POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
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sábado, 13 de mayo de 2017

Los toros bravos en la dehesa y los chavales. Por Agustín Conchilla

Agustín Conchilla en Facebook.- Despierta toro, les decía yo, y mis amigos, a las reses bravas en las dehesas de Sierra Morena. Concretamente en Navas de San Juan, a la edad de trece y catorce años, cuando cercábamos a los novillos en los arroyos y a muy corta distancia les lanzábamos las inocentes flechas de madera o cuando a la puesta, o sea, casi a la anochecida, removíamos los comederos de recortes de bidón de aceite mineral. Previa visualización o distancia ocular de la presencia de los vaqueros (mayorales) y después, cuando los animales se acercaban previendo la vianda de paja y cebada que iban a degustar nos escondíamos uno de nosotros, al azar de valentía, junto a un comedero y bajo una manta: mientras el rebaño de vacas y toros bravos se aproximaba con intención de merendar. Cuando casi ya llegaban a degustar el manjar, a muy poca distancia, sin embargo, nos levantábamos y hacíamos volar la manta o el plástico, a saber del momento y la preparación, por los aires con tanta inercia o energía que los bravos corrían como bravos que son. Aunque no veas cómo lo hacían; sin comer, envueltos en una polvareda de tierra removida y en dirección contraria a la de los jovenzuelos. Aunque seamos sinceros, todo hay que decirlo en honor a la verdad. En alguna ocasión nos corrió el mayoral o más de uno, a nosotros a voz en grito y a lomos del caballo galopante y galopando. La jovial edad de los pueblerino, el instinto heredado por la represión caciquil y militar (de tricornio y capa verde aceituna) a nuestros mayores, así como las jaras de Sierra Morena, sin embargo, que arropan, camuflan o guareen al lince tanto como al ser humano, privaba del fruto del trofeo al perseguidor.
13 de mayo 2017