POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Romance de Alí y Cántara

 

Romance de Alí y Cántara

Anónimo

Cuenta la historia que hace muchos siglos -donde se haya la ciudad de Alicante- vivía un califa con su familia. El califa tenía varios hijos; pero solo la princesa Cántara era famosa por su extraordinaria belleza. Cántara tenía muchos pretendientes. La lucha entre ellos dio origen al nombre de Alicante.

Y fueron dos jóvenes quienes disputarían por el amor de la princesa: Almanzor y Ali. Almanzor era un general -llegado desde Córdoba- que había logrado celebridad en la Península por sus hazañas militares. Ali no era tan conocido; pero como provenía de una familia noble estaba a la altura de merecer a la hija del califa.

La princesa Cántara no sabía por cual decantarse, ya que ambos eran atractivos y gentiles. Entonces a su padre se le ocurrió lo siguiente: evocando a las 12 pruebas de Hércules les solicitó que realizaran una complicada tarea. Y el que primero la terminase, sería el elegido como marido para la princesa musulmana.

He aquí pues las tareas encomendadas: Almanzor tuvo que viajar a la India para traer especias y sedas a la princesa y Ali se comprometió a hacer una acequia de la que se sacaría el agua con el que abastecer a la ciudad.

Mientras Almanzor puso rumbo a la India, Ali inició su tarea; y al estar tan cerca de Cántara no dudó en cortejarla. El joven le escribía, cantaba o recitaba poemas. Así fue como la princesa se enamoró de él locamente. Cántara no necesitaba que los jóvenes finalizan las tareas: su corazón ya había elegido, y quería casarse con Ali.

Pasado el tiempo Almanzor regresó de la India con la tarea terminada, desconociendo el amor que había entre la princesa y su rival. El califa, que era un hombre justo, al ver que Almanzor había concluido la tarea, le entregó la mano de Cántara.

Cuando Ali se enteró se lanzó por un barranco roto de dolor en el punto que a día de hoy se conoce como Presa de Tibi. Y ocurrió que donde su cuerpo cayó, la tierra se abrió y brotó agua.

Al enterarse Cántara de la desgracia, asimismo se tiró al vacío en la Sierra de San Julián. Desde entonces al lugar se le dice ‘el precipicio del Salto de la Mora’. Con la pérdida de la princesa el califa se sumió en una fuerte depresión. Y finalmente decidió lanzarse al abismo desde lo alto de su castillo para matarse.

Cuando los habitantes conocieron lo ocurrido quedaron muy afligidos. Y para que los nombres de los enamorados quedaran eternamente unidos decidieron llamar a la ciudad Alicántara.

Con los años, Alicántara pasaría a llamarse Alicante.

jueves, 14 de septiembre de 2023

Insigne escritor alicantino Gabriel Miró Ferrer

 

“Ciento cuarenta (140) años del nacimiento de Gabriel Miró” Por Ramón Palmeral

Un aniversario que ha pasado desapercibido por las instituciones culturales alicantina, oriolana y polopina. No tiene busto en los jardines de la Diputación

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Un día como hoy 28 de julio de 1897 (que era lunes) nació a la seis de la tarde el insigne y destacado escritor Gabriel Miró Ferrer en la calle Castaños 14, 2º piso, de Alicante, segundo hijo de matrimonio Juan de Dios Miró Moltó  (ingeniero de caminos) y María de la Encarnación Ferrer Ons (ama de casa), alcoyano y oriolana, respectivamente. En una calle que si Gabriel Miró levantara cabeza se sorprendería al verla convertida en un bulevar, donde, a ciertas horas de la tarde es complicado  caminar sin tropezarte con alguna silla, y que a su vez, desemboca en la hoy plaza de Gabriel Miró donde, sombreado con grandes ficus tiene un lugar el pedestal busto que lleva su nombre cincelado en piedra caliza del escultor José Semper Ruiz, que fue inaugurado el 27 de mayo de 1935 (aniversario de los cinco años  de su muerte en 1930), antes llamada plaza de Isabel II, por la reina madre del Rey Alfonso XII.  Pero no es necesario recordar  en  1935 estábamos en plena II República de derechas de la CEDA en el bienio llamado rectificador, bienio conservador o bienio contrarreformista, denominado también bienio negro, despectivamente por las izquierdas. En la plaza de Isabel II antes de  construirse el edificio de Correo y Telégrafos (1917-1920) había un almacén de sal, y luego fue la cárcel de Alicante, y se llamaba de las Barcas por su proximidad al puerto.

Pero entrado directamente en la caja de los de truenos, y he decir, con estupor, que no tengo conocimiento de que, ni en Alicante, ni en Orihuela ni en Polop de la Marina se hayan  realizado seminarios, jornadas o encuentros literarios en homenaje a Miró, que tanto nombre ha dado a la millor terrea del món (para algunas cosas como la fiestas y el arroz con bogavante). Yo siempre creí que este 140 aniversario se iba a celebrar un seminario o unas jornadas en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, situado en la casa Bardín, o en el Sede de la Universidad, conocida por la de  Canalejas (político liberal), pero no, no amigos lectores, en ninguna de las dos instituciones culturales ni se le ha mencionado ni recordado, como si fuera el vecino del terceros que no pagara la comunidad. El único homenaje que me consta es el que le hicimos el 8 de mayo actual en Ámbito Cultural  El Corte Inglés, por iniciativa del quien escribe esta amarga reseña, más un grupo de amigos/as como  Mª Consuelo Giner Tormo, Consuelo Jiménez de Cisneros y Laura Polomo Alepuz, y numeroso público sediento de saber su biografía.

Mirad por donde, el 11 de julio actual giré visita a los jardines de la Diputación de Alicante para fotografiar a los hijos ilustres de Alicante (placa de Pérezgil, recién colocada), y me llamó la atención, entre otras omisiones, que no estaba el busto ni siquiera un relieve de la efigia de nuestro excelso Gabriel Miró. Lo cual me chocó considerablemente como una bofetada, o como un acto de menosprecio institucional provincial a esta figura internacional de las Letras universales, sí,  sí,  han oído bien, universales, autor entre otras novelas importantes: Las cerezas del cementerio, Nuestro Padre San Daniel, El Obispo Leproso o el libro de relatos genuinamente alicantino Años y leguas. Pero nunca es tarde, a lo mejor a Carlos Mazón, recién tomada la alternativa de la presidencia de la Diputación se acuerda y le pone uno, sin darnos cuenta, evidentemente.

Un amigo mío me decía que si en lugar del 140 aniversario fuera un número más redondo como el 150 o los 200, sería más fácil que las autoridades  movieran el trasero, y yo le respondí, tajantemente: «Dentro de diez años nosotros no estaremos en condiciones ni físicas ni mentales para homenajear a Gabriel Miró, porque él y Sigüenza  seguirán siempre jóvenes  porque es inmortal entre los dueños de la pluma».  Sí es cierto, amigos y atentos lectores, seguirá ahí afuera como el dinosaurio del mini-relato del guatemalteco Monterroso: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». Pero nosotros no estaremos en ningún limbo de esos ansiados, soñados o anhelados de las bibliotecas del mundo. Y este amigo me preguntó: ¿Y además del homenaje en El Corte Inglés tú qué has hecho? Yo además de una paella con lágrimas, he escrito un comentario de Años y leguas, ilustrado, solamente de 466 páginas que se titula Buscando a Gabriel Miró en Años y leguas, publicado en Amazon.

Tres años antes del busto en la plaza Gabriel Miró en Alicante, en Orihuela se había inauguró otro busto el 2 de octubre de 1932, este de bronce del escultor murciano de Librilla José Seiquer Zanón, en la Glorieta de Gabriel Miró, en cuya inauguración estuvieron Ernesto Giménez Caballero, Augusto Pescador, Ramón Sijé o Miguel Hernández, entre otros. Donde actualmente las autoridades municipales «orcelitanas» han tenido la osadía de darle  una manita de cobre-oro brillante que parece un premio cinematográfico como un óscar.

Miró se había casado en 1901  en la parroquia San Juan Bautista de  Benalúa con la señorita Clemencia Maignon Mahuenda, hija del Cónsul de Francia en Alicante, de cuyo matrimonio nacieron sus hijas Olympia (1902) y Clemencia (1905). En 1908 ganó con Nómada el primer premio de novela organizado por El Cuento Semanal, de Madrid, adquiriendo rápidamente gran fama de narrador y estilista, y le dieron un homenaje varios escritores, entre ellos Valle Inclán, Pío Baroja y Felipe Trigo.

Tomando prestado unos párrafos de la biografía de  Miro del profesor y mironiano Miguel Ángel Lozano Marco (Universidad de Alicante), sabemos de su estancia en Barcelona, donde leemos:

«En febrero de 1914, buscando consolidar tanto la economía familiar como la carrera literaria, se traslada con su familia a la capital catalana. Su firma ya había aparecido en Diario de Barcelona, desde 1911, y en La Vanguardia, desde 1913. Animado por Eugenio d’Ors, cuenta allí con excelentes amigos, entre los que se encuentran Enrique Granados, José Carner, Pi y Suñer y Prat de la Riba, quien le ofrece un puesto en la Diputación, un empleo como contable en la Casa de Caridad; empleo que abandona en el mes de junio, cuando la Editorial Vecchi y Ramos le encarga la dirección de una ambiciosa Enciclopedia Sagrada».

Partió la familia Miró para Barcelona en barco, desde Alicante, por piernas, por las amenazas de un celoso marido, pero para saber más de esta rocambolesca anécdota habrá que esperar a otro de mis artículos, así es la sacrificada vida kafkiana.

Colaboró con medios nacionales de Prensa y en La Nación de Buenos Aires. En 1925 ganó el Premio Mariano Cavia de periodismo del ABC por su artículo «Huerto de cruces» (que se publica en Años y leguas, y en 1927 es propuesto por Azorín y otros académicos para la Real Academia de la Lengua pero no fue elegido, quizá por el escándalo levantado ante su novela El obispo leproso (ambientada en la Oleza que es Orihuela), considerada anticlerical por el poder jesuítico y levítico.

Es también autor de la colección de 17 estampas, tituladas Años y leguas, situadas en Polop de la Marina, Aitana, Benidorm, Calpe y otros pueblos como Bolulla, Tárbena o Alcalalí… Puesto que Miró y su familia residieron en la masía alquilada de Les Font de Polop de la Marina los veranos de 1921 a 1928, por enfermedad de su hija Clemencia.   El lector de Años y leguas (que se encuentra en e: book Calameo) debe saber que  no es un libro biográfico de Gabriel Miró, sino una expresión literaria neomodernista de personajes, leyendas y paisajes con el «alter ego» de  Sigüenza, bien estudiado por Vicente Ramos (el próximo 7 de septiembre es su centenario). En Madrid  se puso  en contacto con su amigo el compositor Oscar Esplá y Triay (1886-1976) que, tenía una masía de descanso en la sierra de Aitana llamada Masía El Molí en Benimantell (Valle de Guadalest), y le recomienda una masía de alquiler a las afuera de Polop camino de Xilert.

El escritor oriolano Julio Calvet y presidente del Patronato Histórico-Artístico de Orihuela, publicó un magnífico  artículo  en la  Revista Oficial de Moros y Cristianos de Orihuela, del mes de julio actual,  titulado: «Gabriel Miró. Ciento cuarenta  aniversario de su nacimiento», que he podido leer y es un alarde de saberes de Miró en Orihuela donde, el niño Miró estuvo siete años como alumno interno en el Colegio de Santo Domingo de la Compañía, devotos de San Ignacio de Loyola.

Y hago la siguiente pregunta: ¿Se merezca o no Gabriel Miró un homenaje institucional en la tierra que lo vio nacer? O quedaremos, los alicantinos, como compatriotas desagradecidos y olvidadizos  Estas omisiones contribuyen a desconocer cada vez más a  nuestros escritores, o poetas, o pintores: almas espirituales  de nuestra identidad alicantina.

He dicho: ¡Salchichón!

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Cuadro, óleo, retrato de Carmen Martín Gaite. Guerrera de las letras. Autor Ramón Palmeral

 

Carmen con boina y armadura de guerrera. El original es un cuadro de 60 x 80 cm. Se está pintando al óleo por Ramón Palmeral (pintor y comentarista de pintores en Diario Información de Alicante) para el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite en 2025, gran amiga del poeta Jose Ángel Valente con quien compartió el Premio Príncipe de Asturias de la Letras en 1988. Una gallega nacida en Salamanca hija de un notario y de una gallega de Orense. Una escritora que admiro.




                               El autor Ramón Palmeral, Alicante septiembre de 2023




Biografia en la Real Academia de la Historia:

Martín Gaite, Carmen. Salamanca, 8.XII.1925 – Madrid, 23.VII.2000. Novelista y ensayista perteneciente a la “Generación de Medio Siglo”.

 

Nació en la salmantina plaza de los Bandos, en el seno de una familia acomodada. Su padre, José Martín, era notario; viudo de un primer matrimonio, casó con la joven gallega María Gaite, el 19 de mayo de 1923. De esta relación nació Ana María y, al año siguiente, Carmen. En su primera infancia, ninguna de las hermanas fue al colegio y recibieron clases particulares de Dibujo, Idiomas y Cultura General, aunque fue su padre quien, en realidad, le inculcó a la escritora su afición por el arte, la historia y la literatura.

 

En plena Guerra Civil, cursó sus estudios de bachillerato, y fue en el instituto femenino de Salamanca donde dos profesores, Rafael Lapesa y Salvador Fernández Ramírez, iban a influir decisivamente en su vocación literaria. Tras concluir esta etapa educativa, comenzó en 1943 la carrera de Filología Románica, que culminó con Premio Extraordinario.

 

Viajó a Madrid a finales de 1948 con el propósito de realizar los cursos de doctorado y aprobar unas oposiciones. Pero, de momento, ninguno de estos objetivos se cumpliría. Transcurridos pocos meses desde su llegada a la capital, se produjo el reencuentro con Ignacio Aldecoa, a quien conoció en las aulas universitarias salmantinas. Fue ahora cuando se iniciaron sus relaciones amistosas con varios jóvenes, muchos de los cuales entrarían luego a formar parte de la denominada “Generación de Medio Siglo”: Fernández Santos, Medardo Fraile, Josefina Rodríguez, Alfonso Sastre y Rafael Sánchez Ferlosio; con este último contrajo matrimonio, el 14 de octubre de 1953. Todos ellos se agruparon en torno a la Revista Española, financiada por Antonio Rodríguez Moñino (director también por aquel entonces de la valenciana editorial Castalia), y con Sastre, Ferlosio y Aldecoa como encargados de la redacción. En esta revista, de la que sólo salieron seis números —el primero de ellos en mayo de 1953—, colaboró asiduamente Carmen Martín Gaite. El contacto con este grupo de jóvenes escritores y sus colaboraciones en revistas madrileñas como La Hora o Alférez (donde aparecieron sus primeros artículos), la separaron definitivamente de los proyectos que la habían llevado a Madrid. En su prólogo a la novela Los bravos, de Jesús Fernández Santos, afirma la escritora: “Por libre, por separado y casi siempre por casualidad, fuimos tomando contacto los amigos de entonces, según iba pudiendo ser, con Sastre, con Hemingway, con Truman Capote, con Italo Calvino, con Tennesse Williams, con Camus, con Dos Passos, con Kafka, con Priestley, con Joyce, con Ciro Alegría.

 

Las voces desparejadas y lejanas de aquellos escritores eran como un rescoldo en torno al cual necesitábamos agruparnos para enlazar con algo, para no sentir que se partía de cero”.

 

En 1954 publicó El balneario (Premio Café Gijón en la primavera de ese mismo año), novela corta que marcó el inicio de una trayectoria literaria fecunda y variada. En 1958 le fue concedido el Premio Nadal a su novela Entre visillos, crónica de la juventud burguesa de provincias a la que ella misma perteneció, y aparece Ritmo lento en 1963, con la que resultó finalista del Premio Biblioteca Breve.

 

Durante casi una docena de años, Martín Gaite se dedicó fundamentalmente a la investigación histórica.

Fruto de esta actividad fue la realización de su tesis doctoral, publicada más tarde bajo el título de Usos amorosos del dieciocho en España. Tras este paréntesis narrativo, continuó su andadura literaria con novelas como Retahílas (1974) o El cuarto de atrás (Premio Nacional de Literatura, 1978), en las que se reivindica el mágico poder de la palabra, la conversación placentera como único medio de luchar contra la soledad y el hastío. Ambas han sido estudiadas en profundidad dentro y fuera de nuestras fronteras.

 

No obstante, siguió cultivando el género ensayístico —El cuento de nunca acabar (1983)—, sin descuidar su labor como articulista, traductora (de escritores como Italo Svevo, Emily Brönte, Virginia Woolf o Gustave Flaubert), conferenciante, autora de cuentos infantiles (El castillo de las tres murallas, El pastel de diablo o Caperucita en Manhattan), y de obras dramáticas (La hermana pequeña, aunque escrita en 1959, se estrenó el 19 de enero de 1999 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid). Colaboró también como guionista para series de televisión (Teresa de Jesús; o Celia, basada esta última, en los famosos cuentos de Elena Fortún).

 

En 1988, compartido con el poeta gallego José Ángel Valente, recibió el Premio Príncipe de Asturias, y en 1992, sus paisanos le concedieron el Premio Castilla y León de las Letras. En 1994, de nuevo el Nacional de Literatura, esta vez por el conjunto de su obra.

Novelas como Nubosidad variable (1992), La Reina de las Nieves (1994), que dedicó a su única hija Marta, fallecida a los veintiocho años, o Irse de casa (1998), culminaron una intensa carrera literaria. Víctor García de la Concha habla de Carmen Martín Gaite como académica in pectore, ya que, pese a los intentos de incorporarla a la Real Academia Española por parte de sucesivos directores —Rafael Lapesa, Pedro Laín, Fernando Lázaro o el propio García de la Concha—, siempre se resistió a formar parte de esta institución.

 

Sus propios compañeros y la crítica especializada le manifestaron en no pocas ocasiones su reconocimiento y la distinguieron con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, en 1997, y la Pluma de Plata del Círculo de la Escritura, en 1999. En junio del año siguiente le concedieron la Medalla de Oro de la Villa de Madrid. Pocos días después, a comienzos del verano de 2000, se le diagnosticó una grave enfermedad, que seis semanas después acabó con su vida.

Fue enterrada en el cementerio del madrileño pueblo de El Boalo, donde poseía una casa familiar y donde, además, reposan los restos de sus padres y de su hija.

Tras su muerte se publicaron Los parentescos (2001), novela inconclusa de la que llegó a escribir veintiún capítulos, Pido la palabra (2002), donde se reúnen veinticinco conferencias de la autora, y Cuadernos de todo (2002), una colección de textos en los que se mezclan vivencias personales y reflexiones sobre el arte de escribir.

 

Obras de ~: El balneario, Madrid, Afrodisio Aguado, 1955; Entre visillos, Barcelona, Destino, 1958; Las ataduras, Barcelona, Destino, 1960; Ritmo lento, Barcelona, Seix- Barral, 1963; I. Silone, Vino y pan, trad, de ~, Madrid, Alianza, 1968; I. Svevo, Corto viaje sentimental, trad. y nota prelim. de ~, Madrid, Alianza, 1970; Usos amorosos del dieciocho en España, Madrid, Siglo Veintiuno, 1972; E. Figes, Actitudes patriarcales: las mujeres en la sociedad, trad. de ~, Madrid, Alianza, 1972; La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas, Madrid, Nostromo, 1973; Retahílas, Barcelona, Destino, 1974; Fragmentos de interior, Barcelona, Destino, 1976; A rachas, Madrid, Ayuso, 1976; Macanaz, otro paciente de la Inquisición, Madrid, Taurus, 1977; El conde de Guadalhorce, su época y su labor, Madrid, Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, 1977; El cuarto de atrás, Barcelona, Destino, 1978; Cuentos completos, Madrid, Alianza, 1978; V. Woolf, Al faro, trad. de ~, Barcelona, Edhasa, 1978; El castillo de las tres murallas, Barcelona, Lumen, 1981; W. C. Williams, Viaje hacia el Amor y otros poemas, trad. y selecc. de ~, Madrid, Trieste, 1981; G. Flaubert, Madame Bovary, trad. de ~, Barcelona, Orbis, 1982; El cuento de nunca acabar, Madrid, Trieste, 1983; E. de Queiroz, El misterio de la carretera de Sintra, trad. de ~, Barcelona, Bruguera, 1983; E. Brönte, Cumbres borrascosas, trad. de ~, Barcelona, Bruguera, 1984; Dos relatos fantásticos, Madrid, Lumen, 1986; El pastel del diablo, Barcelona, Lumen, 1986; Usos amorosos de la posguerra española, Barcelona, Anagrama, 1987; Desde la ventana, Madrid, Espasa Calpe, 1987; Caperucita en Manhattan, Madrid, Siruela, 1990; Nubosidad variable, Barcelona, Anagrama, 1992; Agua pasada, Barcelona, Anagrama, 1993; La Reina de las Nieves, Barcelona, Anagrama, 1994; Esperando el porvenir, Madrid, Siruela, 1994; Hilo a la cometa: la visión, la memoria y el sueño, Madrid, Espasa Calpe, 1995; Lo raro es vivir; Barcelona, Anagrama, 1996; Irse de casa, Barcelona, Anagrama, 1998; La hermana pequeña, Barcelona, Anagrama, 1999; Los parentescos, Barcelona, Anagrama, 2001; Pido la palabra, Barcelona, Anagrama, 2002; Cuadernos de todo, Barcelona, Areté, 2002; Obras completas, ed. e introd. de J. Teruel, pról. de J.-C. Mainer, Barcelona, Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, 2008 (contiene: I. Novelas I (1955-1978); II. Novelas II (1979-2000); III. Narrativa breve, poesía y teatro), 7 vols.

 

Bibliografía.: B. Matamoro, “Carmen Martín Gaite: El viaje al cuarto de atrás”, en Cuadernos Hispanoamericanos, CXVII, 351, septiembre de 1979, págs. 581-605; L. J. P alley, “El interlocutor soñado de El cuarto de atrás”, en Ínsula, 404- 405, julio-agosto de 1980, pág. 22; M. d’A. S ervodidio y M. L. Welles (eds.), From Fiction to Metafiction: Essays in Honor of Carmen Martín Gaite, Lincoln, Nebraska, Society of Spanish and Spanish-American Studies, 1983; J. L. Brown, Secrets from the back room: The fiction of Carmen Martín Gaite, Mississipi, University, 1987; E. Guerrero Solier, “Ritmo lento y la renovación de la novela en los sesenta”, en Analecta Malacitana (Universidad de Málaga), XIII, 1 (1990), págs. 93-106; Novela y ensayo en Carmen Martín Gaite: de la creación a la meditación teórica, tesis doctoral, Málaga, Universidad, 1991; “Aspectos de un ensayo histórico: El conde de Guadalhorce”, en Jábega (Diputación Provincial de Málaga), 71 (1991), págs. 100-103; “El interlocutor en la obra de Carmen Martín Gaite: una búsqueda incesante”, en Analecta Malacitana, XV, 1-2 (1992), págs. 319-331; P. de la Puente Samaniego, La narrativa breve de Carmen Martín Gaite, Salamanca, Plaza Universitaria Ediciones, 1994; E. Martinell (coord.), Al encuentro de Carmen Martín Gaite: homenajes y bibliografía, Barcelona, Universitat, Departamento de Filología Hispánica, 1997; B. Ciplijauskaité, Carmen Martín Gaite (1925-2000), Madrid, Ediciones del Orto, 2000; J. Jurado Morales, La trayectoria narrativa de Carmen Martín Gaite, Madrid, Gredos, 2003; VV. AA., “Cartapacio: Carmen Martín Gaite”, en Turia (Teruel), n.º 83 (junio-octubre de 2007).

 Enlaces.

Ayuntamiento de Alicante. Diputacion de Alicante.  MACA, MUBAG.






lunes, 11 de septiembre de 2023

El día que Lorca llegaba a Buenos Aires, por Lorena Rebeca

 

El día que Lorca llegaba a Buenos Aires

Federico García Lorca llegaba a Buenos Aires el 13 de octubre de 1933 en pleno apogeo de la Década Infame. Seis meses después la ciudad que le dio la primera (y única) consagración lo vio marcharse. El poeta de los que nada tienen elegía volver a una España camino a la revolución.

Lorena Rebella

Viernes 13 de octubre de 2017

Fotografía de su llegada a Buenos Aires, En el medio, Lorca. Octubre de 1933

13 de octubre de 1933, es de madrugada y el Conte Grande ancla en el puerto de Buenos Aires. El moderno trasatlántico trae desde España a Federico García Lorca. Es su tercer viaje a América y el primero al Río de la Plata. Antes había estado en Cuba y en Nueva York. Viene por poco tiempo porque quiere regresar pronto a su puesto en La Barraca, junto a sus barracos, sus compañeros y compañeras, en esa compañía de teatro popular y ambulante que dirige junto a Eduardo Ugarte y que se encarga de llevar lo mejor del teatro clásico español a cada pueblo en la península. El poeta piensa quedarse solo lo suficiente, como para dar algunas conferencias y acompañar el éxito que está teniendo su teatro en Buenos Aires, el reestreno de Bodas de sangre y el estreno americano de La zapatera prodigiosa. Sin embargo, su estadía se extiende. Casi que parece que no termina. Pero como en toda narración pasada nosotros, lectores de hechos 84 años después, conocemos el final que cuenta que Federico sí regresa. Durante medio año, hasta los últimos días de marzo de 1934, vivirá en la habitación 704 del Hotel Castelar, sobre la Avenida de Mayo, a escasos 100 metros del imponente Teatro Avenida que hoy continúa funcionando y donde por aquellos días se representaba Bodas de sangre con la actriz Lola Membrives.

La Década Infame y el encuentro entre el poeta y Buenos Aires

Federico García Lorca llega en pleno apogeo del primer golpe de Estado en Argentina que pasó a la historia como la Década Infame. Hacía seis meses se había firmado el pacto Roca-Runciman, conocido como el estatuto del coloniaje por las condiciones humillantes que la clase dirigente había negociado con Gran Bretaña para el pueblo. Ya para aquel 1933, la oligarquía había logrado en parte salir de sus peores momentos de crisis económica y de depresión con un plan de diversificar sus inversiones y desarrollar el mercado interno con la sustitución de importaciones creando cientos de establecimientos productivos. Pero para los trabajadores y las trabajadoras el peor momento no había pasado, no gozaban de esas mejoras. En 1933, la clase trabajadora seguía soportando condiciones de vida tremendas, con un nivel de desocupación nunca antes conocido. Es el momento en que en paralelo la oligarquía y su élite cultural se benefician obscenamente y aparecen en el otro extremo las primeras villas y asentamientos donde vivirán los trabajadores y las trabajadoras que producen en esos cientos de nuevos establecimientos productivos llegados en su mayoría desde el interior del país. El estereotipo del desocupado estructural aparece en esta década. El escritor Roberto Arlt que fue un observador punzante de su tiempo retrató con su famosa aguafuerte, La tragedia del hombre que busca empleo, en el diario El Mundo, el cuadro de situación de los trabajadores desocupados. Este contexto social de la visita de Lorca a Buenos Aires es poco citado por sus biógrafos. La Década Infame había inaugurado la legalización de la tortura con Leopoldo Lugones hijo y la creación de la Sección Especial Contra el Comunismo de la Policía Federal. A la llegada de Lorca, y entre 1933 y 1934, según informes de la época, entre seis mil y ocho mil obreros y obreras pasaron por cárceles y comisarías en las que el sistema de torturas ya estaba en marcha. Ese golpe de Estado había sido apoyado por algunas personalidades del mundo social como el dueño de Crítica, el empresario Natalio Botana, el mismo que recibiría a Federico García Lorca. Claro que un puñado se había opuesto al golpe. Pero había tiempo y dinero para mostrar una Buenos Aires moderna y cosmopolita.

Lorca con Neruda en el Pen Club 


 

Lorca en todas partes

Narra su biógrafo, Ian Gibson, que ya en el puerto el recibimiento es triunfal. Lo esperan “un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos, representaciones culturales y algunos amigos”. También personas de su pueblo natal, Fuente Vaqueros, a los que él recibe afectivamente y con los que se volverá a encontrar porque Federico extraña su tierra. “Me tratan como a un ministro, madre”, dice la voz ficcional de Lorca en la novela de Reina Roffé, El otro amor de Federico. Con esa nota se viste toda su estadía. El 14 por la mañana los diarios titulan su llegada. Su presencia en los medios será una constante en los meses venideros y Federico es toda una figura en los medios de comunicación, en diarios, radios y revistas. “Lorca pronunciando conferencias; Lorca recitando; poemas de Lorca; Lorca tocando el piano; Lorca caminando por la avenida Corrientes o la calle Florida, o reunido con amigos y corifeos en el café Tortoni. Lorca en Tigre. Lorca con Lola Membrives, con Eva Franco. Lorca en tal o cual banquete u homenaje”.

Lorca y Membrives en el Teatro Avenida, en las 100 representaciones de Bodas de sangre, noviembre de 1933

De la élite cultural porteña frecuenta algunas veces a Victoria Ocampo, aunque la revista Sur no publica obra alguna de Federico durante su estadía. Con Borges la relación será casi nula, salvo alguna anécdota que los encuentra juntos. Se dice que a Borges Federico García Lorca no le gustaba ni como poeta ni como persona. También cuenta otro relato que el poeta granadino y Carlos Gardel se vieron al menos una noche y que Federico habría tocado el piano en la casa del morocho del Abasto. De eso daba fe el compositor de tangos Ben Molar. Del que se hizo muy amigo, cuentan, fue de Pablo Neruda, quien en esos años ocupaba el cargo de cónsul por Chile en el país. Ambos grandes admiradores de Rubén Darío, el poeta nicaragüense que había residido por algún tiempo también en la Argentina, al que le harán algún homenaje. Lorca también ilustró un breve libro de poemas de Neruda con sus dibujos en el mes de febrero del 1934.

Lorca, Neruda y  Raúl Gonzalez Tuñón junto a otros amigos durante su estadía en Buenos Aires, 1933/1934

Éxito de taquilla, ganancias novedosas y sin embargo

El reestreno de Bodas de sangre, a fines de octubre, resulta un éxito rotundo. La obra está varios meses en cartel y supone para Lorca una nada despreciable suma de dinero. Según cita Gibson, Federico pudo enviar una potente cifra a su padre, quien además era de desconfiar del éxito económico que la actividad literaria pudiera brindarle a su hijo o a cualquier otro mortal, estando en lo cierto. En diciembre de 1933, estrena La zapatera prodigiosa con igual éxito, incluso siendo una obra menor y opuesta a Bodas de sangre (una, una tragedia; la otra, una comedia) y anterior a esta. Luego de un receso de verano en el que Federico viaja a Montevideo, donde termina la adaptación de La dama boba de Lope de Vega para el Teatro de la Comedia, vuelve a Buenos aires y la estrena. Pese a todo este éxito y una serie de propuestas tentadoras para el venidero 1934, Lorca –que ya ha retrasado su vuelta una y otra y otra vez– tiene decidido regresar a España.

Federico también aprovecha la prensa porteña para expresar sus opiniones políticas respecto a su país. El granadino nunca oculta su antimonarquismo y la preocupación que tenía por aquellos días ante el avance de la derecha. “Habla una y otra vez de la labor de La Barraca (…) y despotrica contra la burguesía”, escribe un cronista del diario Crítica de Natalio Botana. A Lorca ante la prensa le gustará señalar dos cosas. La primera, que su obra no le agrada a la derecha de su país; la segunda, el desprecio que siente por el teatro burgués. “Yo arrancaría de los teatros las plateas y los palcos y traería abajo el gallinero. En el teatro hay que dar entrada al público de alpargatas. ¿Trae usted, señora, un bonito traje de seda? Pues, ¡afuera!”, dirá al mismo cronista.

 

                                  Federico en el Pen Club como un auténtico divo

 

 

Despedida y un hasta luego

El último acto de Federico en Buenos Aires es una puesta en escena del Retablillo de don Cristóbal (una obra de títeres) en la que los muñecos se “ocupan de cosas de Buenos Aires”. Será una función en el Teatro Avenida, exclusivamente para sus amigos y amigas. Horario de inicio: 2 de la madrugada. En el Retablillo nombres aludidos en parodización muestran un poco el abanico de la Buenos Aires cultural y letrada de aquel 1933/1934 y el humor de Federico en las cosas pequeñas que encierran críticas al arte como “las distintas formas de roncar conocidas por el público porteño”. Entre ese público amigo están nombres que hoy conocemos de libros leídos, Oliverio Girondo, Conrado Nalé Roxlo, Raúl González Tuñón, Norah Lange.

Federico García Lorca, recitando poesía en el Teatro Avenida, 1933

Cuando Federico García Lorca se embarca, el 27 de marzo de 1934, les deja a sus amigos un sobre, a Neruda más precisamente, donde dice “Para seguir la fiesta”. Se trata de un sobre con mucho dinero para gastar de fiesta en fiesta, de función en función. El poeta se vuelve a la cosa seria no por eso menos feliz ni menos intensa, sino todo lo contrario.

26 de marzo de 1934. Lorca se despedía con una función de títeres de cachiporra para sus amigos en el Teatro Avenida

El boom por ese encuentro Lorca – Buenos Aires y el circuito que lo recrea

En los últimos años, sobre todo para cuando se cumplieron los 80 años de su visita a Buenos Aires, se formó una especie de circuito cultural, una vuelta a esos días de Federico en la Argentina. Obra de teatro, tour turístico, una novela, entrevistas, decenas de reseñas, artículos varios en internet, todo esto puede leerse/verse/visitarse acompañado de la parte que el biógrafo Ian Gibson le dedica al período de Federico en Buenos Aires en su extensísimo libro, Federico García Lorca.

Una recorrida por los días de Federico en esta ciudad es hurgar con curiosidad explorando una época que tuvo al poeta andaluz como protagonista de la actividad social y cultural de la Argentina de los años´30 con su mundo literario y de otras artes; es zambullirse en las amistades construidas con otros artistas con nombres de peso como Neruda o Girondo, en la consagración y el éxito económico que le vino a Federico de la mano de Bodas de sangre, de la actriz Lola Membrives y de su esposo, un inteligente empresario teatral. También es pensar en Yerma, su próxima tragedia, que Federico no logra terminar durante su estadía en Buenos Aires debido a la vorágine a la que se ve llevado de conferencia en conferencia, de tertulia en tertulia, de homenaje en homenaje. Pero también puede ser, si se elige, la de meterse en el relato que se puede armar de a retazos y a caballo de las propias contradicciones del artista que vive entre dos mundos a contramano, el de una España que va camino a la revolución, que se está levantando contra la monarquía y contra las élites, y el de la Década Infame argentina, la del régimen de la oligarquía, la de una élite que le mostraba a Federico la cosmopolita Buenos Aires y le ocultaba la de tortura y la persecución política, la de los asentamientos y villas donde vivían cientos de miles hacinados y la del desocupado estructural. Acaso ese cuadro de los de abajo al poeta de los que nada tienen alguna huella puede de haber dejado. Poco y nada quien escribe encontró en las biografías leídas. Un interesante recorrido que se podría realizar.

Para leer, ver y visitar

*Sobre Federico García Lorca en Buenos Aires

Gibson, Ian: Federico García Lorca, Crítica, Buenos Aires, 2011 (biografía)

Joffé, Reina: El otro amor de Federico, Plaza Janés, Buenos Aires, 2009 (novela)

Habitación-museo de Federico García Lorca en el hotel Castelar

Federico García Lorca, Poeta en Buenos Aires, 2017 (teatro)

HAB 704, 2015 (teatro-musical)

García Lorca en Buenos Aires, 2017 (teatro)

Tours: Federico García Lorca y la Av. de Mayo (Buenos Aires Ecléctica, 2017)

*Sobre la Década Infame

Rojo y otros: Cien años de historia obrera en la Argentina 1870-1969. Ediciones IPS, Buenos Aires, 2016

6 de octubre. Recital de Amarilis. Sede Universitaria.


 Tres poetas: Miguel Hernández, Paco Mollá y Francisca Aguirre.

22 de septiembre. Programa XV Jornadas de Escritores Pro derechos Humanos. Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia

 


Ramón Palmeral se halla entre los ponente del día 22 a las 11.50h. Ponencia: LA HUELLA DE LA PALABRA. Autoestima, tiranía y superación.

Presentación del libro "Hablan lo poetas" Espejo de Alicante. dia 27 y 28 de sept. casino Mediterráneo a las 17.30 h.

 


domingo, 10 de septiembre de 2023

Grupo Literario la Aldaba de Argamasilla de Alba (CR)

 


Grupo literario Aldaba (Enlace)


El Grupo Literario Aldaba nace en el verano de 1997, fundado por un grupo de ocho alumnos del taller de poesía de la Universidad Popular de Argamasilla de Alba al finalizar el curso. Aunque en toda la historia del grupo han pasado por él más de 20 personas, en la actualidad está compuesto por 12 miembros y abierto a todos aquellos interesados en compartir inquietudes literarias, y en particular poéticas.

Durante todos estos años las actividades que ha realizado el grupo han sido muchas, destacando las siguientes:

  • Publicación anual (en colaboración con la Diputación Provincial de Ciudad Real) de la revista de creación «Aldaba Literaria».
  • Publicación en 2005 del libro «Aldaba. IV Centenario del Quijote», que fue presentado en el verano de 2005 en Pola de Siero (Asturias).
  • Publicación en 2007 del libro «Aldaba X aniversario».
  • Exposición poético-visual «ExPoesía» en el Centro Cultural Casa de Medrano de Argamasilla de Alba (2007) y en la Posada de los Portales de Tomelloso (2008).
  • Organización de las Jornadas de Estudio de la Poesía Manchega en Almagro.
  • Organización del Encuentro Poético Provincial «Castillo de Peñarroya».
  • Organización del Certamen Internacional de Poesía «Aldaba».
  • Organización del Concurso de Cuento y Poesía Escolar «Monicongo».
  • Organización del Concurso Joven de Cuento y Poesía «Cachididablo».
  • Convocatoria del Certamen Nacional de Graffiti, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Miguel Hernández.
  • Convocatoria del Certamen Provincial de Microrrelatos, coincidiendo con la presentación de la revista «Aldaba Literaria.
  • Organización de encuentros con escritores (Alfonso Mateo-Sagasta, Luis García Jambrina, Carolina Molina…).
  • Organización del Recital de Poesía a Pro-Pósito, en el que se mezcla la poesía con la canción de autor.
  • Realización de talleres de poesía para jóvenes en el marco de las actividades del programa «Esta noche toca…».
  • Recitales poéticos varios, coincidiendo con homenajes a autores (Pablo Neruda, Pascual A. Beño, Antonio Machado, Santa Teresa de Jesús, Miguel Hernández…), dentro y fuera de la provincia.
  • Participación activa en todos los eventos de la vida cultural de Argamasilla de Alba defendiendo la tradición quijotesca y cervantina de nuestro pueblo, habiendo participado en Carnavales, Hogueras de San Antón, Manteo del Pelele, Fiesta de la Vendimia y Mercadillo Cervantino, entre otros.
  • El Quijote en las calles

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jueves, 7 de septiembre de 2023

Paco Mollá, el poeta de Petrel, represalidado en la época franquista. En la cárcel con Miguel Hernández



PACÓ MOLLÁ, POETA DE PETREL

 Biografía en Wikipedia

Francisco Mollá Montesinos, más conocido como Paco Mollá, nació el 1 de marzo de 1902 en Petrel (Alicante), fue un poeta español. Hijo de Francisco l'Hereu y Magdalena, un matrimonio humilde que vivía en el n.º 16 de la calle Agost.

En 1908 la familia emigró a Brasil, para trabajar en la zona de cafetales de Sao Paulo, donde tampoco asistió a ninguna escuela, pero aprendió a leer y escribir a pesar del duro trabajo en la hacienda.

La lectura de los poetas portugueses João de Deus Ramos, Antero de Quental y Teixeira de Pascoaes, junto con clásicos españoles como Fray Luis de León, en mitad de una naturaleza feraz, inspiraron sus primeros poemas. Pero cumplidos los dieciocho años, la familia decidió regresar a España y Paco dejó allí enterradas a dos hermanas, Cecilia y Magdalena, quedando atrás su primer amor idealizado, la bella Jandira. Instalados en el n.º 3 de la calle de la calle Mayor, de nuevo en el pueblo que le vio nacer para orgullo de sus habitantes, aprendió el oficio de montador mecánico en la fábrica de calzados de Rodolfo Guarinos, en Elda

Realizó el servicio militar en Valencia y, por fin, en 1929 contrajo matrimonio con su compañera del alma, Justa Beltrán Tortosa, sin que en la larga andadura de su amor hubiera hijos. Al iniciarse la contienda civil, se alistó como voluntario en Sanidad, ascendió a sargento y, posteriormente, a comisario político en el frente del Guadarrama. Fue allí donde murió su hermano Bonifacio y donde contrajo una grave enfermedad pulmonar cuyas secuelas arrastraría de por vida. Fue a parar a la cárcel, pese a que jamás se probó su implicación en la quema y destrucción de la capilla de Rabosa, y en el Reformatorio de Adultos de Alicante tuvo su escuela poética, en compañía de presos como Francisco Ferrándiz Alborz, José Capilla, Jorge Llopis y Miguel Hernández, bajo la guía de Vicente Clavel, situación que reactivó su honda vena poética. Trasladado a Carabanchel, salió de prisión el 16 de septiembre de 1946 y su querida Justa fue a reunirse con él. En 1950 regresaron al valle y se instalaron en Elda, comenzando a colaborar en periódicos y revistas de la comarca, hasta que por fin pudo volver a Petrer, el pueblo amado.

En 1967 publicó sus poemas en la antología titulada Cuando las yemas revientan junto a Enrique Amat, Gabriel García Romeu y el sacerdote Jesús Zaragoza, recopilador del volumen. A su debido tiempo llegaron Orto en 1975, Luz en la senda y Alma en 1980, Canciones del valle y Canciones del camino en 1988, así como Últimos poemas en 1991, publicado póstumamente.

Tras una vida de intensa búsqueda del amor y la belleza, el poeta Paco Mollá falleció el 22 de diciembre de 1989 en el hospital de Elda.

El Ayuntamiento de Petrer organiza anualmente el Certamen de Poesía Paco Mollá.


Paco en el frente republicano de Guadalajara

En su defensa, Paco reconoció haber pertenecido a una logia eldense durante sólo 20 días del año 1932, pero que tal hecho -dice- no había significado absolutamente nada en sus ideas y en su vida, puesto que había acudido a las reuniones tan sólo por curiosidad y por su afán de aprender, ya que creía que era una sociedad cultural y filantrópica; por ello -explicó-, en cuanto conoció sus características, se dio de baja.

También creía Paco que su actividad en la guerra no habría de ser motivo de condena. Con 35 años se alistó como voluntario en Sanidad. Se le envió al frente del Guadarrama y allí se le nombró sargento en su batallón -la 30 Brigada, 2a División- y allí vio morir a su hermano Bonifacio. Enfermo crónico de asma, padeció una pulmonía y fue trasladado a un hospital de Madrid, donde quedó como delegado político suplente dentro de la Compañía de Sanidad. El propio Paco alegó en su defensa que nunca tuvo en sus manos un arma sino cuando, en una noche de julio de 1936, se quedó en la casa del párroco de Petrel, don Bartolomé Muñoz, defendiéndole de posibles atentados; pese a lo cual, el sacerdote fue asesinado cerca de Villena el 6 de septiembre de 1936 por milicianos de Petrel y Caudete. [El 13 de agosto de 1936 fue asesinado en Elda el suegro de Miguel Hernández].

La última acusación, su participación en la confiscación, primero, y posterior destrucción de la imagen religiosa de Rabosa, no se pudo probar. Aunque la defensa que hizo Paco de sí mismo era débil, ningún testigo pudo relacionarlo con el activo concejal y ferviente revolucionario que fue Pascual González, a quien juntamente con otros miembros de las JJSS se le atribuía la ejecución de tales actos.

A pesar de que ninguna prueba resultó fehaciente, Paco fue condenado a 30 años de reclusión mayor, pero por su presunta adscripción a la masonería se le privaba de la redención de penas por el trabajo, a la libertad condicional e incluso a las visitas íntimas de su esposa. Podemos seguir todo el desarrollo del proceso a través de la carta que, casi dos años después de los hechos, Paco envió a su más querido amigo en aquellos momentos: Doroteo Román.

 

El poeta en la cárcel

En Petrel (Alicante), al acabar la guerra civil, muchas de las personas que se habían distinguido en la defensa de los ideales republicanos fueron confinados en el cine de verano que había en la Explanada. Bastantes dirigentes municipales, líderes de los sindicatos obreros o simples particulares, habían huido de la ciudad a finales de marzo. Algunos no tuvieron tiempo de salir de España y sufrieron la cárcel o la muerte, otros vivieron un largo exilio en Francia, Marruecos o Hispanoamérica. Ciertamente la reclusión en el  cine de verano era el medio de control y ficha de todas las personas significadas en el bando vencido. Petrel, que había vivido unos hechos sangrientos durante la guerra y que había sido un pueblo en el que «hasta las piedras eran socialistas» (El Mundo Obrero, 30 de noviembre de 1929), vivió una dura represión. No obstante, pronto empezaron también las cartas de libertad para gran parte de los encarcelados, mientras que otros, con proceso abierto, eran conducidos a otras prisiones.

Paco Mollá fue uno de los que vivieron esa situación. A finales de mayo de 1939 fue puesto en libertad sin cargos significativos, pero se sentía muy incómodo en Petrel por la actitud de algunos de sus paisanos que no perdonaban a la familia Mollá el papel que alguno de los hermanos jugó durante la guerra (Paco había sido presidente de las Juventudes Socialistas ya antes de la República, Bonifacio murió en el frente y Vicente había logrado escapar a Argentina). Por ello, en septiembre de 1939 Justa y Paco se fueron a Elche, donde creían poder rehacer sus vidas mejor que en Petrel, pero Justa no se hacía a vivir allí y la pareja volvió al pueblo a principios de 1940. Inmediatamente Paco fue acusado por determinados convecinos de haber participado en la quema y destrucción de la capilla de Rabosa y de otras actividades políticas y hechos violentos.

Paco y Justa en Madrid, 1946.

Sin ningún tipo de juicio, a mediados de febrero fue llevado a la plaza de toros de Monóvar, convertida en prisión, donde pasó vanos meses antes de ser trasladado a Alicante [Reformatorio de Adultos de Alicante donde estuvo preso Miguel Hernández]. A pie, Justa iba a verlo a Monóvar casi todos los días para llevarle algo de comida, y de esos amargos momentos dejó Paco testimonio en tristísimos poemas. Existe un curioso documento, fechado el 24 de septiembre de 1940 por el director del campo penitenciario de Monóvar, en el que se le concede a Paco el Premio de Honor del certamen literario celebrado con motivo de la festividad de la patrona de los reclusos (Virgen de la Merced).


 Muerte del poeta Paco Mollá

El viernes 22 de diciembre de 1989. Esa tarde, cuando un sol que había brillado cálido comenzaba a ocultarse, un hombre de 87 años entraba en la eternidad desde la habitación 412 del hospital de Elda. Paco Mollá, el poeta más líricamente puro que ha dado Petrel, dejaba su rostro mirando al valle, reflejada en sus ojos la luz dorada de la Sierra del Cid. Eran las cinco de la tarde, la hora de los encuentros. Paco se reencontraba con Justa, la esposa que sólo ocho meses antes le había precedido en el camino hacia lo Absoluto.

Ha pasado el tiempo, ahora mismo se cumplirán trece años de su muerte y el uno de marzo pasado debimos celebrar el centenario de su nacimiento. Se han escrito, es cierto, bastantes artículos y algún que otro libro sobre la vida y obra de Paco pero quedan todavía muchos aspectos por estudiar; Paco Mollá es un ejemplo de vida, de compromiso con el ser humano, de acendrado amor a la naturaleza. Lo necesitaremos siempre como modelo vital. Y en cuanto a su obra… yo no creo que una obra de la categoría de la de Mollá se disuelva en el olvido, podrá quedar sumergida durante más o menos tiempo pero finalmente emergerá poderosa porque tiene la forma y el contenido que la hacen ser poesía necesaria y verdadera. Queda mucha labor por hacer: siguen sin recogerse en un corpus único todos los poemas que Paco publicó en distintas revistas o los muchos inéditos escritos en cuadernos que espero que no se hayan perdido. Y está absolutamente por trabajar su breve pero intensa obra narrativa.

Hay, pues, mucho trabajo por hacer en cuanto a la edición y estudio de su poesía, pero es necesario también seguir investigando aspectos biográficos que condicionaron su obra. Hoy quisiera, como homenaje en su centenario y desde esta revista en la que tantas veces colaboró, contribuir con nuevos documentos a dar a conocer a los interesados una etapa decisiva de nuestro poeta: su estancia en la cárcel y el comienzo de su obra. Estas páginas son parte de una investigación sobre la narrativa de Paco que espero dar pronto a la imprenta.

DON VÍCTOR VIÑES SERRANO, Director de segunda dase del Cuerpo de prisiones, con destino en el Campo Penitenciario de Monóvar (Alicante)

 

VIAJE

Llegando a la total ausencia mía,
mirando ya sin ver peñas y pinos,
como llama hacia Dios me diluía.
Yo no sé qué recónditos caminos

en lo ignoto del espíritu andaría
que mi ignorancia se pobló de trinos,
la angustia de mi noche en alegría
y miel inmensurable mis espinos…

…No supe del regreso; ni sé nada
de la región por mi «otro» visitada,
mas se me duerme como un niño el viento…

El mundo es ya un espejo oscurecido
donde va el corazón -de un ansia herido-
entre un espiritual deslumbramiento.

Pacó Mollá

Publicaciones

  • Cumbres (1950)
  • Cuando las yemas revientan (1967)
  • Orto (1975)
  • Alma y otros poemas (1980)
  • Luz en la senda: el alba incesante (1980)
  • Canciones del Valle -mi tierra- (1988)
  • Canciones del camino (1988)
  • Últimos poemas (1991), póstumo.

 

Tomado de Petrereraldia.com y Wikipedia

NOTA.- Es preciso conseguir su expediente penitenciario en Madrid