POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 22 de agosto de 2019

El cosa alicantino, el toro bravo, por Ramón Fernández Palmeral



                                    AL COSO ALICANTINO





                              I 

               EL COSO                                     


                   Yo quiero ser llorando albero taurino
de la regia plaza,  que cinco bronces
fieros y sueltos como leones,
guardan al noble coso alicantino.

Dejadme recordar y remover la calma,
las memorables cinco de la tarde lorquianas,
en un llanto por Ignacio Sánchez Mejías
su amigo y compañero del alma.

Dejadme respirar la frescura de la sangre
de esa bravura escapada de los lirios y de los campos,
que al viento asusta con las hachas de sus astas,
y el fuego de su boca en bramido convertido,
una tarde levantina que para los corazones.

Dejadme ver otra vez, juntos, a Manzanares y a Esplá
aquella tarde condenada a no ser olvidada,
aquella tarde en que el silencio rompía las esquinas,
aquella tarde  de fuego y hogueras de San Juan.

Dejadme recordar a Miguel Hernández nacido
en Orihuela para el luto y el dolor.
Homenajear, montera en alto:
                     a  Pacorro, el arte gitano de Caracol, al Tino,
a los entendidos y sabios: Tirso Marín y  Antonio Cano,
 y cómo no, saludar con un abrazo al museo taurino.

Un sombrero cordobés adorna el Bencantil,
pasodobles no faltan, ni la bellea del foc,
ni sus damas, con sus trajes de novia guapa.

En los corrales silencios y varas,
la fiesta ha comenzado: rojos y gualdas,
                     cuando la autoridad,  su pañuelo de seda saca. 




             




                                           II  
                                 EL BRUTO BRAVO

¡Sal toro!, con tu piel cuajada de diamantes, brillos de oro y polvo de marfil
     que quiero hablar bien de ti, toro de la Vega Baja, corazón armado
         de lunas y de herbosos campos hernandianos, árboles que de
             una cornada salieron volando, garrochas afiladas y rotas,
                qué tierno con las flores, qué sultán con las vacas,
                    que duro con las astas, qué huracán desatado,
                        ¡Sal del chiquero y asusta a  la  plaza!
                             que sepan de  tu  miura  casta,
                                 que se asusten los lirios,
                                       y las espadas,
                                                a
                                               los
                                          monosabios,
                                la cuadrilla y a toda la plaza,
                             porque zaino de seiscientos kilos
                         poderoso atleta de las verdes majadas,
                    campeón de tiralíneas largas y orejas atentas,
              costados de hierros candentes, ganaderos y divisas altas,
                              no puedes ceder tu vasto poder.
                                           ¡Corre,
                                            embiste,
                                            resopla,
                                            acosa,
                                            sigue,
                                            persigue,
                                            cornea!, y...
                  levanta burladeros con tus cuchillos de plata,
                   salta al callejón y al tendido, antes de subir
                   al cielo, demuéstrales, que tú, ¡oh, mitológico
                    Tauro!,  eres la fuerza del viento levantino,
                                del mar embravecido,
                                Hércules de la creación.
                        laberinto de bravura...











                                   III
                               LA CORRIDA
           Un  capote de amapolas y cuello de caracolas,
           sale delante de un hombre valiente y torero,
           qué grande será la hora,
           qué grande será la fiesta,
           si amansa como las olas.
   
           Un clarín anuncia el tercio en que un rocín noble,
           que olvidó el galope, con su armadura forrada,
           se enfrenta ciego al acoso de veinte pitones.        
 
           Ya están los dos solos con su tragedia y su arte,
           ya están los dos mitos frente a frente, sangre a sangre,
           ya están de tú a tú con sus empinadas frentes.
  
           ¿Qué no quiero ver el brillo del acero!
           ¡Qué no quiero ver la banderillas de plata!
           ¡Qué no quiero ver las lenguas en alza!
            Ni la puyas ni las espadas,
            ni los revolcones con cornadas,
            ni los gritos, ni los pitos,
            ni las almohadillas con alas,
            que yo he venido a ver, a Esplá en sus horas gallardas, o a Manzanares con su muleta, maestro en la plaza.


                               IV
                        EL ÚLTIMO TERCIO

  Como el toro del rayo que no cesa,
       en este corazón desmesurado que muge y grita,
       sufro cuando burlan al noble bravo.
       Suenan clarines de arsénico
       para calmar las heridas hernandianas:
       la de la vida, la de la muerte y  la del amor.
                     
Como el toro de mitológicas alas
       vuelo sobre el Postiguet y la Explanada,      
       montera en mano saludo al mundo,
       agito mis ansias de vivir con luces de plata,
       y a los veleros sentados en sus sillas de nácar,
       vuelo sobre romeros de olorosas primaveras,
       sobre los lomos de los luceros,
       sobre la cabeza del moro enamorado,
       sobre los escarabajos de tus ojos.   

Como el toro humillado me resisto a morir,
       con  lágrimas furiosas coléricas y calientes,
       no voy a sufrir, hoy no,  porque sobre el albero
       echaré fecundas y largas raíces.
                            Fiesta en los tendidos de altos sones
       sol y sombra, barreras y tendidos
       y vino del Vinalopó como dulcísimos turrones.



      


     

                             V

                                                    LA FIESTA

                      No hay mayor dolor que la vida desgastada.
 No hay mayor dolor que la traición de un amigo.
 No hay mayor dolor que el de la humillación.
 Ni mayor vergüenza que morir mal en una plaza.

 No hay Hogueras sin toros.
 No hay barraca sin bellea.
 No hay un Alicante sin coso.
  


                      

Autor: RAMÓN FERNÁNDEZ PALMERAL





   Quiero agradecer a mi amigo y locitor Antonio Cano y al hotel Sidi San Juan que me hayan invitado a recitar mis poemas, en los que reconozco influencias de Miguel Hernández y Federico García Lorca de los que me considero admirador.

   (Recitado por primera vez el día 2 de junio 2004 en el vestíbulo del Hotel Sidi San Juan para el programa “Alicante Taurino” del Canal-37, y retransmitido el día 4,   donde además  estuvo como contertulio el aficionado a los toros Pablo Serra).

Yo fui afionado a los toros en mi juventud y a muchas corridas de toros asistí como piquete  por obligación profesional.
                      


El novillo jugando con la Luna









El Patronato García Lorca amplía su archivo con la biblioteca de Eutimio Martín

El Patronato García Lorca amplía su archivo con la biblioteca de Eutimio Martín



Eutimio Martín, centro, junto a Fátima Goméz, izquierda e Ian Gibson, derecha /
Eutimio Martín, centro, junto a Fátima Goméz, izquierda e Ian Gibson, derecha

Cultura.- Patronato García Lorca amplía su archivo con la biblioteca de Eutimio Martín

Publicado 22/01/2016 17:02:47CET
EUROPA PRESS/DIPUTACIÓN

La colección, compuesta por más de 500 volúmenes, se suma a las de Gibson, Couffon o Loxa, que ya están en el archivo de Fuente Vaqueros

EUROPA PRESSGRANADA
El Patronato de Federico García Lorca ha ampliado su archivo incorporando a sus fondos la biblioteca del profesor Eutimio Martín (Palencia, 1935), filólogo, investigador y profesor de Lengua y Literatura española en varias universidades francesas y un reconocido especialista en la obra del autor de 'Yerma'.
Martín ha acumulado durante sus años de estudio un ingente patrimonio compuesto por más de 500 volúmenes, entre ellos ediciones únicas de la obra lorquiana, traducciones, estudios críticos, tesis doctorales y un conjunto epistolar de 360 cartas, compuesto por la correspondencia que ha ido recibiendo de los investigadores lorquianos más importantes.
Su particular colección bibliográfica y documental está compuesta por centenares de volúmenes y documentos que versan sobre tres temas relacionados entre sí: el primero tiene que ver con Federico García Lorca, y comprende estudios biográficos, ediciones únicas de sus obras, traducciones, estudios críticos, homenajes, obras completas, originales mecanografiados de tesis doctorales de diversos especialistas y miscelánea.
El segundo grupo está dedicado al entorno cultural y literario y a la Generación del 27: bibliografía sobre la Institución Libre de Enseñanza y Residencia de Estudiantes, Falla, Dalí, Buñuel, Alberti, Bergamín, Aleixandre, Emilio Prados, Altolaguirre, Cernuda, Guillén, Neruda además de obras y estudios de Juan Ramón Jiménez y Machado; y el tercero, la bibliografía sobre República y guerra civil españolas y los libros de Ángel Viñas.
La diputada provincial de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez, ha señalado durante la presentación de esta nueva adquisición, que "la Diputación de Granada, a través del Patronato Cultural Federico García Lorca, continúa cumpliendo con el objetivo marcado hace ya treinta años, cuando en 1986 se inauguró el primer museo dedicado al poeta, de ir ampliando el patrimonio del Museo Casa Natal con colecciones de especialistas en Federico, quienes, con su dedicación y estudio han profundizado en su vida y obra, y consecuentemente han ayudado a su difusión y mejor comprensión".
Eutimio Martín ha reconocido que el Museo de Fuente Vaqueros es "el sitio ideal" para depositar sus libros "antes de emprender el último viaje".
Respondiendo a la pregunta de para qué ha servido todo su trabajo sobre la obra lorquiana, ha considerado que el eje estructural o el impulso determinante fue que Lorca tenía la conciencia profunda de la frustración radical humana y en ese sentido, hace responsable a la Iglesia Católica porque considera que ha traicionado el Evangelio y esto le lanza a la defensa de los seres marginados, comenzando por los gitanos en España, los negros cuando va a los Estados Unidos, los moriscos, las mujeres a través del teatro". "Lorca es, al mismo tiempo, el escritor más cristiano y a la vez el más anticlerical, un precursor de la teología de la liberación", ha dicho.
Esta teoría es la que el investigador desarrolla en su tesis doctoral de 1984 'Federico García Lorca, heterodoxo y mártir: análisis y proyección de la "juvenalia" inédita, publicada mas tarde por la editorial Siglo XXI y en su más reciente "El 5º Evangelio. La proyección de Cristo en Federico García Lorca' (Aguilar, 2013), donde realiza un amplio y profundo recorrido por la obra del escritor granadino.
El hispanista Ian Gibson, "emocionado" con la presencia de Eutimio Martín y su esposa en Fuente Vaqueros, ha reconocido su influencia en el proceso de adquisición de su biblioteca personal.
Gibson ha destacado especialmente a Eutimio por su análisis de la llamada "juvenilia", la obra juvenil inédita de Lorca y ha destacado su mano izquierda y su gran capacidad para acceder a los documentos originales en tiempos de Isabel García Lorca". Gibson, biógrafo de Federico, ha asegurado en el acto que "no conoce ningún caso parecido de un escritor con una prehistoria como la de Federico, y además, toda su obra se creó en solo veinte años, a partir de su primer texto 'Mi pueblo', que escribió en 1916, dos meses después de la muerte de su maestro en la poesía Rubén Darío".
Eutimio Martín e Ian Gibson han invitado a los nuevos investigadores para hacer uso de sus respectivas bibliotecas, ahora depositadas en la Casa Natal de Fuente Vaqueros y que están abiertas al público y los han animado a publicar otras teorías sobre el poeta, aunque sean contrarias a las suyas. La biblioteca personal de Eutimio Martín ya en el pueblo natal del poeta, se suma a las de otros estudiosos, como Ian Gibson, Claude Couffon, Antonio Ramos o Juan de Loxa y a la colección de manuscritos originales, dibujos, cartas y otros muchos documentos lorquianos.

Eutimio Martín
Nacido en Palencia (1935). Investigador e hispanista español, es un conocido especialista en Federico García Lorca. Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Madrid. Obtiene el doctorado en la Universidad Francesa de Montpellier con una tesis sobre la obra de Federico García Lorca, en 1984.
Desde 1964 reside en Francia donde ha ejercido como profesor de Lengua y Literatura española en las universidades de Niza y Poitiers. Actualmente es catedrático emérito de la Universidad de Aix en Provence.

sábado, 17 de agosto de 2019

Libro en preparación: "FEDERICO GARCÍA LORCA EL DE POETA EN NUEVA YORK". 90 años

Enyaso ilustrado de Ramón Fernández Palmeral

En las vacaciones de agosto de 2019 he empezado el ensayo ilustrado de Poeta en Nueva York  (1929-2019) de Federico García Lorca, no sé ni cuando lo acabaré ni cuando lo publicaré en LULU y Amazón

Lo anticipo para los aficionados al poeta de Granada Federico García Lorca.

Asesinado en Alfacar en la noche del 18 de agsoto de 1936, hace ahora 83 años.

ILUSTRACIONES DEL PINTOR PALMERAL

Ilustracion nº 1 del poema 1, "Vuelta de paseo", por Palmeral 2019, agosto

Ilustración 2 "Tu infancia en Menton", por Palmeral 2019

miércoles, 14 de agosto de 2019

Poema. "Prohibido soñar", por Ramón Palmeral



Estela de prohibidos como señales de trafico
prohibido soñar con el cielo
prohibido soñar con ser joven
porhibido soñar con lo que no alcanzas
prohibido soñar con ser famoso
prohibido soñar con ser escritor
prohibido soñar que eres poeta
prohibido soñar que está bien de salud
prohibido soñar que eres pintor
Prohibido soñar que eres rico, alto y guapo
prohibido soñar que ganas a la loteria
prohibido soñar que tienes un taller propio
prohibido soñar que tienes un estudio propio
prohibido soñar que tienes una habitacion propia
prohibido soñar que tienes felicidad
prohibido soñar que tienes salud
prohibido soñar que caminas y corres
co las los deportitas de élite

Todo está prohibido para los que soñamos con soñar

Ramón Palmeral
15 de agosto de 2019
Día de la Virgen de la Asunción

martes, 13 de agosto de 2019

Ofendidos e ignorantes, por José Antonio Asensio Mellado

Ofendidos e ignorantes

12.08.2019 | 22:58 
 
"Ofendidos e ignorantes"
 
Llevo toda la semana pensando sobre qué escribir sin ofender a nadie y he de confesar que he tenido que rendirme a la evidencia: es imposible en esta España de hoy escribir sobre algo que no ofenda a la legión de sensibles seres que conforman el paisaje cotidiano de la mediocridad. Cada cual está adherido, casi fanáticamente, a algo, lo que sea, desde religiones practicadas por cuatro ascetas de fachada, pero que molan y dan al creyente una cierta pátina de progresista, pasando por ideologías políticas que se basan en el llanto permanente, más propias de plañideras que de personas capaces y responsables, y, terminando por los que se adscriben a reivindicaciones de todo pelaje, los ismos más curiosos, muchos de ellos bien regados con subvenciones públicas cuya justificación reside en las entendederas obtusas de quienes las conceden.
Imposible no ofender a tantos fanáticos de cualquier memez que agreden nuestros valores, los de nuestra civilización y especialmente los cristianos, de los que se mofan con nula armonía y belleza, mientras que acuden prestos a llenar sus inquietudes con las más variadas y estrafalarias ideologías, creencias o, mejor dicho, banalidades vacías de todo sentido y que los convierten en estrafalarios mensajeros de la tontería.
Ante este panorama desalentador y frente a la idea generalizada de que todo debe ser respetado, debemos reaccionar de forma urgente y severa con algunas verdades que ofenderán a buen seguro, pero que son verdades o certezas comprobadas secularmente. Una cosa es el respeto a la persona y otra, bien distinta, a las estupideces que ésta puede parir. Una cosa es no insultar y otra, diferente, que la tontería merezca la misma consideración que la ciencia o que la fe contrastada en la experiencia milenaria. Y, el respeto a la persona, cuando ésta exhibe sin pudor sus demenciales desvaríos, no puede pretender la ausencia de crítica o incluso de la ironía merecida por la estupidez de sus mensajes y aspiraciones.
No nos equivoquemos con el igualitarismo exagerado que equipara a premios Nobel y mentecatos, todos ellos dignos de la misma consideración para los que han hallado en la igualdad absoluta espacio para una gloria que la inteligencia no les hubiera nunca ofrecido. No. Que las redes sociales permitan que un memo sea célebre, no significa que deje de ser memo o que sus paridas alcancen valor de verdad comprobada. Si lo dicho es una estupidez, lo es y no es ofensa afirmarlo y calificar al promotor de la burrada de burro integral. Basta ya de corrección política. Reivindico mi derecho a llamar zopenco a quien lo es, sin disfraces y sin atender a derecho alguno a disimular su torpeza. No es insulto calificar las barbaridades de tales y de bárbaros a sus pregoneros. La ofensa no es una patente de corso que sirva para legitimar la tontería y elevarla a la condición de normalidad respetable. No lo es y así debe decirse.
Porque, ese es el problema hoy, propio de la sociedad de las masas convencidas de la igualdad plena porque sí y del valor igual de toda opinión por ser tal. Una opinión es una opinión, una forma de ver algo, una perspectiva, con perdón, no un descubrimiento científico, ni una conclusión racional.
Hoy se reivindica el derecho a opinar y hacerlo de lo que sea. Bien. Cada cual es dueño de hacer el ridículo y mostrar públicamente su ignorancia como quiera. Pero, que exista un derecho-mejor hablar de posibilidad o riesgo-, a opinar de lo que se ignora no significa que el opinante deba ser equiparado en su formulación a quien es experto en la materia, normalmente tras años de estudio duro. Algo debe significar el saber frente a la intuición, la adscripción a una secta -entendiendo por tal los «ismos» tan de moda y amplios-, y ese algo se ha de reflejar en el respeto a quien lo merece por la profundidad de sus conocimientos y el desprecio intelectual, como suena, a quien, sin saber, se posiciona y formula una teoría absurda. Ofenderse porque quien tiene conocimiento en una materia califique de inculto a quien profana ese saber con sus banalidades y errores garrafales es muestra de estupidez y defender el derecho de quien opina y vierte tonterías a ser tratado igual que al sabio, es indicativo del nivel de una sociedad a la que no cabe augurar un futuro muy feraz. La ignorancia es la causa de tales desafueros y su recepción engolada de presuntos derechos, la expresión máxima del reino de la incultura.
La corrección política y el igualitarismo por el suelo están llevando a que lleguen a niveles de gran responsabilidad sujetos de incapacidad comprobada, cuyos exabruptos son dañinos para la salud mental y cuya inteligencia es notablemente reducida. La razón de encumbrar a tanto memo es, precisamente, la noción de respeto formulada, sin más intención que el propio beneficio, por quienes, en un mundo en el que primara la capacidad y el mérito, no serían nada. De ahí su empeño en ser tratados con respeto, en no ser ofendidos rebajando el concepto de ofensa al de crítica a la memez. En ello les va el sueldo y el pasar a la historia, aunque estoy convencido de que en poco tiempo las cosas volverán a su sitio. No hay quien resista mucho más esta vulgaridad insoportable.

lunes, 12 de agosto de 2019

VENDER LOS DERECHOS DE UNA NOVELA PARA EL CINE EN ESPAÑA

CONSULTORIO: VENDER LOS DERECHOS DE UNA NOVELA

por David Muñoz.
“Hola a todos,
Buscando por la red he encontrado vuestro blog, que me parece muy interesante, y quisiera haceros una consulta.
Me llamo L y soy la autora de una novela, “G S”. Esta novela me la auto edité y afortunadamente, este año una pequeña editorial será la que se encargue de distribuirla y comercializarla.
Por casualidades he contactado con una productora que se ha interesado en ella y quiere llevarla a la pantalla. No tengo ni idea de cómo se negocia un contrato de cesión de derechos. ¿Cuál es la cantidad normal que pedir por los derechos?, ¿se puede poner en el contrato la supervisión de la obra, se puede pedir un porcentaje bruto de la taquilla? ¿Y se puede negociar si se hace una versión en lengua no castellana?
Espero que podáis responderme con la mayor celeridad, pues pronto me voy a reunir con los productores y quisiera tener al menos, una idea aproximada de por dónde van las cantidades y otros puntos a tener en cuenta.
Un saludo,
L”.
Hola L,
Espero haber llegado a tiempo de servirte de ayuda.
Lo más habitual cuando vendes los derechos de una obra literaria para que pueda ser adaptada al cine, es negociar un contrato que llamamos de “opción”. Eso quiere decir que lo que vendes no son los derechos en sí, sino la posibilidad de que esos derechos lleguen a ser comprados por el productor que se ha interesado por ellos. En ese contrato lo que permites es que se escriba un guion a partir de tu novela y que se mueva para ver si suscita interés en, por Ej., alguna cadena de televisión que pueda invertir en ella, ya sea adquiriendo los derechos de emisión o coproduciéndola. Esa “opción” suele hacerse por un precio menor que el que tiene la ejecución  de dicha opción, para la que lo normal es redactar un nuevo contrato vendiendo por fin los derechos del libro.
Como puedes imaginarte, si esto se hace así es porque antes de saber si van a poder financiar la película hay pocos productores dispuestos a gastar un euro de más.
Respecto al tiempo que puede abarcar la opción, no hay una norma general. Pero a mí me parece razonable limitarla a dos años, renovables a tres en el caso de que el productor demuestre que se han dado pasos decisivos para poner en marcha la película.
En menos tiempo me parece imposible coneguirlo, y más de tres años quizá es demasiado. Si en ese tiempo no se ha logrado nada, quizá es que ese productor no está capacitado para hacer realidad el proyecto.
De todas maneras, todo esto es muy relativo. Como en tantos otros asuntos relacionados con nuestros oficios,  no hay una sola manera de hacer las cosas.
Eso me lleva a otro tema importante: el del dinero.
No puedo darte una cifra. Tu obra vale tanto como lo que esté dispuesto a pagar un productor por ella. De todas maneras, si no has escrito un best seller de esos que de vez en cuando se disputan varios productores, te adelanto que la cantidad que vas a recibir no te va a sacar de pobre. Y menos aún en este momento, cuando los precios de por Ej. los guiones están por debajo de lo que se cobraba hace diez años.
Además, como te he dicho antes, una cosa es la cifra que vas a cobrar por la opción y otra muy distinta la que vas a cobrar por los la ejecución de esa opción y la venta de esos derechos. La primera cifra puede ser muy pequeña, pero si la película se financia y puede llegar a rodarse, no hay ninguna razón para que el productor no te pague algo razonable después. Pero cuidado, que por “razonable” puede que no estemos hablando de una millonada.
Por Ej., hace poco vi un contrato de una novela medianamente conocida cuyos derechos se habían vendido por alrededor de 24.000 euros. Quítale el 21% y ya ves en qué se queda. Un piso no te compras.
En cuanto al resto de tus preguntas, es raro que se permita que el autor supervise la obra. Yo de hecho, si fuera productor no lo permitiría. Un novelista no tiene por qué tener ni idea de cómo se escribe (o como funciona desde el punto de vista narrativo) un guion de cine y si está muy obsesionado porque se respete lo que él escribió, puede llegar a volverte loco. Pero claro que puedes pedirlo. Hay autores que lo consiguen. Aunque suelen ser superventas a los que se quiere tener contentos para que no empiecen a hablar mal de la película antes de que se estrene. Así, si ruedas un bodrio con su libro, en cierta manera es también “su” bodrio, con lo que no pueden quejarse mucho. También puedes pedir un porcentaje bruto de la taquilla. Y aunque tampoco me parece fácil que te lo den, sí que es un poco más realista. Luego, lo de la versión en otro idioma, pues también. Aunque me parecería más lógico fijar unas cantidades para ejecutar la opción relacionadas con el presupuesto final de la película. Si dices lo del idioma supongo que lo que te preocupa es vender los derechos para que hagan una película en español de bajo presupuesto y que acaben rodando una superproducción en inglés. En ese último caso, lo del idioma es indiferente. Lo importante es el presupuesto. Otra cosa es que te preocupe que llegue a hacerse un remake de la película. En ese caso, sí que deberías asegurarte de que si se hace, cobres de nuevo.
Y eso es todo lo que puedo contarte.
¡Suerte!

Centenario del nacimiento del escritor cubano Lezama Lima

Crítica:OPINIÓN

Lezama Lima en su 'Paradiso'

El autor cubano no pertenece a otra escuela que a la que él creó y se extinguió con él, una vez cumplida su difícil y espléndida heterodoxia artística. El 19 de diciembre se cumple el centenario de un escritor cuya personalísima tarea de invención de la realidad, de juego de espejos y máscaras, fundamenta su entera actividad poética.
Hay efemérides que quedan oscurecidas, desplazadas por otras de más acusada notoriedad o de mayor divulgación por los extrarradios de la literatura. Eso es lo que ocurre con José Lezama Lima, nacido el mismo año que Luis Rosales o Miguel Hernández, de quienes se han venido conmemorando de modo elocuente sus respectivos centenarios. Tampoco resulta imprevista la desatención que ha merecido a este respecto Lezama Lima. Por uno u otro motivo, Hernández y Rosales son poetas que, al margen de sus merecimientos literarios, disponen de un estimable repertorio de incentivos extraliterarios. No es ese el caso de Lezama Lima, cuya compleja personalidad dista mucho de estar mayoritariamente valorada. Y menos en un clima literario cuya subordinación a unos hábitos preferentemente realistas tiende a desestimar cualquier operativo desacato a la tradición.
Siempre asocio la imagen de Lezama a la de un docto caballero renacentista bien acomodado entre el humanismo y la buena mesa. Un poco distante de lo que tenía más cerca, viajero por los alrededores de un reducido mundo en cuyo fondo cabía el mundo, Lezama es un escritor desclasificado, un poeta, un narrador, un ensayista de anómalos y más bien exiguos vínculos con la historia lineal de la literatura del siglo XX. Decía Cernuda que era un poeta "inusitado en cualquier tierra de habla española, admirable y diabólicamente hermético". En el universo literario de Lezama comparecen efectivamente unas constantes estéticas de intrincados y exquisitos aparejos, una magistral potencia indagatoria en las contingencias de un lenguaje sibilinamente personalizado: la supra verba entendida como una nueva dimensión simbólica de la palabra. Lezama no pertenece a otra escuela que a la que él creó y se extinguió con él, una vez cumplida su difícil y espléndida heterodoxia creadora. Recomiendo a este respecto la correspondencia entre el poeta y Rodríguez Feo (Ediciones Unión, La Habana, 1989), donde -aparte de las valiosas referencias a Orígenes, la memorable revista que ambos fundaran- se despliega una luminosa radiografía de los modales humanos y los asombrosos registros culturales del autor de Paradiso.
La obra entera de Lezama es un paradigma de avidez de conocimiento a través de la escritura, de una escritura que, como él dijo del Góngora de las Soledades, "nos impresiona como la simultánea traducción de varios idiomas desconocidos". Sin duda que sus normativas poéticas incurren en distintos préstamos culteranos -barrocos-, pero el resultado final va más allá: es un barroco enriquecido con una serie de innovaciones léxicas, sintácticas, morfológicas sólo atribuibles al rango de una técnica de la imaginación de extraordinaria vitalidad. Su hermetismo, de existir, vendría a ser como la consecuencia del exceso de iluminación, del mismo modo que la presunta exuberancia de su código estilístico depende de la propia exuberancia sensitiva del autor. Imposible no reconocer la sugestión múltiple de ese paradigma que puede parecer excesivo y que de hecho tiene mucho de excéntrico en el ámbito de nuestra cultura literaria contemporánea. En cierto modo, la afanosa empresa poética de Lezama queda fijada en esa abrumadora tarea de renovación lingüística, cuyas claves parecen laboriosamente extraídas de "las profundas cavernas del sentido". Por ahí se llega sin duda a la esencia misma de la creación poética.
Yo me adentré por primera vez en el complejo y fascinante corpus poético de Lezama durante unas cinco semanas de 1966, justo cuando apareció Paradiso. José Ángel Valente y yo -que estábamos pasando una temporada en Cuba- fuimos a visitarlo a su casa de la habanera calle Trocadero, 162. Recuerdo muy bien al poeta, un señor cortés y orondo, mordaz y asmático, recluido como a perpetuidad en una habitación bien abastecida de cuadros, libros y cachivaches de varia redundancia, aposentado en un sillón abacial entre cuyos brazos se apoyaba una tabla a manera de pupitre, fumando con fruición un tabaco de "las mejores vegas de Bayamo". Tenía aspecto de criollo ilustrado, devoto sensual de la naturaleza y mal avenido con las mediocridades urbanas. Su conversación era una larga secuencia de figuras retóricas, en especial de epítetos y perífrasis, con lo que resultaba muy difícil mantener un diálogo más o menos convencional. Sólo una fugaz mención a la cocina popular cubana introdujo aquella vez en la profusa alocución del poeta algún que otro improperio contra los deplorables vínculos entre gastronomía y revolución. Decía Cortázar que Lezama hablaba como escribía, a lo que podría añadirse que lo hacía en una lengua adecuadamente concebida con el propósito de que el oyente o el lector no se llamara a engaño. Su secreta idea del mundo era su lenguaje secreto, el "eterno reverso enigmático", como él decía. Supongo que si hubiese empleado otro habitual uso lingüístico no habría sido viable esa personalísima tarea de invención de la realidad, de juego de espejos y máscaras que fundamenta la entera actividad poética -en prosa y verso- de Lezama. Ya se sabe que una cosa es la verdad literaria y otra muy distinta la verdad a secas.
Paradiso ha merecido toda clase de asedios críticos a cuenta de su condición de anti-novela, de su irracionalismo palmario, de sus desconexiones temáticas. Todo eso quizá pueda ser cierto, no estoy seguro, pero lo que de veras importa en este caso es la excepcional voluntad creadora de Lezama, su promulgación de un "sistema poético" que trasciende los cánones al uso y asume un tratamiento artístico de la realidad absolutamente seductor, regido por una verbosidad que parece como proyectada en un entramado mitológico. Por ahí, por esa selva virgen del texto, puede uno internarse sabiendo que lo aguardan frecuentes extravíos, pero también copiosos deslumbramientos. Las pérdidas posibles se compensan con los hallazgos magníficos.
La poesía de Lezama -desde Muerte de Narciso a Fragmentos a su imán- responde en puridad al mismo planteamiento estético que su narrativa -desde Juego de las decapitaciones a Oppiano Licario- o que su trabajo ensayístico -desde Analecta del reloj a Las eras imaginarias-. Con alguna episódica salvedad, en todos los casos se verifica como una especie de similar desalojo de una realidad que va a ser lujuriosamente sustituida por otra versión posible de esa realidad, o de ese enigma que para entendernos llamamos realidad. La diferencia de géneros apenas interfiere esa peculiarísima osadía compositiva. Lo que llamó Valente a este respecto "la apertura infinita de la palabra" viene a ser aquí como una celebración del más depurado arte de escribir, de un arte que se mantiene magistralmente vivo porque nació sin ningún condicionamiento temporal. Releer a Lezama continúa siendo un muy acreditado ejercicio de literatura comparada para neutralizar el desánimo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 2010