Presentan:
María Consuelo Giner Tormo, doctora en Filosofía y Catedrática de Historia
Ramón Fernández Palmeral, escritor en historiador
Julio Calvet Botella, autor
Con la participación especial del poeta
Joaquín Martín Quirosa, poeta
Sección literaria del escritor y poeta alicantino Ramón Palmeral. Ocasionalmente publica textos de otros poetas y escritores
Presentan:
María Consuelo Giner Tormo, doctora en Filosofía y Catedrática de Historia
Ramón Fernández Palmeral, escritor en historiador
Julio Calvet Botella, autor
Con la participación especial del poeta
Joaquín Martín Quirosa, poeta

La Academia Sueca ha otorgado este jueves el Premio Nobel de Literatura 2026 a la poeta y ensayista canadiense Anne Carson, según ha anunciado en Estocolmo la secretaria permanente de la institución, Ingrid Carlberg. Carson, de 76 años, ha sido reconocida por una obra que combina poesía, ensayo y tradición clásica y que ha contribuido, según el jurado, a abrir nuevas formas en la literatura contemporánea.
El Nobel de Literatura es uno de los seis premios instituidos a partir del testamento de Alfred Nobel y se concede desde 1901. Con la elección de Carson, el galardón alcanza las 119 ediciones y suma 123 personas laureadas, después de que en algunas ocasiones el premio haya sido compartido por dos autores. La Academia Sueca es la institución encargada de seleccionar al ganador del Nobel de Literatura.
Anne Carson nació en Toronto (Canadá) en 1950 y desarrolló buena parte de su trayectoria literaria y académica alrededor de la literatura y la cultura de la Antigüedad clásica. Su obra se caracteriza por combinar géneros y formas literarias, con una especial presencia de la poesía, el ensayo y la reinterpretación de textos y figuras de la tradición grecolatina.
Entre sus obras más conocidas se encuentran Eros the Bittersweet, publicada en 1986; Autobiography of Red, de 1998; The Beauty of the Husband, de 2001; Red Doc>, de 2013; Float, de 2016, y Wrong Norma, publicada en 2024.
Su producción ha sido reconocida durante décadas tanto en el ámbito académico como en el literario. En 2024, Wrong Norma fue finalista del National Book Award de Estados Unidos en la categoría de poesía.
El reconocimiento del Nobel se centra precisamente en una de las características más destacadas de su obra: el diálogo entre la tradición clásica y las formas literarias contemporáneas. La Academia Sueca ha definido su escritura como «audaz e inventiva» y ha destacado su capacidad para establecer un diálogo lúdico con la tradición clásica y crear nuevas formas para la literatura contemporánea.
Con Carson, son ya 19 las mujeres que han recibido el Premio Nobel de Literatura, frente a 104 hombres. La primera mujer en obtenerlo fue la escritora sueca Selma Lagerlöf, premiada en 1909.
( "La reclusa en el psiquiátrico de Foncalent" Imagen creada por IA)
La reclusa fugitiva
Escrito por Agustín Sequeros
Había sido internada en el hospital psiquiátrico de Fontcalent, muy cerca de Alicante. La mujer de mediana edad, con apariencia envejecida y desgastada, cubierta con una bata de color azul grisáceo, estaba sentada en una silla, frente a un pequeño ventanuco de su celda. Sus ojos parecían mirar a los barrotes horizontales de hierro, que aún mantenían el olor a recién pintado. Permanecía ajena a todo, rodeada de hormigón y miedo, mientras sus labios repetían una y otra vez aquella insistente letanía:
“En otro lado, en otro tiempo, en otro tiempo, en otro lado…”
Su mente solía volar lejos, muy lejos de su cuerpo. Recordaba la mirada de un amante, el sonido de los hijos, el olor elegante de los campos, las mañanas de domingo, el color del cielo con sus nubes de esparto, el ritmo callado de los vientos, cumpleaños nunca celebrados, primaveras que no fueron…
Todo lo recreaba en sus visiones, como el pasajero de un tren ve pasar a través del cristal, el paisaje cambiante del exterior.
Era tan real su sueño, que casi podía alargar los dedos y tocarlo; tan firme su deseo, de viajar más allá de aquel momento; que su corazón sentía, lo que sienten los vivos, cuando aún no están muertos por dentro.
Por eso, a pesar de todo, esbozaba entre lágrimas, una macabra mueca de esperanza, y sonreía, extrañamente ilusionada.
Mientras tanto un perro ladraba a su reflejo, quizás esa fue la chispa que despertó el milagro, y en la otra cara del monte, que nunca fue volcán, en un pequeño pueblo con sus caminos de tierra, que servían de autopistas para las bicicletas, con sus casas de amplios terrenos y piscinas compartidas, con frutales y sauces llorones, caracoles y sueños fugaces; justo en esa ladera de la montaña que separa el sanatorio de aquella población, un niño jugaba feliz, tumbado en una rampa de cemento, en la entrada de su casa, con los coches de juguete que nunca pudo recoger del todo, sin saber que aquel día, su ilusión y su niñez, se escapaban entre los huecos de la blanca celosía de una pared.
Miró por uno de esos resquicios, como había hecho tantos otros días, acercando un ojo a la abertura. De ese modo vio pasar a una mujer corriendo descalza, con bata azul y el pelo suelto, danzando y corriendo, con el rostro lleno de tierra, y la mirada perdida, susurrando una vez más la misma frase repetida, su ecolalia eterna, como una queja desoída, como un conjuro ante el vacío: “En otro lado, en otro tiempo, en otro tiempo, en otro lado…”
Aquel niño, solo la vio durante un segundo, se frotó los ojos, y al volver a abrirlos ya no estaba. Fue como ver un espejismo, como observar un destello proveniente de otro mundo. No comprendió que solo se trataba de una ilusión transfigurada, hecha materia de forma temporal, que aquel día atravesó de parte a parte la montaña, buscando una realidad, que entre las rendijas de sus visiones, para siempre se le escapaba a una reclusa fugitiva, huyendo libre y desatada.
¿Pueden los sueños convertirse en realidad, a fuerza de soñarlos?
Alicante, 1985. El Rebolledo
El niño y la mujer, separados por el monte de Fontcalent, el cual aún se alza orgulloso, custodiando en su subsuelo, lo poco que queda del agua de su antigua fuente termal, herida por el paso de los hombres.
Lo contemplé mil veces, como quien mira absorto a los ojos de un gigante.
Ocaña, 2026. Aún arrastro el hueco de su ausencia en la mirada.
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Datos biográfico del autor
(Agustín Sequero Gómez)
(Composición de Ramón Palmeral con IA)
Azul Calado, de Joaquín Martín Quirosa, es su último poemario, una obra que ha sido presentada en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert ante una notable asistencia de público. Presentado por Jésica Chang, gestora cultural. Hubo recital. Más allá del acto de presentación y recital, el libro se plantea como una invitación al lector a detenerse, mirar hacia dentro y establecer un diálogo con aquello que, aun siendo invisible, forma parte esencial de nuestra existencia humana.
Estamos ante un poemario de 82 páginas, estructurado en tres partes: “Ataraxia”, “Diánoia” y “Ágora”. Tres espacios que pueden entenderse como diferentes estaciones de un mismo viaje interior. En ellos, Quirosa se desnuda espiritualmente ante el lector y deja al descubierto inquietudes, pensamientos, dudas, certezas y búsquedas que pertenecen tanto al individuo como al ser humano en su dimensión más universal.
Antes de adentrarse en la “torre de este faro del espíritu” que constituye Azul Calado, resulta especialmente recomendable detenerse en el prólogo de Jesús Pérez Peregrina, quien realiza un análisis crítico de algunos de los poemas más significativos del libro. Su lectura ofrece al lector una primera aproximación a las claves de una obra que, aunque aborda cuestiones de naturaleza espiritual y filosófica, no pretende levantar barreras entre el poeta y quien se acerca a sus páginas.
Uno de los valores de Azul Calado reside precisamente en su vocación de claridad. "Quirossa" como a mí me gusta llamarle (con dos SS) no parece necesitar artificios innecesarios para comunicar lo que quiere decir. No encontramos una poesía encerrada en el hermetismo ni construida a partir de metáforas imposibles de descifrar. Por el contrario, el poeta apuesta por una escritura accesible, directa y comprensible, capaz de llegar a lectores diversos sin renunciar por ello a la profundidad.
Esa aparente sencillez es, precisamente, uno de los retos más difíciles de la poesía: decir mucho utilizando las palabras necesarias. El lector no tiene que enfrentarse a un laberinto lingüístico, sino recorrer un camino que le permite detenerse, pensar y reconocerse en determinados versos. Todos los poemas llevan títulos.
Joaquín Martín Quirosa, nacido en Jayena en 1970, llega a esta obra con 56 años y con una experiencia vital que inevitablemente se proyecta sobre su escritura. Padre de familia y cocinero de profesión —porque, como bien sabemos, también los poetas tienen que comer—, su trayectoria personal le proporciona una perspectiva desde la que contemplar la vida con una mirada más reposada. Hay en Azul Calado una necesidad de compartir esa experiencia, pero no desde la imposición de certezas, ni hermetismos, sino desde la invitación a la reflexión.
El poeta no pretende ofrecer respuestas definitivas. Más bien abre puertas. Y quizá ahí se encuentre una de las principales virtudes de este libro: permitir que cada lector encuentre su propia interpretación.
El propio título, Azul Calado, contiene ya una importante carga simbólica. El azul es un color tradicionalmente asociado con la paz interior, el equilibrio, la armonía, el idealismo y determinadas virtudes relacionadas con el espíritu. Pero “calado” introduce otra dimensión: aquello que penetra, que atraviesa, que deja huella. El azul de Quirosa no parece quedarse en la superficie; pretende calar en el lector.
De este modo, el poemario puede entenderse como un ejercicio de introspección, pero también como una llamada a la libertad interior. Una de las frases que mejor sintetizan esta idea aparece en la página 62:
“No esperes más a que te den permiso para volar: -las alas siempre han sido tuya-”.
El verso posee la sencillez de una afirmación cotidiana, pero encierra una reflexión de mayor alcance. ¿Cuántas veces esperamos una autorización externa para hacer aquello que, en realidad, ya está en nuestras manos? La metáfora de las alas convierte el poema en una invitación a asumir la propia libertad y a reconocer las posibilidades que cada persona lleva consigo.
En este sentido, Azul Calado puede leerse como un libro sobre la espiritualidad, pero también como un libro sobre la condición humana. Sobre nuestras búsquedas, nuestros límites, nuestros miedos y nuestra capacidad para mirar más allá de lo inmediato.
Las tres partes que articulan el poemario —Ataraxia, Diánoia y Ágora— parecen sugerir, además, un recorrido que va desde la serenidad interior y el pensamiento hasta el encuentro con los demás. Del yo al nosotros. Del silencio interior al espacio compartido. De la reflexión personal al diálogo.
Y es precisamente el diálogo una de las palabras que mejor podrían definir la intención de esta obra. Diálogo del poeta consigo mismo, diálogo con el lector, diálogo entre lo visible y lo invisible, entre la palabra y la imagen, entre la experiencia cotidiana y esa dimensión espiritual que todos, en mayor o menor medida, tratamos de comprender.
Quirosa escribe desde la experiencia, pero no escribe únicamente para sí mismo. Su poesía busca al lector y le ofrece un espacio en el que detenerse. Quizá por eso la sencillez de su lenguaje no debe confundirse con falta de profundidad. Al contrario: en ocasiones, la verdadera dificultad consiste en expresar con palabras sencillas aquello que llevamos mucho tiempo intentando comprender.
Azul Calado es, en definitiva, un poemario que invita a la lectura pausada y a la reflexión. Un libro que no necesita levantar muros de complejidad para hablar de asuntos profundos y que encuentra en la claridad de la palabra su principal herramienta de comunicación.
Mi conclusión es clara: estamos ante una obra recomendable para quienes buscan en la poesía no solo belleza, sino también un espacio de reflexión personal. Quirosa ha construido un libro honesto, cercano y profundamente humano, en el que el poeta se desnuda para que el lector pueda, quizá, reconocerse. Y lleva una carrera meteórica en la poesía de la experiencia. En la presentación amenazó con una novela que está en desarrollo, y esperamos con ansiedad.
Que ese azul siga calando como la lluvia persistente, en quienes abran sus páginas y que las alas a las que alude el poeta continúen acompañando su vuelo literario y artístico.
Le deseo a Azul Calado una larga trayectoria y a Joaquín Martín Quirosa muchos éxitos en este nuevo viaje poético.
Ramón Palmeral (Asistió en la presentación del libro)
Poeta, escritor y pintor
Alicante 24-09-2026
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Solapa del libro
Dice el texto: "Para mi amigo Palmeral, espero que te encuentres en este azul". Firmado.-Alicante 22-09-2026
Página 48 del libro: 1 Documentar una novela
Ramón Fernández Palmeral es un consumado escritor de novelas.
Escribir es, en su esencia más pura, un acto de libertad y juego. Este manual nace con el propósito explícito de proporcionarte las herramientas técnicas necesarias para desbloquear esa novela que habita en tu mente y que aún no ha logrado ver la luz. A través de la práctica constante, aprenderás a expandir tu capacidad imaginativa y a estructurar tus recursos narrativos, transformando una idea difusa en un universo vivo.
El placer de la creación y la pérdida del miedo
La escritura no debe abordarse como un proceso rígido, sino como un ejercicio donde el autor asume el rol de un demiurgo que moldea voces, destinos y conflictos. El valor de la narrativa reside en varios pilares fundamentales:
Los beneficios personales: Escribir ordena el pensamiento, estimula la empatía y ofrece un espacio de exploración psicológica único.
El placer del control narrativo: Disfrutar del poder de "jugar con las vidas ajenas", construyendo personajes complejos con deseos, contradicciones y decisiones que mueven la trama.
Vencer la página en blanco: Desmitificar el bloqueo inicial entendiendo que la primera versión no busca la perfección, sino la existencia. La técnica reemplaza al vértigo.
De la semilla al manuscrito complejo
El dominio de la narrativa se construye de forma gradual. Nadie empieza esculpiendo una catedral; primero se aprende a moldear el barro.
Microrelatos y cuentos breves: El laboratorio ideal para entrenar la concisión, la atmósfera y la fuerza de un buen desenlace.
Relatos de media distancia: El espacio para desarrollar arcos de personaje más elaborados y manejar subtextos.
Novelas complejas: La arquitectura final donde confluyen múltiples tramas, ritmos controlados y una estructura sólida. Quién es el narrador, el narratorio, el autor y el lector.
El juego semántico: La palabra no es la cosar
Ferdinand de Saussure y la semántica nos recuerdan que el lenguaje es un sistema de signos: la palabra fuego no quema, pero debe ser capaz de transmitir el calor. Escribir implica entender esa distancia entre el signo y el objeto real. Las palabras no son la cosa. Tu objetivo como autor no es copiar la realidad, sino construir una ilusión lo suficientemente evocadora como para que el lector olvide que solo está leyendo tinta sobre papel. Al dominar el signo, domina el impacto que causas en quien te lee.
Revisado en Alicante, el 15-09-2026
La dureza curvada del sílex es una obra singular dentro de la trayectoria de Ramón Fernández Palmeral, caracterizada por un fuerte vínculo con la geografía, la historia y la estética del sureste peninsular. (Alguna vez en el futuro alguien descubrirá esta novela situada en Almería)
Claves de la obra
Ambientación e identidad visual: La elección de Presillas Bajas y el Parque Natural del Cabo de Gata no es un mero telón de fondo. El paisaje árido, la luz cegadora y la geología volcánica de Almería funcionan como un personaje más, reflejando la aspereza y la resistencia a la que alude el propio término "sílex".
Estilo experimental: Fiel a su faceta como pintor y ensayista, Palmeral fusiona en la novela una narrativa no convencional con recursos líricos y metáforas visuales. La estructura huye de la linealidad tradicional para priorizar las atmósferas, las sensaciones y la memoria del lugar.
Huella biográfica: La estancia del autor en la provincia de Almería durante la década de 1980 le otorga a la narrativa una precisión topográfica y una sensibilidad directa hacia el entorno rural, los cortijos y la idiosincrasia local.
Es una lectura de nicho muy recomendable para quienes busquen narrativa vinculada al paisaje almeriense o estén interesados en la literatura de corte avanguardista y multidisciplinar.
De venta en Amazon:
https://www.amazon.es/dureza-curvada-del-S%C3%ADlex-ambientada/dp/B08SGWD4XL
“La dureza curvada del sílex” es una obra de madurez, experimental, de vanguardia, sin puntos aparte, un compendio entre novela corta, monólogo interior, epistolario, ensayo, prosa poética, ficción en el límite de la realidad. Con un estilo que le da una patada a las normas de la Gramática con doble tirabuzón, para capturar la atención del autor y llenarlo al mundo de Alicia Piedelobo (“Bombina”) una mujer liberada. Se desarrolla la obra en 1989 en un cortijo de las Presillas Bajas (Almería). Aparecen personales reales en un viaje de ficción, como Carmen Martín Gaite, José Ángel Valente, Carmen de Burgos, Mercedes Soriano, Jeanne Chavalier, y una pléyade de actores de cine como Sean Cornery, Harrison Ford, y actrices como Brigitte Bardot, directores de cine como Sergio Leone, Steve Spielberg; poetas y como Antonio Machando, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Francisco Brines, y escritores como Vicente Blasco Ibáñez, Juan Benet, y pintores como Velázquez, Goya, Zuloaga, Picasso; y una referencia más de un centenar de citas de nombres. La novela tiene romanticismo, paisajes impresionistas con múltiples referencias al Parque Natural del Cabo de Gata-Nïjar. Donde el autor Ramón Fernández “Palmeral” vuelve a Almería tras el éxito de su ensayo: “Tras los pasos de Juan Goytisolo por los Campos de Níjar”, y la novela corta “Al Este del Cabo de Gata”, que es su Macondo ideal como las Presillas Bajas, Níjar, La Isleta del Moro, Rodalquilar y San José.Novela trepidante, culta y reflexiva que no deja indiferente al lector y que le dejará sin resuello ni descanso en su lectura, sometida a interpretaciones varias entre filosofía y metafísica.
Biografía de Ramón Fernandez Palmeral es un hombre del Renacimiento (hace todo), en 2026 reside en Alicante,es escritor, comentarista de arte, pintor y videoartista. Medalla de Oro por su proyección artística por Espejo de Alicante en 2026.
Lee biografía en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Fern%C3%A1ndez_Palmeral
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Recorte de prensa de Alhama.com:

Desde el primer momento quedó claro que no se trataba simplemente de presentar un libro, era una invitación a dejarse llevar por sus palabras y por la emoción que habita en ellas.

Tal vez nunca antes se haya recitado poesía en Jayena como en la tarde del pasado sábado, 8 de agosto. La presentación de Azul calado, el último poemario de Joaquín Martín Quirosa, convirtió durante una hora el encuentro literario en una auténtica experiencia poética, de esas que no se limitan a escuchar versos, sino que consiguen que la poesía se sienta, se respire y permanezca.
El acto fue abierto por Jesús Pérez Peregrina, redactor de Alhama.com y Radio Alhama en Internet en Jayena y autor del prólogo de Azul calado. Pérez Peregrina fue además el encargado de dar lectura a la presentación preparada por Juan Cabezas Moreno, director del citado medio, quien finalmente no pudo asistir al acto.
Desde el primer momento quedó claro que no se trataba simplemente de presentar un libro. Era una invitación a entrar en el universo de Azul calado, a dejarse llevar por sus palabras y por la emoción que habita en ellas.

Y en ese viaje tuvieron un papel protagonista Fernando Gessa y Aurora Hernández, de SaKura Teatro, cuyas intervenciones fueron sencillamente impresionantes. Sus voces, su presencia escénica y la intensidad con la que llevaron los poemas al público hicieron que cada verso adquiriera una nueva dimensión. Impactantes y conmovedores, y con una extraordinaria capacidad para crear atmósferas, consiguieron que la palabra poética pareciera cobrar vida propia sobre el escenario.
Junto a ellos, Joaquín Martín Quirosa, autor y alma de Azul calado, compartió sus versos y el sentido de una obra nacida de la mirada, de la emoción y de esa necesidad profundamente humana de convertir lo vivido en palabra.
Durante toda la tarde, la poesía flotó en el ambiente. Estaba en las voces, en los silencios, en las miradas de quienes escuchaban y en la emoción que recorría el espacio. Los asistentes no fueron meros espectadores: respiraron poesía, participaron de ella y se dejaron envolver por una propuesta en la que los versos, las voces y la emoción fueron protagonistas.

La emoción no tuvo rival
Porque hay presentaciones de libros que se recuerdan por lo que se dijo y otras que permanecen por lo que hicieron sentir. La de Azul calado pertenece, sin duda, a estas últimas
Jayena fue escenario de una tarde especial, una tarde en la que los versos de Joaquín Martín Quirosa encontraron voces, gestos y silencios para llegar mucho más lejos. Una tarde en la que Fernando Gessa y Aurora Hernández demostraron, una vez más, que la poesía también puede habitar el escenario y transformarse en emoción compartida.
Azul calado quedó así presentado no solo como un nuevo poemario, sino como una experiencia que dejó huella entre quienes tuvieron la oportunidad de vivirla.

El acto concluyó con el público puesto en pie, que respondió con un largo y emocionado aplauso a los protagonistas de la presentación. Fue la expresión más evidente de la cálida y entusiasta acogida que Azul calado recibió durante toda la tarde. La emoción de los asistentes, su atención durante las lecturas y la intensidad de los aplausos finales dejaron patente la conexión que se había establecido entre el autor, los intérpretes y el público. Un broche especialmente significativo para una presentación en la que los versos de Joaquín Martín Quirosa fueron recibidos con afecto, sensibilidad y verdadero entusiasmo.
Y quizá esa sea la mejor manera de presentar un libro de poesía: conseguir que, cuando termine el último verso, la poesía continúe flotando en el aire.


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Buenas tardes a todos y muchas gracias por acompañarnos Hoy Jayena tiene el privilegio de acoger la presentación de una nueva obra de uno de los nuestros, de un poeta que lleva el nombre y la esencia de nuestro pueblo en sus versos: Joaquín Martín Quirosa. Hoy presentamos su última publicación, su nuevo poemario, el segundo que Joaquín presenta en su pueblo natal. Y eso hace que esta tarde tenga, sin duda, un significado muy especial. Quiero agradecer también la presencia de Sakura Teatro, representado por Fernando Gessa y Aurora Hernández. Su presencia es todo un motivo de agradecimiento. Gracias por vuestra generosidad, por vuestro altruismo y por esa manera tan vuestra de entender y compartir el arte y la cultura, siempre desde la entrega y sin esperar nada a cambio. Sois, sin duda, almas desprendidas y generosas, y para nosotros es un verdadero honor teneros hoy aquí, acompañándonos en una tarde tan especial. Creo que estamos viviendo uno de los grandes acontecimientos culturales de Jayena de este año. Nuestro pueblo siempre ha dado personas que han sabido dejar huella. Ahí están, entre otros, Manuel Reyes Maldonado, maestro artesano de la guitarra, y Sebastián Pérez Aguado, estudioso de nuestra lengua y autor de importantes trabajos sobre la gramática castellana y la sintaxis. Hoy, Joaquín, te toca a ti continuar esa historia. Y quiero decir públicamente que me siento muy orgulloso de haber tenido el privilegio de escribir el prólogo de esta obra, Azul calado. Os recomiendo leerla despacio, sin prisa. Porque hay libros que se leen con los ojos, y otros que se leen con el corazón. Y creo que este es uno de ellos. Joaquín, hoy vuelves a tu pueblo con poesía bajo el brazo. Y pocas cosas pueden ser más bonitas para un poeta que compartir sus versos con la tierra que lo vio nacer. Así que, sin más, porque esta tarde el protagonista es él y es su obra, le cedo la palabra. Con todos ustedes, Joaquín Martín Quirosa y su nuevo poemario: Azul calado. Muchas gracias. |
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Lectura a la presentación preparada por Juan Cabezas, leída Por Jesús Pérez Peregrina Juan Cabezas es una figura de referencia en la comunicación local y comarcal de Alhama de Granada, con más de cuatro décadas dedicadas al periodismo, la información y la divulgación. Director de Alhama Comunicación, proyecto que integra Alhama.com y Radio Alhama en Internet, ha impulsado y desarrollado numerosos medios y proyectos destinados a informar y preservar la memoria social y cultural de Alhama y su comarca. Su trayectoria ha sido reconocida con el Premio Alhama a la mejor labor de difusión, concedido en 1993 por el Patronato de Estudios Alhameños. En 2019 recibió un reconocimiento del Ayuntamiento de Santa Cruz del Comercio por su labor periodística y documental en la comarca. En 2025 fue distinguido, asimismo, como pionero de la democracia en la provincia de Granada, en un homenaje promovido por el Gobierno de España. Miembro de número del Patronato de Estudios Alhameños, su labor constituye un valioso testimonio de compromiso con la información, la cultura y la conservación de la memoria colectiva de Alhama y su comarca Ahora paso a dar lectura a la presentación preparada por Juan Cabezas:
Queridos amigos y vecinos de nuestros queridos pueblos de la comarca, como Jayena y Alhama: Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas por no poder estar hoy con vosotros. Tenía la ilusión y el honor de haber estado en esta presentación del nuevo libro de Joaquín Martín Quirosa, Azul calado, pero circunstancias que no he podido evitar me impiden acompañaros, ya que cuando me comprometí aún no tenía conocimiento de que coincidiría paralelamente con otro acto del que no puedo ausentarme al formar parte de la asociación que lo realiza. Aun así, no quería dejar pasar la ocasión sin hacer llegar unas palabras que, espero, puedan suplir en parte mi ausencia. Presentar un libro siempre es una responsabilidad. Pero lo es aún más cuando detrás de sus páginas hay una voz que uno ha tenido la oportunidad de conocer y seguir durante los últimos años a través de las publicaciones que hemos realizado en Alhama Comunicación, o alhama.com. Quienes hemos visto la evolución literaria de Joaquín sabemos que su trayectoria no responde a la improvisación ni a la búsqueda de un reconocimiento inmediato. Es el resultado de un trabajo constante, de una disciplina silenciosa y de una necesidad auténtica de escribir, y que si llegué a conocer en más profundidad ha sido gracias al fan número uno que tiene Joaquín en su pueblo, y es su paisano y mi querido amigo Jesús Pérez, desde hace muchísimos años. Muy reconocible. No porque repita fórmulas, sino porque permanece fiel a una manera de entender la literatura: la palabra como lugar de encuentro, como refugio y como instrumento para mirar hacia dentro. Esa evolución también se refleja en el reconocimiento que ha ido obteniendo dentro y fuera de España, con premios, responsabilidades en certámenes literarios y una participación cada vez más activa en el panorama poético contemporáneo. Pero creo que sería un error medir a un poeta únicamente por su currículo. Los premios avalan una trayectoria; los poemas son los que hablan realmente de quien los escribe. El título de este libro ya nos propone un camino. El azul ha sido, desde hace siglos, uno de los colores más cargados de simbolismo. Es el color del horizonte que nunca termina, del mar que invita a navegar, del cielo que nos recuerda la inmensidad. También es el color de la serenidad, del equilibrio y de esa calma que tantas veces buscamos en medio del ruido cotidiano. Joaquín toma ese azul y lo convierte en un espacio habitable, como ese espacio blanco de limpieza interior atravesado por esa franja, precisamente azul, que conforma la propia bandera de Jayena. No esperéis encontrar en estas páginas respuestas cerradas ni grandes proclamas. Azul calado propone algo mucho más valioso: detenerse. Leer despacio. Respirar. Escuchar esa voz interior que tantas veces queda sepultada bajo las prisas, las obligaciones y el incesante ruido del mundo. El libro invita al lector a recorrer un camino íntimo donde la espiritualidad no aparece como una doctrina, sino como una actitud ante la vida; una forma de estar presentes, de reconciliarnos con nosotros mismos y de recuperar el valor de lo esencial, como cuando a Joaquín, como "Hijo de la ilusión", una estrella le pregunta que le diga lo que ama, y él le contestó que: Amo llenar silencios con luces encendidas, el despertar de la existencia viajando sobre oleadas de música para vestir astros azules... lo podéis encontrar en la página 35. Y quizá ahí resida una de las mayores virtudes de Joaquín Martín Quirosa. No escribe para exhibir su mundo interior; escribe para que cada lector descubra el suyo. Sus poemas no buscan imponerse, sino acompañar. No pretenden convencer, sino sugerir. Son textos que dejan espacio para el silencio, para la reflexión y para que cada persona complete el poema con su propia experiencia, porque "Todo será distinto": Voy a ponerme en modo positivo y dejarme llevar: Fluir como el día, como la luz, como fluye el verso con el amor. Así de bello lo expresa en la página 17. Vivimos tiempos en los que parece que todo debe consumirse con rapidez: las noticias, las imágenes e incluso los libros. Frente a esa velocidad, la poesía continúa recordándonos que hay palabras que necesitan ser leídas sin prisa. Que algunos versos no terminan cuando acaba la página, sino cuando empiezan a resonar dentro de quien los ha leído, porque así "Toda va a salir bien": La felicidad tan solo se siente sobre el jardín abierto de este ahora, donde se cura el hombre de su canción de amor. Palabras para sosegarse y reencontrarse, en la página 55. Creo que Azul calado pertenece precisamente a esa clase de libros. No es un poemario para leer de un tirón y colocar después en una estantería. Es uno de esos libros a los que probablemente volveremos en momentos distintos de nuestra vida y descubriremos significados nuevos porque también nosotros habremos cambiado. Entiendo que detrás de cada poema de Joaquín hay una persona profundamente comprometida con la cultura, con la palabra y con la capacidad de la literatura para acercar a las personas. Su origen en Jayena, su vinculación con su tierra y el teatro, y el camino que ha recorrido hasta consolidarse en el ámbito literario forman parte de una historia de esfuerzo y perseverancia que merece ser reconocida: porque en la tierra brotaron tres palabras; esperanza, amor y fortaleza. Y comenzó la vida. Lo dice Joaquín en su "¡Despertad!", de la página 57. Quisiera terminar con una reflexión que, de algún modo, resume lo que he sentido al acercarme a este libro. Hay autores que escriben para contar una historia. Otros escriben para dejar constancia de un tiempo. Joaquín Martín Quirosa escribe, sobre todo, para invitar al lector a detenerse y escuchar. Y en una época como la nuestra, donde casi todo reclama nuestra atención, quizá no exista un gesto más generoso que ofrecer unas páginas capaces de devolvernos unos minutos de silencio, de belleza y de verdad. Enhorabuena, Joaquín, por este nuevo paso en tu trayectoria literaria. Y enhorabuena también a todos los que hoy vais a abrir Azul calado, porque la mejor presentación de un libro no la hace quien habla de él, sino quien, al terminar el acto, decide leerlo. Y llegado a este punto solo puedo gritar: Vive, vive sigue viviendo. Sí vive el segundo, el minuto y la hora. Vive el fracaso y el intento. (lo dice Joaquín en la página 67. Muchas gracias. Un abrazo Joaquín, un abrazo Jesús, un abrazo Sakura Teatro, un abrazo Jayena. |





