poética surge de un proceso intuitivo e
intelectivo. La poesía da a la luz las afinidades misteriosas que
existen entre el pensamiento, el sentimiento y el lenguaje.
Por último, quiero aclarar que siempre he tratado de alcanzar una
poética coherente y sólida, no monolítica. Intento que la mía tenga
cierta flexibilidad pero que sea reconocible. Es lo que intento, claro.
Otra cosa son los resultados.