POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

sábado, 16 de agosto de 2014

5 Ideas fijas sobre crítica literaria

Septiembre 23, 2013 | Tags:
El crítico y el escritor son dos especies distintas
Con frecuencia, la escritura y la crítica aparecen en el imaginario literario como prácticas antagónicas. Quizá sea verdad que el escritor y el crítico, aunque lo compartan como instrumento y objeto de trabajo, utilicen el lenguaje de manera distinta. Sin embargo, la mayoría de las veces la diferencia demuestra dos necesidades en apariencia básicas en el mundo cultural: la autoafirmación y la denostación del otro. Así, que se califique a un crítico de “escritor frustrado” y que se afirme que los escritores saben poco de literatura –para citar sólo dos lugares comunes al respecto– dice poco del ejercicio de la escritura o de la crítica y mucho de las ganas de hacer ruido de la persona que reproduce las mismas insensateces una y otra vez.

Escribir reseñas me convierte en crítico literario
Antes de comentar sobre esto, la pregunta es: ¿por qué alguien querría convertirse en crítico literario? O mejor, ¿por qué la necesidad de etiquetarse y ser considerado bajo tal categoría? La respuesta simple: autoafirmación y ego. La respuesta compleja: autoafirmación y ego. Actualmente, el mundo está lleno de gente que publica reseñas: algunas son buenas; otras no tanto. Así es todo en la vida. 
La importancia que le hemos dado al género –si es que le hemos dado alguna– a veces impide que veamos la cercanía que hay entre la reseña y otros discursos como el periodismo cultural o la publicidad. Si en tus reseñas te dedicas a exaltar el genio del autor o a despreciar el bodrio que es el libro, entonces eres un publicista con bastante mal carácter. Si en tu texto aparen opiniones de otros escritores a quienes llamaste para preguntarles su parecer, entonces eres periodista. Si en lugar de reseña publicas lo que leíste en la presentación del libro: eso no es crítica literaria, es pereza. Llamar por su nombre de pila al escritor y contar cómo se conocieron no te convierte en crítico, pero sí en buen amigo.
Hay más ejemplos, pero para volver a la idea fija: ¿escribir reseñas me convierte en crítico literario? Qué más da. Es difícil creer que la gente leerá o dejará de leer un libro debido a tu opinión. La mayor parte de los lectores ya tiene los suficientes prejuicios como para decidir, sin intermediarios, a quién leer y a quién no.

Leer a escritores difíciles me hace mejor lector y, por lo tanto, mejor crítico
Hay personas que encuentran un particular gozo en pretender que son mejores lectores que los demás. Frente a eso hay muy poco que hacer: si alguien considera que leer a Proust es mejor que leer a Stephen King, ¡bien por eso! Si no, también. Por fortuna, la cantidad de páginas de ambos escritores son suficientes como para que los lectores de cada uno nunca tengan tiempo de hacer otra cosa. Si los libros se acaban, para eso están Musil y Lovecraft. Si se acaban, para eso están los rusos y Margaret Atwood. Si se trata de concebir la lectura como una serie de elecciones que sólo permiten leer esto y no lo otro, lo importante es que cada quien lea lo que le da la gana.
Sobre si esto te hace mejor o peor crítico, favor de leer la idea fija anterior.

Se necesita formación académica para ser crítico literario
No. De igual modo, la formación académica tampoco impide convertirse en escritor. (Aquí no estaría mal aclarar que, hablando con propiedad, nadie se convierte en nada.) Pasa que como estamos acostumbrados a ver el mundo de forma maniquea, lo más sencillo es conservar los estereotipos heredados en lugar de inventar los propios. 
[A uno le convierten los demás en crítico o valorador de obras, en cuando empiezan a pedirte que le hagas comentarios a sus obras o prólogos a sus libros, luego empiezas y ya no acabas].

La crítica literaria en internet se ha trivializado
Sí, de hecho todo se ha trivializado. El mundo es un amasijo de trivialidades del que ya no hay salida. Ahora, cuando alguien dice eso sin la conciencia de que desde 1580 hay quejas sobre lo trivial que es la crítica literaria, lo que comunica no es indignación, sino falta de imaginación. Si la queja se refiere únicamente a internet, lo que hay que buscar son mejores páginas que leer. Si se han agotado todas las posibilidades, cosa difícil de creer, siempre nos quedan los libros.

Tomado de la web: http://www.letraslibres.com/blogs/el-grafolego/5-ideas-fijas-sobre-critica-literaria

domingo, 10 de agosto de 2014

"Mi lucha", proyecto autobiográfico del noruego Karl Ove Knausgard


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UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 114 AGOSTO 2013 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL UNIVERSIDAD DE MÉXICO.

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La revolución literaria que está provocando el escritor noruego Karl Ove Knausgård con su obra autobiográfica Mi lucha es revisada por la novelista Cristina Rivera-Garza: una escritura del yo, descarnada y radical, que viene de vuelta de las convenciones de la ficción en Occidente y que busca no expresar sino crear en su lector la emoción y el sentimiento por encima del artificio.
I. EXIGIR LO IMPOSIBLE
“Ya es hora de parar el experimento”, me dijo alguna vez un alumno justo después de un seminario de lo que en Estados Unidos se llama creative writing y que en México, y en gran parte del mundo de habla hispana, sigue siendo denominado “creación literaria”. “¿Podemos aceptar que hacemos esto nada más para que nos quieran?”, insistió con la voz baja, avergonzado y bravío a la vez. La mirada del que implora. La perplejidad me dejó callada, con la boca medio abierta, tratando de sonreír. Algo debí de haberle contestado pero incluso ahora que me lo propongo, tanto tiempo después, no sé en realidad qué le dije. Años más tarde, en otro país, un estudiante de posgrado se me acercó para platicar después de una conferencia. “Necesitamos menos subjetividad y más sujeto en los libros”, aseguró en un español que era claramente una segunda lengua. “Necesitamos verdad, carne, experiencia, literalidad”. Se notaba que la lista era más larga pero que, por cuestiones de obviedad de cortesía, la dejaría ahí. No la perplejidad, sino el reconocimiento me hizo detenerme con interés. “Tú estás leyendo a Knausgård”, le contesté, tratando de atinar. La sonrisa sorprendida y abierta del muchacho me dijo, de inmediato, que había dado en el blanco.




Karl Ove Knausgård
©Astrid Dalum/Politiken.dk
No se trataba, en ninguno de los dos casos, del típico crítico conservador y temeroso que, apoyándose en la autoridad incuestionable de una tradición oficialista y timorata, impugnaba la capacidad de la experimentación para lograr que la escritura entablara una relación estrecha y viva, orgánica, con el lector. Justo lo contrario. A ambos, el joven alumno de licenciatura como el avezado doctorando que ya preparaba su disertación, les interesaba explorar, en total libertad, tantas estrategias de escritura como les fuera posible para producir o leer, según el caso, textos contemporáneos y emocionantes a la vez. Lo que una plétora de libros experimentales o posmodernos, así los llamaron cada uno respectivamente, les habían dado eran retos intelectuales que les resultaban interesantes, incluso apasionantes, pero no necesariamente conmovedores. Y ellos, jóvenes al fin y al cabo, lo querían todo: libros complicados y emotivos; libros con reto y con refugio; libros con los que se pudiera enfrentar la vida y, acaso, vencer la muerte. Todo junto y todo a la vez, eso querían. Nada más, pero tampoco nada menos. No esto o lo otro. Sino esto y lo otro. ¿Podemos parar el experimento ya? Por eso no me extrañó que, al menos uno de ellos, se declarara abierto admirador de la obra más reciente de Karl Ove Knausgård, el autor noruego que, después de haber publicado dos novelas bien comportadas, merecedoras de importantes premios en su país, optara por escribir una larga y escandalosa autobiografía en seis volúmenes a la que tituló, de manera por demás provocadora, Mi lucha.
En diversas entrevistas y en los volúmenes mismos de su detallada novela autobiográfica, Knausgård ha declarado que eligió aproximarse “al núcleo mismo de la vida”, es decir, de su vida, porque había dejado de creer en otros géneros literarios como formas capaces de enfrentar la creciente falta de significado del mundo —una falta de significado evidente ya, de hecho, en la diseminación y dominio de la ficción en todos los aspectos de la vida cotidiana—. “La vida a mi alrededor no era significativa. Siempre quería apartarme, dejarla atrás. La vida que llevaba no era mía. Trataba de volverla mía, ésa era mi lucha, porque por supuesto que eso era lo que quería, pero fracasaba” (volumen 2, p. 469). ¿Qué podría la ficción literaria frente a la ficción en que se ha transformado la existencia misma? Su respuesta, negativa y radical —radical, de hecho, por negativa— lo condujo a las puertas de uno de los más feroces y peculiares trabajos con el lenguaje del yo, que es una forma del lenguaje del nosotros, de nuestros días.

II. LA VERDAD
Una necesidad similar se encuentra, acaso, detrás del surgimiento y creciente popularidad de la así llamada autoficción: libros en que una diversidad de autores asumen el reto de contar la verdad propia a sabiendas, en un mundo que ha pasado ya por el giro lingüístico y el cuestionamiento de las grandes narrativas, de que tal tarea es imposible. Se trata de libros que saben, y lo muestran así, al menos dos cosas: que no hay manera de tener un contacto directo con lo real, no al menos sin el lenguaje; y que el yo no es más que una convención, el acuerdo del cual partimos para colocarnos en modo íntimo, aunque transferible, ante el lenguaje. Son libros listos; libros irónicos; libros que cultivan una distancia cuidadosa, a veces elegante y a veces melancólica, frente a lo que saben no pueden ni conseguir ni prometer: verdad.
Lo que Knausgård se propone y nos propone es a la vez más descabellado y más imposible. Justo como los dos muchachos que, cada cual a su manera, pedían un fin al experimento, Knausgård, que a momentos ha elogiado a la novela como el último territorio en que los adolescentes nihilistas pueden todavía plantearse las grandes preguntas del ser, quiere la médula misma, la médula de sí, y la médula del lenguaje. El núcleo de la vida. El esqueleto mismo de los días. El marasmo. No lo que, pudiendo encontrar forma en algún cauce narrativo, fuera capaz de forjar su propio sitio en “el desarrollo del significado a lo largo del tiempo”, sino lo que, expuesto en una simultaneidad abrumadora, pegado al cúmulo de detalles concretos del cuerpo y de la respiración, escapara cualquier noción preconcebida de lo que es un relato. Atento al anacronismo, Knausgård no pide disculpas por su ímpetu neorromántico o, incluso, romántico, pero sí toma su distancia con respecto a la inocencia teórica o el elitismo cultural.
“Esta pièce de résistance es el humo elevándose en espiral”, así le describe Karl Ove Knausgård el objeto que tiene frente a sí a su hermano. Se trata de una botella de cerveza vacía, en cuyo orificio superior ha introducido unos segundos antes la colilla de un cigarro sólo a medias apagado. Cuando el humo insiste en subir por el cuello de la botella y propagarse así por el jardín revuelto y desordenado que planea limpiar, Karl Ove, como le gusta ser llamado, coloca un pequeño plato, en el que se le han ofrecido algunas sobras de la comida a una gaviota insistente, sobre el orificio de la botella, configurando de esta manera una azarosa escultura de lo diario. “En cierta forma”, continúa, “esto lo hace una pieza interactiva con el medio ambiente. No es tu escultura de todos los días. Y las sobras representan la ruina, por supuesto. Eso también es interactivo, un proceso, algo en flujo. O el flujo mismo. Un contrapunto a la stasis. Y como la botella de cerveza está vacía, ya no tiene ninguna función, ¿y qué es un recipiente que no recibe nada? Es la nada. Pero la nada tiene una forma, ¿lo ves bien? La forma es lo que estoy tratando de enfatizar aquí” (volumen 1, p. 346).
Que Knausgård elabore esta detallada descripción y esta interpretación de peculiar ambivalencia irónica alrededor de un alebrije cotidiano justo cuando, junto con su hermano, se dedica a limpiar centímetro a centímetro la casa en la que su padre acaba de morirse de borracho —una casa llena de botellas vacías de alcohol y mierda y ropa podrida y mugre por doquier— sólo puede ser indicativo de la relevancia que tiene, tanto en su vida como en su obra, la relación entre la realidad y la forma. No en pocas ocasiones a lo largo de estos volúmenes autobiográficos Knausgård introduce referencias críticas a ciertas formas de arte contemporáneo que descalifica como ligeras, distanciadas o indiferentes a la realidad que las origina. Tampoco son pocos los comentarios halagüeños a ciertas obras del siglo XIX o del XX, especialmente aquellas que denotan y provocan emoción. De hecho, aquí y allá, a veces de manera tangencial pero siempre con la misma intención, Knausgård declara que la única medida de valor de una obra de arte es, en sentido literal, la emoción que genera en el espectador. Acaso por eso no son pocas tampoco las ocasiones en que Karl Ove, el autor y narrador y personaje de esta obra, llora o solloza o lagrimea a lo largo de sus muchas páginas.
El autor noruego se aproxima, pues, crítica e irónicamente a esa distancia precavida, a esa ligera indiferencia, que privilegia tanto arte y escritura contemporánea. Su novela autobiográfica surge, de hecho, de un impulso contrario. Ante el apabullante desencanto que le provoca la ausencia de sustancia tanto en la experiencia de todos los días como en el arte del mundo actual, Knausgård empuña en el aire, combativo y seductor a la vez, un texto verdadero. Luego de haber escrito libros que pueden inscribirse con facilidad dentro de cierta tradición de la ficción realista, Knausgård se aventuró, entonces, por otros caminos: escribiría muy aprisa, casi sin darse tiempo a corregir, sobre la muerte de su padre, recurriendo a recuerdos propios y utilizando los nombres verdaderos. Escribiría una autobiografía, sí, pero sirviéndose de los artilugios con los que se escribe una novela. Más que optar por la no-ficción, Knausgård parece haberse visto obligado a refugiarse en ella en el momento mismo de andar huyendo de un mundo en el que la ficción no sólo está en los libros, sino sobre todo, y para mal, en la vida. Por eso, en lugar de inventar un personaje, Knausgård opta por trabajar de cerca con el yo —un yo sin el asidero de un arco narrativo o un tema específico; un yo desparramado sobre los días y sobre el recuerdo—. Un yo del cuerpo. Un yo en pleno y de tiempo completo.

    BIOGRAFIA:

Escrito por Karl Ove Knausgård

Nació en 1968. Debutó en la literatura en 1998 con una aplaudida novela, Ute av verden (Fuera del mundo), gran éxito de crítica y ventas, y por la que recibió el premio de los Críticos de Noruega, que hasta entonces nunca había sido otorgardo a una primera novela. La segunda, En tid for alt (Un tiempo para todo) (2004), también resultó un acontecimiento. Knausgård se embarcó en otoño de 2009 en un proyecto literario sin igual. Su obra autobiográfica Mi lucha es, en más de un sentido, una gran proeza literaria: está compuesta por seis novelas, y la última fue publicada en otoño de 2011. A la primera le fueron otorgados en 2009 el prestigioso Brage Award y el Morgenbladet Award al mejor libro del año, y en 2010, el P2 Listeners’ Prize; los tres primeros volúmenes fueron galardonados con el Sorlandet Literary Prize también en 2010. Este fascinante experimento literario, además de ser un gran éxito de crítica y de recibir numerosos galardones, ha suscitado un gran interés en los medios de comunicación y entre los críticos literarios y los lectores, y el resultado han sido cientos de artículos, comentarios, ensayos, notas en blogs y debates. Cuando fue publicada la sexta novela, las primeras cinco ya habían vendido en Noruega la increíble suma de cuatrocientos mil ejemplares. Esta ambiciosísima gesta literaria ha despertado, además, un enorme interés internacional, con quince traducciones en marcha.
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A mí no me ha gustado, empieza hablando de la muerte y de los entierros, y está obsesionado con su epitafio. Tiene mucho de la aburrida lectura de Prout. Sobre los detalles de contidiano vivir, que si entra o sale, que si se quitas  las botas o de las pone. El padre como la figura represora, temida. De vez en cuando como buen nórdico se pega unos chutes de alcohol que pierde la cabeza, está separado como es normal y a volver a empezar.
Dejé e leer autobiografía porque me aburría.
Ramón Fernández Palmeral
Alicante

Amazón. "Historia de yo", de Carlos Bermejo

Querido Ramón, muchas gracias por haber comprado mi libro HISTORIA DE YO, publicado en digital en AMAZON. Tú sabes bien lo difícil que en esta época de crisis es publicar prosa literaria o poesía, vender un cuadro o algo que la gente no considere “de provecho”, en lo que, lamentablemente, siempre ¡siempre! se encuadran los bienes culturales de todo tipo. Por eso he recurrido al libro digital y tengo que decir que el “boca a boca” está funcionando también que mi libro está situándose en el tema “Historia, biografías y hechos reales” del catálogo de AMAZON, entre los puestos 1 a 7 (se actualiza de hora en hora) durante los 15 días que lleva publicado. Supongo que ahora la mayoría de los que me lo están comprando son los compañeros de Asociación, familiares y amigos. Pero por lo visto, hay gente que se deja llevar por el libro que despuntan en las listas de “los más vendidos” y esos también lo están comprando. Eso lo veré en la primera liquidación de derechos que me envié AMAZON y espero y deseo que el libro tenga un mayor alcance, pues modestia aparte, su calidad literaria e interés humano está avalada por las personas que me han instado a publicarlo, todas ellas de reconocido prestigio intelectual y profesional en el tema literatura.
Por eso yo espero tener pronto tú opinión, que la valoro de igual manera, pues todos sabemos tu valía como escritor y divulgador cultural especializado en diversos temas, tales como Miguel Hernández, Antonio Machado y otros muchos que sería prolijo mencionar.
Te lo repito, muchas gracias, y espero que te guste ese libro que escribí de un tirón de tres meses en el verana de 2010, porque me lo dictaron los recuerdos que quise fijar por escrito para cuando llegue, que llegará, la decrepitud mental, pueda refrescarlos leyendo y volver a revivirlos en compañía de la mujer con la que el próximo 29 de octubre de éste año, llevo cincuenta años felizmente casado.
Carlos Bermejo

San Vicente, 11 de agosto de 2014 


CURRICULUM RESUMIDO

CARLOS BERMEJO
Natural de Molina de Segura (Murcia) reside desde mayo del 68 entre Alicante y San Vicente, donde tiene su estudio. Patrón de Yate y navegante durante más de veinte años, fue Jefe de Prensa del Real Club de Regatas de Alicante y colaborador del “Diario Información” y de la revista “Yate y Motonáutica”
Se inicia tardíamente en la pintura y recibe clases de Amparo Escrivá durante cuatro meses. Después se dedica a copiar a los grandes maestros, que son los suyos. En un principio toca todos los temas, hasta que hace unos seis años, impulsado por su amor a la mar se decanta por las marinas y hoy es considerado un pintor marinista.
Ha realizado diez individuales y más de cincuenta colectivas. Actual Secretario de la Asociación de Artistas Alicantinos. Escritor, conferenciante y presentador-divulgador de temas artísticos. Figura en el libro “Pintores alicantinos 1900-200” y en el “Diccionario de Artistas Valencianos. Ha escrito y publicado el libro “Mirar un cuadro y algo más”, y “Sorolla, Pintor de la luz”, en colaboración.


.....................Leer el comentario crítico realizado por Ramón Fernández Palmeral..............

"Un Quijote Solidario". Celebrado en Armilla (Granada)

Audiovisual testimonial y memorial del Evento ocio cultural, realizado los días 21 y 22 de Abril de 2014, en la Casa García de Viedma de Armilla, durante la Semana Cultural de la ciudad. En el mismo ha estado disponible durane 48s. para su Lectura Colectiva, un ejemplar de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha".  Dicho volumen fue facilitado por la Bibliteca Pública Miguel Hernández, de Armilla.
La apertura de la Lectura fue realizada por Doña Sandra García Martín, Delegada de Gobierno de la Junta de Adalucía, seguida por el Alcalde de la ciudad, Don Gerardo Sáchez Escudero, los concejales del municipio e invitados eseciales.
Dicho evento ha sido una iniciativa del ciudadano Don Carlos Pajón Salgado, quien ha pretendido con esto, fomentar la cultura y la solidaridad en Armilla.-

viernes, 25 de julio de 2014

Recuerdos de vendimias y paseros, por Ramón Palmeral





                       

                Los días de mi vida/ son las hoja de la agenda/ que paso cada tarde/ de  una forma mecánica.             
                          Javier Núñez Yáñez (poeta de Torrox, autor de Vendimia)



Mis recuerdos son paseros en la Axarquía,
tierra de mis antepasados cubiertas de olivos
y vides moscateles encaramadas en la pizarra
suplicantes al cielo y clamando lluvias. 

La moscatel son gusanos de seda que tras
la vendimia y soleada en los paseros se convierten
en dulces pasas de exportación. Si se las pisas
en el lagar se convierten en Quitapenas.

Los días de mi vida
son como aviones de pompas de jabón
que pasan la  agujereada tarde
al calor de un hogar cálido, oloroso y conocido.

Son números babilónicos
-qué hago en la gimnasia del aire-
-qué hago aquí escribiendo olvidos-
almanaques muertos en la basura
hojas rotas de árboles en otoño
se hacen costras, escarias del tiempo.
 
Los años se hacen carne dura
parecen cecina, carne seca en la serranía
curada en cerro Lucero –vértigo rojo arriba-
al descubierto de los terremotos y los olvidos.

En el brazo desnudo de una higuera de secano
tatué tu nombre y el mío –sabia blanca venenosa-
con una flecha de Eros y orlado por un corazón
que se reía. Ahora el tiempo –carica de ayer-
lo ha convertido en un lápida de fortaleza de granito.

En el faro de Torrox, sus rocas me anunciaban
siglos romanos y saladeros de fenicios, mientras
la sal con sodio iba de tu casa a la mía,
con puertas estrechas y paredes finas cual pámpanos de vid.

Y por Torre del Mar se fue el Sol acobardado,
caído a pedazos, herido de granadas abiertas
collares de dátiles adueñados de la cuerda de mi alma.

Qué duro es caminar sobre la arena en los Peñoncillos
-carnaval dorado de gaviotas en la tarde-
Arena oscura de paz y de guerra, qué dura la vida,
Qué duro es caminar sobre la arena sin tu amor
y sin corazón, desnudo y lleno de tristeza.

Al final de septiembre llegó la tormenta
y amenazó los paseros y sus racimos de perlas negras
en la metamorfosis de las cepas a la mariposa.
Hubo que poner las tablas y los lienzos.

Parece imposible el olvido en tu caja de los hilos.


Ramón Fernández Palmeral
Torrox, 2007

La acuchillada tarde de otoño, por Ramón Palmeral






(Ermita antigua de la Acebuchal)

La acuchillada tarde de otoño

                               (A mis padres naturales de la Acebuchal)

Cuando los gallos cantaban en alta voz
el Sol fue acorralado por los cerros de la Axarquía
daba pena de ver la carnicería de luces y nubes,
esas que tienen oscuras lagunas solitarias.

El mar en Nerja alarga la noche eléctrica
entre paseos, rocas y corazones jóvenes
mientras las olas, -esas trampas acuáticas-
extendían con música incansable sus brazos
en silencio tal vez sin libertad ni fuerza.

Pensé que seguía siendo joven en la vendimia
de los Mayarines -con el canasto de uvas en la cabeza-
 que esperan secar la dulce moscatel en los paseros de septiembre,
como si el tiempo cortejara el dolor de mi mente,
el recuerdo fondeando en el aire como gaviotas
desplazadas, emigrantes y capituladas.

Incluso hasta las fechas de mi memoria se dan la
vuelta a medio camino antes de llegar a la diana
y se vuelven agujas de recuerdos por el Acebuchal y la
corona de rocas rubias en el Fuerte.

Cuándo volveré a sembrar los gemidos ecos
que me llamen a estar bajo la parra del cortijo…
volverán las acuchilladas tardes sin piernas y
sin un soplo de viento frío.

Y las mujeres harán las migas en el “chupajumos”
que el tiempo de poda dejó lleno los campos
de mi tierras cubiertos de gavillas de sarmientos y espinos.



Ramón  Fernández “Palmeral”
Alicante, 16 de mayo 2014

Publicado en el número 31 de la revista AUCA, de Alicante, verano de 2014

miércoles, 9 de julio de 2014

Recital de Ramón Palmeral, como cierre de la conferencia de María Dolores Barbeyto en Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

Al finalizar la magistral conferencia de María Dolores Barbeyto sobre "La figura Humana a través del Arte", tuve la oportunidad de recitar  unos sonetos y comentar el contexto historico en que los escribiera el poeta Miguel Hernández.

Ver vídeos en la página de Antonio Pérez (Franchi)


Título": "Los amores de Miguel Hernández en 6 sonetos".

“Besarse es tan natural como mear”,  escribió  Miguel Hernández a su novia Josefina Manresa en una carta de 27 de julio de 1935


   Tú fíjate en que casi todos los que hablan mal de esas cosas, tan naturales como mear, son solteronas o curas: las dos clases de personas que menos falta hacen en el mundo porque lo envenenan. Te digo en muchas cartas que te voy a dar un beso cuando llegue ahí, y tú, como una hipócrita, te callas, y no me contestas diciéndome que me tienes que dar otro: o no tienes ganas o te da miedo el que hablen de tí, o finges como las solteronas que desearían casarse con todos los hom­bres del mundo. Me gustaría que fueras más sincera para estas co­sas, que no te calles nada de lo que sientes y piensas. ¿O tú, cuando piensas en mí, piensas solamente para rezar? Me supongo que no; ni tú eres una santa, ni quiera el diablo que lo seas nunca, ni yo tampoco. Por lo tanto, es una tontería de las más grandes el pasarse la vida martirizándose de tanto desear una cosa y no satisfacer ese deseo pudiendo. Tengo muchas ganas de que me digas sencilla­mente, como la cosa más natural del mundo: Miguel, quiero darte un beso. Sin preocuparte de lo que la gente ha de decir si te ve, porque eso es hacer lo que la gente quiere y no lo que a uno le sale del alma o del cuerpo. ¿Me entiendes, queridísima Josefina? Pues no te hagas la pava y habla sinceramente de una vez.

  Cuando  Miguel llegó a Orihuela parece ser que le dio el beso prometido en la carta a Josefina, pero en la mejilla, que por su educación religiosa y civilera (hija de una guardia civil) era muy vergonzosa y tan santa que eso de besarse era un pecado y un robo de amor, y menos que los vecinos o la gente pudieran verlos.

De resultado de este desafortunado suceso escribe el siguiente soneto:


Te me mueres de casta y de sencilla:
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla. 


Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquel gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla. 


El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande. 


Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande.


Se ve que este rechazo no fue suficiente y Miguel con todas sus artimañas se la llevó a su huerto de la higuera donde había y crece también un limonero para el servicio de la casa.
Esta vez debió ser en la boca, y la reacción de Josefina fue muy violenta y le tiró un limón a la cabeza que le produjo una herida, Miguel escribió el siguiente soneto:

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano rápida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo. 


Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo. 


Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena, 


se me durmió la sangre en la camisa, 
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.

(Sonetos en El Rayo que no cesa, publicado el 24 de enero 1936)

   La relación amorosa se enfrió hasta tal punto que Miguel Hernández se fue a Cartagena y Cabo de Palo con el matrimonio Antonio Oliver y Carmen Conde, se ve que estuvo pretendiendo a la poeta María Cegarra, pues en carta desde Madrid de septiembre de 1935, escribe: “Quiero escribir pronto a María: sé que le haría un bien grandísimo salir de su ambiente mineral y familiar. Comprendo su drama, y sería triste verla envejecer sola en la Unión”. Su hermano el también poeta Andrés había fallecido en 1928. Sin embargo, María no le escribe, pues no está interesada en Miguel. En una carta Miguel le mando este soneto dedicado:

¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita? 


 ¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita? 


 Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores. 


Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.


 También sucedió que el día de Reyes de 1936, lo detuvo la Guardia Civil en San Fernando del Jarama (Madrid, hoy San Fernando de Henares), por indocumentado, pero según Camilo José Cela estuvo en el campo haciendo manitas con Maruja Mallo.  Ella era una mujer experimenta, ocho años mayor que Miguel. Esta relación acabó rompiéndose. Miguel se sintió engañado, burlado como un toro, y escribe este soneto a finales de 1935:

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.  


Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo. 


Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro. 


Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.


   En la Navidad de 1935, muere Ramón Sijé, y Josefina Fenoll  la novia de Sijé, la panadera, hermana de Carlos Fenoll, queda libre.  Miguel intenta tener una relación con Josefina, le escribe un “Segunda Elegía a Ramón Sijé”, dedicada a la panadera “del pan más trabajado y fino” donde claramente le pide que se arrime a él. La elegía se la manda en una carta a Carlos Fenoll. Pero esta no le hace tampoco caso y se ennovia con Jesús Poveda, que luego sería su marido.
Elegía a la panadera (No se publicó en “El rayo que no cesa”).

Tengo ya el alma ronca y tengo ronco
  el gemido de música traidora...  
Arrímate a llorar conmigo a un tronco: 

retírate conmigo al campo y llora    
a la sangrienta sombra de un granado 
desgarrado de amor como tú ahora. 

Caen desde un cielo gris desconsolado,
 caen ángeles cernidos para el trigo 
   sobre el invierno gris desocupado.

Arrímate, retírate conmigo:   
vamos a celebrar nuestros dolores  
  junto al árbol del campo que te digo. 

Panadera de espigas y de flores,
 panadera lilial de piel de era,   
   panadera de panes y de amores. 

No tienes ya en el mundo quien te quiera,
  y ya tus desventuras y las mías     
 no tienen compañero, compañera...  
  
   Miguel envió esta elegía a Caros Fenoll, hermano de Josefina, en una carta con la intención de mantener una relación epistolar, pero a Josefina no le gustaba Miguel 
    Sin amores, y ante la falta de candidatas que le gustaran, Miguel escribe a Manuel Mansera Pamies (padre de Josefina Manresa) el 1 de febrero de 1936,  y le pregunta: “Si cree que Josefina todavía puede tenerme algún afecto y no está comprometida con ningún otro hombre, vea la manera de hablarle sencillamente y decirle si está dispuesta a continuar su amistad de mujer conmigo”. El padre le responde al día siguiente diciéndole que no tiene compromiso, y si había algo por perdonar, ya todo estaba perdonado. Iniciaron una relación epistolar hasta que se casaron el 9 de marzo de 1937. No pensamos que Miguel volviera a atreverse a darle un beso furtivo a Josefina, hasta que no fuera su esposa por lo civil, ya que como no había curas en Orihuela no se pudieron casar por la iglesia.

"El rayo que no cesa" y "Silbo vulnerado".

Como cierre y en homenaje a los San Ferminase de 2014

 El toro sabe al fin de la corrida,
donde prueba su chorro repentino,
que el sabor de la muerte es el de un vino
que el equilibrio impide de la vida.

Respira corazones por la herida
desde un gigante corazón vecino,
y su vasto poder de piedra y pino
cesa debilitado en la caída.

Y como el toro tú, mi sangre astada,
que el cotidiano cáliz de la muerte,
edificado con un turbio acero,

vierte sobre mi lengua un gusto a espada
diluida en un vino espeso y fuerte
desde mi corazón donde me muero.




Ramón Fernández Palmeral.

lunes, 7 de julio de 2014

"Novela, cine y poesía del siglo XX". Juan Cano Ballesta

Juan CANO BALLESTA
Novela, cine y poesía del siglo XX.
Ensayos de crítica

39,00 €
Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2014, 224 pp.
ISBN 978-84-15175-86-5



NOVELA, CINE Y POESÍA DEL SIGLO XX
ENSAYOS DE CRÍTICA

El mundo de la literatura es como un inmenso océano que se renueva sin pausa en un interminable y arrollador oleaje. La novela, la poesía, el ensayo, el drama, la comedia, la tragedia, etc., viven un incesante enriquecimiento y cambio de contenidos, estilos y formas de expresión. Crecen y evolucionan con el correr del tiempo y se convierten en fiel proyección y reflejo de la realidad social e histórica de un momento dado, mientras, a veces, tratan también de influir en sus procesos. Como escribía Mariano José de Larra: “la literatura es la expresión, el termómetro verdadero del estado de la civilización de un pueblo” o la “expresión del progreso intelectual del siglo” (“Literatura”, El Español, 18 enero 1836).

JUAN CANO BALLESTA
Es catedrático emérito de literatura española de la Universidad de Virginia en EE.UU. Es ensayista, crítico literario e historiador de las letras y ha publicado importantes libros como La poesía de Miguel Hernández 1962, 1978), La poesía española entre pureza y revolución (Gredos, 1972, 1994), Literatura y tecnología: Las letras españolas ante la revolución industrial 1900-1933 (1999), Las estrategias de la imaginación. Utopías literarias y retórica política bajo el franquismo (1994), Poesía española reciente (1980-2000) (2001), La mentira de las sombras. Crítica de cine de Juan Gil-Albert (2003), Nuevas voces y viejas escuelas en la poesía española (1970-2005) (2007), La imagen de Miguel Hernández (Iluminando nuevas facetas) (2009), Voces airadas: La otra cara de la generación del 27 (2013).

Editorial Academia del Hispanismo