POESIA PALMERIANA

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jueves, 24 de octubre de 2019

Comentario a "Taxidermia" de Rosa Cuadrado, por Ramón Palmeral




                                             (Portada de Taxidemia de Rosa Cuadrado)




Comentario a Taxidermia de Rosa Cuadrado


    Conocía a Rosa Cuadrado Salinas hace algunos años en los recitales de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, que organizaba su madre, la poetisa Rosario Salinas, cuando dirigíamos la revista PERITO (Literario Artístico) que tanto éxito tuvo por ser pionera en Alicante y aglutinadoras de los poetas que estaban dispersos y que han formado grupos.
     Pasado los años, el 21 de septiembre del actual, asistí a la presentación de su último poemario Taxidemia en la Librería 80 Mundos, por la  admiración que siento por su obra que, sin duda, no hace más que crecer. Taxidermia no es su primer libro de poemas, pero éste es especial, por la referencia a sus  amores en eros idilicos, a sus padres y familia, amigos, que en ella convergen en  la excelsitud literaria y la humana que se concentran en Rosa como Diana cazadores de versos, no de ciervos. Libro ilustrado por Ana Pastor. Editado por Olé Libros, Valencia, 2019.
   Resuelta y  graciable siempre encuentro en Taxidermia una obra brillante de profundo lirismo, no es menos  descubrir en ella a una persona sencilla y generosa, usufructuaria de una extraordinaria sensibilidad para observar el mundo que le rodea desde la perspectiva de un Alepf de Borges, que lo ve todo y todo lo puede expresar por su don de gran observadora.  
     Rosa Cuadrado (Alicante, 1972) posee una trayectoria profesional  entregada al Derecho y a la Universida de Alicante, que ahora se nos revela con un abanico la poesía intimista: ¡qué contradicción!, si el Derecho son normas y leyes de obligado cumplimiento, la poesía es libertad creativa y liberación casi psicoterapéutica, es denudarse el alma, vaciar sus océanos interiores, sus neuronas llenas de recuerdos. Es creativa, porque ella lo lleva en la sangre como un trasplante de sensibilidad es poesía materna. Miguel Hernández escribió: «Los poemas desnudos son la anatomía de los poemas». Porque uno se ha de desnudar interiormente, usando los poemas como armas de lucha.
     Taxidermia se divide en IV partes o grupos: I Eros, II Tánatos, III Pisque y IV Natura, que suman un total de 49 composiciones diferentes. Ilustrado con láminas a la acuarela por la artista y amiga personal Ana Pastor. Nos dice Rosa en «Notas al lector» que «Este puñado de poemas son muestra de amor, de sueño y pesadillas, heridas y suturas», así es ha acertado completamente. El lector no quedara defraudado, que es siempre el temor que no invade a todo creador.  Pero es más, porque es pasión por la vida que nos rodea, y que ella observa desde su caleidoscopio y su cosmovisión poética, con una personalidad que se va forjando en los crisoles de los sentimientos más íntimos y sus neuronas más ocultas.
  En I Eros, el amor brota con palabras de una mina oscura y profunda, como el «perdidos en algún descuido» (1 Lonst and Found), de un tiempo en que las mariposas se descuidaron en la vigilancia de su alas piadosas, bellas, y como polen de  flores se encuentran al azar, como soplos de besos tiernos. En este primer capítulo  encuentro interesantes metáforas que el lector debe encontrar, como «el eco de un recuerdo antiguo». «Que pasean sus besos/ bajo un cielo pintado» «viajar hasta la luna / y tener en el bolsillo un tesoro».  «…haré mi hogar de esta brisa de marzo», «más la noche no hallará abrazados» o «el alba se lleva el brillo de luna».
    Es su curiosidad intelectual y artística, Cuadrado, se muestra tal cual es: pasional que siente por el conocimiento y el arte poético es, todas sus manifestaciones, una un camino abierto de expresión, sin poner puertas al campo, y ha conseguido su propósito: crear un interesante, más que bello poemario en Taxidemia. Porque de hecho, ella, es poseedora de una erudición, aunque en  mi entendimiento la luz que ilumina su talento, brota de un humanismo  abierto a todos los frentes.
    Una mira al interior de la piel, al interior de sí misma, son dos conceptos que dan título a Taxidermia, de este su  nuevo libro, un rayo que no cesa en los estantes de las librerías, también podría llamarse Radiografía de  mi espíritu.
     En la segunda parte Tánatos, que en la mitología griega era la muerte la personificación de la muerte sin violencia, es el más extenso del libro con 22 poemas. Por ello en «Duelo», alude que existen como un duelo pero sobrevivir entra la vida y la muerte, pero ante la  amenaza de  la muerte no se va  dar por vencida. Si la muerte es una sombra hemos de vencerla, constantemente es un sombra que nos persigue. Y a veces me pregunto si las sombras a su vez tienen sombra. En “Getsemaní” se postra en el Huerto de los Olivos, donde oró Jesucristo. El poema. “A mi padre (elegía)”, que es un poema de lamento como son todas las elegías, es el  poema más largo del libro que ocupa cuatro páginas (28-31). Lo entendemos con un recuerdo de cuando ellos vivía en el campo de Callosa  junto a la acequia y   la sombra del naranjo donde dormía el padre, supongo que tras la siesta. Muy bello porque el destino de su padre estaba unido a la tierra, esa tierra “que separa la sierra del llanto; /cogiendo la mano de su padre/ aspiraba el perfumado azahar,/ su silencio se fundía en el paisaje” ( vv.11-14). Porque como todo labrador: “Su espíritu vive en la tierra”, que es un acertado colofón, esa tierra que los pintores impresionistas supieron ver los colores violetas y azules en las sombras, quebrando colores en una gama vistosa de verdes, carmines y rojizos  bajo cielos siempre nublados de paso por los montes y campos sedientos, arados con amor por la yunta de mulos o bueyes campesinos.
    En el tercera apartado Psique, se deja llevar por los sentidos y compone un haiku en “Cobardía” donde no se atreve a equilibrar la dicha (alegría) y la tristeza, porque si en esta vida siempre fuéramos felices, nos sabríamos apreciar cuando no lo somos, y por ello perdería conoce la felicidad en sí mismo. “Naufragios”, acierta sobre playas fósiles donde antes hubo un mar en este cuerpo, el de la voz poética, petrificado, estéril, de conchas y caracolas, de sal sin piedad.
    En el cuarto Natura es en ciernes relativo al medio ambiente con dos hauku que siempre son reflexivos, y que deja con una incógnita como es del gusto misterios de los orienta, para finalizar con un acertijo que podría ser una proposición “raloV” que no es una sigla, sino Volar al revés, porque en realidad Rosa Cuadrado a volado en este libro a través de la palabra volar es que poetizar.
    Todos los poemas se muestras  encabezados con sutiles títulos, propios de una poeta sensible, como: “Mis manos vacía”, Amar la vida”, “Voluntad del alba”. A veces los títulos nos ayudar a dar el primer paso para leer y sabe qué nos vamos a encontrar.
     La perplejidad, el asombro y el amor a la vida empujan a la autora a meditar, a soñar,  a indagar mentalmente en el recuerdo, con el fuego de la poesía interior, en las eternas cuestiones de la existencia, porque las palabras son fuego en el pensamiento,  en el interior de sí misma. Siempre he comentado que la poesía no es una suma de palabras sino de sentimiento y emociones, que es lo que hay que trasmitir al lector, al receptor, y que Rosa lo hace muy bien. Y de nuevo, se puede escuchar en Taxidemi con certeza el aleteo de las palabras pronunciadas por Paul Valery: “Si el poeta fuera únicamente poeta, sin la menor esperanza de abstraer y de razonar, no dejaría tras de él ninguna huella poética”.
      Porque el pensamiento poético que nos penetra, aquel que permanece vivo en nuestra memoria haciéndonos volver de nuevo a una realidad ficticia imaginativa: sueños, lo encontramos por ejemplo en los versos: “El eco de un recuerdo antiguo”. “…que paseas besos bajo un cielo pintado o “Fugaz es la ventura del corazón perdido…” La cremación es lenta, pero el incendio no se detiene; hay en su temblor de cielos tormentosos, en su convulsión, en su cosmovisión poética particular, donde reside una parte de su júbilo, su felicidad, y, porque no de sufrimiento invisible e interior.” Versos turbadores donde sentimos que el lenguaje rompe las ataduras del tiempo y del espacio y se hace infinito.
      El libro termina con una serie de imágenes y pensamientos radiantes a modo de aforismos o poemas, de los cuales no me resisto a transcribir: “Tengo un millón de amaneceres,/miles de puestas de sol/ y algún eclipse de otro”. Se pliega el libro con una cita del poeta Antonio Gamoneda. “Amé todas las perdidas. Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible”. Como Rosa Mari es una mujer luchadora, y le deseo la mejor de las fortunas en esta empresa. Y como dijo Esther Abellán en la presentación del libro en 80 Mundos, es un libro que debe faltar en las estanterías de los poetas.


Ramón palmeral
Escritor, poeta y pintor

Alicante, 25 de octubre de 2019



                                                             (Rosa Cuadrado con su libro)

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