POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

domingo, 2 de octubre de 2022

Presentación en la Sede Universitaria de Alicante, novela: "Dos hermanos en al corte de Muhammad el Zurdo", 7 de octubre. Agenda

 


 

Sede Universitaria de Alicante, Sala Miguel Hernández, 7 de octubre 2022 a las 20.00 horas

Intervienen:

María Consuelo Giner Tormo, presidenta de Espejo de Alicante

Ramón Fernández Palmeral, escritor e historiador

María Isabel Peral del Valle, autora de la novela



 


Ramón F. Palmeral, pintando en su estudio de Alicante. 2015 (Primavera árabe)


 

"Ícaro en tabla de Winsurf", obra de Ramón F. Palmeral, donada al ayuntamiento de Alicante. Año 2002


 

Calle Velazquez de Madrid, obra al óleo de Ramón F. Palmeral, año 2000


 

Caballo blanco de Ramón F. Palmeral, regalado para una boda en Frigiliana


 

San Onofre. Obra del Ramón F. Palmeral, en la ermita pequeña del El Acebucha, pedanía de Cómpeta (Málaga)


 

Plutón y la novia de Messina, obra de donada al Museo Provincial de Ciudad Real. Obra de Tamon F. Palmeral


 

Torremanzas, Alicante, óleo perdido de Ramón Palmeral


 

Ataque naval a la torre vijía de El Campello. Museo Naval de Cartagena. Óleo donado por de Ramón F. Palmeral, año 2000


 

Ermita de san Pascual, Orito (monforte-Alicante). Obra en proceso de pintura de Ramón F. Palmeral, año 2000


 

Los discípulos de Emaús, jugando a las cartas. Obra irreverente. Oleo de Ramón Palmeral 1998


 

Amanecer en El Fuerte de Frigiliana, 1997, obra de Ramón F. Palmeral (desde el Mayarín)


 

Monaaterio de la Santa Faz (SantJ oan de Alacant). Oleo de Ramón F. Palmeral


 

Virgen Madonna del Pino, en la capilla del cortijo del Pino de El Comendador de Frigiliana. Obra de Ramón Fernández


 Detras se ve el Tajo Colorado, o peñón del Frigiliana. El Fuerte.

Ermita del cortijo de Pino.

Cuadro al óleo de la Capilla de la Virgen de Loreto en el castllo de Aanta Pola, por Ramón Palmeral.


 Virgen de ampara a los pescadores de Santa Pola. Obra de Palmeral

Poema en el cortijo del Mayarín, (Torrox), por Ramón Palmeral

 

(Cuadro al óleo de Ramón Fernández 2002)

 

A LA PRIMA CANTA EL GALLO

 

El tío Antonio se levanta a la prima del gallo

desayuna dos vasos de moscatel del barril

sale  con el mulo a por una carga de pinos,

arriba a la sierra, el ingenio está que arde.

 

El invierno es tiempo de cava

a cualquier hora acude el hambre

muy tempranos dos mujeres cocinan

unos maimones casi al alba.

 

¿Y qué son unos maimones?:

Pan cocido con ajos y aceite.

 

El vino lo cantan lo poetas beodos,

nadie canta el trabajo de la cava,

se canta la vendimia, y de la pasa

que se quedó seca y dulce nadie habla.

 

Las viñas como higueras bajas

su verde intacto proclama la victoria

naciente de la uvas bajo su sombra

son corazones en el vino.

 

Quiero ser pez de los barriles

mosquito que  como aviones atómicos

se emborrachan sin ser visto.

 

La cepas desnudas del invierno

esperan la cava y  reguero de lluvia

de fogosa fuerza delicada, vinarán

las hiervas malas

 

Abajo mi cortijo del Mayarín de fortuna encalados

con sus terraos sedientos,

el aljibe bajo de la señal de la alarma

y el entorno todo recuerdos y lágrimas,

y todos este sacrificio para unos vaso de vino

en la migas con bacalao y un par de chicharros secos.

 

Ramón Palmera.

Agosto, 2011

domingo, 25 de septiembre de 2022

Comentario sobre la novela: Dos hermanos en la corte de Muhammad El Zurdo

 

Comentario sobre la novela: Dos hermanos en la corte de Muhammad El Zurdo

Novela histórica finalista del certamen de novela histórica “Ciutat de Llíria-Francisco Gil Moriana”, 2021.

Título: Dos hermanos en la corte de Muhammad El Zurdo
Edeta Editorial, SL
ISBN: 978-84-124972-6-7
Autora: María Isabel Peral del Valle
Ilustrador: Ángel Soler Gollonet
Categoría: Novela histórica
Páginas: 200

He terminado de leer la novela histórica de la premiada escritora María Isabel Peral del Valle, que me ha entretenido durante el presente caluroso verano en las playas de Urbanova. El tema árabe me ha fascinado desde siempre, porque mis padres eran originarios del pueblo de Frigiliana, que aún conserva el casco histórico mudéjar, y donde tuvo lugar la batalla del Peñón de Frigiliana, en junio de 1569, último bastión de resistencia morisca en tiempos de Felipe II y su hermanastro don Juan de Austria, en la sierra de las Alpujarras...

Seguir leyendo en Hoja del lunes de 26 de septiembre de 2022 


 

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Aclaraciones entre los términos mudéjares y musulmanes: Mudéjar es un término que deriva de la palabra árabe مدجّن (transcrita mudaʒʒan, que significa «aquel a quien se ha permitido quedarse»),1​ que se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio conquistado por los cristianos. Mozárabez (del árabes مستعرب [mustaʕrab], «arabizado») es el nombre con el que se conoce a la población cristianos de origen hispano-visigodos, que vivía en el territorio de Al-Andalus hata el siglo XI.

 

Mis aclaraciones de este galimatías:

 

Moriscos, mozárabes, mudéjares y muladíes

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Con estos cuatro nombres se definen a los cristianos o a los musulmanes de la Península Ibérica según habitasen los unos en los territorios de los otros conservando o no su religión, desde inicios del siglo VIII y hasta inicios del siglo XVII en caso de los moriscos. A continuación se describe a cada uno de ellos.

Moriscos.

Los moriscos es el nombre dado a los musulmanes que permanecieron en España una vez finalizada la conquista cristiana de todos los territorios peninsulares.

La toma del reino musulmán de Granada en el año 1492 supuso la incorporación de miles de familias de esta religión a la cultura cristiana, las cuales se sumaron a la ya voluminosa población de origen musulmán que vivía en los reinos cristianos desde los lejanos tiempos de la Edad Media. A principios del siglo XVI los moriscos estaban repartidos en cuatro grandes áreas: reino de Valencia, valle del Ebro, tierras de Murcia y reino de Granada.

Se mostraron muy tenaces en su resistencia a abandonar su religión y costumbres. Además suponían un peligro potencial al ser vistos como un apoyo firme y favorable a las ofensivas del imperio musulmán en el mediterráneo español. Formaban, por otro lado, comunidades muy cerradas, con un elevado número de población y con una importancia económica notable. Todo ello hizo que las relaciones entre la mayoría cristiana y la minoría musulmana fuesen siempre difíciles, hecho puesto en evidencia durante la rebelión de los moriscos en las Alpujarras (1568-1570), que tuvo como consecuencia la dispersión forzosa por tierras de Castilla de los musulmanes granadinos. Las medidas políticas que llevaron a cabo los reyes cristianos durante el siglo XVI para superar esta situación, siendo muy variadas, no ofrecieron sin embargo los resultados deseados. En el año 1609, el rey Felipe III acabó por ordenar la expulsión de todos los moriscos de España, alrededor de trescientos mil, lo que significó una fractura extraordinaria en todos los niveles y la evidencia de un fracaso.

Mozárabes.

Los mozárabes es el nombre dado a los cristianos que vivían en los territorios dominados por los musulmanes tras la conquista de la Península Ibérica en el año 711.

Desde el primer momento los musulmanes mostraron gran respeto hacia los cristianos, que eran, como ellos mismos y como los judíos, “gentes del Libro”, es decir, habían recibido la revelación divina. Como protegidos del Islam, se les garantizaba la conservación de sus bienes y de sus derechos privados, así como la libertad para practicar su religión. A cambio de esta tolerancia, los cristianos tuvieron que asumir el pago de ciertos impuestos y la aceptación de una posición social inferior. Estaban obligados a abonar un tributo de carácter personal (yizya), que afectaba a los varones entre 20 y 50 años, además de un impuesto territorial (yaray).

La comunidad mozárabe conservó su organización política, eclesiástica y jurídica. Tenían a sus propios responsables de la comunidad ante la administración musulmana, denominados condes, a sus jueces, que actuaban según las normas del derecho visigodo, a sus recaudadores de impuestos y a sus obispos. El Estado musulmán se reservaba el derecho a intervenir en el nombramiento de las autoridades civiles y eclesiásticas cristianas además de convocar sus concilios.

Durante el siglo VIII los musulmanes necesitaron la colaboración de los cristianos en las tareas de gobierno, por lo que no dudaron en utilizarlos como administradores y funcionarios, pero a medida que el dominio musulmán fue haciéndose mayor los mozárabes fueron perdiendo influencia. En el siglo IX disminuyó la tolerancia de los dirigentes omeyas, debido a la participación de los mozárabes en los movimientos separatistas de las Marcas fronterizas y en las revueltas sociales. Esto hizo que el número de conversos al Islam aumentara y que los que seguían fieles al cristianismo se islamizasen para evitar su discriminación. Contra esa dependencia se levantaron, entre los años 851 y 859, los mozárabes más intransigentes, dirigidos por Eulogio de Córdoba. Buscaban de forma voluntaria el martirio, lo que conseguían injuriando al Islam en público, castigado con la pena de muerte. Este movimiento dañó la convivencia entre cristianos y musulmanes, haciendo que muchos mozárabes emigraran a los reinos hispanocristianos de norte y otros se hiciesen musulmanes, con lo que a finales del siglo X la comunidad mozárabe era ya algo marginal en Al-Andalus. Más adelante, en los periodos de dominación de los almorávides y de los almohades, la situación de los cristianos en territorio musulmán incluso se deterioró más todavía.

Mudéjares.

Los mudéjares es el nombre dado a los musulmanes que permanecieron en los territorios ocupados por los cristianos durante el periodo de la reconquista. Tambien llamados "domesticados" peyorativamente.

El avance hacia el sur de los reinos cristianos provocó que numerosas poblaciones de credo musulmán se viesen inmersas en un sistema político cristiano, son los mudéjares. Los acuerdos pactados con las poblaciones de Al-Andalus vencidas iban variando según la forma en que eran ocupadas, pero en general se garantizaba la permanencia de los musulmanes y se les permitía conservar la religión, costumbres, organización y derecho, aunque las obligaciones tributarias que mantenían con la antigua administración fueron transferidas al nuevo poder. Este proceder de los monarcas cristianos fue debido, principalmente, por la necesidad de no despoblar y mantener la actividad económica de los territorios ocupados. Sin embargo, a medida que progresa la dominación cristiana, aumentaron en número y su situación se fue deteriorando.

La presencia de mudéjares era grande en los reinos de la Corona de Aragón, particularmente en Valencia. En su mayoría se trataba de campesinos que dependían jurisdiccionalmente de los nobles. En la Corona de Castilla la comunidad mudéjar estaba formada por pequeños campesinos y, sobre todo, artesanos, que vivían agrupados en barrios propios, llamados aljamas. Sin embargo, el incumplimiento de los compromisos contraídos hacia ellos en las capitulaciones, en donde se recogía el trato que se les había de dispensar, motivó la salida de numerosos musulmanes hacia Granada, expulsados por el rey Alfonso X después de la sublevación del año 1264.

Durante el siglo XV las disposiciones legales se hicieron más restrictivas, pero a diferencia de los judíos, los mudéjares no despertaban el recelo en las masas populares cristianas. A pesar de todo, su situación se complicó después de la conquista del reino nazarí de Granada en el año 1492. Aprovechando la sublevación que protagonizaron los musulmanes granadinos en el año 1498, los Reyes Católicos obligaron a todos los mudéjares a convertirse al cristianismo. Aquellos que lo aceptaban se quedaron en sus hogares y a partir de entonces se les pasó a conocer como moriscos. Aunque finalmente en el año 1609 los moriscos fueron expulsados de España por el rey Felipe III. Emigraron principalmente al norte de África, donde acabaron por integrarse.

La frecuente dedicación de los mudéjares a trabajos artesanales y el gusto por la sofisticación de numerosos reyes y nobles explican que podamos hablar de un «arte mudéjar» o «mudejarismo» en la mayoría de los movimientos artísticos hispanos desde el siglo XI al XVIII. Se trata de la implantación directa de elementos, maneras y estéticas del Islam de Al-Andalus (sobre todo taifas o nazaríes) en construcciones cristianas, algo que confiere enorme personalidad a estas obras.

 Etimológicamente mudéjar deriva del árabe mudayyan (‘aquel a quien se ha permitido quedarse’), expresión con la que se reconocía al vencido moro como legítimo residente en los territorios reconquistados por los reyes cristianos durante la Edad Media y los albores de la Edad Moderna. Este carácter político-étnico de los musulmanes que prefirieron no migrar a África tras el progresivo descalabro de al-Ándalus, al contacto con la ahora hegemónica presencia cristiana y sus manifestaciones artísticas, fue alumbrando una nueva manera de fabricar arte, un nuevo estilo (1) que sería determinante en aquella renovada España que comenzaba a forjarse.

Muladíes.

Los muladíes es el nombre dado a los cristianos que se convirtieron al Islam después de la conquista musulmana del año 711.

Los muladíes constituían el grupo mayoritario de la población musulmana de Al-Andalus porque, aunque éstos no perseguían a los cristianos ni intentaban atraerlos a su fe, la mayor parte de la población terminó adoptando la religión islámica. Ésta conversión masiva se explica por las ventajas económicas y sociales que comportaba el ser musulmán. Para los nobles hispanovisigodos significaba la posibilidad de mantener las propiedades y la posición de privilegio. Para el resto de la población conllevaba el librarse del pago de los impuestos, personales y territoriales, que sí que se imponían a los no musulmanes.

La integración de los muladíes fue tan profunda que externamente no era fácil distinguirlos de los musulmanes de nacimiento. Sin embargo, en la práctica las diferencias entre viejos y nuevos musulmanes se fue acentuando como consecuencia de la política nacionalista practicada por los dirigentes omeyas. Esta discriminación propició la aparición de sublevaciones y revueltas en las que se mezclaron factores sociales y políticos. Los principales focos de disidencia se localizaron en las Marcas fronterizas, aunque a finales del siglo IX se extendieran por la mayor parte de los territorios de Al-Andalus. En las ciudades de Zaragoza, Toledo y Mérida el descontento de los muladíes se transformó en movimientos independistas dirigidos por las autoridades locales. Las revueltas sociales desembocaron en una sublevación general de los muladíes contra la aristocracia musulmana en el año 878. Desde la fortaleza de Bobastro, situada en la serranía de Ronda, Omar Ben Hafsun, se alzó como defensor de los muladíes y reunía a todos los rebeldes del sur de Andalucía. Este movimiento de insumisión comenzó a declinar tras la conversión al cristianismo del dirigente muladí en el año 899. Pero aún así el movimiento continuó, aunque perseguido, hasta la época de Abd Al-Rhaman III, cuando se consiguió su represión total.

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Página web del pintor alicantino Ramón Palmeral

 


 

 Blog de pintura de Ramón PALMERAL

 https://palmeral2.blogspot.com/

No se trat de pintar mejor que Velazquez, Goya o Pradillo, sino con estilo propio, que la firma sea reconocible por sí solo, lo que se llama estilo personal.

 





Ver algunos cuadros de estilo intelectualismo:

 




 " Las huries del sultán de Granada" Nazaríes. Puro intelectualismo

 

 

martes, 20 de septiembre de 2022

Juan Gil-Albert, poeta de guerra. Su amistad con Miguel Hernández y la influencia de Pablo Neruda, en la la revista MEER

 

Juan Gil-Albert, poeta de guerra.

Su amistad con Miguel Hernández y la influencia de Pablo Neruda

20 septiembre 2022,

Cuando soy feliz, creo en Dios.

  (Juan Gil-Albert)

Los poetas levantinos Juan Gil-Albert y Miguel Hernández son poetas de la Generación del 36. No por ser Gil-Albert menos conocido que su paisano Hernández, deja de ser menos importante como poeta de guerra.

Sabíamos que Juan Gil-Albert y Miguel Hernández coincidieron en la «Ponencia colectiva» del II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura inaugurado el 4 de julio de 1937 en Valencia; pero no cuándo ni dónde se conocieron.

Posteriormente, a toro pasado, 29 años después del primer encuentro, Juan Gil-Albert recordará a Miguel Hernández en Madrid en 1936, en su artículo: «Notas de un carnet. Miguel Hernández», Valencia, Ediciones La Rueda, 1965; y posteriormente en el Homenaje a Miguel Hernández, de la Revista de Occidente N.º 139, de 1974, donde escribe que conoció a Miguel un mes de abril de 1936 en la casa-imprenta de Manuel Altolaguirre y Concha Méndez situada en calle Viriato número 73, Madrid, donde nuestros dos jóvenes poetas publicaron sus libros de sonetos en Ediciones Héroe. Hernández, publicó El rayo que no cesa (E. R. C) el 24 de enero de 1936, y Gil-Albert Misteriosa presencia (M. P.)...

 Seguir leyendo en la revista Meer

Es un reportaje de Ramón Fernández Palmeral, autor del libro "Miguel Hernández, 80 años de la muerte de Miguel Hernández", disponible en Amazon.

lunes, 19 de septiembre de 2022

"Javier Marías, corazón tan inmenso" por Pilar Galán en Hoja del lunes

 

Javier Marías, corazón tan inmenso

Javier Marías es entrevistado en Louisiana Channel (*).

El segundo domingo de septiembre atardeció con una ausencia devastadora para el mundo de las Letras. Murió Javier Marías, uno de los mayores escritores de la literatura contemporánea universal, académico de la RAE, candidato al Nobel, autor de dieciséis novelas, multitud de ensayos y artículos periodísticos y una de las voces más lúcidas y brillantes del panorama cultural actual...

Leer completo en Hoja del lunes de Alicante de 19 de septiembre 2022

Javier Marías Franco falleció a los 70 años, tra un larga enfermedad


Biografia de Julián Marías Franco.

 

Novelas

  • Los dominios del lobo (Edhasa, 1971)
  • Travesía del horizonte (La Gaya Ciencia, 1973)
  • El monarca del tiempo (Alfaguara, 1978)
  • El siglo (Seix Barral, 1983)
  • El hombre sentimental (Anagrama, 1986)
  • Todas las almas (Anagrama, 1989)
  • Corazón tan blanco (Anagrama, 1992)
  • Mañana en la batalla piensa en mí (Anagrama, 1994)
  • Negra espalda del tiempo (Alfaguara, 1998)
  • Tu rostro mañana (Alfaguara, 2009)
  • Los enamoramientos (Alfaguara, 2011)
  • Así empieza lo malo (Alfaguara, 2014)
  • Berta Isla (Alfaguara, 2017)
  • Tomás Nevinson (Alfaguara, 2021)47
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    Corazón tan blanco

    Javier Marías
    Corazón tan blanco

    Resumen y sinopsis de Corazón tan blanco de Javier Marías

    «No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola...»

    Así comienza esta novela magistral de Javier Marías. Pero «eso fue hace mucho tiempo», según añade el narrador: ahora es él quien está recién casado, con Luisa, y en su propio viaje de novios, estando en La Habana, ve desde el balcón de su hotel a una mujer desconocida que espera en la calle y que durante unos segundos lo confundirá con la persona con quien se ha citado. A partir de entonces el narrador sentirá un creciente e inexplicable malestar («presentimientos de desastre») ante su recién inaugurado matrimonio, e intuirá que la explicación tal vez esté en el pasado y por tanto en su propio origen, ya que su padre, Ranz, hubo de casarse tres veces para que él pudiera nacer. Lejos del investigador, el narrador de esta novela es, por el contrario, un hombre que prefiere no saber, consciente de lo peligroso que resulta escuchar y de que, una vez oídas las cosas, ya no pueden olvidarse.

    La vigorosa e hipnótica prosa de Javier Marías configura en espiral esta extraordinaria novela en la que están presentes los grandes temas de su narrativa: el secreto y su posible conveniencia, el matrimonio, el asesinato, la instigación, la sospecha, el hablar y el callar, y los corazones que poco a poco se van tiñendo y acaban sabiendo lo que nunca quisieron saber.

    Editada en 44 países y traducida a 37 idiomas, con 2.300.000 ejemplares vendidos en todo el mundo, Corazón tan blanco fue premiada internacionalmente, suscitó la aclamación de la crítica más exigente y el entusiasmo de los lectores, sin distinción de lenguas, para convertirse en un clásico de nuestros días.

Javier Marías fallece a los 70 años después de una larga enfermedad.

 

Literatura

Muere Javier Marías a los 70 años, la incómoda pureza de ser escritor

Actualizado

El autor de 'Todas las almas', 'Corazón tan blanco' o 'Los enamoramientos' ha fallecido en Madrid por una neumonía bilateral. Deja una de las obras literarias en español más relevantes de los últimos 50 años

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Muere Javier Marías a los 70 años/Vídeo: El Mundo

Javier Marías ha muerto a los 70 años en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid por los problemas derivados de una neumonía bilateral que le ha mantenido durante dos meses ingresado en el hospital.

La familia de Javier Marías distribuyó el pasado 14 de agosto una breve nota a través del departamento de Comunicación del grupo editorial de Marías, Penguin Random House, donde explicaba que el autor de Todas las almas estaba "en proceso de recuperación". Pero la gravedad de la severa afección pulmonar fue en aumento en las últimas semanas, hasta lo insalvable. El escritor será incinerado en Madrid, su ciudad de nacimiento, en la absoluta intimidad y no habrá velatorio. En el barrio de Chamberí (habitual en algunas de sus novelas) pasó la infancia y juventud. Era hijo del filósofo Julián Marías y de la profesora y traductora Dolores Franco.

Javier Marías deja una obra literaria excepcional. Deja un rastro de literatura intensísimo. Deja una monarquía heredada donde era el cabeza de lista y que dio paso a una editorial sagaz y exquisita (Reino de Redonda). Deja un desacuerdo contra algunas cosas del presente. Deja el eco de una ironía ágil. Y también deja polémicas desplegadas en artículos. Y deja traducciones, recuerdos de muchas películas -era sobrino del excéntrico director Jesús Franco-, incluso una muesca de literatura infantil, Ven a buscarme. Sí, un cuento para niños del feroz Marías. Y es un escritor que, felizmente, incomoda. Y es, a la vez, un tipo que alumbra.

Sucede con las novelas de Javier Marías algo muy interesante. Una primera escena formidable enreda las cosas y deja cabos sueltos que seguirán sueltos a lo largo de la novela porque no aspiran a resolverse del todo, porque esa es la forma de indagar en la penumbra y lo visible, entre lo sabido y lo callado, entre lo oculto y lo aparente, entre lo apenas adivinado. Un juego de luces y sombras donde los individuos están expuestos a un misterio, a un vértigo, a una inquietud. Es lo que podríamos llamar "la voz Marías", esa condición de territorio propio que tienen los escritores que importan, lo reconocible, el estilo, esa poética que nunca suplanta, sino que propone y alumbra a quien se acerca. El motivo por el que gusta su literatura es obvio: se trata de un escritor inteligente de los que ofrecen, al salir de sus libros, una cierta idea de mundo.

Para saber más

Acorazado de libros (algunos en ediciones exquisitas), figuritas de plomo, fotografías dispersas y otros fetiches imprevistos, vivía cada vez más retirado del fervorín literario en su caserón del centro de Madrid, un tercero en una plaza (la de la Villa) donde el suyo es el único edificio habitado. Allí escribía y dispensaba una mirada sulfurosa sobre el presente de este país. Empezó en la narrativa a los 20 años, con un título recuperado ahora por Alfaguara (donde está toda la obra de Marías): Los dominios del lobo (1971). Continuó con la novela Travesía del horizonte (1973) y El monarca del tiempo (1978). En aquellos 70 empezó a colaborar en prensa -algo mantenido hasta el final- y se integró en el grupo que aglutinaba Juan Benet y donde destacaban Elías Querejeta, Javier Pradera, Eduardo Chamorro, Félix de Azúa, Juan García Hortelano, Vicente Molina Foix o Antonio Martínez Sarrión. La intermediación de Benet fue clave para que Marías publicase aquella primera novela. Las cartas entre Benet y Marías, numerosas, están inéditas. Sólo se ha publicado una de Benet a su discípulo, bautizado como "el joven Marías", en la edición conmemorativa por el 25 aniversario de Corazón tan blanco. Aquel joven Marías, algunas noches de gracia, hacía unas piruetas gimnásticas espléndidas en el Paseo de la Castellana y desataba las ovaciones de sus amigos mayores.

Pérez-Rerverte, Vargas Llosa y Marías, en 2015.
Pérez-Rerverte, Vargas Llosa y Marías, en 2015.BERNARDO DÍAZ (Los tres grandes)

A cada novela se fue ganando mejor el sitio entre los escritores más destacados de la narrativa española contemporánea. En 1986 gana el Premio Herralde por El hombre sentimental, se incorpora a la escudería de Anagrama y se mantuvo hasta mediados de los años 90, cuando rompió el fundador del sello, Jorge Herralde. En 1989 publica Todas las almas (título extraído de Shakespeare, como hará después en al menos cinco libros más), que lo sitúa en podio y donde da cuerda a la historia de un profesor español que imparte clases en la Universidad de Oxford. Un poco antes de la salida de Todas las almas, entre 1983 y 1985, Marías impartió clases de Literatura Española y Teoría de la Traducción en Oxford. En 1984 lo haría en el Wellesley College y entre 1987 y 1992 en la Complutense de Madrid. También fue profesor invitado de la Escuela de Letras de Madrid. La docencia era otra gimnasia para ganarse la vida mientras la literatura no se estiraba a tanto. Y como todo en Marías, la paradoja y el cálculo tienen una aleación en su escritura: los protagonistas de sus novelas escritas desde 1986 son intérpretes o traductores, "personas que han renunciado a sus propias voces", decía.

La escritura de Marías está a punto de alcanzar su potencia de distinción. Esa manera de contar que tiene una ondulación propia. Las elipsis. El pensamiento como impulso narrativo, más que la invención, las disyuntivas éticas y morales, el secreto como veneno, la traición como amenaza, la violencia, el arrepentimiento, la mentira: "Las mentiras son las mentiras, pero todo tiene su tiempo de ser creído", escribió... En 1990 publica el primer conjunto de relatos, Mientras ellas duermen; y un año después el primer volumen de recopilación de artículos, Pasiones pasadas (hoy son casi una veintena de títulos en este registro). Y entonces sí, en el año español de todos los fastos (1992), el de la abundancia y el horizonte de pan de oro, publica Corazón tan blanco. Es la lanzadera a un éxito vibrante. En España esta novela se convierte en la pieza más celebrada de Marías, de la generación y casi de la década en marcha. En Alemania alcanza cifras de fenómeno editorial cuando el mítico crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki mencionó a Marías como uno de los más importantes autores vivos de todo el mundo en el programa de la televisión alemana que él dirigía, El cuarteto literario.

Marías aún se dejaba ver, pero cada vez costaba más. En 1994, Víctor García de la Concha le sugirió presentar su candidatura a la Real Academia Española (RAE), pero no le sedujo la propuesta. Aceptaba premios españoles (Salambó, Premio de la Crítica, Premio Fastenrath de la Real Academia Española, Premio Ciudad de Barcelona...). Mantenía una cierta vida literaria... Ese año del "no" a la Academia estrena otra etapa de su obra con Mañana en la batalla piensa en mí', Negra espalda del tiempo (1998 y su inteligente aventura de autoficción), la trilogía Tu rostro mañana (2009) y Los enamoramientos (2011), otro éxito editorial con el que toma la decisión de no aceptar premiso institucionales en España y rechaza el Nacional de Narrativa en una rueda de prensa en la que dice: "Creo que el Estado no tiene por qué dar nada a un escritor. Si alguna vez se me ofreciera algún premio de los que llamamos estatales pues no lo aceptaría. Así que tomo por norma no aceptar nada de lo que venga del Estado de mi país, menos aún algo que lleve aparejado dinero". Eso descartaba, también, la concesión del Cervantes. El Nobel es otra cosa. Y es un reconocimiento extranjero. En los últimos años ha estado en todas las quinielas como posible receptor. Quizá este sea el premio que mejor mereció.

En 2005 sí aceptó asiento en la RAE, el sillón r ocupaba, y el 29 de junio de 2006 leyó el discurso de ingreso, Sobre la dificultad de contar, al que respondió el filólogo y cervantista Francisco Rico.

Javier Marías dedica una novela en la Feria del Libro de 2011.
Javier Marías, el Zocato, dedica una novela en la Feria del Libro de 2011.ANTONIO HEREDIA

Marías, a la manera de uno de los escritores que admiró e impulsó en España, el austriaco Thomas Bernhard, escogió no tener vínculo con el establishment (así lo decía él: "establishment")de los galardones nacionales. De Bernhard también asumió la actitud cada vez más despojada frente a los peajes literarios. Y la contundencia de opinión. En sus artículos de El País provocó (intencionadamente) algunas polémicas. Una vez exprimido el registro de vecino cabreado del centro de la ciudad (papel que jugó con perfecto humor, aunque no lo parezca), aprovechó para volcar su escepticismo o su rechazo en algunas manifestaciones cívicas como la creciente altavocía del feminismo, los montajes de teatro contemporáneo, lo patético de la mayor parte del cuerpo político, la televisión y sus derivas o la desconfianza que le generaban las redes sociales. Marías alcanzó los 70 años sin manejar un ordenador. Mantuvo la lealtad a la máquina de escribir eléctrica durante 16 novelas, miles de artículos, cientos de relatos y demás mercancía del oficio. "Cada vez me cuesta más encontrar cartuchos de tinta, pero no voy a dejarlo ahora...", decía.

Tuvo la poesía también cerca. Tradujo los poemas de Stevenson, de Ashbery, de Faulkner, de Nabokov... Todos estos autores estaban con fuerza en su santoral literario. A todos cumplimentó devoción y a su poesía dedicó siempre atención. El irlandés Seamus Heaney fue otro de sus poetas bien leídos.

Marías no era un ermitaño. Ni un eremita. Ni un trágico de balcón y penumbra. Mantuvo un compacto grupo de amigos: Agustín Díaz Yanes, Arturo Pérez-Reverte, Luis Antonio de Villena... La vida le concedió aventuras. Muchas expediciones singulares. Y de todas hizo lo que quería hacer: literatura. Pocos creadores hay tan cuidadosos de su estela de escritor. Hasta en el enigma de saber si estaba grave o no le salió la cosa literaria. Alrededor de Marías hubo dos compañeras incombustibles: Carme, su mujer, y Mercedes, su asistente. Todo el alrededor del escritor pasaba por ellas.

Fueron las primeras en leer los manuscritos de Así empieza lo malo (2014), Berta Isla (2017) y Tomás Nevinson (2021). Las tres últimas novelas. Hay en los argumentos de estas piezas algo de aquello que Borges dijo por otro asunto: "Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que un hombre sabe para siempre quién es". Ahí empieza o acaba todo. ¿Quién fue Javier Marías?

  • Opinión de Juan Villoro Javier Marías: el rey ha muerto

  • Opinión de Luis Antonio de Villena Javier Marías, un amigo escondido tras un escudo