Ante la imposibilidad de una edición impresa, publico para Internet una versión digital.
"Ramón Sijé, el Estigmatizado" pinchar para leerlo aquí pdf
Homenaje en el centenario del nacimiento, Ramón Sijé nació en Orihuela el 16 de noviembre de 1913.
Autor Ramón Fernández Palmeral
Segunda edición ampliada y corregida.
junio 2013
Alicante.
POESÍA PALMERIANA
POESIA PALMERIANA
Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com
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jueves, 23 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
PROFECÍA DE Rafael de León
Profecía ¯«Y me bendijo a mi mare; y me bendijo a mi mare. Diez séntimos le di a un pobre y me bendijo a mi mare. ¡Ay! qué limosna tan chiquita, qué recompensa tan grande. ¡Qué limosna tan chiquita, qué recompensa tan grande!» ¿A dónde vas tan deprisa sin desirme ni ¡con Dió!? Me puedes mirá de frente, que estoy enterao de tó. Me lo contaron ayer las lenguas de doble filo, que te casaste hase un mé y me quedé tan tranquilo. Otro cualquiera en mi caso, se hubiera echao a llorá, yo, crusándome de brasos dije que me daba iguá. Y ná de pegarme un tiro ni liarme a mardisiones ni apedrear con suspiros los vidrios de tus barcones. ¿Que t'has casao? ¡Buena suerte! Vive sien años contenta y a la hora de la muerte, Dios no te lo tenga en cuenta. Que si al pie de los artares mi nombre se te borró, por la gloria de mi mare que no te guardo rencor. Porque sin sé tu marío, ni tu novio, ni tu amante, yo fui quien más t'ha querío, con eso tengo bastante. _ _ _ -¿Qué tiene er niño, Malena? Anda como trastornao, tié la carilla de pena y el colorsillo quebrao. Y ya no juega a la tropa, ni tira piedras al río, ni se destrosa la ropa subiéndose a coger níos. ¿No te parese a ti extraño, no ves una cosa rara que un chaval de dose años lleve tan triste la cara? Mira que soy perro viejo y estás demasiao tranquila. ¿Quieres que te dé un consejo? Vigilia, mujé, ¡vigila! Y fueron dos sentinela los ojitos de mi mare. -Cuando sale de la escuela se va pa los olivare. -Y ¿qué busca allí? -Una niña, tendrá el mismo tiempo que él. José Migué, no le riñas, que está empesando a queré. Mi pare ensendió un pitillo, se enteró bien de tu nombre, te regaló unos sarsillos y a mí un pantalón de hombre. Yo no te dije "te adoro" pero amarré en tu barcón mi laso de seda y oro de primera comunión. Y tú, fina y orgullosa, me ofresiste en recompensa dos sintas color de rosa que engalanaban tus trensas. -Voy a misa con mis primos. -Bueno, te veré en la hermita. Y qué serios nos pusimos al darte el agua bendita. Mas luego en el campanario, cuando rompimos a hablar: -Dise mi tita Rosario que la sigüeña es sagrá, y el colorín, y la fuente, y las flores, y el rosío, y aquel torito valiente que está bebiendo en el río; y el bronse de esta campana, y el romero de los montes, y aquella línea lejana que la llaman... ¡horisonte! ¡Todo es sagrao: tierra y sielo porque así lo quiso Dió! ¿Qué te gusta más? -Tu pelo. ¡Qué bonito me salió! -Pues, ¿y tu boca, y tus brasos, y tus manos reonditas, y tus pies fingiendo el paso de las palomas suritas? Con la puresa de un copo de nieve te comparé; te revestí de piropos de la cabesa a los pié. A la vuerta te hise un ramo de pitiminí, presioso y a luego nos retratamos en las agüitas de un poso. Y hablando de estas pamplinas que inventan las criaturas, llegamos hasta tu esquina cogíos por la sintura. Yo te pregunté: -¿En qué piensas? Tú dijiste: -En darte un beso. Y yo sentí una vergüensa que me caló hasta los huesos. De noche, muertos de luna, nos vimos por la ventana. -¡Chssss! Mi hermaniyo está en la cuna, le estoy cantando la nana. ¯«Quítate de la esquina, chiquillo loco, que mi mare no quiere ni yo tampoco». Y mientras que tú cantabas yo, inosente me pensé que nos casaba la luna como a marío y mujé. ¡Pamplinas! ¡Figurasiones que se inventan los chavales! Después la vida se impone: tanto tienes, tanto vales; por eso, yo al enterarme que llevas un mes casá, no dije que iba a matarme, sino que me daba iguá. Mas como es rico tu dueño, te vendo esta profesía: tú, por la noche, entre sueños soñarás que me querías, y recordarás la tarde que mi boca te besó y te llamarás "¡cobarde!" como te lo llamo yo. Y verás, sueña que sueña, que me morí siendo chico y se llevó la sigüeña mi corasón en su pico. Pensarás: "no es sierto ná, yo sé que lo estoy soñando"; pero allá en la madrugá te despertarás llorando, por el que no es tu marío, ni tu novio, ni tu amante, sino el que más te ha querío. Con eso tengo bastante. Por lo demás, tó se orvía. Verás cómo Dios te manda un hijo como una estrella; avísame de seguía, me servirá de alegría cantarle la nana aquella: ¯«Quítate de la esquina, chiquillo loco, que mi mare no quiere ni yo tampoco». Pensarás: "no es sierto ná, yo sé que lo estoy soñando". Pero allá en la madrugá te despertarás llorando. Porque sin sé tu marío, ni tu novio, ni tu amante, yo soy... quien más t'ha querío... ¡Con eso tengo bastante!
Rafael de León
miércoles, 15 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Elegía a Palmira Jiménez, poeta alicantina
ELEGÍA A PALMIRA
Nunca estaremos bien preparados
para afrontar la tremenda dureza,
de las sacudidas y tristes bandazos
con que la vida nos descabeza.
Y a ti Palmira se te ha llevado,
la fatal Parca te ha sorprendido
al poco de habernos recitado
con ese, tu acostumbrado cariño.
Tristeza queda en nuesttos corazones
y un profundo pesar en nuestras almas,
porque con tristes sobradas razones
ha quedado rota nuestra calma.
Yo te recordaré siempre a lo grande
por el cariñoso afecto que me dabas,
por llamarme Justo, como tu padre,
siempre al vernos me lo recordabas.
En ese viaje que has emprendido
a la morada del Padre Celestial,
llévate tus poemas bien aprendidos
porque allí los vas a tener que recitar.
Te está esperando Emilio Victoria
para colocarte corona de laureles,
y entres con honores en la Gloria
donde también te espera Suárez.
Vas a reunirte con todo tu orgullo
con el Círculo de Poetas Celestiales,
y cuando entres oirás el murmullo
de un sinfín de poetas en recitales.
A Miguel Hernández conocerás
y a Lorca seguro que también,
y a tantos clásicos por allí verás
que te harán sentirte muy bien.
Y cuando ya estés acomodada
de NUMEN iremos a visitarte,
sin previa cita acordada
uno a uno con nuestro arte.
Ves haciendo sitio junto a tu silla
que algunos mucho no tardaremos,
la Parca va viendo ya si nos pilla
y contigo pronto nos veremos.
JUSTO SORIANO
sábado, 11 de mayo de 2013
CAMPOS DE SORIA
(Dibujo a lápiz de Antonio Machado por Ramón Palmeral, 2013. Homenaje)
1
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran
tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
en sueños, tan verdaderas!...
Vive,
esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
lo que se traga la tierra!
2
Allá, en las tierras
altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta en torno a Soria,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta en torno a Soria,
entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y
blanco;
dame tu mano y paseemos
por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.
por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.
3
Una noche de
verano
—estaba abierto el balcón y la puerta de casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
—estaba abierto el balcón y la puerta de casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!
4
He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del
camino en la ribera del Duero,
entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas de Soria
tras las murallas viejas de Soria
—barbacana hacia Aragón, en castellana
tierra—.
Estos
chopos del río, que acompañan con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres de enamorados,
cifras que son fechas.
ANTONIO MACHADO EN
SORIA
viernes, 10 de mayo de 2013
A mi amiga PALMIRA
Me dijiste un día que tu padre
te puso el nombre de
Palmira en recuerdo
de la antigua ciudad
nabatea situada
en el desierto de Siria, nombrada en la Biblia como Tadmir.
Tu bonito y sonoro nombre se repetía
en cada uno de los reciales
que organizaba el Grupo Numen,
pues la poesía era
una de tus muchas
otras actividades de
ocio.
Eras muy buena madre, abuela y amiga de tus amigos.
Tejas muy buen
recuerdo.
Una tarde de primavera
vino la muerte
silenciosa,
y en tu cuerpo anidó.
Se llevó tu cuerpo, pero no tu alma
ni tú recuerdo, porque estos son eternos.
Y como dijera nuestro común
amigo el filósofo
José Antonio Suárez
aunque anide en nuestro cuerpo temporal
la avariciosa muerte,
el Ser es porque es nuestro
camino, nuestro camino
de estrellas en el Infinito,
un viaje hacia Dios.
Te recordaremos siempre, recitando
con tu voz peculiar
en nuestro oído
como una campana nueva,
con siembre peculiar,
tú siempre
voluntariosa y
jovial.
Ha venido el manotazo duro imprevisto
y sin esperarlo, ha
sido un partir entero,
sin tiempos de
despedidas,
como si la avara
muerta
que quisiera
compartir nada.
Me quedo llorando al borde de tus poemas,
de tus versos y canciones, y el calor
de los besos de saludo que siempre
me dabas porque entre
nosotros hubo un amor fraterno.
Adiós PALMIRA, adiós con resignación
pero con esperanzas
del reencuentro.
Ramón Palmeral. Alicante, 9 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Pilar Galán presentó su libro: "Antonio Machado. Biografía poética de una soledad"
Con el aforo al
completo, nuestra compañera PILAR GALÁN, nos ha presentado en la noche de hoy miércoles
8 de mayo, en el Ámbito Cultural de El
Corte Inglés, su libro “ANTONIO MACHADO.BIOGRAFÍA POÉTICA DE UNA SOLEDAD”. Para
acompañarla en el acto de presentación, estuvieron FÉLIX CARDONA, Catedrático
de Literatura Española, RAMÓN FERNANDEZ “PALMERAL”,
escritor, poeta y pintor y el Gerente de la editorial ECU, que se lo ha publicado,
JOSÉ ANTONIO LÓPEZ VIZCAÍNO.
El señor López
Vizcaíno, como siempre, leyó de corrido con prisa y sin pausa la biografía de la autora.
Luego fue el
señor Catedrático Félix Cardona, compañero de la autora, quien le dirigió
unas breves pero intensas palabras sobre la gestación y el desarrollo del
libro, cuyos versos calificó de sencillos pero profundos de sentimiento, con lo
que concordaban con la poesía de su biografiado.
A continuación
Ramón “Palmeral” hizo un extenso recorrido por medio de un vídeo divulgativo,
con fotos y dibujos originales sobre un viaje que hizo a Soria en 2006, a la búsqueda,
setenta y cinco años después, de la huella de Machado en la ciudad donde vivió
y se casó con Leonor.
Luego la autora
PILAR GALÁN, leyó con su voz de docente y su pronunciación de vallisoletana, un
escrito de agradecimiento a los apoyos recibidos en la gestación del libro y una
sucinta explicación de sus motivaciones al escribirlo.
Finalizando el
acto, con un recital al alimón , en el que “Palmeral” leyó con su acento
andaluz de malagueño, alguno de los más conocidos versos del sevillano Machado,
tratando ser trasunto de su habla andaluza, algo que es justo decir que no consiguió y “además es imposible” para un malagueño, mientras
que la vallisoletana Pilar Galán, le respondía con los versos de su libro que
en su voz y en su perfecta dicción hasta nos sonaron mejor, por comparación ,
que los del propio Machado.
Como fondo
musical a los versos, nuestra compañera, ELENA DE LA ROMANA, acarició las
cuerdas de su guitarra para sacarle una melodía, quizá improvisada, que aún así, nos sonó bien y quedo, como correspondía
en un recital poético.
Carlos Bermejo
Alicante, 8 de mayo de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
Recuerdo de don Antonio Machado por Inés Tudela.
(En el acceso a San Saturio en 1932)
Mis recuerdos de Antonio Machado
por
Inés Tudela
Conocí
a don Antonio el verano de 1931. Este
año, profesores y amigos de don Antonio
prepararon un homenaje al poeta, entre
los organizadores recuerdo al distinguido
catedrático del Instituto, don Pelayo
Artigas y a mi tío Bienvenido Calvo,
abogado de profesión y muy vinculado al
Ayuntamiento soriano.
El acto
consistiría en descubrir una cabeza de
bronce, en relieve sobre las rocas,
incrustada en las peñas que circundan la
plazoleta, delante de la ermita del Santo
Patrón de Soria, San Saturio. Además de
esta efigie en relieve se colocaron
también en lo alto de la roca y grabados
en letras de bronce sobredoradas los
versos machadianos:
Y en las
rocas del camino, a su izquierda se
colocarían también las letras, las
palabras de los versos siguientes:
Debo
intercalar que las iniciales de los
nombres de mis padres fueron grabadas en
un chopo, ahora ya invisibles al crecer
los árboles, al crecer sus ramas.
Volviendo
al tema de este homenaje, sabía por mi
padre, que don Antonio sentía temor,
tenía miedo a encontrarse con una Soria
distinta a aquella que fue suya, a la
vivida en su estancia de 1908 a 1912.
Pero la
bondad sin límites del poeta venció
este temor y dio gusto a sus amigos
sorianos.
En el
autobús de línea llegó a Soria
acompañado de mi padre y de su hermano
Pepe. Mi padre buscó los billetes, los
mejores asientos para el viaje, en la
delantera del ómnibus hicieron el viaje
don Antonio y mi padre. Detrás Pepe
Machado. De esta manera el poeta podría
disfrutar del paisaje y mi padre oírle
los comentarios, sus recuerdos, sus
observaciones.
Esperábamos
el coche de línea mi madre, mi hermana y
yo. Recuerdo cómo saltó rápidamente mi
padre para ayudar a bajar los peldaños a
don Antonio. Después bajó Pepe, hubo
saludos entrañables y llenos de alegría
entre todos nosotros.
Don
Antonio puso sus manos sobre nuestras
cabezas de niñas y como llevábamos buen
flequillo él nos separó el pelo para
vernos las caras. No lo olvido. Por parte
de mi madre hubo desilusión pues
después de prepararles el almuerzo en
casa dijeron que se iban a comer a una
famosa casa de comidas en Soria, "La
casa del Pedrito".
Sé que
después de comer dieron unos paseos por
nuestra dehesa, el parque soriano y por
la ciudad. Y ya no encontró su vieja
ciudad, pero lo más doloroso para él es
que no encontró los jardines de
evónimos, con telas de araña entre sus
ramas y entre sus hojas, aquellos
románticos jardines de nuestra alameda.
Soria ya
no era la ciudad silenciosa, tranquila...
y se desvaneció el recuerdo de la vieja
Soria.
El acto
de homenaje se celebró al atardecer en
la plazoleta de la ermita del santo, bajo
el relieve en bronce de la cabeza del
poeta y de sus versos.
Hubo
varios discursos de autoridades y amigos,
nosotras niñas, sentadas en la
escalerilla del estrado, a nuestra altura
estaban los pies de don Antonio, frente a
nosotras los chopos del camino que ya
empezaban algo a amarillear.
Hay
fotografías de este acontecimiento
soriano, están en el aula Antonio
Machado de nuestro Instituto de Segunda
Enseñanza. Se ve a los organizadores
durante las alocuciones, detrás Isidoro,
tío de Leonor, practicante entonces en
Soria, y las inspectoras de la Normal,
entre ellas nuestra inolvidable amiga
doña Cruz Gil.
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Los hermanos Machado no eran dos, sino seis: Manuel, Antonio, José, Joaquín, Francisco y Cipriana. En la primavera de 1915, Francisco, oficial del Cuerpo de Prisiones, remitió varias cartas a Unamuno desde El Puerto de Santa María (Cádiz); en una le enviaba unos versos lamentando la guerra europea: ¡Qué triste contemplar en la montaña, / el bajo mundo de la infértil tierra, / y el tremolar de la voraz guadaña, / sobre los yermos campos de la guerra!". Pedía a don Miguel consejo sobre sus poemas, pues pretendía seguir el brillante camino literario que ya transitaban Manuel y Antonio. En su intento solamente publicó una obra, Leyendas toledanas, dejando otras poesías desperdigadas por revistas de la época. Ahora, el libro El Reloj de la Cárcel rescata de la penumbra su figura y su desconocida labor literaria. En el año 1883 la familia Machado abandonó Sevilla para trasladarse a Madrid. El abuelo, Antonio Machado Núñez, pionero de los estudios prehistóricos e introductor de las teorías de Darwin, fue nombrado catedrático de la Universidad Central. El padre, Antonio Machado Álvarez, reconocido folclorista y estudioso del flamenco, comenzó a trabajar de profesor en la Institución Libre de Enseñanza y allí estudiaron los pequeños Manuel y Antonio. En la capital nacieron Francisco y Cipriana, quien falleció a los 15 años. Las clases en la Institución no daban para mucho y Machado Álvarez decidió emigrar a Puerto Rico en busca de fortuna. Sus hijos no volvieron a verle con vida (en 1893 murió en Sevilla enfermo de tuberculosis). Francisco Machado Ruiz nació el 19 de febrero de 1884. Tras haber trabajado en el Matadero Municipal, se licenció en Derecho y aprobó unas oposiciones al Cuerpo de Prisiones. Completó su formación en la Escuela de Criminología de Madrid. Su paso por este centro fue decisivo para su futuro profesional y personal, pues en la Escuela conoció la nueva concepción del régimen penitenciario, donde la pena se orientaba hacia la readaptación social del delincuente, según las teorías de Concepción Arenal. |
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viernes, 3 de mayo de 2013
"Bellos poemas de amor", libro de Finita Martínez "UCA"
Libro de poemas de una socia del Grupo NUMEN de Alicante.
Finita Martínez Pérez nació en Alicante, durante 40 años ha perteneido a la Junta Directiva del Ateneo de Alicante. Ha publicado en la revista NUMEN de poesía y arte.
Además es pintora.
Finita Martínez Pérez nació en Alicante, durante 40 años ha perteneido a la Junta Directiva del Ateneo de Alicante. Ha publicado en la revista NUMEN de poesía y arte.
Además es pintora.
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