POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 17 de agosto de 2017

Toto León. Panegirico del castizo y trianero Antonio Burgos.

Actualizado 16/06/2005 - 12:27:11 /ABD de Sevilla

Es poeta y primo de poeta. ¡Y de qué poeta! Primo carnal de Rafael de León Arias de Saavedra. Se llama Antonio de León Manjón. Aunque llamarse, llamarse, lo que se dice llamarse (como diría Jesús de las Cuevas, su gran amigo y compañero de letras), se llama Toto. Toto León para nuestra Baja Andalucía campera, bodeguera, torera, ganadera, cofradiera, pregonera, rociera y caballista. Un humanista en la desembocadura del Guadalquivir. Un noble sanluqueño de la Corte Chica de Montpensier que hubiera sobrevivido a Don Antonio. Con Toto León aprendí a abrir el compás y a asentarlo en nuestra tierra. Un día, en Bajo de Guía, ante el Coto que se conoce como la palma de su mano caballerosa, paisaje sanluqueño de mayetos, pescadores y bodegueros, me dijo mirando la mar de los trirremes:

-Estas son las últimas estribaciones de Grecia y Roma.

Se estaba poniendo el sol por Zalabar, que Toto describe así: «Se encaminaba la tarde/ hacia el otro meridiano,/ condecorando al poniente/ de azafrán y de morado.» Lo he leído en un libro hermoso de versos de poesía popular de Toto: «Coplas y romances del Bajo Sur».

Cuando Lampedusa empezó a escribir «El Gatopardo» tenía 58 años. El señorial Antonio de León Manjón le gana por la mano: ha publicado a los 77 años su primer libro de versos llenos de gracia y de Andalucía. Es como un Gatopardo con aroma de manzanilla pasada, a la orilla del Guadalquivir, por las arenas de Doñana, en las viñas de Jerez. «Después de muchos años de vivir, de trabajar y de hacer y de decir poesía cada día -escribe Antonio Murciano en el prólogo- un hondo y claro poeta andaluz, todo un señor serrano, de entre Sanlúcar y Jerez, caballero de la Orden de Calatrava y de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, agricultor, abogado y académico, animado por sus amigos se decide a reunir en libro sus versos».

El universo poético de Toto León linda con la Frontera universal de Jerez. Con todos los sonidos de Andalucía. Suenan cascabeles y cascos de caballos por la Calle Larga en su «Romance a Doña Petra» (Domecq, claro). Se oye la cartuchería de monteros y furtivos en sus «Coplas de cacerías y cazadores». Esquilones al fondo de su retrato campero de «El tratante»:
 «Su voz tenía el desgarro
de la copa de aguardiente
y en su boca eternamente
el palillo o el cigarro.
Las botas limpias de barro,
el cañero ladeado,
reloj grande y plateado,
la cadena en el ojal.
Un hombre fundamental
que se perdió en el pasado».

Tiene la poesía de Toto León todo el saber y sabor campero, hondo, del cante. Hace tréboles de cuatro hojas con sus soleares de tres versos: «Cuídate de despreciar/a ése que pasa a tu lado/sin poderte contestar.» Conoce tan bien la sierra, la campiña, el Marco de Jerez, que hace letanías líricas con los topónimos del Coto de Doñana: Cerro del Trigo, Caño de Brenes, La Abulaga, Lucio del Caballero, La Albardilla... Un Linneo poeta, con sombrero de "alancha" y medalla rociera, que se mete en las pajareras del Coto, como un Adán poniendo nombres en el paraíso: «El silvón y la cerceta,/el carretón y el negrete,/ la pardilla y la ansareta./Labancos y malvasías,/ frisos y el porrón moñúo/ que en las retuertas se crían./Chibebes y zarapitos,/ rabudos y martinetes,/ carretones y moritos./Y el pájaro carpintero/grabando por los chaparros/mensajes con un puntero». ¡Ole!

Si en la misma calle San Pedro Mártir nacieron Rafael de León y Manuel Machado, sin salir de la noble cuna de los León, de los mármoles romanos de la Casa de la Condesa de Lebrija, de Sevilla a Sanlúcar, río abajo, nos encontramos con esta grandeza literaria de la madurez poética del primo carnal del autor de «Tatuaje». Tomaré prestados sus versos al rejoneador Fermincito Bohórquez, para decirle, con relación a su primo Rafael: «Que en Toto León se siente/la rama del mismo tronco/y agua de la misma fuente.»

domingo, 13 de agosto de 2017

Periodismo. Columnista. ¿De qué escribo?, Por Gonzalo Suárez.



Un columnista de este periódico, de esos que escriben como si las palabras saltaran directamente de su cerebro a la página, me lo confesaba el otro día: «Cada semana me pasa lo mismo. Me siento en el ordenador sin saber qué escribir. Me paso media hora maldiciendo. Todas mis ideas me parecen una mierda. Me prometo que del lunes no pasa, que voy a hablar con los jefes para dejarlo... ¡Así cada semana!».
He de admitir que, ahora mismo, sufro su mismo bloqueo. En estos casos, suelo seguir un estricto protocolo de actuación. Entro en pánico. Doy paseos frenéticos. Como fuet. Chequeo Twitter. Gruño a alguien. Como más fuet. Ahora a mordiscos. Me convenzo de que acabaré mis días debajo de un puente... Hasta que, con un poco de suerte, llega el final de la jornada, duermo unas horas y, al amanecer, el atasco se ha esfumado.
Hoy, en cambio, he decidido tomar otro camino. En vez de lamentar mi suerte y devorar embutido de dudosa calidad, voy a probar algo más constructivo: averiguar -Google mediante- qué se esconde detrás del bloqueo del escritor
.
Paradójicamente, el también llamado síndrome de la página en blanco ha servido para llenar infinidad de páginas. Miles de expertos, incluidos eminentes psiquiatras, han abordado el problema... sin alcanzar una conclusión convincente. Algunos, incluso, afirman que este bloqueo sólo existe en las mentes de un gremio tan obsesivo y egocéntrico como los juntaletras: ¿acaso alguien ha oído hablar de un fontanero con síndrome de la tubería nueva?
El primero en nombrar el bloqueo del escritor fue el psicoanalista Edmund Bugler en 1947. Dedicó años a analizar a escritores con problemas de creatividad, pero se quedó tan perplejo como al principio. No les faltaba talento. Tampoco estaban aburridos. Ni siquiera eran vagos. Así que, como buen freudiano, le echó la culpa al subconsciente... y cambió de tema de estudio.
Estoy a punto de entregarme al fuet cuando me topo con un texto del psicólogo Paul J. Silvia. En su libro How to write a lot, argumenta que lo crucial no es averiguar si el bloqueo existe o no, sino cómo lo abordamos. En vez de describirlo como algo que ocurre («no estoy escribiendo»), tratamos de usarlo como una excusa («tengo un bloqueo y no puedo escribir») que justifique nuestra inacción.
Hay miles de razones para que escribir cueste: la procrastinación, la excesiva autoexigencia, el miedo a lo que los otros piensen de ti... Pero, según Silvia, lo peor que se puede hacer es autodiagnosticarnos un bloqueo del escritor. «Poner nombre a algo le da poder», escribe. «La gente tiende a sobrepensar las cosas hasta meterse en un callejón sin salida. Y el bloqueo del escritor es un buen ejemplo».
Sus consejos son los habituales: da un paseo, lee a alguien que te inspire, rebaja tus expectativas... Y, sobre todo, asume que no sufres un síndrome, sino una situación concreta que, además, se resuelve -por definición- en el mismo momento en el que empiezas a escribir un texto, por flojo que parezca al principio.
Eso es lo que me propuse hace justo dos horas. Y, no sin sufrimiento, ahora tengo entre mis manos algo parecido a una columna. Por supuesto, nadie me dará un premio por ella. Pero aceptar la imperfección sin dramatismos es el primer paso para romper el síndrome.
Y, lo más importante de todo: el fuet que compré anoche sigue intacto en la nevera.


martes, 8 de agosto de 2017

Jaime Siles recibirá Premio Andrés Bello y sillón en la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras

Jaime Siles recibirá Premio Andrés Bello y sillón en la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras


Letralia y Levante emv

Lunes 7 de Agosto de 2017
Jaime Siles
Siles recibirá el galardón en Santiago de Chile durante un acto que organizará el académico Andrés Morales.
El poeta, crítico literario y filólogo español Jaime Siles ocupará el sillón “Juan Ramón Jiménez” de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras luego de concedérsele el Premio Andrés Bello, el cual le será entregado oficialmente en noviembre.
Los galardones de la fundación son de carácter honorario, pero por acuerdo con la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, quienes los obtengan se incorporan como miembros de número a la institución.
Siles (Valencia, 1951) recibirá el premio en Santiago de Chile durante un acto que organizará el académico Andrés Morales. El jurado del reconocimiento estuvo presidido por Cayetano María Higueras de Santa Ana, marqués del Valle de Santa Ana (España), e integrado por Guadalupe García Romero (México), Guillermo Borja Fambano (Colombia), Bernabé María Orozco (Argentina) y María de las Mercedes Alarcón y Montoya (España).
Doctor en filología clásica por la Universidad de Salamanca, la mayor parte de las más de veinte publicaciones de Siles comprenden poemarios y estudios sobre poesía y literatura. Resaltan en su bibliografía los títulos Canon (1973), Música de agua (1983), Semáforos, semáforos (1990), e Himnos tardíos (1999).
Las distinciones de Siles incluyen el Ocnos, el Premio de la Crítica del País Valenciano, el Premio de Poesía de la Crítica Castellana, el Loewe y el Teresa de Ávila en 2003. A su vez, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, de la Real Academia de Cultura Valenciana y de la Real Academia de la Historia en España.

En cuanto al lauro, éste es otorgado por la Fundación Andrés Bello, con sede en Madrid, a una personalidad destacada en el ámbito de la creación literaria, los estudios lingüísticos y filológicos o por su contribución a la unidad de los pueblos hispanohablantes mediante las letras.
Los galardones de la fundación son de carácter honorario, pero por acuerdo con la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, quienes los obtengan se incorporan como miembros de número a la institución, formada por investigadores y profesores de filología, lingüística y teoría de la literatura y de creadores literarios en lengua española.
Por otra parte, la academia anunció los ganadores de la primera edición de los Premios Dámaso Alonso, con los cuales buscan exaltar a sobresalientes personalidades del mundo hispanohablante; a saber: Alejandro Guillermo Roemmers (Argentina), Edith Checa (España) y Yorgos Kentrotis (Grecia) por su contribución a la difusión de la literatura en lengua española y sus aportes a la hermandad hispanoamericana a través de las letras; José Kozer (Cuba-Estados Unidos), Omar Lara (Chile), Piero de Vicari (Argentina), Marialuz Albuja (Ecuador), Jorge Isaías (Argentina) y Hernando Guerra Tovar (Colombia), por los méritos de sus obras literarias, y Claudio Calabrese y Ethel Junco (Argentina-México) y Jesús Moreno Sanz (España) por su labor en el campo filológico y la crítica y teoría literarias.

sábado, 29 de julio de 2017

"Prosperidad", poema de Agustín Conchilla

PROSPERIDAD



Arenas, mar y sol bajo cielo irradian horizonte

para unir a humanidad bajo pieles de quemar.

Gotas saladas resbalan sobre poros curtidos en

 pechos altivos, revestidos de tostado ardiente.



Bañadores y bikinis pasean sobre playa y costa.

Hombres sosegados protegen hamaca y sombra.

Mujeres sobre arena y sol, en broncear que azota,

lucimiento de colores y fisonomía, que asombra.



Sol de verano, mar en calma, cielo azul alivia

sobre arena y sombrilla, placer para deleitar.

Dineros, descanso, satisfacción y gastronomía

evapora de la población, que necesita disfrutar.

Juego de amor que quema, por Ángel Reyes Burgos


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Fuego que a mi alma quema
fuego que a mi cuerpo abrasa
de pasiones escondidas
en el fondo de mi alma.

Fuego que quiero vivir
y consumir lentamente
con el fuego de tu fuego,
que quema como lava ardiente.

Fuego lleno de tu amor,
fuego lleno de pasiones,
fuego que en mi fuego vive,
sin que importen las razones.

Fuego que en mi cuerpo prende
en cada noche de sueños,
que te traigo hasta mi alma,
para amarnos en nuestro lecho.

Fuego que es realidad
en los poros de mi cuerpo
donde te tengo prendida
hasta el final de los tiempos...


Ángel Reyes Burgos


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Código: 1204081440758
Fecha 08-abr-2012 12:24 UTC​

viernes, 28 de julio de 2017

Presencia invisible, por Agustín Conchilla

PRESENCIA INVISIBLE




Orfandad y adolescencia gravan tu existencia.

Hombre comprendido, callado y comprensivo.

En premura descansas, en soledad nos dejas.

Vuelves del universo, protección sentencias.



Enfermo te marchas, pero no, no te alejas.

Vienes de visita, siento misterio y temeridad.

De madrugada, junto al lecho, movimiento,

 tacto presencial y aparatos eléctricos palpitan.



Recelo y callo, de voz, de comprensión y valor.

Mi vello eriza como la piel de un pollo al desnudo.

En silencio te indico: márchate. Aquí no te quiero.

No hay, sin embargo, odio, rencor ni resentimiento.



En la madrugada del día del padre, día de San José,

noche de fiesta e insomnio, te percibo y te despido.

Tú te obstinas, insistes, clamas atención y noto fricción,

presencia, desplazamiento, tacto y mis pies sobre presión.



Proceso temor, desazón, y el vello como escarpias.

Los escalofríos me invaden, me estremecen.

Lo inexplicable, anormal, incomprensivo,

surrealista, misterioso y palpable, me confunde.



Vete, indico, por temor al misterio, al desconocimiento.

Busca tu camino, reanudo. Aquí asustas y no te quiero.

Digo, en silencio, a boleo, y repito, aturdido, inquieto.

Busca la luz y deja que yo les proteja, sin vestir el luto.



Te busco, no te veo, sí testigos electrónicos, que apagas,

y un rayo sonoro, entra y esfuma del televisor, apagado.

Pero aunque te percibo y no te veo, evaporas tan fugaz

como caída de estrella, sin necesidad de materia terrenal,

yo sé, Rafael, que diecisiete años atrás asistí a tu funeral.


Por Agustín Conchilla

El Molino y Llano de Escamela, por José Joaquín Pesado. Molino de Damaniú

El Molino y Llano de Escamela
José Joaquín Pesado


Tibia en invierno, en el verano fría
brota y corre la fuente: en su camino
el puente pasa, toca la arquería,
y mueve con sus ondas el molino:

espumosa desciende, y se desvía
después, en curso claro y cristalino
copiando a trechos la enramada umbría
y el cedro añoso y el gallardo pino.

Mírase aquí selvosa la montaña:
allí el ganado ledo, que sestea,
parte en la cuesta y parte en la campaña.

Y en la tarde, al morir la luz febea,
convida a descansar en la cabaña
la campana sonora de la aldea.
 
 
 

lunes, 17 de julio de 2017

LA FÁBULA DEL PASTOR Y EL ZORRO (poema en verso)




                                 (Monaterio de la Fuensanta. La Roda (Albacete)



LA FÁBULA  DEL PASTOR Y EL ZORRO
 Por Ramón Palmeral

Hacía una tarde-noche gris, monótona, caía una lluvia fina, delgada y vaporosa sobre la llanura inmensa de un día de finales de la primavera. Los zarcillos de las parras se enroscaban y reptaban por  las rocas húmedas. Las uvas aún menudas como esferas verdes cinabrio se acurrucaban bajo los pámpanos.

 Un pastor con una puntilla de ovejas, sacó de su vianda las sobras del gazpacho con tortas cenceñas y un palomino de añadidura que del medio día le había sobrado.

  A lo lejos, en el inmenso llano albaceteño, dos diminutas luces brillantes se movían, eran los ojos de una zorro escuálido y hambriento que se acercaba al olor de la vianda del pastor. La menuda lluvia abatía la tierra con un bochorno parecido al abrazo de una zamarra y unas polainas de pieles sin curtir.

  El zorro listo y sigiloso se acercó al zagal quien para asustarlo y alejarlo dio un sonoro golpe con el cayado sobre un canto de piedra. El zorro, lejos de huir se acercó con el rabo entre las patas, cabeza baja y con los ojos cerrados, y le propuso un trato:
   «Si me das un poco de gazpacho para mi crías te contaré un gran secreto».

El pastor pensó, «cómo es posible que un zorro hable, ¡yo debo estar delirando!». Pero el zorro continuó con su disertación: «hay un potente luz extraña cerca de una fuente…» Esto de la luz llamó la atención del zagal, que le dijo el zorro que le llevara hasta esa luminosidad.

    El pastor dejó su rebaño y siguió al zorro como media legua de distancia, a lo lejos se veía un gran y extraño resplandor, sintió miedo, pero no se podía volver porque era como abducido por una fuerza potente. Cuando se aproximó, vio a unos diez pasos de distancia, sobre una hinchada roca
a modo de altar,  la imagen brillante de una mujer joven rodeada como por una aura de fuego.
    –¿Quién soy vos Señora?
    –Soy la Virgen de los Remedios y quiero que me hagas aquí un templo
    El pastor se postró de rodillas cabizbajo sin poder siquiera mover un músculo.
    –Sí Señora, pero yo solo soy un pobre pastor de La Robda (La Roda)
    –¿Acaso hijo mío, no crees en los milagros? Y la luz que envolvía a la Virgen desapareció de inmediato.
    El pastor apesadumbrado le dio mil veces gracias al zorro por haberlo llegado hasta allí le dio todo el gazpacho manchego que le quedaba. Pero más que un zorro creo que eres un ángel peludo que me ha enviado Dios. «Ciertamente no soy un zorro, sino una zorra madre de tres cachorros que tengo que alimentar.

Fuensanta 1482

Fallados los premios de poesía ‘Villa de La Roda’ y ‘Tomás Navarro Tomás



Será en el marco de la Gala Literaria de las Fiestas Patronales de La Roda, 2 de agosto, donde los ganadores darán lectura a los trabajos seleccionados.
La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de La Roda ha dado a conocer el fallo del jurado de los certámenes literarios ‘Villa de La Roda’ y Tomás Navarro Tomás.
Con una participación de 198 autores, el Certamen Internacional de Poesía ‘Villa de La Roda’ en 2017 tiene como ganador a Juan Ramón Barat, natural de Valencia y autor de la obra premiada, “Sol de la infancia”. El galardonado es licenciado en Filología Clásica e Hispánica, catedrático de Lengua y Literatura.
En el Certamen Nacional de Poesía ‘Tomás Navarro Tomás’, con 63 participantes, de esta edición ha resultado elegido el trabajo “La Mancha, vieja y viña”, del albaceteño Francisco Jiménez Carretero, natural de Barrax y residente en Albacete capital. Es maestro de enseñanza primaria y licenciado en Humanidades por la UCLM.
Será en el marco de la Gala Literaria de las Fiestas Patronales de La Roda, 2 de agosto, donde los ganadores darán lectura a los trabajos premiados. La Gala Literaria de 2017, con motivo del 75 aniversario de las fiestas, se celebrará por primera vez en su historia en la Plaza Mayor, bajo la dirección del ilustre rodense Pedro Manuel Víllora, recientemente galardonado con  la Medalla al Mérito Cultural de Castilla-La Mancha.