POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

martes, 27 de octubre de 2015

AL GRECO EN SU IV CENTENARIO, por Ramón Palmeral, para el homenaje en Toledo de 2014.



AL GRECO EN SU IV CENTENARIO


Andan los pinceles delirando,
revueltos en orgías de colores
recordando aquellos cielos impuros y herejes
de un Toledo en La Mancha plantada
con visiones espirituales o reacciones emocionales
creando un arte artificial y manirista.

En esta biosfera de vida y tiempos: todo llega,
hasta el impensable IV Centenarios de  una huida
hacia la eternidad, la tuya:  THEOTOKOPOÜLOS,
el griego en forma despectiva te llamaron
por no decirte el hereje que pintaba Cristo en iglesias.

Dejaste Creta, Venecia y Roma por Toledo.
Aquí en esta tierras de La Sagra, en la ballesta del Tajo
desembarcó tu caballete y la  semilla de tus  genes
 en tu hijo natural Jorge Manuel.
Creado no engendrado  en el vientre de Jerónima de las Cuevas:
           Tu amante,
            tu modelo y tu compañera,
            -quizas hereje y morisca-.

Tu obra asoma con vértigos, emociona y espanta.
Unos son Cristos “cruxificados y agonixantes”.
Otros Vírgenes que anuncian al Mesías.
Retratos de santos, caballeros y nobles
 de manos ceñidas  en el pecho o en la  espada.

        Paisajes en llamas del Viacrucis con Toledo al fondo:
             Impregnados de rojo de lanzas,
             amarillos de cigarrales
             verde de Venecia
             y el famoso blanco Greco.

Y cuando nos detenemos en el alma acariciada
por un ángel que se eleva:  -la del Señor de Orgaz-,
vemos la doble  visión conjunta al cielo y de la tierra
como si uno saliera al atardecer con espíritus y fantasmas
y por la espalda sintiéramos las uñas de unos dedo afilados.
   
Y esta galería de retratos de ángeles y hombres
con la indudable rúbrica de un genio inmortal
recordamos a  “El Greco”, al pintor que se afincó en Toledo.


Poema pedido por Grupo de Poetas Manchegos, para ser leído en Toledo 2014

domingo, 25 de octubre de 2015

José Antonio Labordeta. Poeta, cantautor, periodista y comunicador

Labordeta



José Antonio Labordeta nace en Zaragoza el 10 de marzo de 1935. Hijo de Miguel Labordeta y Sara Subías, es el cuarto de cinco hermanos, entre los que se encuentra el gran poeta Miguel Labordeta, cuya influencia vital e intelectual estará muy presente a lo largo de toda su vida.
biofamilia1
Cursa sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Zaragoza y en el Colegio Santo Tomás de Aquino, propiedad de la familia Labordeta, y al concluir el Bachillerato se matricula en Derecho, carrera que abandona dos cursos después y se matricula en Filosofía y Letras, donde se licencia en 1960. Durante unos meses se instala en Aix-en-Provence, en cuya universidad ejerce como lector. Durante sus años universitarios José Antonio despliega una gran actividad literaria: funda la revista Orejudín y publica en Papageno, revistas creadas al amparo de la tertulia Niké y de la OPI (Oficina Poética Internacional).
En 1959 publica su primer poemario, titulado Sucede el pensamiento. Será el primero de una larga lista de libros de poemas, memorias, novelas y viajes que publicará a lo largo de toda su vida. El 29 de septiembre de 1964 se casa con Juana de Grandes, con quien tendrá tres hijas, Ana, Ángela y Paula, y dos nietas, Marta y Carmela. Ese biomatrimoniomismo año aprueba las oposiciones de Enseñanzas Medias como profesor de Geografía, Historia y Arte y es destinado al INB Ibáñez Martín de Teruel, ciudad en la que reside durante seis años. Tanto en el Instituto como en el Colegio Menor San Pablo desarrolla una gran actividad docente y cultural junto a otros compañeros y alumnos con los que establecerá una larga y fructífera amistad.En 1968 comienza tímidamente su actividad como cantautor con la grabación de Andros II, un EP de cuatro canciones publicado por Edumsa que será secuestrado por orden gubernativa, y en 1969 participa en el rodaje de Monegros, del director Antonio Artero, a la que seguirán con los años numerosos trabajos en cine y en televisión. Tras dar por finalizado el periodo turolense, regresa a Zaragoza en 1970, donde seguirá impartiendo docencia en el colegio El Buen Pastor y en el IB Ramón Pignatelli. En 1972 funda, junto con compañero y amigo del Instituto de Teruel Eloy Fernández Clemente, la revista cultural Andalán, en la que colaborará muy activamente hasta su desaparición en 1987.
bioteruel2En 1974 publica su primer LP, Cantar i callar, en la prestigiosa colección Chant du Monde. Se trata de un acontecimiento cultural de gran trascendencia. Hasta el final de su vida, José Antonio Labordeta seguirá dando conciertos ininterrumpidamente y grabando canciones emblemáticas como “Aragón”, “Canto a la Libertad”, “Somos” o “La Albada”. Ese mismo año recibe el Premio San Jorge de la DPZ.
En 1976 José-Carlos Mainer publica en Lumen una primera antología poética de José Antonio Labordeta. Paralelamente a su intensa labor cultural y docente, participa muy activamente en la creación del PSA (Partido Socialista de Aragón), que al año siguiente se integrará en el PSP (Partido Socialista Popular) de Tierno Galván. En marzo de 1983 se disuelve el PSA. A partir del año 1985, pide la excedencia del Instituto Pignatelli para dedicarse plenamente a la música, la literatura y el periodismo, ámbitos en los que desarrollará una intensa actividad que dará como resultado la publicación de numerosos trabajos. Durante la década de los 90 realiza para TVE Un país en la mochila, proyecto en el que graba excelentes documentales sobre la España rural.
biocongreso

En junio de 1986 nace la Chunta Aragonesista (CHA), formación aragonesista de izquierdas con la que llegará a ser diputado en las Cortes de Aragón (1999) y en el Congreso durante dos legislaturas (2000-2008). Durante todos esos años, Labordeta siempre aportará una nota diferente en el modo de hacer política. Acérrimo defensor del No a la guerra de Irak y contrario al Trasvase del Ebro, algunos de sus enfrentamientos parlamentarios serán sonados, como aquel en que espetó su famosa frase «A la mierda» a algunos diputados del Partido Popular que le estaban interrumpiendo constantemente en su intervención.


Ya fuera de las instituciones, el 28 de noviembre de 2008 se celebra un homenaje multitudinario en el Teatro Principal de Zaragoza con la presencia de las autoridades ciudadanas y autonómicas y numerosos artistas y amigos del homenajeado. Paralelamente al homenaje en el Teatro Principal, el Rolde de Estudios Aragoneses y la SGAE publican el libro-homenaje José Antonio Labordeta. Creación, compromiso, memoria, en el que participan casi un centenar de profesores, escritores, artistas y políticos. En 2010 la Universidad de Zaragoza le nombra Doctor Honoris Causa. El último acto público lo protagoniza el 6 de septiembre de 2010, cuando Carme Chacón, ministro de Defensa, y Ángel Gabilondo, ministro de Educación, le entregan en su casa la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio; un reconocimiento que el Gobierno le concedió por su sabiduría, su pasión, sus convicciones y su defensa de la libertad. José Antonio Labordeta Subías fallece en la madrugada del 19 de septiembre de 2010, en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, a la edad de 75 años, a causa de un cáncer de próstata que le había sido diagnosticado en el año 2006, y que le obligó a permanecer postrado en casa los últimos meses de su vida. Tras su fallecimiento, las muestras de duelo y afecto dentro y fuera de Aragón fueron multitudinarias.

viernes, 23 de octubre de 2015

REENCUENTROS CON MIS RECUERDOS DE MOLINA DE SEGURA, por Carlos Bermejo

REENCUENTROS CON MIS RECUERDOS DE MOLINA DE SEGURA

     El pasado fin de semana estuve en Molina de Segura, pueblo en el que nací y al que me siento ligado por lazos familiares y sentimentales que me retrotraen a mis primeros diecinueve años de edad. Cada vez me gusta más reencontrarme con mis hermanos y con aquellos amigos y conocidos que un día formaron parte de mi entorno social y con los nuevos y jóvenes amigos a los que, virtualmente, he conocido e intimado por medio de Facebook y al encontrarnos por la calle en carne mortal, nos solemos reconocer por las fotos de nuestros perfiles o porque mi hermano José María, me apunta: “Esa o ese, es…” y entonces hablamos y nos sentimos como si fuéramos amigos de toda la vida por lo que sabemos el uno del otro gracias al internet, que usado como medio de relación social, nos une en la distancia.
    Sobre el mediodía del domingo, con un sol otoñal y temperatura veraniega que engañaba a las cigarras que se desgañitaban rechinando en los árboles, estuve paseando por el frondoso Parque de La Compañía y tras pasar por el paseo de los escritores en el que están las placas que, a semejanza del paseo de la Fama de Hollywood, dedica el Ayuntamiento a los escritores más relevantes que ha dado el pueblo en los años de sus existencia y que encabeza mi cuñado Salvador García Aguilar, premio Nadal de novela de 1983, y al tresbolillo las de otros conocidos y buenos escritores entre los que noté la falta de algunos que yo tengo por buenos, tomé asiento en uno de los bancos del Parque en el que por los escasos indicios que subsisten me situé mentalmente y deduje que estaba en el lugar en el que antaño se situaba la huerta de mi padre, que en los duros años de la posguerra civil nos proporcionaban autosuficiencia en alguno de los alimentos básicos para una dieta de subsistencia. Y como últimamente me ocurre, comencé a recordar con cierta añoranza retazos de mi vida que me retrotraen a más de sesenta años de mi actual existencia, relacionados con mi huerta ahora integrada en un hermoso parque que surgió a iniciativa del ultimo alcalde de la dictadura: mi querido primo hermano José “el Gicha”, protagonista de algunos sucesos que narro en mi libro autobiográfico “HISTORIA DE YO”.
   La mayor parte de la superficie de nuestra finca, lindante con la de La Compañía, se dedicaba al trigo, en gran medida y a las patatas en menor. Mi padre tenía fijos a un par de jornaleros de confianza, que se encargaban de las labores de la huerta y que mientras trabajaban a la vez servían de guardianes para ahuyentar a los ladrones, que pese a la represión de la guardia civil, eran muchos los que se arriesgaban a ir a la cárcel o al cuartelillo donde le pegaban una paliza a los reincidentes “Para que no lo hicieran más”, pero como en la Confesión, pagaban la penitencia en bofetadas y salían perdonados del cuartelillo para volver a pecar “setenta veces siete”, para darle de comer a sus familias.
   Pero en el trabajo y la vigilancia de los jornaleros, había horas muertas en las que no estaban y entonces eran mis hermanos mayores y yo alguna vez que otra, los que vigilábamos para ahuyentar a los ladrones de todo tipo, incluido los pájaros. Hubo una época en la que la vigilancia la ejercía mi hermano Juan, el mayor de todos los varones, quien por haber regresado de la guerra y de la cárcel donde estuvo preso y condenado a muerte por “fascista peligroso” y salvado a última hora por la toma de Madrid por los llamados “nacionales” que eran los suyos, tenía licencias de arma largas y cortas e integraba el somatén del pueblo como excombatiente. Pues bien, en alguna de esas horas, se iba a la casa de la finca pertrechado de escopeta de caza con cartuchos rellenos de sal como metralla, que igual servían para disparar a los posibles ladrones si intención de matarlos pero si de salarles el culo y que huyeran rascándose, que para hacer ruido para ahuyentar gorriones, que esos, creo yo, fueron los únicos “pájaros” junto a los estraperlistas que no pasaron hambre en los años de la posguerra. Pero cuando éramos alguno de los tres hermanos restantes, ya no podíamos utilizar la escopeta y si tirar de la cuerda que hacía sonar una serie de botes de hojalata rellenos de pequeñas piedras vivas, que como los papelillos en las fiestas colgaban por encima del trigal en sazón que era cuando los pájaros venían a ponerse las botas. Yo hice algunas veces de guardián del trigo (no del centeno que eso lo popularizó un escritor norteamericano del que supe años después), pero tenía doce o trece años y poca fuerza, por lo que pegaba pocos tirones y los pájaros se aprovechaba de los silencios cuando el vigilante era yo.
   Con el trigo que nos dejaban los pájaros de distintas especie, como los gorriones y el llamado Servicio Nacional del Trigo, al que habia que entregar toda la producción a precios bajos y fijos, para que el Servicio la vendiera a precio tasado y tan alto que casi nadie podía pagar, en mi casa nunca faltó el buen pan de harina de trigo, pues hecha la ley hecha la trampa, y no sé cómo, pero mi padre se las apañaba para no entregar toda la producción, y una vez trillado en la era o en la trilladora colectiva instalada en un descampado por la zona del Huerto Capote, de la que mi primo Carlos “de Estrella”, al servicio de La Compañía, era el encargado, unos sacos iban a parar al Servicio Nacional y otros a esconderse en mi casa, y, desde mi casa, a lo largo de todo el año, salían en pequeñas cantidades para no perderlo todo y ser acusado de estraperlista si te descubrían con él, hacia al molino Aguilar, donde los transportábamos en carretón, con nocturnidad y alevosía, para ser convertido en harina tras horas de espera que se hacían eterna por la cola de pequeños contraventores de la ley que esperaban su turno de molienda y maquila. Sin embargo, y por desconocer el riesgo, esas horas de espera recostado sobre mí saco de trigo y escuchando el rítmico y agradable sonido de los artilugios del molino y como fondo el menos audible del agua que era la fuerza que lo movía, me proporcionaban un grato sopor del que no salía hasta que mi hermano José María, que tambien estaba conmigo en el molino, me decía “levanta que nos toca” y era entonces cuando me espabilaba y veia como el molinero echaba nuestro trigo en la tolva, mientras el dueño de la harina recién molida se apresura a repelar hasta el último vestigio de la suya que quedaba en el gran cajón donde caía la harina molida. Luego el molinero abría la compuerta de la tolva y el trigo comenzaba a caer sobre la piedra en movimiento y al poco, por la canaleta salía blanca como la nieve y tibia como el regazo de una madre, la harina de mi trigo, a la que yo recibía poniendo la mano en la suave catarata que iba a desembocar en el gran cajón. Aquella sensación táctil no la volví a experimentar, hasta que muchos años después, comencé a explorar lo senos de Loli…
    No quise seguir recordando y me levante para ir a ver de cerca “la noria” que elevaba el agua para regar los bancales más altos de la finca de La Compañía. Aquella noria que ahora, convertida en hierática estatua de sí misma, ya no chirria sacando agua de la acequia “Subirana”, como cuando estaba viva y yo la escuchaba en el silencio del atardecer estando de guardián del trigo, mientras giraba y gemía chorreando el agua que se le escapaba por los canjilones, como a mí se me escapa las lágrimas al recordar aquellas vivencias sumido en la nostalgia de aquellos años en los que tenía toda una vida por delante.

Carlos Bermejo
San Vicente, 20 de octubre de 2015
Publicado en Facebook

domingo, 11 de octubre de 2015

Poema dedicado a Ramón Fernandez Palmeral, de María Consuelo Franco



 PARA MI AMIGO RAMÓN FERNÁNDEZ PALMERAL

Compañero literario,
pintor, poeta e ingenio.
alma y sentir de cristal
Que expresas sobre los lienzos.
quiero que llegue a tus vena
perenne reconocimiento
por ser hierba de lirismo
enredada entre mis versos.
Silbarán los vientos,
pasarán los tiempos
y la amistad que te brindo
perdurará en los silencios.
Entre el glaciar de la esencia,
más allá del firmamento.
Con mi afecto infinito,
tu siempre amiga

María Consuelo Franco
Alicante, 9 de octubre de 2015

jueves, 8 de octubre de 2015

Ciclo cultural en torno a Gerald Brenan


La vivienda en la que falleció hace 27 años acogerá en los próximos meses un ciclo de literatura y exposiciones

brenan
Brenan fue un enamorado de Málaga, donde pasó sus últimos años

La última residencia del del hispanista y escritor Gerald Brenan en la barriada de Campanillas de Málaga, donde falleció hace 27 años, retomará este mes de octubre su actividad cultural con un amplio ciclo de actividades sobre la literatura y la impronta del autor inglés en la vida local. El nuevo proyecto arranca el día 30 con un seminario dedicado al escritor Julio Caro Baroja, amigo personal del hispanista, con el que compartió largas temporadas de estancia en su retiro malagueño.
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha asegurado que el proyecto de la Casa de Geral Brenan, un edificio abandonado durante diez años y recientemente remodelado, al que se dota ahora de contenido, busca «potenciar el espíritu de este hispanista, escritor y viajero, que forma parte esencial de la cultura malagueña y que responde al carácter cosmopolita y acogedor de esta ciudad».
El seminario dedicado a Baroja, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, contará con hispanistas y escritores de talla internacional como Tom Burns Marañón, Ian Gibson, Luis Alberto de Cuenca, Carlos Pranger, Alfredo Amestoy, Carmen Caro, Fernando Sánchez Dragó o Cristóbal Salazar.
El proyecto de la Casa de Gerald Brenan incluye otras múltiples actividades como propiciar la producción de espectáculos de literatura y música o artes plásticas, crear debates, siguiendo la impronta del grupo Bloomsbury, donde participen pensadores y artistas de diversas nacionalidades y conseguir que la Casa sea un lugar de encuentro de las culturas anglosajones e hispanas y un lugar de reflexión y nuevas ideas. Para esto, además de la programación del centro, se harán diversas actividades para dar a conocer la obra de Brenan y todo lo que le rodeaba. Desde un concurso de proyectos multidisciplinares de artistas malagueños acerca de la obra de Brenan, hasta una residencia artística de algún escritor o hispanista extranjero.
Las estancias remodeladas de la vieja residencia, donde este enamorado de Andalucía pasó sus último 30 años, mostrarán objetos y libros de la propia biblioteca del hispanista, fotos y tarjetas rescatadas de las casas de los vecinos de Churriana que tuvieron contacto con Brenan.  En la sala multiusos, que contará con un pequeño escenario y será también una biblioteca de consulta, se dará a conocer la bibliografía de Gerald Brenan y de todo su círculo; desde Hemingway, Gamel Woosley o Virginia Woolf, hasta Bertrand Russell, pasando por Julio Caro Baroja.
Fuente:abc.es

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martes, 29 de septiembre de 2015

XIII Encuentro Provincial de Poesía “Hablan los poetas”. Asociación Espejo de Alicante

E.D.A.

+ XIII Encuentro Provincial de Poesía “Hablan los poetas”. Se realizará durante
los días 29, 30 y 31 de Octubre, con el siguiente programa, a grosso modo: En
Octubre, una vez tengamos todas las inscripciones se hará el programa definitivo, en
imprenta.
1. Jueves, día 29, de Octubre de 2015. 20 horas. Encuentro de poesía y lectura de
poemas, por todos los que se inscriban durante el mes de Septiembre de 2015.
Lugar: Casino Mediterráneo de Alicante.
2. Viernes, día 30, de Octubre de 2015. 19 horas. Presentación de la sexta publicación
de E.D.A., titulada: Hablan los poetas. Entre el sentimiento y el pensamiento.
Lugar: Salón de Actos de Vissum. Lectura de poemas por los autores que asistan y
entrega de los correspondientes ejemplares. Vino de honor ofrecido por BOCOPA
y por EDA.
3. Sábado, día 31, de Octubre de 2015. 19 horas. Encuentro de poesía y lectura de
poemas por todos los inscritos durante el mes de Septiembre. Nombramiento de los
nuevos socios de honor. Lugar: Casino Mediterráneo de Alicante.

Avance del III Certamen Ángeles Palazón de cuentos de Navidad

domingo, 27 de septiembre de 2015

Por 3.57 € puedes comprar la versión digital de "El cazador del arco iris".




   (Portada del libro. Un arco iris sobre Cerro Lucero)

Autor Ramón Fernández Palmeral

Versión digital por 3.75 € comprar AQUÍ
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 Libro impreso:

List Price: $14.00/  €13.85 (PEDIDOS A  AMAZON)
5.5" x 8.5" (13.97 x 21.59 cm)
Black & White on Cream paper
410 pages/ páginas
ISBN-13: 978-1517221911 (CreateSpace-Assigned)
ISBN-10: 1517221919
BISAC: Fiction / Biographical


SINOPSIS: “El cazador del arco iris”



     Un guardia civil despierta de la muerte y recuerda a través de varios narradores su vida. Había nacido en 1920 y falleció en 2004, a los 84 años.  Utilizando el recurso de la leyenda del arco iris, por cuyas bases de luz se podía ir o regresar de los cielos, y a su vez del otro mundo. El guardia civil José Ramón Fernández ha regresado y despertado del más allá, y con ayuda de 4 ó 5 narradores, el  destinatario de la narración (el narratario) es su hijo Ramoberto que recibe el mensaje de esta obra narrativa, más que biografía o novela de ficción, y es quien escribe lo que le cuentan los diversos narradores.
      Se inicia la narración cuando el guardia civil despierta en su aldea de nacimiento en Acebumeya (Málaga) en 2015, aldea de ficción que al modo de Yoknapatawapha de Faulkner o la Región de Juan Benet, se utiliza como lugar mítico narrativo, para evitar implicar a los vecinos reales de su verdadera aldea.
    Con apoyos del realismo mágico, la prosa-poética del narrador, investigaciones narrativas novedosas, más las leyendas del lugar, las supersticiones y el mundo de los espíritus que habitan allí se consigue un interés y un suspense, que hace que el lector se interese constantemente por lo que va a suceder en los 90 apartados en que se divide la obra narrativa de 414 páginas.
      Con el trasfondo de los miembros de la familia de los Simontes, se consigue una distraída saga por donde aparecen extraños personajes con anécdotas sorprendentes, propias de gentes ingenuas y en, cierto modo, ignorantes. Unos tiempos sin luz, eléctrica, teléfonos y otras comodidades que chocan brutalmente con la mentalidad del lector actual. Los Fernández  son mezcla de repobladores castellanos y moriscos andaluces.
      El tiempo de la obra narrativa transcurre en una semana en un cortijo aislado del Mayarín (Axarquía malacitana) en junio de 1995, y los tiempos históricos se remontan al siglo XVI, con la batalla del Peñón de Frigiliana de 1569, pasando por la Guerra del Norte de África con el héroe de Nador y su desaparición en 1923, la II República, la guerra civil donde el narrador estuvo como soldado con los nacionales, porque era de la Quinta del Biberón, la represión franquista, los maquis de Ciudad Real y Sierra de Almijara en Frigiliana, la dictadura de Franco, la Transición, la democracia, la terrorismo de etarra, el 23 F y otros asuntos de relevancia histórica.
     El final se cierra con una revelación sorprendente y la marcha del espíritu, fantasma o como se le quiera llamar del guardia civil, que regresa otra vez al más allá por donde se había colado, por un sector del arco del tiempo y del espacio.
     


   Ramón Fernández Palmeral
  Alicante, 27 de septiembre 2015



                           COMENTARIO EN LA CONTRAPORTADA

“El cazador del arco iris” es una obra narrativa con elementos poéticos y cierto realismo mágico, es la saga de familia de “Los Simontes”, unos vecinos de Acebumeya (Málaga), la aldea donde suceden cosas extrañas, rodeadas de un mundo mágico y supersticiones, alcanza cotas de un lirismo inusual en estos tiempos de literatura de consumo. Combina curiosas anécdotas con reflexiones filosóficas y análisis subjetivos de un tiempo pasado, donde no existían medios de comunicación como los teléfonos móviles, ni electricidad, ni otras comodidades actuales.
El narrador es un vecino que ha vuelto a la vida de los sentidos y al recuerdo de su biografía desde su nacimiento hasta su vejez, poeta de la palabra, pero también es un historiador ocasional que nos aproxima a los moriscos que vivieron en Acebumeya y Frigiliana del S. XVI, repasando  la Guerra del Norte de África en el Rif y Melilla, la II República, la dictadura de Franco y la dura posguerra vivida por un Guardia Civil, el maquis, y la democracia de las luces en color al final de terribles años en blanco y negro.
Con un estilo ameno y prosa de fácil lectura, el narrador nos va sorprendiendo continuamente en un mundo propio donde nada es lo que parece, ni parece lo que es. Dilata al máximo su capacidad de percepción de la realidad y de la observación llevando a cabo un análisis de su entorno familiar y mental con una investigación profunda de las posibilidades del lenguaje y los giros narrativos donde aparecen otros narradores, lo que da a la obra una segunda perspectiva.


Ramón Fernández es un gran seguidor de las obras de Gabriel García Marquez, Juan Rulfo, Julio Cortázar, José Luis Borjes, Mario Vargas Llosa y del realimso mágico hispanoamericano. Así como de Juan Benet. Aldecoa, Ana María Matute, Miguel Delibes, Julio Llamazares... De tos estos autores hay referencias. 


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                                  PRÓLOGO para EL CAZADOR DEL ARCO IRIS

No  hace falta rescatar del olvido, ni hacer revivir de los rescoldos y de las cenizas de la selva amazónica a Macondo, la aldea perdida de Gabriel García Márquez.

Mucho más cerca, donde habita el arco iris, se encuentra la aldea de Acebumeya que aparece como por arte de magia y con todo lujo de detalles en el fondo de un profundo valle, al lado de un arroyo, en el cruce de caminos hacia la ruta de la miel, al sur cardinal de Málaga, Reconstruida piedra a piedra con los latidos del corazón y los retazos de la memoria de Ramón Fernández Palmeral.

Generaciones enteras de gentes trabajadoras y honradas, hombres y mujeres que vivieron en este lugar, irán apareciendo ante nuestros ojos, tomando forma individual, con sus rostros curtidos, con sus pasiones y sueños, con sus penas y alegrías, con sus increíbles historias y destinos de la pluma de Ramón Fernández Palmeral.

  Al igual que el coronel Aureliano Buendía recordó frente al pelotón de fusilamiento toda su vida y la historia de sus antepasados, como iluminado por un relámpago vertiginoso de una luz azulada y fantasmagórica que hizo aparecer ante él a su querida aldea de  Macondo,  y su memoria quedó arrasada  por una desbandada de metáforas turbulentas, que arrastraron su alma hasta llevarlo a un abismo insondable de amores imperecederos, y de emociones incontrolables , que le sumergieron en la noche de los tiempos más aciagos y remotos .

Un siglo después el militar guardia civl José Ramón Fernández aparece como por hechizo, como la proyección de un sueño fantástico, que servirá para hacer revivir a su aldea de Acebumeya, para que de nuevo, ese glorioso tiempo en que sus antepasados  habitaron en ese mágico lugar vuelva a ser recordado por todos.

Fue en esa época en que la aldea tuvo más de doscientos vecinos, una escuela, una alberca, un manantial llamado de la Sirena y muchos bancales, cuando vivió allí la familia de los Simontes, toda una honorable saga de gente buena, una generación en que los padres inculcaban a los hijos, el respeto y la obediencia a los mayores, la humildad, el temor de Dios y el amor a la Naturaleza.
Un tiempo en que los hombres tenían honor y palabra, en los que tenía más validez un apretón de manos para cerrar un trato, que la firma de un notario y en el que la honra y la fama de las personas era más importante que todas las riquezas juntas.

En esta fascinante historia creada por Ramón Fernández, aparecen personajes inolvidables que no nos dejarán indiferentes, anécdotas entrañables, reflexiones sobre la vida. En definitiva un magistral retrato de una saga familiar, reconstruido con toda la fuerza vital de una prosa pujante y de una desbordante creatividad, que hacen del autor uno de los más interesantes y amenos narradores de la actualidad.

Pilar Galán García
Escritora y poeta
Enviado desde mi iPad
16 de septiembre 2015

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martes, 22 de septiembre de 2015

A la muerte el poeta Carlos Sahagún. Por Manuel Parra Pozuelo

EN LA MUERTE DE CARLOS SAHAGÚN

Un gran poeta, un magnífico poeta, cuya figura no ha sido valorada con arreglo a sus méritos ha dejado de existir el día 28 de agosto 2015. Carlos Sahagún había nacido en Onil el 4 de junio de 1938 y nuestra revista tuvo el honor de publicar su poema dedicado a Manuel Molina titulado Palabras frente al mar incluido en su número veintiuno aparecido el 21 de mayo de 2011, estructurado alrededor de uno de los temas más significativos de su poesía, la permanente y desoladora nostalgia del tiempo de la Segunda República, cuya invocación la hace presente y actuante (“y vuelve a ser catorce de abril en la memoria”).
Autor de una breve y selecta obra poética, Carlos Sahagún, licenciado en Filosofía y Letras, Catedrático de Instituto e Inspector de Enseñanza Media, publicó su último poemario, Primer y último oficio en 1980 y su posicionamiento ideológico calificado por algunos críticos como anarcocomunista le condujo a una posición sólidamente
antifranquista aunque alejada de encuadramientos partidarios específicos. Sus últimas ilusiones se relacionan con los movimientos del 15 EME . En cuanto a la valoración de su obra, está unánimemente considerado como uno de los autores más representativos de la generación del cincuenta. Auca de las Letras tiene intención de realizar un homenaje a su memoria.


Manuel Parra Pozuelo (Facebook)



(Poemas de Carlos recogidos por Ramón Palmeral)

COSAS INOLVIDABES
Pero ante todo piensa en esta patria,
en estos hijos que serán un día
nuestros: el niño labrador, el niño
estudiante, los niños ciegos. Dime
qué será de ellos cuando crezcan, cuando
sean altos como yo y desamparados.
Por mí, por nuestro amor de cada día,
nunca olvides, te pido que no olvides.
Los dos nacimos con la guerra. Piensa
lo mal que estuvo aquella guerra para
los pobres. Nuestro amor pudo haber sido
bombardeado, pero no lo fue.
Nuestros padres pudieron haber muerto
y no murieron. ¡Alegría! Todo
se olvida. Es el amor. Pero no. Existen
cosas inolvidables: esos ojos
tuyos, aquella guerra triste, el tiempo
en que vendrán los pájaros, los niños.
Sucederá en España, en esta mala
tierra que tanto amé, que tanto quiero
que ames tú hasta llegar a odiarla. Te amo,
quisiera no acordarme de la patria,
dejar a un lado todo aquello. Pero
no podemos insolidariamente
vivir sin más, amarnos, donde un día
murieron tantos justos, tantos pobres.
Aun a pesar de nuestro amor, recuerda.


NOCHE CERRADA.
Fue en la infancia, a la vera de los caminos, en el humo perdido
de los barcos que se alejaron.
Con ellos se marchaba mi corazón, con rumbo cierto
de eternidad. Y más allá, donde nuestra mirada no llegaba,
por pequeña o por triste, algo nos sostenía.
Dios, el abuelo de los niños, repartiendo
las gaviotas por el azul sin límites, estaba con nosotros
de sol a sol, como los viejos labradores,
y dejaba su mano cansada en nuestros hombros.
Por qué pensar en cosas tristes. Mis padres
volvían del trabajo con ira, se vivía mal en casa,
eran tiempos difíciles y oscuros.
Y, sin embargo, vi palomas, estoy cierto, tuve apego a las
atareadas de mi madre,
directamente conocí la vida
como algo, más o menos alegre, que no tenía final.
Yo siempre tuve un alma navegante
y una gran esperanza.
Desde el punto de vista de aquel niño
todo era claro y mañanero, quiero decir, todo era
mentira, puro engaño. Tú no estabas allí,
ni aquí, a la vera de los caminos, ni en el humo perdido
de los barcos. Un muchacho lloraba
frente al acantilado, bajo la dura enseña
de la noche sin Dios.


QUEDE MI NOMBRE CARLOS SAHAGUN
Que mi reino no sea
la soledad del héroe pensativo,
sino tu fortaleza amurallada.
Hallen en ti refugio los días claros,
roto ya por mil flancos
el combatido cerco de la noche.
Y cuando zarpe el último navío
rumbo a la decepción definitiva,
quede mi nombre escrito sobre el agua,
indefenso, esperando
la hora en que tú desciendas suavemente,
sabiendo ya el camino, a recordarme.


A IMAGEN DE LA VIDA
Qué niño irá a caballo pensativo
hacia el mar insondable
para contarnos una dura historia
de despojos guerreros y de hambre
como aquel mediodía que revive
aún hoy
bajo los cascos sollozantes.
Tal vez la vida sea para otros
asunto menos grave
música que escuchamos desplegada
dulcemente en el aire
larga espera en la seguridad
de que el tren llegará temprano o tarde.
Mas para mí no puede ser sino dolor
hecho a su imagen.
Mi porvenir y mi principio
son una misma escena inolvidable
el mar que emerge eternamente
al fondo de una calle
y un niño y un caballo derribados
tragados por el oleaje.


CANCION DE INFANCIA
Para que sepas lo que fui de niño
voy a decirte toda la verdad.
Para que sepas cómo fui, aún guardo
mi retrato de entonces junto al mar.

Playa de arena, corazón de arena
hubiera yo querido en tu ciudad.
Que te faltase como me faltaba
-le llamaron post-guerra al hambre-el pan.

Tú con tu casa de muñecas vivas
llenando los rincones de piedad.
Yo, capitán con mi espada de palo,
matando de mentira a los demás.

Si hubieras sido niña rodeada
por todas partes, ay, de soledad,
yo te habría buscado hasta encontrarnos,
hasta ponernos los dos a llorar.

Juntos los dos. Que tu madre nos diga
aquel cuento que no tiene final.
Despertar de la infancia no quisimos
y no sé quién nos hizo despertar.

Pero hoy, que hemos crecido tanto, vamos,
dame la mano y todo volverá.
Somos dos niños que a la vida echaron.
Muchacha -niña-, empieza a caminar.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Poesía y música para promover la Paz, la Solidaridad y el Cambio Social en el Mundo. Liceo Poético de Benidorm


Liceo Poético de Benidorm

Archivos adjuntos13:25 (hace 3 horas)


para bcc:
Adjuntamos cartel del evento que organiza el Liceo Poético de Benidorm en la ciudad de Alfaz del Pi para el Movimiento 100 Thousand Poets for Change para promover la paz, la sostenibilidad y el cambio social en el mundo. Este evento se celebra el mismo día en todo el planeta. El Liceo Poético de Benidorm del acto de Alfaz del Pi, organiza también este evento, a través de sus delegaciones, en Suecia, México, Perú, Chile, Argentina, Brasil y Uruguay.
El recital poético musical de España, en el que participarán músicos y poetas invitados de Gijón, Madrid, Murcia, etc., además de los poetas del Liceo Poético de Benidorm, se celebrará el próximo sábado 26 de septiembre a las 19:00 horas en el Auditorio Central de la Casa de Cultura de Alfaz del Pi. Estáis todos invitados. Os esperamos.
Saludos cordiales.
Nieves Viesa, José Luiz Labad, Charo Guarinos, Germán Droogenbrood, Jpsé Povda, Ángel Rebollar, Ángela Álvarez Soto, Francisco Illán Vivas, José Martínez Giménez, Antonio Gravo, Usue Mendaza, Ana Ornes, Luis Miguel Rubio, Josefa Campo, Gloria Lafuente, Mina Pardo, Javier Mederos, Julio Pavanetti, Música Oscar Testa y Esperanza Verdecia