POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com.
La mayor satifacción que tengo al escribir es saber que alguien me lea cuando yo esté muerto.

miércoles, 14 de junio de 2017

Adam Zagajewsku, Premio Principe de Asturias de las letras 2017

Adam Zagajewski

Adam Zagajewski
Adam Zagajewski.jpg
Información personal
Nacimiento 21 de junio de 1945 Ver y modificar los datos en Wikidata (71 años)
Leópolis, Ucrania Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Polaca Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre Tadeusz Zagajewski Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Lingüista, poeta, traductor, escritor, profesor universitario, novelista, claustro de profesorado y ensayista Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Miembro de
Distinciones
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Adam Zagajewski con Wislawa Szymborska (2005).
Adam Zagajewski (Lwów, actualmente en Ucrania, 21 de junio de 1945 - ), poeta, novelista y ensayista polaco. Es un miembro conocido de la Generación del 68 en su país y uno de los más famosos poetas contemporáneos del mismo.

Índice

Biografía

Su padre fue Tadeusz Zagajewski y su madre Ludwika Zagajewska, nacida Turska. Como otros repatriados polacos de las Kresy anejas a la Unión Soviética, su familia fue expulsada por los ucranianos y se instaló en 1946, tras la Segunda guerra mundial, en Gliwice (Silesia), donde hizo sus estudios secundarios. Se inscribió después en la Universidad Jagellónica de Cracovia, donde hizo estudios superiores de psicología y de filosofía. Más tarde enseñó filosofía en la Academia Górniczo-Hutnicza (AGH) de la Universidad de Ciencia y Tecnología. Se ligó entonces al movimiento poético de la Nowa fala ("Nueva ola") en la ciudad y perteneció a su grupo literario polaco Teraz (Ahora), dando a conocer en revistas sus primeros poemas: en 1967 hizo su debut con el poema "Música", publicado en la revista Życie Literackie. Luego fue publicando regularmente en las revistas Odra (1969–1976) y Twórczość (1969, 1971–1973). En 1972 publicó su primer poemario, Komunikat, al que siguió la novela Cieplo zimno ("Caliente y frío"). Difundía además sus ideas en la revista clandestina Zapis, uno de los principales medios de la oposición democrática polaca. Publicó después Sklepy miesne ("Carnicerías"). El objetivo de este grupo de la generación del 68, formado por autores decididos a comprometerse políticamente en sus obras como Julian Kornhauser, Kipska, Ryszard Krynicki o Stanisław Baranczak, era "alzarse contra las falsificaciones de la realidad y la apropiación del lenguaje por parte de la ideología y la propaganda comunista". Dos de los principales lemas de este grupo eran Powiedz prawde ("Di la verdad") y Mow wprost ("Habla claro"). En Cracovia frecuentó a personajes como el escritor Stanislaw Lem y el filósofo Roman Ingarden, y creó varias revistas. También ejerció como traductor (Raymond Aron, Mircea Eliade).

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Adam Zagajewski es ya un clásico contemporáneo. Pocos escritores poseen su lúcida inteligencia y su capacidad de observación con tal economía de estilo. En este nuevo libro nos propone una vez más el encuentro luminoso entre la vida diaria y el arte. Envuelto en el magnetismo que ejercen dos ríos franceses, el Garona, en el oeste, y el Ródano, en el este, el poeta evoca, a lo largo de sus cauces, sus amores, sus viajes, los sonidos de la infancia transmutados, casi milagrosamente, en una epifanía.

Comentarios de la prensa

“De nuevo Adam Zagajewski consigue conferir presencia a lo que a la presencia escapa, hacer cercano lo lejano dando configuración y ritmo a una lengua de lo inalcanzable, observado en el tiempo y el espacio en que se instala. Estos poemas, como siempre admirablemente traducidos por Xavier Farré, se adentran en lo que huye y se esconde en el interior de lo cotidiano, en lo invisible e indivisible de los días. Un libro que tiende un puente entre la existencia diaria y la memoria, entre lo mundano y lo misterioso, lo cotidiano y lo trascendente en un lenguaje depurado y sencillo, conversacional pero eficaz en su naturalidad, gracias a la sorprendente y acechante cercanía material y terrena de sus imágenes y comparaciones”.
Antonio Ortega, El País
“Adam Zagajewski es un poeta polaco, menuda estirpe de poesía extraordinaria, que hoy representa una de las voces más conmovedoras, cultas y poderosas de la galaxia poética internacional. Sí, es un galáctico, pero éste de las palabras. Que se rompan los bobalicones tópicos sobre la poesía. La de Zagajewski en este libro es clara como el agua clara, directa, sin lenguajes herméticos. Es una poesía que habla de lo esencial, el paso del tiempo, los templos familiares, los paisajes de la infancia, los jardines del ensueño, una epifanía constante de sonidos y sensibilidades, de nombres y de sombras, que llega a cualquiera que sienta el paso de la vida como efervescencia natural e imposible”.
Fernando R. Lafuente, ABC
“Nos contagia una música y luminosidad que caracterizan la singular voz de Zagajewski. La memoria y el presente, los vivos y los ausentes, lo visible y lo invisible: la poética de la imperfección de la vida como el principal tema de todo lo que escribe. Además, por la sinceridad con la que el poeta se acerca a las circunstancias de la vida, nos sentimos involucrados”.
Tamara Djermanovic, La Vanguardia
“Zagajewski vuelve sobre un territorio que es el suyo, pero que no puede definirse como el de la elegía porque, aun estando muy próximo a ella, la roza y la bordea, aunque sin llegarla a penetrar. No se trata de un libro solo de nostalgias, sino de momentos de penetrante alegría, a los que se accede no solo en las aguas oscuras y el abismo: también -y sobre todo- en el resplandor en que los percibimos y la claridad con que aparecen”.
Jaime Siles, ABC
“Una serie de poemas de factura narrativa sin farfolla donde su voz destaca por partir de percepciones concretas o recuerdos precisos (a menudo artísticos) y los recrea líricamente. La belleza no está en la rebelión sino en el espacio de reflexión espiritual que es la poesía”.
Anna Carreras, La Vanguardia
“Escribe con un escalpelo. Porque la hondura humana, hasta testimonial, de sus textos llega a través de un laconismo tan frío y despojado que desgarra”.
Matías Néspolo, El Mundo
“Magnífico. Hay un tono general melancólico y mágico”.
Arturo Tendero, La Verdad
“Su última maravilla es Mano invisible”.
Adolfo García Ortega, El Norte de Castilla
“Podemos encontrar todos los elementos que conforman el universo Zagajewski. Lean Mano invisible”.
Josep Maria de Sagarra, El Punt Avui
“Bucea en los vínculos entre la cotidianidad y el arte, la soledad y los viajes, la vida urbana y la naturaleza. Poesía de gran precisión, elegante, concisa”.
Vicente Valero, Diario de Ibiza
“Como en sus mejores textos, se nos traslada aquí a una cotidianidad de doble rasero, a unas Lvov, Cracovia y París en las que se cuela, entre lo más anecdótico, el sentir y el recordar individual y colectivo. El Zagajewski de Mano invisible mira el siglo XX, de nuevo, con elegancia”.
Sergi Garcia, Guía del Ocio
“Estamos ante un libro memorable, ante unos poemas que nos devuelven la finitud perdida de los instantes, uno de esos libros que nos devuelve la fe en la poesía y una obra que sobresale, sin duda alguna, con brillantez, delicadeza y humor, y consolida a Adam Zagajewski como uno de los pocos poetas que se erigen y se mantienen en la cumbre de la poesía actual. Esto sí que es poesía, y con mayúsculas”.
Hasier Larretxea, Koult
“Un libro denso y poderoso, en el que la nostalgia del ayer –sus padres, su tierra, sus memorias de toda índole– se adueña del corazón versal, sin caer nunca en lo blando y vacuo”.
C.M., Piedra del Molino
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Autorretrato

Entre ordenador, lápiz y máquina de escribir
se me pasa la mitad del día. Algún día se convertirá en medio siglo.
Vivo en ciudades ajenas y a veces converso
con gente ajena sobre cosas que me son ajenas.
Escucho mucha música: Bach, Mahler, Chopin, Shostakovich.
En la música encuentro la fuerza, la debilidad y el dolor, los
tres elementos.
El cuarto no tiene nombre.
Leo a poetas vivos y muertos, aprendo de ellos
tenacidad, fe y orgullo. Intento comprender
a los grandes filósofos -la mayoría de las veces consigo
captar tan sólo jirones de sus valiosos pensamientos.
Me gusta dar largos paseos por las calles de París
y mirar a mis prójimos, animados por la envidia,
la ira o el deseo; observar la moneda de plata
que pasa de mano en mano y lentamente pierde
su forma redonda (se borra el perfil del emperador).
A mi lado crecen árboles que no expresan nada,
salvo su verde perfección indiferente.
Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas españolas.
Ya no soy joven, mas sigue habiendo gente mayor que yo.
Me gusta el sueño profundo, cuando no estoy,
y correr en bici por caminos rurales, cuando álamos y casas
se difuminan como nubes con el buen tiempo.
A veces me dicen algo los cuadros en los museos
y la ironía se esfuma de repente.
Me encanta contemplar el rostro de mi mujer.
Cada semana, el domingo, llamo a mi padre.
Cada dos semanas me reúno con mis amigos,
de esta forma seguimos siendo fieles.
Mi país se liberó de un mal. Quisiera
que le siguiera aún otra liberación.
¿Puedo aportar algo para ello? No lo sé.
No soy hijo de la mar,
como escribió sobre sí mismo Antonio Machado,
sino del aire, la menta y el violonchelo,
y no todos los caminos del alto mundo
se cruzan con los senderos de la vida que, de momento,
a mí me pertenece.

(De Mística para principiantes, 1997)

Premio de poesía José Ángel Valente. Almería. El plazo finaliza el 30 de junio



CABECERA PREMIO POESÍA
Bases del concurso
II PREMIO DE POESÍA José Ángel Valente
Con el fin de estimular la creación poética emergente y descubrir nuevos valores convocamos un Premio de poesía en los siguientes términos:
Dirigido a todo el público mayor de edad.
Recepción de originales: De marzo a junio.
BASES GENERALES:
  1. Podrán participar en este concurso todas las personas mayores de edad que así lo deseen.
  1. El Jurado estará constituido por personas de reconocido prestigio en el ámbito de la poesía y presidido por los coordinadores del Proyecto Atalaya Facultad de Poesía José Ángel Valente. Su fallo será inapelable.
  1. El premio será la edición de la obra ganadora en la Editorial de la Universidad de Almería.
  1. El fallo del tendrá lugar en noviembre en la Casa del Poeta José Ángel Valente.
  1. Las obras se enviarán por correo electrónico a valente@ual.es   en dos archivos, uno cuyo nombre sea el título de la obra y otro cuyo nombre sea el título de la obra más plica. Último día de envío el 30 de junio.
REQUISITOS:
1.- Cada concursante podrá presentar una obra única, de tema y estructura libres, escrita en lengua castellana, inédita y no galardonada con anterioridad en otros certámenes.
2.- La extensión del libro estará comprendida entre 250 y 400 versos. En cuanto a poemas en prosa, la extensión no sobrepasará las 50 páginas (DIN A4, tamaño 12, a 1,5 espacios).
3.- Las obras se presentarán en un archivo de word o pdf y en otro archivo se aportará la siguiente documentación, imprescindible para optar a este concurso: nombre y apellidos del autor, fotocopia del DNI, breve nota biográfica, dirección, correo y teléfono de contacto

martes, 13 de junio de 2017

José Asunción Silva, poeta colombiano. Precursor del Modernismo.


José Asunción Silva (Bogotá, 27 de noviembre de 1865 - Ib., 23 de mayo de 1896) fue un poeta colombiano modernista. Se considera que su obra de mayor relevancia es ¨El libro de versos¨.1 Fue uno de los más importantes precursores del modernismo, y según otro sector de la crítica, uno de los más importantes escritores de la primera generación de modernistas.
Se suicidó a sus 31 años dándose un tiro en el corazón con un revólver Smith & Wesson, y se cuenta que se encontró el libro D'Annunzio, El Triunfo de la muerte, a la cabecera de su lecho.2 Su suicidio sería debido a su escasez de dinero, entre otras varias causas detalladas por expertos y conocidos suyos y del medio social bogotano de la época.3 Una carta del escritor Emilio Cuervo Márquez describe cómo él, de primera mano, constata que Silva gastó sus últimos centavos en la compra de un ramo de flores para su hermana, con un cheque girado el mismo día que se quitó la vida.3

José Asunción Silva

José Asunción Silva fue uno de los primeros oetas en impulsar el Modernismo; nació en Bogotá, Colombia, en el año 1865 y se quitó la vida 30 años más tarde. Se crió en el seno de una familia aristocrática y su padre era considerado un talentoso escritor; esto le proporcionó acceso a infinidad de libros y le abrió las puertas al mundo de las letras desde muy pequeño. Su formación académica también fue privilegiada, aunque dadas las enseñanzas que recibía en su casa, colmadas de imposiciones relacionadas con la elegancia y las buenas costumbres, su personalidad se caracterizó por la introversión y se dice que prefería la lectura al contacto con otros estudian niño, y esta serie de sucesos funestos ciertamente lo marcaron. Por otro lado, debió encargarse del negocio familiar siendo muy joven, lo cual tuvo como repercusión positiva el crecimiento que le aportaron los viajes al extranjero, en especial a Francia.
Una porción considerable de su obra se perdió en el mar, pero han trascendido un centenar y medio de poesías, tales como "Las voces silenciosas" y Enfermedades de la niñez", y su novela "De sobremesa", entre otros escritos dispersos.

VEJECES

Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
sin voz y sin color, saben secretos
de las épocas muertas, de las vidas
que ya nadie conserva en la memoria,
y a veces a los hombres, cuando inquietos
las miran y las palpan, con extrañas
voces de agonizante dicen, paso,
casi al oído, alguna rara historia
que tiene oscuridad de telarañas,
són de laúd, y suavidad de raso.
¡Colores de anticuada miniatura,
hoy, de algún mueble en el cajón, dormida;
cincelado puñal; carta borrosa,
tabla en que se deshace la pintura
por el tiempo y el polvo ennegrecida;
histórico blasón, donde se pierde
la divisa latina, presuntuosa,
medio borrada por el liquen verde;
misales de las viejas sacristías;
de otros siglos fantásticos espejos
que en el azogue de las lunas frías
guardáis de lo pasado los reflejos;
arca, en un tiempo de ducados llena,
crucifijo que tanto moribundo,
humedeció con lágrimas de pena
y besó con amor grave y profundo;
negro sillón de Córdoba; alacena
que guardaba un tesoro peregrino
y donde anida la polilla sola;
sortija que adornaste el dedo fino
de algún hidalgo de espadín y gola;
mayúsculas del viejo pergamino;
batista tenue que a vainilla hueles;
seda que te deshaces en la trama
confusa de los ricos brocateles;
arpa olvidada que al sonar, te quejas;
barrotes que formáis un monograma
incomprensible en las antiguas rejas,
el vulgo os huye, el soñador os ama
y en vuestra muda sociedad reclama
las confidencias de las cosas viejas!
El pasado perfuma los ensueños
con esencias fantásticas y añejas
y nos lleva a lugares halagüeños
en épocas distantes y mejores,
por eso a los poetas soñadores,
les son dulces, gratísimas y caras,
las crónicas, historias y consejas,
las formas, los estilos, los colores
las sugestiones místicas y raras
y los perfumes de las cosas viejas!

Porfirio Barba Jacob, poeta colombiano

Porfirio Barba Jacob

(Seudónimo de Miguel Ángel Osorio Benítez; Santa Rosa de Osos (Antioquia (Colomia), 1883 - México, 1942) Poeta y periodista colombiano polémico e influyente, cuya obra suele clasificarse dentro de un modernismo ecléctico. En su primera juventud fue un sencillo maestro de escuela rural en Antioquia, donde fundó la campesina Escuela de la Iniciación. A los 23 años, habiéndose trasladado de Antioquia a Barranquilla, comenzó a publicar sus primeros poemas, entre ellos la Parábola del retorno, muy conocida en Colombia. Después, con algunos amigos trovadores colombianos, se trasladó a México.

Porfirio Barba Jacob
Comienza así una vida de incesante recorrido por varios países de América, siempre alternando su tarea de periodista con su vocación de poeta. Establecido en Monterrey, fundó en esa ciudad la Revista "Contemporánea" y fue jefe de redacción del periódico "El Espectador". Por sus ataques al régimen porfirista pasó seis meses en la cárcel, de la cual fue sacado por los revolucionarios. Posteriormente colaboró en México capital con El imparcial y El independiente, así como en la revista El Porvenir. De México se vio obligado a huir al publicar el reportaje periodístico titulado "El combate de la ciudadela narrado por un extranjero", que relata los sucesos que siguieron al asesinato del ex presidente Francisco Madero.
Pasó entonces a Guatemala en 1914, donde dejó honda huella literaria. Ese año su amigo el poeta y cuentista guatemalteco Rafael Arévalo escribió su mejor cuento, titulado El hombre que parecía un caballo, relato que se refiere a Barba-Jacob y que, al mismo tiempo que dio notoriedad al autor, señaló el inicio del forjamiento de la leyenda del poeta colombiano. También de Guatemala tuvo que huir, dejando a medio publicar su obra Tierras de Canaán.
En 1915 viaja por segunda vez a Cuba (ya había visitado la isla en su primer viaje hacia México), donde compone sus poemas Canción innominada, Elegía de septiembre, Lamentación de octubre, Soberbia y Canción de la vida profunda, que es su poema más célebre. Tras pasar algunos meses en Nueva York, se trasladó a Honduras, donde fundó el diario Ideas y Noticias en un pueblito del norte, La Ceiba. De Honduras pasó a El Salvador el 7 de junio de 1917, día en que ocurrió el terremoto que destruyó la ciudad. Porfirio Barba Jacob escribió como homenaje su folleto El terremoto de San Salvador, narración de un sobreviviente. Regresado a Monterrey, fundó el periódico El Porvenir, que llegaría a convertirse en un gran diario del norte de México.
En 1920 se encontraba de nuevo en México capital, escribiendo crónicas espantosas y sensacionalistas, como la serie de cinco reportajes titulada Los fenómenos espíritas en el palacio de la Nunciatura. Los relatos se desarrollaban en el palacio que había sido destinado para residencia del Nuncio. El gobierno prohibió la entrada del representante papal, por lo cual el edificio quedó vacío y se convirtió más bien en sede de las orgías del poeta colombiano, quien, entre otros excesos y extravagancias, se dedicaba por aquel entonces al consumo y exaltación de la marihuana. En esta época escribió poemas como "El son del viento", "Balada de la loca alegría", "Canción de la soledad" y otros.
Durante el año 1921 dirigió la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, adonde fue a visitarlo el escritor español Ramón del Valle Inclán. Tuvo que dejar ese cargo debido a sus escándalos. El año siguiente fue expulsado igualmente de México a causa de las diatribas lanzadas contra el gobierno de turno. Volvió de nuevo a Guatemala, y logró hacer del periódico El Imparcial el más importante de toda Centroamérica. Viéndose expulsado de este país y luego también de El Salvador, se disfrazó de cura y se dedicó a la predicación a lo largo de las plantaciones bananeras de Honduras.
En 1925 regresó por tercera vez a Cuba, donde simpatizó con los fundadores del partido comunista, pero un año más tarde estaba dirigiendo el periódico La Prensa de Lima. Caído en desgracia ante el gobierno de Perú, después de vagar largo tiempo en ambientes de miseria, el embajador de Colombia lo repatrió a su país. Habían transcurrido 20 años desde su salida. Durante tres años recorrió diversos pueblos y ciudades de Colombia dando recitales de sus poemas. También se desempeñó como jefe de redacción de El Espectador de Bogotá. Más tarde viajó de nuevo a Cuba, donde se encontró con el poeta español Federico García Lorca.
Finalmente, en 1930 se le abrieron de nuevo las puertas de México, y allí publicó durante varios años, en el periódico Excélsior, su columna "Perifonemas", en una prosa magistral, no igualada por ningún otro periodista contemporáneo de América. Lastimosamente, sus artículos no han sido recogidos en un volumen. Por otra parte, el propio Barba Jacob no estimaba mucho su producción, dado que entendía su profesión de periodista como una mera forma de ganarse la vida. Nunca se preocupó de publicar sus propios versos, pues jamás se sentía satisfecho con sus escritos, sino que los pulía continuamente, pero sus poemas aparecieron en las más prestigiosas revistas del continente.
Todavía en vida del poeta, sus amigos le publicaron tres recopilaciones: Rosas negras (1932, en Guatemala), Canciones y elegías (1933, en México) y La canción de la vida profunda y otros poemas (1937, en Manizales). Una cuarta recopilación fue publicada póstumamente en una imprenta oficial, con el título Poemas intemporales (1944). Murió en Ciudad de México consumido por la marihuana, el alcohol, la tuberculosis y la miseria.
El conjunto de su obra muestra un estilo modernista anacrónico, lleno de palabras altisonantes, pero con un ritmo emocionado, angustioso, sincero y pasional. Influido por Baudelaire, tiene más vida interior que imaginación, y temperamento más romántico que modernista; se acerca unas veces a la belleza formal de Rubén Darío, a la delicadeza de Amado Nervo, al vigor de Santos Chocano y al sentido trágico de José Asunción Silva, en una agitación lírica menos irregular que su vida misma; fue indudablemente un gran poeta.

Luis Vidales, poeta colombiano

Luis Vidales fue un escritor oriundo de Colombia, que vivió entre los años 1900 y 1990. Su carrera literaria comenzó con un gran éxito, cuando publicó su libro titulado "Suenan timbres", el cual ubicó al poeta en una posición privilegiada dentro del marco de la lírica colombiana vanguardista de la época. Se relacionó con muchos intelectuales del mundo de las letras y de la política a través de los encuentros de la agrupación denominada Los Nuevos, de cuya fundación había participado. Aparte de su dedicación a la poesía, cultivó el oficio de periodista, colaborando con diversos periódicos e incluso alcanzando puestos directivos. Aprovechó su labor en este campo para criticar la batalla entre su país y Perú, lo cual fue muy mal visto por algunos grupos nacionalistas, que llegaron a destruir el edificio de uno de los diarios para los que trabajaba. La docencia fue otra disciplina que le interesó especialmente, y entre sus cargos se cuenta una cátedra de Historia del Arte y Estética.
Además de su obra cumbre, mencionada anteriormente, Vidales fue autor de los títulos "La insurrección desplomada", "La obreríada" y "El libro de los fantasmas". Para conocer su poesía, presentamos una completa selección, donde por ejemplo se encuentra el poema "La música".

domingo, 11 de junio de 2017

Luisa Carnés, una escritora olvidada de la Generación del 27


Luisa Carnés, la escritora que no salía en la fotografía de la Generación del 27

Hoja de Lata, una pequeña editorial radicada en Gijón, recupera la obra de una de las autoras más olvidadas de la historia reciente de nuestra literatura

La escritora Luisa Carnés
La escritora Luisa Carnés - ABC
 
Si les pido que enumeren a algunos de los integrantes de la Generación del 27, es probable que se les vengan a la cabeza ciertos nombres, la mayoría masculinos: Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda… Si acaso, y gracias a la labor de la cineasta Tània Balló, recordarán, además, a las integrantes del conocido como grupo de «Las sinsombrero»: María Teresa León, Rosa Chacel, María Zambrano, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, Josefina de la Torre… Pero si les menciono a Luisa Carnés, ¿les suena? Seguramente no. Y, sin embargo, se trata de una de las grandes autoras de aquella corriente que marcó, para siempre, la historia más reciente de la literatura española.
Afortunadamente, su olvido está siendo reparado, en parte, por Hoja de Lata, una pequeña editorial independiente con sede en Gijón. Fundada hace ahora cuatro años por Daniel Álvarez Prendes, un librero que decidió capitalizar así el paro cuando se quedó sin trabajo, Hoja de Lata publicó el año pasado «Tea Rooms. Mujeres obreras», una de las grandes novelas de Carnés, y acaba de editar «Trece cuentos» (1931-1936), una aproximación a la narrativa breve de la autora que incluye cuatro relatos hasta ahora inéditos. Esta última obra cobra aún mayor valor si tenemos en cuenta que los cuentos fue lo único que la escritora llevaba consigo cuando tuvo que partir al exilio con lo puesto.
«El volumen que ahora publicamos tiene el valor literario de pertenecer a la misma pluma que “Tea Rooms”, pero también el valor humano de representar lo que la propia autora quiso salvar de la debacle: relatos mecanografiados y corregidos por ella misma», asegura Álvarez Prendes. Cuando Luisa Carnés cruzó la frontera francesa por La Junquera, en 1939, sólo se llevó una cartera de piel -reproducida en estas páginas- que contenía los originales de su narrativa breve y que su familia encontró intacta, cuarenta años después.

La cartera de piel que Luisa Carnés llevaba cuando partió al exilio
La cartera de piel que Luisa Carnés llevaba cuando partió al exilio- ÁLEX PUYOL
Pero, ¿cómo llegaron los editores de Hoja de Lata a esta «mujer fuerte y libre, preocupada por poner su obra al servicio de su mundo»? Lo hicieron a través de David Becerra Mayor, profesor de Literatura en la Universidad de Lieja (Bélgica) y autor de «La Guerra Civil como moda literaria», publicado hace un par de años por Clave Intelectual. «Coincidimos con él en una presentación en Barcelona y nos dijo que estaba entusiasmado con “Tea Rooms”», recuerda Álvarez Prendes. Poco después, se hicieron con la edición facsímil de la obra, limitada y numerada, que la Asociación de Libreros de Lance publicó en 2014 gracias, sobre todo, al empeño del profesor Antonio Plaza, uno de los que más ha hecho por recuperar la figura y la obra de Luisa Carnés.

Una recuperación emocionante

«Alucinamos con lo que contaba y cómo lo contaba y quisimos que estuviera presente, el año pasado, en la Feria del Libro de Madrid», recuerda el editor. El propio Plaza les puso en contacto con la familia de Carnés, cuyo único hijo aún vive, y la edición de «Tea Rooms» de Hoja de Plata estuvo lista en mayo de 2016. «Tenemos una relación muy chula, cibernética epistolar, con su hijo. El proyecto de recuperación está siendo muy emocionante, tanto para la familia como para los editores, los lectores y los estudiosos», asegura Álvarez Prendes.

Cubierta de «Tea Rooms»
Cubierta de «Tea Rooms»
Aunque Luisa Carnés escribió «Tea Rooms» en 1932 y la publicó en 1934, el editor de Hoja de Lata destaca la «preocupante vigencia que tienen sus planteamientos». Se trata de una novela, de marcado carácter social, en la que su autora se sirvió de sus experiencias como camarera en un salón de té en el Madrid de la época. «Muchas de las personas que nos hacen llegar comentarios son chicas jóvenes, “sinsombreros” del siglo XXI», confiesa Álvarez Prendes. Es el caso de la escritora María Folguera, que hace apenas unos días explicaba a ABC cómo le impresionó la lectura de «Tea Rooms», a la que emparentaba, directamente, con «La colmena».

Origen humilde

Y es que Carnés sabía de lo que hablaba, y por ello lo escribía. Nacida en 1905 en el seno de una familia humilde y obrera en el madrileño barrio de Las Letras, a los once años empezó a trabajar en un taller de sombrerería. Una «Sinsombrero» que comenzó a ganarse el pan, tan escaso en aquellos días, en una tienda de sombreros… Paradojas de una vida que, pese a los apuros económicos, Carnés dedicó en cuerpo, pero sobre todo en alma, a la escritura. «A los once años aprendí un oficio. Entonces, quizás, surgieron en mí las inquietudes, que aún no me han abandonado, las preguntas a las que todavía no he hallado contestación. ¿Por qué las mujeres se odian entre sí tan terriblemente?», aseguraba, en una entrevista publicada en la revista «Crónica» en marzo de 1930. En esas mismas páginas confiesa que en 1923 cogió «la pluma por primera vez para hacer un cuento» y que, como no se podía «gastar un duro en un libro», se alimentaba «espiritualmente con los folletones publicados en los periódicos y con las novelas baratas» y así fue ascendiendo «hasta Cervantes, Dostoievski, Tolstói...».

Cubierta de «Trece cuentos»
Cubierta de «Trece cuentos»
En 1928, Luisa Carnés publicó su primera novela, «Peregrinos del calvario», a la que siguió «Natacha» (1930), ambientada en un taller textil en el que trabajó durante un tiempo. El año de la aparición de esta última obra coincide con su entrada, como taquimecanógrafa, en la editorial Compañía Iberoamericana de Publicaciones (CIAP), donde conoció al dibujante Ramón Puyol, que poco después se convertiría en su marido. Al estallar la Guerra Civil, Carnés se centró en su labor como periodista militante hasta que, acabada la contienda y con la derrota del bando republicano, se exilió en México (se salvó de terminar en un campo de refugiados en Francia gracias a una petición del Gobierno de Lázaro Cárdenas), donde siguió escribiendo hasta su muerte, en 1964, víctima de un accidente de tráfico.

Inclusión en el canon

Pese a que la semana pasada, un gran sello se puso en contacto con Hoja de Lata para incluir a Luisa Carnés en un libro sobre literatura española escrita por mujeres, el objetivo de los editores es «que pase a formar parte del canon, como autora fundamental de la novela social de la preguerra». Si bien Álvarez Prendes considera que su olvido se debe al «hecho de que era mujer y una de las perdedoras de la guerra», la escritora Marta Sanz añade otras razones, como «una militancia comunista que durante mucho tiempo se ha considerado torticeramente incompatible con la posibilidad de tener un estilo o una “calidad” literaria, y el hecho de escribir ciertos textos muy arriesgados, genéricamente inclasificables, híbridos, como es el caso de la novela-reportaje “Tea Rooms”, cuajada, por otro lado, de fragmentos líricos.
Elena Medel: «Su voz es la voz firme de una trabajadora, de una mujer de familia muy humilde y clase baja, obrera, que habla en primera persona»
En este sentido, la poeta y editora Elena Medel, que con el proyecto «Cien de cien» está recuperando a las autoras silenciadas de nuestra historia, considera que «en la mirada de Luisa Carnés» hay «una diferencia» que a ella le interesa «mucho»: su clase social. «La voz de Carnés es la voz firme de una trabajadora, de una mujer de familia muy humilde y clase baja, obrera, que habla en primera persona sobre su experiencia. El núcleo “oficial”, en todos los sentidos, de la Generación del 27 lo integran autores de clase social acomodada, que han disfrutado del acceso tanto a la universidad como a la cultura. En el caso de Carnés o de Lucía Sánchez Saornil, por ejemplo, deben compaginar sus estudios, si lo consiguen, con el trabajo para mantener a su familia, y no acuden a ciertas reuniones de los intelectuales de la época por una razón muy sencilla: están trabajando. No aparecen en la fotografía, de manera literal. Su origen y su condición las expulsa».
En cualquier caso, Medel considera que «este redescubrimiento de Carnés, y de otras compañeras de Generación, nos está permitiendo ubicarlas en un canon que las había marginado», aunque reconoce que «sería interesante» valorar su figura en la historia de la literatura española «dentro de cinco o diez años». De momento, el Ayuntamiento de Madrid tiene previsto instalar una placa en el número 35 de la calle Fernández de la Hoz, en el barrio de Chamberí, en honor de Luisa Carnés.

viernes, 9 de junio de 2017

Se ha fallado el premio de poesia Piedrabuena 2017. Ha ganado Teresa Guzmán Carmona

Teresa Guzman Carmona es la ganadora del XIX premio de poesía de Piedabuena 2017, con el poemario "Todas la ventanas dan al cielo". Nicolás del Hierro 2017

jueves, 1 de junio de 2017

Elegía primera a Nicolás del Hierro, por Ramón Palmeral. Retrato a lápiz.





     (Retrato a lápiz de Nicolás del Hierro, poeta de Piedrabuena, por R. Palmeral)



11.- ELEGIA PRIMERA A NICOLÁS DEL HIERRO


Llegó el gélido enero con su mano de guadaña para llevarse a un poeta camino de la madrugada, más allá de los trigos con temor de hoces regaladas.

Entre las sonrientes palabras vi a Nicolás entre hierros suaves escondido, tenía la pluma marchita
                          como la de los ánades acuáticos.

No hay extensión más grande que la herida que deja un amigo cuando se queda  dormido entre  los lienzos de la muralla del Miraflores castillo.

Quiero reencarnarme en cigüeña y volar por todas los campanarios de la Mancha y tocar un réquiem de conjuro entre las jaras, cambrones y los romeros tristes.

Como una perdiz estuve en los montes y en el valle de Alcudia buscándote en las cabañas
de lo Eterno para librarte de las escopetas de los perdigueros.

Luego nací alcornoque sobre los límites de Extremadura para gritar libre a los vientos espirituales que vienen del atlante.

Te mandé cartas donde la espuma amanecía en la superficie y gritaban: ¡Despertad agricultores y pastores de los trigos! 
     –desesperación.

Un hocino  va persiguiendo a «un hombre solo por el campo», ocultándose de los espejos de los cielos que  son tus ojos marinos.       


Cuando odiamos  a un enemigo
nuestro odio no les daña a ellos,
pero cuando queremos,  ellos sí
sienten nuestro amor amigo.

Compañero de la poesía, compañero, en el otro lado nos veremos entre la nata de los almendros de nácar florecidos,  y el eterno: «Cobijo de  la tierra».

Se ha ido una gran persona
y un gran poeta amigo de sus amigos.

Ramón Ferrnández Palmeral
Poeta de Piedrabuena

Fallecido en Madrid el 14 de enero de 2017