(Ramón Palmeral y Julio Pavanetti en la Feria de Libro de Alicante 2026)
DIRECTO A SU YUGULAR
El poemario Círculo Cerrado, (Aliarediciones (2026) de Julio Pavanetti, reúne diez libros escritos entre 2012 y 2023 que titula "Poesía Reunida", conformando una obra que bien podría considerarse también una gran antología poética. Más que una simple recopilación, el volumen ofrece una continuidad temática y emocional que permite seguir la evolución vital y literaria del autor a lo largo de más de una década.
Como señala Annabel Villar en el prólogo, se trata de una “travesía poética en la que Julio Pavanetti ha ido trazando, libro a libro, un mapa sensible del tiempo vivido”. Esa definición resume con precisión la esencia de la obra: una poesía atravesada por la experiencia, la memoria y la conciencia del paso del tiempo.
En sus poemas conviven el amor y el deseo, pero también la nostalgia de la infancia en su Montevideo natal -como ahonda en su poema "A trece mil kilómetros"-, la pérdida de la identidad, el exilio interior y exterior, y la denuncia de la injusticia social en un mundo que parece destruirse a sí mismo. La condición del exiliado aparece como una herida constante: el extranjero lo es siempre, incluso cuando encuentra refugio en lugares como Benidorm, tierra de turistas y de gentes venidas de todas partes. Sin embargo, en medio de esa multitud cosmopolita, quizá el desarraigo se vuelve menos doloroso, menos visible.
Desde el primer verso de “Arte Poético”, Pavanetti marca una declaración de principios: “No escribo como otros poetas para una élite / con lenguaje y mensajes rebuscados”. Su poesía rechaza el artificio hermético y apuesta por una palabra cercana, humana y transparente, capaz de llegar al lector desde la emoción y la experiencia cotidiana.
Todo el libro está cubierto por una especie de hojarasca de nostalgia y eternidad. En sus páginas aparecen constantemente la duda, el miedo al porvenir y la conciencia de la fragilidad humana, como puede apreciarse en poemas como “Dolor de futuro” (pág. 140). Esa tensión entre memoria y pérdida convierte la lectura en un viaje íntimo y reflexivo.
Especialmente significativa resulta la dedicatoria que el autor escribió durante la Feria del Libro de Alicante, el 7 de mayo: “La poesía es el espacio que existe entre lo real y lo imaginario”. Una definición certera que sintetiza el espíritu de su obra. Aunque quizá podría añadirse que la poesía también habita en el silencio, en aquello que no se dice del todo, en esa última palabra suspendida que permanece resonando en el lector después de cerrar el libro.
El presente título "DIRECTO A SU YUGULAR" es el último verso del poema "A trece mil kilómetro" página 166, de Círculo Cerrado. Poesía reunida
Ramón Palmeral
Alicante, 9 de mayo de 2026
Libro de 182 página editado por www.aliarediciones.es /// info@aliarediciones.es
Cartel y catálogo de la Feria del Libro de Alicante 2026














Como escritor, conviene insistir en una distinción básica pero a menudo mal entendida: el autor no es el narrador. Esta confusión se intensifica cuando se utiliza la primera persona, como ocurre con J. D. Salinger al construir la voz de Holden Caulfield. Muchos lectores, especialmente jóvenes o poco habituados al análisis literario, tienden a identificar automáticamente ambas figuras, interpretando las opiniones del narrador como si fueran confesiones directas del autor.
ResponderEliminarSin embargo, Salinger, al igual que Honoré de Balzac o Gustave Flaubert, demuestra una notable capacidad para introducirse en la psicología o mentalidad de sus personajes. Este recurso —la creación de una conciencia narrativa autónoma— es una de las herramientas más sofisticadas de la narrativa moderna. No se trata de autobiografía, sino de construcción literaria.
El éxito de The Catcher in the Rye se vio acompañado por una recepción peculiar: muchos lectores interpretaron la obra como un reflejo directo de la vida o pensamiento de Salinger. Esto derivó incluso en que el autor recibiera cartas solicitando consejo personal, como si Holden fuera su alter ego. Esta lectura literal revela más sobre la falta de formación crítica de ciertos sectores del público que sobre la intención del escritor.
Salinger no pretendía escribir una guía moral ni una autobiografía, sino una novela transgresora que capturara el desconcierto, la alienación y la crítica social presentes en la adolescencia. De hecho, el propio término “guardián” (catcher) alude simbólicamente a la idea de proteger la inocencia infantil frente a la caída en los vicios y errores del mundo adulto: drogas, delincuencia, sexualidad mal gestionada o simple vacío existencial.
Publicada en 1951, cuando Salinger tenía 32 años, la novela ofrece una crítica que sigue vigente. Los problemas de la adolescencia que retrata —incomprensión, hipocresía social, crisis de identidad— no han desaparecido; más bien se han transformado, manteniendo su relevancia en la actualidad.
El aislamiento posterior de Salinger también se ha interpretado de múltiples maneras, pero es innegable que el impacto de su obra y la presión mediática influyeron en su decisión de apartarse de la vida pública. Gracias a los derechos de autor, pudo vivir cómodamente hasta su muerte a los 91 años, pero su legado sigue siendo, ante todo, literario, no confesional.