POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
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lunes, 11 de diciembre de 2017

Cántico, de Jorge Guillén, Detalles mínimos

Aludir a Jorge Guillén es, en buena medida, referirse a su formidable libro Cántico, uno de los grandes textos de la lírica en lengua castellana del siglo XX con el que proseguimos este repaso estival de la poesía de la Generación del 27. Cántico de Jorge Guillén
Un primer problema que se plantea es sobre qué edición de Cántico de Jorge Guillén plantear la recomendación y la reflexión. Porque durante más de dos décadas Jorge Guillén (1893-1984) fue corriendo la obra, modificando su estructura, incorporando nuevos poemas y corrigiendo otros, reorganizando determinados contenidos y mezclando materiales diversos.
Me quedo con la cuarta y última edición de Cántico de Jorge Guillén, publicada en 1950 en Buenos Aires por la Editorial Sudamericana, una empresa que hoy forma parte del Grupo Penguin Random House aunque me queda la duda de si no ha optado por descatalogar buena parte de su fondo bibliográfico (incluyendo el libro en cuestión).
La cuarta edición (que incluye una dedicatoria inicial a su madre, una final a Pedro Salinas e incorpora el verso “Que el puro resplandor serena el viento” de Garcilaso de la Vega)  se organiza en torno a cinco partes, tituladas “Al aire de tu vuelo”, “Las horas situadas”, “El pájaro en la mano”, “Aquí mismo” y “Pleno ser” respectivamente. Este texto está compuesto por más de 300 poemas (frente a los apenas 75 de la primera edición correspondiente a 1928 y publicada en Revista de Occidente).
Cántico confirma el singular poder de la voz lírica de Jorge Guillén, su consideración como el heredero más directo de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez, la capacidad para redescubrir de manera constante el mundo, su apuesta por la voluptuosidad elegantemente embridada, el gusto por la búsqueda de matices mínimos en los objetos mínimos, el ansia de trascendencia y, en definitiva, la pasión por la existencia globalmente considerada.
Citemos dos fragmentos de poemas para comprobar todo lo hasta ahora indicado (respeto la decisión del poeta de empezar cada verso con mayúscula): El primero de ellos, titulado El viaje, abre la tercera sección (“El pájaro en la mano”): “Habrá un agua entre peñas, / Habrá con hojas viento, / Los mirlos buscarán alturas de álamos, / Unos cerros sin nada / Serán la pista buena de la luz, / Hasta el fondo del coche tendrá aurora, / Y entre ruedas crujientes / Y el pesadísimo entresueño / Veré avanzar los inmortales / Himnos del amor”.
El segundo (incluido dentro de la cuarta sección “Aquí mismo”) es el soneto Unos caballos cuyo comienzo es el siguiente: “Peludos, tristemente naturales, / En inmovilidad de largas crines / Desgarbadas, sumisos a confines / Abalanzados por los herbazales, / Unos caballos hay. No dan señales / De asombro, pero van creciendo afines / A la hierba. Ni bridas ni trajines. / Se atienen a su paz: son vegetales”.
Dedicar algunas horas a la lectura de Cántico de Jorge Guillén es sentar las bases para sumergirnos en este auténtico himno a la creación expresado en un conjunto de versos de belleza muy difícil de superar (cuando no de igualar). Jorge Guillén nos plantea el desafío del goce de la existencia y nada mejor que asumirlo en el periodo vacacional. Así se lo recomiendo a los seguidores de Cincuentopía.
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Jorge Guillén. Cántico. Editorial Sudamericana.
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David Parra Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Poema suelto, dedicado a Manuel Molina y Maruja Varó



En recuerdo del matrimonio Manuel Molina y Maruja Varó

Finaliza este centenario en ardor helado,
y el tiempo pasado ahora no se siente,
porque el sueño es siempre un mal presente,
que en el recordar estoy muy cansado.

En vuestro amor se concentra vuestro tesoro,
de robusto anhelos los amores,
templando canciones los ruiseñores,
una angustia pasada con la que lloro.

Se esconde el ruido de su ruido con cuidado,
y levanta la voz de grito latente,
que es grito del corazón entre la gente,
solamente el corazón puro es amado.

En las tardes alicantinas  encarcelada,
un seis de diciembre amarra el lazo,
como una lanzada certera y dura.
El ángel del Amor os salvó del abismo:
de una soledad que lo promete todo,
pues por el contrario no cumple nada,
razón  cierta fue unir vuestros destinos

Umbral de los mares siempre  sonoro,
secretos cultos  entre las palmeral,
hurtando el frescor de las olas consentidas,
tal vez la espume siempre fue oro.

Entre diamantes relucen los tesoros,
recuerdo conversaciones con Maruja,
de aquellos tiempos templando
de momentos dulces divertido,
la montaña de álbum se abre solo
despeñado y ya sin gemidos de Manolo.

El centenario de Molina ha venido,
con trabajo, sudor, picos y palas
con trabajo todo se consigue detenido
con trabajo todo se ha ido en palabras
en exposiciones, catálogos, conferencias
a las que he asistido, sin lluvia ni relámpagos
pues con fe  -casco de seguridad  fornido-
el Edén ha tenido recuerdos de momentos
lejanos en fotos amarillas tratadas por magos.

Un matromino de 1943 que años más tardes dio
su ansiado frutos en Marilé y Clemencia 
de entre los lirios los mejores.


Ramón Palmeral
Alicante, 10-12-2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

Vendimia espiritual, poemario de Ramón Palmeral

                                                     Hombre en pantalón vaquero








Hoy he iniciado un poemario
que de momento llamaré: “Vendimia espiritual”
una impronta de poemas cortos,
sin metro, y tal vez sin saber
muy bien cuales son los caminos del revés
que hemos de andar bajo los mares.

Alicante, 8 de diciembre de 2017
Ramón Palmeral 

1.-Soñé contigo

Soñé contigo, o tal vez debería decir
que soñé con un sueño, con una mujer
cuyo rostro de nubes era risa,
era, no sé la voluntad despertada
en un amor sucio de tu cuerpo en un hotel
de esos de carreteras perdidas en un limbo,
en un bosque frío, sin hojas de otoño...
Y tus labios llegaron a mi tocón
de cuerpo desnudo, y me subió todo
como si de una ola vegetal se tratara.


2.-Tus labios

En la esencia de un beso como un pecado
tal vez de ángel erótico que pecó en el ayer,
un matrimonio no me excita,
un matrimonio no tiene erotismo,
un matrimonio no sirve para pecar
y yo, aquí, necesito divorciarme de ti,
para luego vernos a escondidas
como un perito en pecados.


3.-Mi líbido

Mi líbido solo se excita a escondidas,
en el lugar menos inadecaudo
en el ascensor, en un coche incómodo
en la posesión de tu yo, y yo poseído
por ti en la correa de recuerda del castigo,
no podemos amar en la paz de los sentidos
mi piel se eriza con el peso de tus labios
si estás casada o comprometida mejor,
yo no busco el matrimonio para fornicar.


4.- El placer

No existe el placer en lo convencional
sino en el querer y no poder,
en las esquinas de tu calle... a escondidas.
Casémonos para luego divorciarnos y hacer el amor
contra lo convencionalismos.
No existe el sexo limpio.

5.- Tristaza

Esta tarde estoy solo y triste
la nubes han acentuado la socuridad de la tarde
las calles están frías como mui cuarpo
el barrio agudiza la tristeza
el silencio pone pizca de sordera
el móvil sigue sin sonar: nadie se cuaerda de mí.
salir o no salir a la calle esa es la cuestión.