POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

viernes, 15 de octubre de 2021

El Planeta del millón de euros. Un premio litetario y económico

 

El Planeta del millón de euros

El premio literario se convierte en el mejor dotado del mundo al subir su cuantía coincidiendo hoy con la celebración de su setenta aniversario

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Es habitual que las ruedas de Prensa previas al fallo del Premio Planeta sean hogar de numerosas especulaciones y rumores, punto de encuentro de periodistas con ganas de hacer no pocas preguntas, a veces de lo más variopintas, al presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, y a los miembros del jurado de este galardón. Sin embargo, ayer, los periodistas nos quedamos sin palabras cuando se realizó un anuncio inesperado que cogió a todos los presentes por sorpresa. Coincidiendo con el 70 aniversario del Premio se habia decidido ascender su dotación económica a un millón de euros, una cantidad que lo equipara al Nobel de Literatura (que se queda un poco por debajo) y que lo convierte, probablemente, en el mejor remunerado del mundo.

Esto no es nuevo. Desde que nació este reconocimiento, el más prestigioso de nuestro país, ha ido ascendiendo progresivamente y de manera periódica su cuantía desde las 40.000 pesetas iniciales que se entregaron en su primera edición. En este caso, el motivo que ha empujado esta decisión, que se ha tomado hace pocos días, es la excelente marcha del mercado del libro y los grandes resultados que está obteniendo esta editorial. Algo que, junto a las buenas perspectivas que tienen en el horizonte, ha animado a incrementar el dinero del premio. «Para nosotros –ha reconocido José Creuheras, presidente del Grupo Planeta– también supone un esfuerzo. No es fácil. Pero aprovechamos un aniversario como este, que es un año redondo, y que el libro está teniendo una enorme acogida, para tomar esta iniciativa». El propósito, como el propio José Creuheras reconoció en la rueda de Prensa previa, es apoyar el libro, fomentar la lectura y apoyar a los autores. Es consciente que la dotación, no importa la suma que sea, no hace en un primer compás aumentar las ventas, pero, sin duda, proporciona una mayor proyección y, a la larga,  son evidentes los réditos que se observan.

Este anuncio llega cuando todos los que forman parte del mundo del libro coinciden en el increíble ascenso de las ventas durante la pandemia y cuando se confirma que el 95 por ciento de las mismas son en papel (el restante 5 por ciento son «ebooks») y que siete de cada diez ejemplares se despachan en librerías y tiendas físicas.

Buena prueba de ello fue lo comentado durante la rueda de Prensa por el director del Área de Librerías del grupo Planeta, Jesús Badenes, quien expuso que se ha producido «una evolución muy positiva en el sector en los años 2020 y 2021». Badenes apuntó que «gastamos más en libros que en 2019, el índice de lectura ha crecido y en España ese aumento se refleja también en un incremento de la facturación, y además cincuenta de cada cien son lectores asiduos y el 68,8% afirma leer libros». Por todo ello, concretó el director del Área de Libros del Grupo Planeta, «estos parámetros se sitúan en cerca del 80 por ciento de los datos del norte de Europa, mucho más al alcande de la mano que hace una década».

Buenas perspectivas

¿Y qué es lo que está sucediendo este año para el sector editorial? Todo invita a pensar que las cosas van muy bien para el mundo del libro. Badenes expresó que «se ha producido un comportamiento ejemplar y hasta cierto punto imprevisto, con cifras de crecimiento de más del 15 % respecto a la del año anterior, y se cerrará con la facturación más alta de toda su historia, superando a la que era hasta ahora la más elevada, de 2013». Es evidente que estamos viviendo una serie de cambios en cuanto a las preferencias de los lectores. Lo que más ha crecido, tal y como contó Badenes, son «el cómic, el fantasy, la novela y los libros de infantil y juvenil». Al igual que cambian las lecturas, con un mayor impulso de las que se pueden definir como de evasión, también lo han hecho los hábitos de compra. Dijo Badenes que «un 23 por ciento lo hacen a través del comercio electrónico y, además de las grandes plataformas, hay grupos de librerías que llevan sus libros a los hogares».

El Grupo Planeta, que están teniendo unos resultados económicos excelentes que le confirman en el liderazgo audiovisual, editorial y lo asientan como una de las principales plataformas educativas de nuestro país gracias a sus proyectos de formación y de estudios, se ha atrevido a dar este paso que supone dinamizar la vida cultural y poner a España en la primera línea mundial.

La subida de la dotación llega en uno de los mejores momentos del premio. Esta 70 edición es de rércord como lo supone que se hayan presentado un total de 654 manuscritos a esta convocatoria, la mayoría de ellos procedentes de España (389), aunque también han llegado originales de América del Sur (104), América del Norte (53), América Central (9) y resto de Europa (23).

Por otra parte, parece que el género policiaco es el que se está colando con más fuerza dentro de esta convocatoria si tenemos en cuenta el resumen de los argumentos de las diez novelas finalistas. La aparición de un cadáver durante la posguerra, una ciudad asolada por crímenes a niñas de clases humildes o los llamados asesinatos del Estilista son algunos de los argumentos en los que lo policiaco toma fuerza. No puede olvidarse que el Premio Planeta ha recaído en algunos de los mejores autores del género en nuestro país, como por ejemplo, Manuel Vázquez Montalbán, Francisco González Ledesma, Dolores Redondo o Alicia Giménez Bartlett, entre otros, además de algún autor recién llegado a esta temática, como pasó con «Terra Alta» de Javier Cercas.

El jurado del premio está integrado por José Manuel Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Belén López. En nombre del jurado, Eslava Galán comentó que en esta edición «hay predominancia de thriller y novela histórica, y a veces una mezcla afortunada de las dos», con algún caso en que se recupera el realismo mágico, ausente en las últimas ediciones. Esto último podría invitar a pensar que el ganador o ganadora del Planeta podría proceder de América Latina, algo que no sucede desde 2014 cuando lo obtuvo Jorge Zepeda Patterson con «Milena o el fémur más bello del mundo».

Coincidiendo con el 70 aniversario del premio, el grupo editorial presentó un vídeo con las opiniones de algunos de los escritores que han obtenido el Premio Planeta, como Javier Sierra, Alicia Giménez Bartlett, Rosa Regàs, Dolores Redondo, Javier Cercas, Eduardo Mendoza, Antonio Gala o los fallecidos Ana María Matute, Manuel Vázquez Montalbán y Terenci Moix. Esta noche, en una gala literaria presidida por los Reyes de España, sabremos quién sigue en este listad0..

martes, 12 de octubre de 2021

Crepúsculo. Poema de Angustín Conchilla

 


CREPÚSCULO

 

 

La alborada dormita entre nanas de grillo.

Ojos lejanos, callados, le aplauden melodía.

El campo dormita y alborota. Lo escucho.

Sobre mi ventana, en cambio, no veo vida.

 

De pronto todo cambia. El rayo ilumina.

El viento golpea sobre melodía, y zozobra.

Me llega racheado, empuja y se marcha.

Busco quien lo mueve. No lo encuentro.

 

El cielo se encierra, oscurece y espanta.

Se contrae, por temor a mí, presiento.

Surge una estrella sobre cortina enlutada.

Me guiña un ojo, impresiono, se oculta,

y vuelve a su lecho mortuorio.

 

Espíritus desfilan entre sombras y tinieblas.

 Resuellos me llegan y temores contengo.

No hay martirio que anide en firmamento,

y destruya la luz del tiempo, del sosiego,

y de la vida, entiendo.

 

 

Agustín Conchilla

jueves, 7 de octubre de 2021

Abdulrazak Gurnah. Premio Nobel de Literatura de 2021

 

Es el primer africano que se premia desde que lo recibió Wole Soyinka en 1986 y el primer negro desde que lo obtuvo Toni Morrison. Su literatura es una reflexión sobre sus raíces y la emigración

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El novelista tanzano Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2021 por una obra centrada en colonialismos, crisis de refugiados y exilios, experiencias todas ellas vividas en primera persona, al tener refugiarse en el Reino Unido a finales de la década de 1960, huyendo del régimen de Abeid Karume. La Academia Sueca destacó su «penetración intransigente y compasiva en los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes». Lo cierto es que la elección fue toda una sorpresa. Una de las preguntas que se hizo ayer viral en redes sociales fue: «¿Es tan grave reconocer que nunca habías escuchado el nombre del Premio Nobel de Literatura?». Su cuarta novela «Paraíso» fue preseleccionada para el premio Booker en 1994, y su sexta, «En la orilla del mar» estuvo en la lista de 2001.

Pero más allá de eso, no había recibido previamente ningún galardón. De ahí que no apareciera en ninguna de las quinielas. Entre los nombres más resonados para esta edición destacaban el japonés Haruki Murakami –el eterno favorito a conseguir este galardón–, la canadiense Anne Carson, el rumano Mircea Cartarescu y el keniano Ngugi wa Thiong’o. Pero al final, el reconocimiento internacional –y también el millón de euros– recayó en Gurnah, un escritor que ni siquiera tiene editor en los Estados Unidos. Al español tiene traducidas tres novelas: «En la orilla», en la ya desaparecida editorial Poliedro; y «Paraíso» y «Precario silencio», en El Aleph.

Algo abrumador

Cuando recibió la noticia, el autor estaba en la cocina de su casa de Kent, en Canterbury, y no podía dar crédito. «Pensé que era una broma», aseguró a «The Guardian». «Las quinielas suelen hablarse durante semanas o incluso meses. No era algo que estuviera en mi mente en absoluto. Estaba pensando, de hecho quién lo recibiría este año», aseguró. «Es un honor para mí recibir este premio y unirme a los escritores que me han precedido en esta lista. Es abrumador y estoy muy orgulloso», añadió.

Su editora de mucho tiempo, Alexandra Pringle en Bloomsbury, señaló que la victoria era «más quemerecida» para un autor que no había recibido el debido reconocimiento. «Es uno de los mejores escritores africanos vivos y nadie se había fijado en él. Hice un podcast la semana pasada donde decía que era una de las personas que simplemente habían sido ignoradas. Y ahora sucede esto. Es increíble», recalcó ensguida. Pringle asegura que Gurnah siempre ha escrito sobre el desplazamiento, «pero de las formas más hermosas y fascinantes de lo que desarraiga a las personas y las empuja a través de los continentes».

Desde una mujer negra de origen migrante creciendo en la racista Inglaterra de los años 50 hasta relaciones de amor entre personas de diferentes comunidades, pasando por un refugiado que finge no hablar inglés porque le dicen que así será más fácil conseguir el asilo, la obra de Gurnah personaliza la historia, poniendo rostro y nombres a hechos históricos y traumas colectivos. Cuando Zanzíbar atravesó una revolución en 1964, los ciudadanos de origen árabe fueron perseguidos y Gurnah se vio obligado a huir del país cuando tenía 18 años. Comenzó a escribir como un refugiado de 21 años en Inglaterra, eligiendo escribir en inglés: aunque el suajili es su primer idioma.

Su primera novela, «Memory of Departure», se publicó en 1987. Hasta su reciente jubilación había ejercido como profesor de literatura inglesa y poscolonial en la Universidad de Kent. Anders Olsson, presidente del comité del Nobel, dijo que las novelas de Gurnah, desde su debut «Memory of Departure», una inquebrantable contemplación de la vida costera del este de África, hasta su más reciente, Afterlives, «retroceden de las descripciones estereotipadas y abren nuestra mirada a un África oriental culturalmente diversificada y desconocida a muchos en otras partes del mundo». Ningún autor africano negro había ganado el premio Nobel de Literatura desde que Wole Soyinka lo obtuviera en el ya lejano año 1986. Gurnah es, además, es el primer escritor negro en ganarlo desde que lo recibió Toni Morrison en 1993.

Un fuera de serie

La editora Julieta Lunatti, que publicó hace casi veinte años en español «En la orilla», se mostró encantada con la noticia. «A veces es malo adelantarse tanto porque no encuentras eco en la sociedad a la que te diriges y ese fue el caso de este autor», explicó a Efe. Pero cuando cayó en sus manos esta novela, le pareció que era un autor «fuera de serie» por el que había que apostar, «y lo publicamos».

«En la orilla» era la sexta novela que escribía entonces Gurnah, una elegía a un mundo donde el imperialismo abrió las fronteras solo para estrechar las limitaciones, señalaba la editorial. Una novela con una temática «universal» y «humanista» sobre dos hombres que llegan a Londres desde Zanzíbar. Con un estilo «muy retenido y al mismo tiempo muy lírico», Lunatti considera que esta novela de Gurnha es un escritor fácil de leer, pese a tener una estructura introspectiva. «Y toca temas que son muy universales, a pesar de que están puestos en un contexto del que procede», matiza. Nunca pensó que la novela fuera a ser un éxito de ventas, pero es que tampoco llegó a la crítica o a los medios de comunicación: «pasó completamente inadvertida», insiste. Por eso, confía ahora en que algún otro editor se haga con los derechos en español y reedite este libro, a pesar de que cree que nunca será un autor para masas.

Pintura: Muñeca de porcelana rota, óleo de Palmeral. Alicante. 90 X 81 centímetros

 




 

http://aaalicantinos-blog-oficial.blogspot.com/2021/10/inaugurado-el-salon-de-otono-2021.html

 





Exposición con catálogo. Octubre 2021

lunes, 4 de octubre de 2021

La colonia española de la Santísima Trinidad en Taiwán

 

 

La colonia española de La Santísima Trinidad en Taiwán

Fuerte de El Salvador (Fuente: Wikipedia).

Antecedentes

Las noticias económicas actuales respecto a la fabricación de automóviles hablan de crisis por la escasez de semiconductores. El mundo industrial de la alta tecnología depende ahora más que nunca del mayor fabricante del mundo de semiconductores, Taiwán Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), lo que deja a la industria en una posición más que vulnerable por la falta de elementos esenciales. La globalización tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes como ha sucedido ahora con la pandemia o la dependencia asiática de componentes electrónicos. ¿Por qué en Europa no se fabrican estos chips que monopoliza la compañía asiática y que están en todas partes del mundo, aunque la mayoría de los consumidores no lo saben? TSMC fabrica casi todos los chips más sofisticados del mundo y también muchos de los más simples. Se hallan en  miles de millones de productos electrónicos, incluidos iPhones, ordenadores o automóviles.

Bien, comentado el tema de los chips, me viene a la memoria que España gobernó la parte norte de la isla de Taiwán, llamada colonia de Santísima Trinidad cuando se llamaba Formosa (Hermosa) en el siglo XVII, en tiempo del rey Felipe IV entre 1624 y 1642, dominando la bahía y el puerto de Keelung. Está documentado que en este puerto hicieran escala del Galeón de Manila en el tornaviaje de Urdaneta hacia Nueva España (México) de carga y descarga, como figura en un mapa del Pacífico Español...

Leer completo en Hoja del Lunes de Alicante

 

domingo, 3 de octubre de 2021

Poema "Caricias de ensueño", por Agustín Conchilla

 


CARICIAS DE ENSUEÑO

 

 

Desnudo vive mi amor entre centelleos

de algodones que volatizan y engañan.

 

¿Qué es el amor sin lucidez que todo calma?

Un engaño, quizás, al que se le arrebata la vida,

 y se le desnuda de pasión y esperanza.

 

Desde mi morada escucho arrullos de tranvía,

desprende melodía y afina como cuerda de guitarra.

¿Son susurros de amor que vienen y me llaman?

-me pregunto entre sueños y nostalgias-

Es el canto de un grillo que entona sinfonías

y avivan sobre hierros que despiden armonía.

-responde el duende de mi sueño-

 

Somnoliento rebusco sobre aquello que anhelo.

Mas escarbo sobre mi sueño y no lo encuentro.

Sobre utopías veo la vida: ruge en monotonía.

 Lleva prisa: altera mi paz, se aleja y me olvida.

 

Desperezo y me abrazo a mi almohada y

acaloro y añoro sobre planicie que alivia.

Entre sábanas, a piel desnuda, abrasiva,

me adentro en la fantasía del universo,

y dejo vagar instintos y veleidades.

 

La brisa me saluda desde la ventana.

Es suave, templa flamas y nostalgias.

Mas yo, mi amor, mi marquesa, volteo

hacia ti, conquisto el calor de tu pecho

y me consuelo sobre tu piel templada. 

 

Enviado por Agustín Conchilla

miércoles, 22 de septiembre de 2021

El Océano Pacífico fue durante varios siglos un “mar español”

 

El Océano Pacífico fue durante varios siglos un “mar español” según explica David Manzano en «El imperio español en Oceanía»

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La historiografía española ha estudiado con amplitud la presencia de nuestro país en América, se ha ocupado con mucho menor interés por el continente africano, aunque más con Marruecos que con Guinea o África Occidental, muy poco por Filipinas y el Extremo Oriente en general y prácticamente nada por Oceanía y el Océano Pacífico pese a que fue durante varios siglos, según afirma David Manzano en su libro «El Océano español en Oceanía» (Almuzara), un “mar español”.


Libros El Imperio espau00f1ol en Oceanu00eda


El autor subraya que la excentricidad de Filipinas con relación al epicentro territorial del imperio le convirtió en una extensión de las colonias americanas e incluso en una especie de “subcolonia” de la Nueva España (México). Su única conexión con la metrópoli fue, hasta la independencia del país azteca, el galeón de Manila que cubría la ruta de Acapulco a Manila (y con Carlos III también la Real Compañía de Filipinas) por lo que el Mar del Sur sería navegado exclusivamente por buques españoles durante casi tres siglos. “El régimen español se perpetúa en el archipiélago gracias a la flexibilidad de su sistema político y la acción de los religiosos… (puesto que) ante el escaso número de españoles en las provincias alejadas de Manila la monarquía otorgó cierta libertad a los líderes nativos para que acogiesen su régimen y se apoyó en los religiosos para consolidar su poder”. Había, de todos modos, una enorme indefinición en los límites de esa colonia, por lo que distingue entre islas “españolas” (aquellas teóricamente colonizadas por España, pero con zonas insumisas) y otras fronterizas (las situadas en la órbita hispana pero cuya lejanía y falta de control era imposible fijar sus límites).


Pues bien, si esto pasaba en Filipinas, epicentro del poder español en Extremo Oriente, qué no ocurriría en los archipiélagos considerados españoles en Oceanía. En principio, España estuvo interesada en Joló y Borneo (a esta última acabó renunciando), por su cercanía a Filipinas, mientras que las islas de Oceanía parecían algo muy lejano y carente de interés de tal modo que durante cuatro siglos padecieron de una extraordinaria indefinición en sus límites y de una acusada ignorancia de las islas que los componían (hecho que repercutió en una cartografía deficiente y llena de errores) La presencia española fue en algunos casos meramente testimonial y en la mayoría, tardía, ocasional o simbólica, el dominio real de la población nativa muy precario, la influencia religiosa y lingüística mínima (y además en el siglo XIX hubo de enfrentarse a misioneros protestantes y metodistas), la conexión no ya con la metrópoli, sino con Filipinas, esporádica y las inversiones de la administración mínimas por estimarse que carecían de interés económico, lo que lleva al autor a definir la relación de estos archipiélagos con España como caracterizada por “el olvido y la marginación”. No es extraño por tanto que hasta el siglo XIX el imaginario colectivo peninsular identificase Filipinas como sinónimo de la Oceanía hispánica.


El conjunto que adquirió más temprana presencia española fue el de la isla Marianas o de los Ladrones, que se inició a partir de 1668 en Guam después de tres guerras con los nativos chamorros, pero su verdadera colonización se produce en el siglo XIX cuando “se crea un correo ordinario Manila-Guam, se avanza en la hispanización de la población con la creación de diccionarios español-chamorro o se intenta introducir la vacuna en 1873 para reducir la mortandad”.


Carolinas debió esperar a 1885 (recordemos que ese año el Congreso de Berlín estableció, por encima de cualquier derecho histórico, la obligatoriedad de ocupación efectiva de los territorios) cuando se envía al crucero Velasco y se crea el Gobierno político militar de Carolinas y Palaos en Yap. Para entonces, las potencias europeas ya se estaban interesando en el Mar del Sur y esta decisión española provocó las reticencias de Alemania, lo que dio lugar a un conflicto entre los dos países que fue resuelto por el arbitraje papal (protocolo de Roma de 1885) que reconocía la españolidad de Carolinas y adjudicaba las Marshall -en las que España no había puesto los pies- a Berlín. “A finales de 1886 España había logrado consolidar su gobierno en las Carolinas, pero bajo unos esquemas de poder deficiente al no dominar la vida social de la colonia”, aunque “la función de los religiosos será vital”. En todo caso, se dividió en dos regiones, las Carolinas occidentales con capital en Yap y las Orientales en Ponapé.


Y, en fin, Palaos tuvo que esperar la llegada en 1891 de cuatro religiosos enviados desde Yap para colonizar estas islas.


Como puede verse, la presencia real de España en Oceanía fue muy tardía y el resultado no de un interés cierto, sino como mera herramienta de prestigio. La “verdadera preocupación de la corona en la Micronesia fue perpetuar nominalmente su dominio ante el sistema internacional como arma de prestigio ante las potencias”. Este propósito hizo posible la organización en 1887 en Madrid de una exitosa exposición general de Filipinas con presencia de las colonias del Pacífico.


El estallido de la guerra con Estados Unidos en 1898 y la subsiguiente firma del tratado de París, que supuso la renuncia a Cuba, ya entrega a la potencia vencedora de Puerto Rico, Filipinas y Guam, previo pago de veinte millones de dólares, cambió la situación de las demás islas de la Micronesia. Se trasladó entonces la capital de Marianas a Saipán pero, pese la favorable resolución de la guerra contra los insurrectos de Ponapé, “la gran distancia con la metrópoli, el aislamiento de las islas y el escaso valor que poseían para la geopolítica hispana… conduciría a España a vender las islas a Alemania” en 1899 por 15 millones de pesetas (las perdería con su derrota en 1918). De este modo acabó un imperio pluricontinental que, al menos por estos pagos, tuvo más de simbólico que de real, como acredita este excelente y documentadísimo ensayo de David Manzano.


Hoy, aquellos desperdigados archipiélagos pertenecen a Estados Unidos (Guam), los Estados Federados de Micronesia y la República de Palaos.

martes, 21 de septiembre de 2021

A 85 años del inicio de la Guerra Civil españoal. Ramón Palmeral en la revista Wall Street Internacional

 

 

A 85 años del inicio de la Guerra Civil española

Algunos aspectos y causas esenciales

20 septiembre 2021,
Desastre de Annual, 1921
Desastre de Annual, 1921

Todavía no se han estudiado, objetivamente, las causas y los motivos que dieron lugar al inicio del llamado el Alzamiento Nacional en julio de 1936 por los militares africanistas convertidos en salva patrias. No un golpe de Estado como pudieron ser el del general Pavía en el Congreso el 3 de enero de 1874 o el que dio Segismundo Casada el 5 de marzo de 1939, sino una sublevación militar que causó tres años de guerra. Me pregunto por qué razón los generales republicanos africanistas se sublevaron contra el gobierno de la Segunda República, es decir contra sus superiores. Tal vez por estas razones convenga recordar algunos aspectos o causas sobre la Guerra Civil Española (GCE), que comenzó el 17 de julio de un lejano 1936 en Melilla; es decir, hace ochenta y cinco años, y que, aún mantiene divididos a los españoles.

 Leer completo:

https://wsimag.com/es/cultura/67001-a-85-anos-del-inicio-de-la-guerra-civil-espanola

Oliverio Girondo: poeta en la modernidad

 

Oliverio Girondo: poeta en la modernidad

Algunas claves para leer su obra a la luz de la primera vanguardia poética argentina

28 julio 2021,
Oliverio Girondo
Oliverio Girondo

La modernidad, sostiene Beatriz Sarlo (1983), no solo transformó el perfil urbano de las ciudades, sino que, además, propició un marco de experiencia para sus habitantes. De la transformación de Buenos Aires hacia los primeros años del siglo XX existen diversos testimonios que, a su vez, han contribuido a construir la imagen de toda una generación de artistas. En el terreno de la poesía destaca de forma especial la figura de Oliverio Girondo, autor de los Veinte poemas para ser leídos en el tranvía y uno de los exponentes clave de la primera vanguardia poética argentina.

 

Leer completo en Wall Street International de 28 de Julio 2021

 

domingo, 19 de septiembre de 2021

José Luis Zerón Huguet, autor del poemario "Intemperie"

 

"Cuasi una poética". Por José Luis Zerón Huguet, autor del poemario "Intemperie". Avance de la revista Ágora digital 10/ Ágora-Papeles de Arte Gramático/ El mono gramático, cuadernillo crítico/Fragmentos para una poética/ Septiembre 2021

 


  fragmentos para una poética/Ágora 1o

 

CUASI UNA POÉTICA

 

                   por José Luis Zerón Huguet

 

 

No recuerdo exactamente cuándo me sentí plenamente convencido de que el mundo poético era mi mundo real, pero fue durante mi adolescencia media, aunque antes ya había leído y escrito poesía. Entonces empecé a sentir la mágica extrañeza de un lenguaje nuevo con el que poder expresar la lucha irrefrenable y cíclica de Eros y Thánatos y la necesidad de que ese asombro poético sobreviviese a los envites cotidianos, a las responsabilidades sociales que me imponían mis educadores. Supe que ya no podría desatender nunca la llamada de la poesía ni evadirme de sus mandatos ni rechazar sus recompensas, aunque llegara a ser ignorado e incluso despreciado por entregarme a un arcano tenido por inútil y que para mí era -es- una escuela de tolerancia, exploración personal y goce fraterno.

De modo que me siento, ante todo, un poeta vocacional. Ser y sentirme poeta es mi forma de estar en el mundo y de implicarme en él. Y esto significa que la poesía es para mí una forma de vida, incluso una religión. Se es poeta las veinticuatro horas del día o no se es, aunque uno escriba mucho, o poco (o nada) durante periodos prolongados de tiempo. Pero mi vocación no es proselitista y siempre he procurado que mis incandescencias poéticas (no siempre placenteras y a veces angustiantes) no hostiguen a los demás. Siempre he tratado de expresar mi pasión por la poesía con sinceridad y humildad, pues creo que la humildad no está reñida con la perseverancia y la audacia. Sentirme un poeta vocacional y no un versificador experimentado más o menos virtuoso también supone una total indiferencia por ser aceptado en grupos, bandos y capillas poéticas, lo cual me exime de calcular la rentabilidad mediática que pueda proporcionarme el mérito de la publicación. También evita que me obsesione con la supuesta insignificancia de la poesía en este mundo nuestro hedonista, pragmático, y productivo.  Porque el poeta vocacional siente que está empezando, que acaba de llegar a la poesía. Vive el entusiasmo poético (entusiasmo significa poseído por los dioses), pero no es un profeta ni un elegido por la gracia divina, sino alguien que siente la energía vital de la creatividad, sin grandilocuencias, como algo íntimo, callado (incluso imperceptible) que no tiene nada que ver con vanos exhibicionismos ni gregarismos productivos. Sabe que las destrezas y habilidades acumuladas con el tiempo no le ofrecen ninguna garantía de certidumbre, pues el mal llamado oficio poético depende en gran medida del equilibrio entre lo imprevisto y lo determinado, y solo cuando estas dos nociones contrarias se encuentran y se potencian surge la poesía. De esta manera, el poeta vocacional afirma la incertidumbre y se sitúa a contrapelo, al margen de los que nunca se equivocan, en contra de los convencionalismos y los dogmas que empujan a la autocomplacencia. Se dirige a lo desconocido para hallar -o tantear – lo nuevo, espoleado por el temor y la esperanza entre un amasijo de paradojas. El poeta vocacional que soy abre, pues, todas sus compuertas interiores e intensifica el mundo con una sed de conocimientos nunca saciada. Vive una ebriedad solitaria, pero percibe un sentimiento de pertenencia a un tú, de ahí que trate de conciliar lo individual y lo colectivo. Experimenta, pues, la lúcida transgresión de la rebeldía con la sensibilidad herida a cada paso, en estado de vigilia, sin recluirse en los altares del esteticismo, aunque consciente de que su comunicación con el lector siempre se establece en una situación precaria. 

Escribir poesía, pienso, consiste en revalorizar la vida mediante el contacto con una porción de la realidad que no vemos, situada más allá de las limitaciones sociales. Para ello hay que mirar hacia dentro, explorar nuestros espacios interiores, o sea iluminar la realidad oculta tal como la entendió Rimbaud. Sin pretender enredarme en demiurgias afirmo mi fe en el concepto numinoso del verbo y en el sentido órfico de la palabra como religación del hombre con el mundo, por mucho que les pese a los voceros de la postpoesía, y otros recientes cánones poéticos. Y dicho esto no creo que el poeta, como tantas veces he oído decir, esté desconectado de la vida y desarrolle su obra aislado del mundo. Ante el dilema de elegir entre vivir un aislamiento interior y la necesidad de solidaridad humana, ¿por qué no elegir ambas posibilidades? 

Ese compromiso supremo con el hecho poético no es popular en nuestra sociedad, que etiqueta al poeta como un ser pasivo y decadente que busca la evasión en empresas ilusorias. Ya lo dijo Mallarmé a finales del siglo XIX: “es demasiado alto el precio que el poeta paga a la comunidad. Su práctica no resulta en verdad algo distinto a un lento suicidio, el acto oscuro de alguien que cava sin cesar su propia tumba”. Que la actividad continua del poeta sea percibida como una actitud pasiva o evasiva no es más que el producto de una tópica simplificación que en ocasiones los propios poetas, convertidos en funcionarios de lo sagrado, empeñados en elevar lo bello a ideal político, han ayudado a propagar. El poeta cava sin cesar, cierto, pero no su propia tumba, sino las trincheras en donde poder resistir la realidad lacerante que nos asfixia con sus moralismos feroces y sus consignas brutales. El poeta ha de enfangarse cuantas veces haga falta para rescatar a la poesía de la insulsez, de lo demasiado evidente, del arribismo sensiblero. Así que puestos a citar utilizaré una hermosa sentencia de Octavio Paz: “La poesía no persigue la inmortalidad sino la resurrección".

 

Nuestra sociedad nos empuja a una alocada carrera en la cual el futuro se hace presente inmediato. Captar el instante a través del poema es una de mis mayores preocupaciones.  Persigo lo irrepetible y fugaz, lo luminoso y lo oscuro de lo que es o empieza a ser y de lo que ya fue, la floración y la putrefacción a un tiempo, lo que vive y lo que muere, “el relámpago que gobierna la totalidad del mundo” (Heráclito) cristaliza a veces en el poema; hablo del fulgurante Kairós que nos pone en contacto con lo “maravilloso absoluto” (Schlegel) y que, parafraseando el célebre verso de Ungaretti, nos ilumina de inmensidad. Pero el fogonazo no siempre dona plenitud; a veces también alumbra el mundo con todas sus derivas y zozobras. Es por eso que en mi poesía hay un continuo combate entre la plenitud y el desencanto, el asombro y el escepticismo, la exuberancia y la desolación. Abundan las aliteraciones ásperas, un ritmo crepitante y redundancias y sucesiones de imágenes y analogías que unas veces entran en conflicto y otras se encuentran y fusionan extendiéndose y ramificándose con afirmaciones y negaciones, armonías y discordancias. También prevalecen en mis versos la sinestesia y la metáfora visionaria, y estos se contraen y se expanden en una especie de flujo y reflujo en el que la elipsis, la anáfora y la enumeración (a través de conjunciones o por yuxtaposición) cobran un especial protagonismo. Mis poemas dependen, sobre todo, de la imagen y su movimiento.

 

Mi escritura es una constante seducción de la naturaleza para regresar del exilio al que he sido condenado por perder el vínculo más inmediato con lo salvaje. No me refiero, claro está, al locus amoenus que cantaron los artistas clásicos, ni al paisaje idealizado de los románticos, sino a la naturaleza en riesgo de extinción que en nuestros días se resiste a ser domada, parcelada y esquilmada. Pero la ciudad no está ausente en mi poesía. Lo urbano aparece casi siempre con un trasfondo de naturaleza superviviente: solares, avenidas y edificios de hormigón conviven con jardines y huertos periféricos. Yo canto a la naturaleza amenazada de muerte, como diría el poeta salmantino Aníbal Núñez, ahora que puedo permitirme ese lujo. También busco la belleza, la extenuante e inútil belleza que jamás podremos comprender; esa belleza aterradora y a la vez acogedora, sublime y también subterránea y marginal, de la que tanto habló Dostoievski y de la que emana nuestra fragilidad como seres llamados a la muerte. Vivimos una época crepuscular. El crepúsculo (vespertino y matutino) es la simbolización ambigua del dolor y la resurrección. La luz hay que buscarla desde la sombra, y en esa indagación en lo oscuro se moldea nuestra memoria. Por eso mi poesía también está llena de claroscuros y es elegía e himno auroral. La aurora “crea el instante, que es a la par indeleblemente uno y duradero. La unidad, pues, entre el instante fugitivo e inasible y lo que perdura”. Escribió María Zambrano en De la Aurora, uno de sus mejores libros, que acaso podríamos leer como un inmenso poema en prosa. Y en la misma obra dice: “Qué inmensa soledad la del que no ha contemplado, ni siquiera por una sola vez, la Aurora”.

Para Macedonio Fernández “poeta es saberlo todo”. Yo no lo creo. El poeta, al menos desde mi experiencia, expresa el desamparo del ser en un lugar del que nada sabemos y del que queremos saberlo todo. Afronta lo inefable e incomprensible del hecho poético como un amanecer en tierra extraña. Anda a tientas sin luz o a media luz, sin pautas ni sendas únicas (y a veces hasta sin suelo firme) en una apertura hacia otros espacios. Más allá del resultado, y sin ánimo de dramatizar, no valen las frivolidades cuando escribo poesía: me dejo llevar por el poema al mismo tiempo que ejerzo su control. El trabajo, hondo, tenaz e intenso resulta agotador, es como como andar de continuo en la cuerda floja por encima del abismo. El conocimiento que persigue el poeta es incierto, inagotable, insaciable. 

No me cabe duda de que la única manera de revitalizar la poesía es crear desde el sentimiento primigenio de lo tremendo y lo fascinante, y quien a ella se entrega debe ser capaz de conciliar los contrarios, de aunar razón e intuición, de identificarse con múltiples referencias transversales y contradictorias. Ha de estar dispuesto a correr el riesgo de experimentar grandes vuelos y al mismo tiempo mantener los pies en la tierra. Ha de atreverse a crear nuevas hojas de ruta explorando tierras incógnitas y mares sin balizar. Y para ello no debe renunciar a su carácter inconformista e insaciable. Juan Ramón Jiménez dijo en Política poética “que la poesía es lo único que se salva de la razón y que salva a la razón, porque es más hermosa y superior que ella”. Razón poética la llama María Zambrano. La atención asombrada (la primera sacrificada por esta civilización de la velocidad, como afirmaba Simone Weil) es la condición activa para salir de la rutina estética. La atención a las pequeñas y a las grandes cosas. “No hay poética sin ventana”, asegura Jordi Doce en un hermoso aforismo de su libro Hormigas blancas. El poeta utiliza el microscopio y el telescopio, el zoom y el gran angular. Sabe que el mundo es complejo e inabarcable (y tan maravilloso como bestial), por eso mismo las palabras resultan precarias e insuficientes para abarcarlo, de ahí su conflicto paradójico con el lenguaje. Cuando el poeta trata de sondear lo que Juan de la Cruz calificó como noche oscura del alma y que yo suelo llamar intemperie se siente un extranjero en su propia lengua, y de ese sentimiento de extrañeza y desamparo surge el hecho poético. De ahí que acertadamente el filósofo Gaston Bachelard afirme que la poesía pone al lenguaje en estado de excepción. Hay que vivir el poema como un acontecimiento y aceptar lo inefable e incomprensible del hecho poético. Escribir es andar a tientas sin luz o a media luz. 

¿Puede sobrevivir la poesía en pleno apogeo de las nuevas tecnologías y formatos de comunicación de masas? ¿Puede llegar no solo a seducirnos sino también a engrandecernos? ¿Puede cauterizar heridas? Son preguntas que suelo hacerme y para las que no tengo respuestas seguras. Muy pocos aprecian el valor de la creación poética, su grandeza humilde. Uno quiere pensar que la poesía servirá de salvavidas a las generaciones venideras, pero no sabemos qué será de ella. No podemos saber si en el mundo por venir logrará ser más visible o se diluirá en el tejido social hasta extinguirse por completo. No sé si los lectores del futuro la revitalizarán o la condenarán para siempre. En cualquier caso, en nuestra sociedad neoliberal al borde de un colapso que parece irreversible la poesía sigue estando viva, aunque solo para una minoría sea un modo de vida y una forma de mirar el mundo.

 

 

 


JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET. (Orihuela, 1965). Cofundador y codirector de la revista Empireuma. El día 22 de septiembre de 2021 presentará en Orihuela (Auditorio La Lonja, a las 19.30 h) su nuevo libro, Intemperie (ed. Sapere Aude).

Antes de este, ha publicado, entre otros poemarios:  Sin lugar seguro (Germanía, 2013), De exilio y moradas (Polibea, 2016), Perplejidades y certezas (Ars poética, 2017) y Espacio transitorio (Huerga & Fierro, 2018).  Ha sido incluido en varias antologías, y también en La escritura plural. Antología actual de poesía española (Ars Poetica, 2019). Ha colaborado con ensayos, artículos, cuentos y poemas en revistas nacionales e internacionales. El número 10 de Ágora digital (de pronta publicación) recoge una selección de sus últimos poemas.

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Intemperie

He reunido bajo el título de Intemperie dos libros que pueden leerse cada cual por separado o como un solo bloque, pues creo posible una puesta en diálogo de sus distintos tonos y registros. 

   El primero es una versión actualizada de mi poemario Solumbre, escrito y publicado en 1993 en la colección Almenara de la Asociación Cultural Ediciones Empireuma y hoy absolutamente descatalogado. En agosto de 2019 se despertó mi vena juanramoniana y me dio por reformar este libro después de hacer una relectura rigurosa del mismo con fines a una futura reedición. Para ser sincero, he de precisar que no fue un arrebato sino un proyecto al que venía dándole vueltas desde meses antes. ¿Lo que hice fue una reescritura de Solumbre o un libro nuevo? Yo diría que lo segundo. 

   El vértigo y la serenidad, segundo libro de este volumen, no fue concebido inicialmente como un poemario. En 2017 se me ocurrió agrupar bajo un título mis poemas publicados en revistas literarias, suplementos culturales, blogs, antologías y plaquettes, más el añadido de varios inéditos recientes. También aquí hay una labor de reelaboración, pero mucho menor que en Solumbre. El vértigo y la serenidad abarca, pues, los claroscuros de algo más de veinte años de mi vida. 

   En cuanto al título de este volumen, he escogido una palabra que aparece profusamente en toda mi obra poética, como saben los que han seguido mi trayectoria hasta ahora y como podrán comprobar quienes tengan la bondad de leer estos poemas.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Impuesto ecológico a los viajes en avión.

 

Impuesto ecológico a los viajes en avión

El Gobierno ha comunicado a Bruselas que implantará un impuesto ecológico a las compañías aéreas para reducir el impacto medioambiental de los transportes en avión.

Apuesta por combatir el cambio climático

El Gobierno de España ha dado a conocer más información sobre su Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Este documento, que ha sido enviado a la Unión Europea, contiene más de 30 medidas que consistirán en realizar importantes reformas en diferentes sectores con el fin de ser beneficiarios de la ayuda de los 140.000 millones de euros que se darán a España para paliar la pandemia de coronavirus

Una de estas medidas está relacionada con la reforma del sistema impositivo para adaptarlo a la realidad actual y al problema de la crisis del cambio climático. En este sentido, sus propuestas se encaminan a reforzar la fiscalidad medioambiental, además de otras medidas como la imposición del impuesto de patrimonio o un porcentaje base para el impuesto de sociedades.

En cuanto a esta fiscalidad ecológica, el Gobierno ha trabajado en varias medidas para igual para progresiva fiscalidad sobre la gasolina o el diesel con la necesidad de  “revisar la fiscalidad del sector aéreo para actuar sobre las emisiones”. La mayor parte de estas reformas deberán ser analizadas por un comité de expertos, por lo que no se prevé su implantación para antes de febrero de 2022.

Una reforma pendiente de ejecución

En el documento enviado a Bruselas se pone de relieve la importancia de la fiscalidad ecológica, ya que según explican, al potenciar la fiscalidad verdes, no solo se contribuye a incrementar conductas más eficientes, sino que también puede ayudar a reducir el peso fiscal sobre otro tipo de impuestos, como aquellos que se gravan sobre el trabajo y la actividad económica.

 

De este modo, el Gobierno vuelve a impulsar una medida ya presentada a inicios de 2020 sobre la fijación de un impuesto para gravar el uso del transporte aéreo. En el documento el ejecutivo justifica esta medida argumentando que la aviación produce emisiones de gases de efecto invernadero que van en crecimiento de forma continua en los últimos años y que, según las últimas estimaciones, se señala un aumento exponencial si no se toman medidas de contención.

El documento también destaca que el sector aéreo sigue siendo uno de los que más incrementa estas emisiones de gases de efecto invernadero, y por ello es necesario implementar medidas económicas para reducir las externalidades negativas que proceden de este tipo de transporte.

¿Cuánto contamina viajar en avión?

Según un reciente estudio, un viaje en avión emite alrededor de 285 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro. Por ejemplo, en un vuelo de Barcelona a Madrid se emitirían 150 de Dióxido de Carbono por viaje. Si se tratara de un vuelo entre Madrid y Chicago, se emitirán más de 1.000 kilogramos de CO2 a la atmósfera. Mientras que el coche emite 104 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero, la motocicleta 72 y el tren 14, el avión es el más contaminante de todos al emitir 285 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero.

El efecto que tiene esto en el medio ambiente es el siguiente: por cada tonelada de CO2 que se emite en la atmósfera se derriten aproximadamente tres metros cuadrados de casquete polar ártico. En este sentido, en un viaje entre París y Las Palmas de Gran Canaria, se produce el deshielo de 5 metros cuadrados de casquete polar por cada uno de los pasajeros

¿Existen países que regulen los vuelos de corta distancia?

Por el momento no existe ningún país que haya regulado los vuelos de corta distancia, aunque algunos partidos políticos ya lo han pedido en países como Holanda y Francia. Ciertos partidos de corte ecologista ya han solicitado que se prohíban los vuelos cuyo recorrido se pueda realizar en menos de tres horas en tren.

Desde la sociedad civil existen colectivos que se niegan a viajar en avión para no contribuir al cambio climático, como el colectivo Stay Grounded, con los pies en la tierra, del Reino Unido. También existe otro colectivo como Flygskam en Suecia cuyo significado es vergüenza a volar.

Hay más maneras para cuidar el medio ambiente y consumir energía de manera más sostenible. Ten en cuenta que siempre puedes reducir tu consumo y que existen proveedores de energía sostenibles, puedes comparar los diferentes proveedores aquí.

Enviao por Carlota Albalá

Fuente: https://www.companias-de-luz.com/