POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

miércoles, 23 de mayo de 2018

Prlogo al libro´de poesía "Ecos del tiempo" de Mario Argüello. Por Ramón Palmeral





Prólógo del libro



     PROFUNDIDAD EN EL SENTIR

    A los poetas los considero como artistas de la palabra, al igual que el pintor lo es de la materia plástica, al músico con los instrumentos musicales o el escultor  con el mármol. Cada persona lleva a un artista dentro, lo que sucede es que a veces, por una razón u otra no se nos manifiesta en toda su intensidad y cualidades. «La poesía –según Octavio Paz– es la lengua, los oído y los ojos de los pueblos: oye nuestros silencios, descifra lo que decimos o sonámbulos, mira lo que somos». Aunque a mi entender no existe una única definición de poesía porque son sentimientos y emociones en una alambicada forma de demostración, junto al ingenio y el talento de cada cual.
    A mediados del mes de junio me entrevisté con el poeta de origen colombiano Mario Argüello en la Asociación de Artistas Alicantinos para entregarme el original de su nuevo poemario titulado Ecos del tiempo. Estuvimos hablando largo y tendido, como se suele decir, de su vida como abogado y poeta; aunque el tema de su afición a la poesía era lo que me interesaba conocer para armar el andamiaje del presente prólogo. En 2001  emigró a España desde Bogotá (Colombia), una ciudad andina que le agobiaba, con una población de más de nueve millones de habitantes, y por eso se estableció con su mujer en Alicante, buscando una ciudad mediana junto al mar. Aquí en Alicante contactó con poetas como el inolvidable Carlos de Aguilar Merlo, que fue quien le introdujo en el mundillo poético de esta ciudad y con Espejo de Alicante que dirige Consuelo Giner. Yo particularmente le había oído recitar en El Corte Inglés, y noté enseguida que era una voz nueva a la que había que prestar atención en el futuro, por su verso limpio, inteligente y culto.
    En nuestra reunión en la Asociación le pregunté cuándo se inició en la poesía y  me dijo que desde pequeño ya escribía, influenciado por su padre, que era aficionado a la poesía. Me dijo que entre los poetas colombianos que más le influenciaron se encontraba José Asunción Silva, uno de los precursores del modernismo (autor de El libro de versos, el único que Silva organizó y dejó listo para publicar), incluso antes que Rubén Darío introductor de este estilo en España con su famoso libro Azul de 1888. También hablamos de Luis Vidalis, poeta colombiano al que Mario conoció personalmente, que pertenece a la Generación del 27; o del gran Porfirio Barba Jacob, poeta y periodista colombiano del que admira su modernismo ecléctico.
    Mario Argüello, sabe que para ser un gran poeta hay que leer a los grandes poetas, luego en una lógica catarsis del tiempo, los poemas nos salen de dentro hacia el exterior, porque llevan implícito el concepto de aquellos poemas que leímos y nos gustaron; porque en esto consiste el proceso creativo: en adquirir, consumir, digerir y expresarnos con nuestro propio estilo como el pintor que, cuando domina la técnica puede crear su propia obra. Y como bien nos dice Mario: «Si el poema no llega / espontáneo, liguero/ no lo fuerces, espera…» (V.V.63-65, de  su poema 27 «Mente en blanco»), en cuyo poema cita a García Lorca, Machado, Alberti, Luis Vidales, César Vallejo, Góngora, Lope de Vega y a Garcilaso.  Hasta este sabio consejo de no forzar la creación del poema, sin duda acertado, ha llegado Argüello, por ello, opino que ha logrado un estilo propio y reconocido, con  temas varios como el amor, la naturaleza, el mar, o la filosofía donde sentencia: «Nadie pasea con hambre» (v.20, poema 18 «Desprogramado»), y también hace unos guiños de la mitología griega con el dios Zeus, pero esta vez en lugar de acechar a ninfas o nereidas, acecha «a la joven luna que nacerá en el mar»  (v.18, poema «La luna de Zeus»).
    Entre los poetas españoles hablamos de Antonio Machado y de Miguel Hernández, aunque entre sus lecturas figuran otros grandes poetas, ya que Mario es un gran lector de poesía, lo que se refleja en el dominio de sus poemas que están vivos, juveniles y laten con frescura. Porque como escribiera José Esteban, en  Ínsula, número 319, 1973, respectos a la poesía de Juan Gil-Albert: «Quizás es que un poeta tiene la edad de sus versos y no la de su partida de nacimiento».
   Tras la primera lectura de Ecos del tiempo se me llegó a la cabeza, como una intuición el título a este prólogo: «Profundidad en el sentir», como si fuera una carga de profundidad en los sentimientos y en las emociones, pues Mario tiene un singular estilo en el decir, y en el componer versos, donde lleva a encontrar algunas metáforas muy singulares, que veremos seguidamente.
    El anterior libro de Mario se titula Mis huellas, publicado en  ECU, en 2012, una aparición acertada de sus vivencias que tuvo gran éxito. Pasada la primera ola de aquel primer poemario, nos introducimos ahora en Ecos del tiempo, en mares más profundos y sensitivos. Se compone este libro de 61 poemas de estilo libre y diferentes medidas en los versos.  Escribe poemas de varios temas: Amorosos, naturaleza, crítica social, observaciones del mundo que percibe donde logra atraparnos con su finísima sensibilidad.
   En los poemas amoroso-eróticos de Mario se aprecia esa vitalidad exuberante y carnal de deseos volcánicos en los versos: «Tus pechos, vibrantes pechos,/ se agigantan cual volcánicas montañas,/ al momento de explotar» (V.v. 12-14 de «Baila, baila» nº 1). En la lectura de  algunas metáforas y sintagmas encuentro grandes hallazgos como: «Cuando sueño te encuentro en mis sueños» (v.9, poemas 2 «Canción del olvido»). O por «La noche sigue su marcha,/ es la horas de soñar» (V.v. 19-20, del poema 10 «Trovador». Curiosa es la anécdota que nos cuenta en el poema 14 «Suena un tambor en la selva», de que cuando muere un bebé sin tomar leche materna su cuerpo retorna a la Pachamama que para algunas etnias andinas significa la Madre Tierra.  Así podríamos seguir contando anécdotas y saberes sobre la profecía Maya del fin del mundo del poema número 25 «22 de diciembre de 2011». Continúa escribiendo sobre las cosas mundanas como las hojas disecadas, a su piel, a un banco, o poemas dedicados a sus compañeros de la Unión Patriótica colombiano de izquierda fundado en 1985.  No se olvida de un viaje a Vietnam, con un poema escrito en la ciudad de Ho Chi Minh, en 2014. O al lago Zúrich en Suiza, donde viaja con frecuencia. Un extenso romance moderno más que poema de 6 páginas es el número 59 titulado «La gitana de Sevilla», de un encuentro que tuvo con una de ellas cerca de la Giralda que le dijo que era descendiente del rey sumerio Gilmalseh y del propio Salomón, y que podía leer en su mano tanto su pasado como su futuro o hablar con los espíritus de sus antepasados. Y llevado por el embrujo de los ojos picarones de la gitana y sus hermosos pechos, le timó setenta euros, sin darse cuenta. Curiosamente la epopeya de Gilmalseh está considerada como la obra literaria más antigua del mundo, parece ser que esta historia pasó de la India a Grecia, y de aquí a Occidente.
    

   Nació Mario Argüello Serrano en 1937, en el Municipio de Mogotes, Departamento de Santander, ubicado en la región andina al nororiente de Colombia, habitado que lo fue en el pasado por los nativos conocidos con el nombre de "Guanes".
  Allí en el Municipio de Mogotes transcurrió la infancia de Mario Argüello entre los avatares propios que trajo consigo la violencia desatada por los partidos políticos tradicionales de ese país, liberal y conservador. Se trasladó al Municipio vecino de San Gil, situado a 33 kilómetros de Mogotes, para cursar sus estudios de Bachillerato en el Colegio San José de Guanentá donde tuvo la oportunidad de iniciarse en las letras y en la poesía. En este Colegio fue cofundador y colaborador de la revista literaria "ANTENA", en la cual publicó sus poemas de la época estudiantil.
   Posteriormente, viajó a la ciudad de Bogotá, donde logró una vinculación laboral e inició sus estudios en la Facultad de Derechos y Ciencias Sociales de la Universidad Libre. Allí obtuvo el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales.
    En su calidad de abogado, se incorporó a la Administración de Justicia de Colombia en el año 1969 desempeñado como Juez, y años más tarde como Fiscal Seccional. A partir de 1972 y hasta 1974 realizó estudios de post-grado en Derecho Internacional Público, en la Universidad Estatal de Kiev (Ucrania). En esta ciudad continuó desarrollando su capacidad inspiradora en el arte de la poesía. Al regresar a su país se dedicó a la docencia en el área de Derecho Internacional Público en la Universidad Libre de Colombia, durante más de 20 años. Esta universidad le otorgó el título de "Profesor Titular". También fue profesor en las universidades "La Gran Colombia", y "Cooperativa de Colombia" y en la "Escuela Militar Francisco de Paula Santander", labor que alternó con el ejercicio particular de abogado, principalmente en las áreas del Derecho Penal y Derecho Laboral.
    En 2001 estableció su residencia en San Juan de Alicante, en cuya Universidad convalidó el título de abogado e ingresó posteriormente a la Universidad de Alicante para mayores, UPUA, encontrando allí el espacio adecuado y la ocasión, para acceder a los campos del saber y adentrarse en la Literatura y en la Poesía.

    Antes de cerrar este prólogo que gustaría hacer una breve reflexión sobre los poetas españoles e hispanoamericanos, por la nacionalidad colombina de Mario Argüello. La relación de América y España, es una historia que se inicia con el descubrimiento y la conquista que comprende tres siglos, hasta que tras la invasión de España por Napoleón se produce la debilidad de la monarquía borbónica y se inicia el periodo de independencia de Hispanoamérica; organizada, generalmente por los criollos (americanos descendientes de españoles), que a la órdenes del general Simón Bolívar, se logra la independencia de las naciones hispanoamericanas  y en concreto Colombia en 1819. Durante el periodo colonial, además de la dominación hubo integración de la lengua y la religión y del conocimiento. Luego silencio y distanciamiento durante un siglo. A finales del siglo XIX, los hispanoamericanos nos adelantaron en positivismo y nos trajeron el modernismo en la poesía, como José Asunción Silva o Rubén Darío.
      Tras la Guerra Civil española de 1936 por la sublevación de Francisco Franco llegó el exilio para los republicanos vencidos, y los poetas y escritores marcharon a través de Francia a México y Argentina, principalmente, y otros países como Chile, Colombia, Cuba, República Dominicana y Estados Unidos. Con la emigración de intelectuales españoles se produjo un enriquecimiento en Latinoamérica, que sin duda alcanzó a la literatura y a la poesía en sí misma por su diversidad en la lengua de Cervantes. Porque además de poetas, llegaron, entre los exiliados,  profesionales como maestros y pedagogos, que enriquecieron la educación en todas estas naciones.

    No quiero robarle más tiempo a los lectores que habéis comprado este singular libro  de poemas de Mario Argüello, donde fluyen los sentimientos, el amor y el desamor, el surrealismo de los sueños, y la ironía de la realidad, que, como el propio título indica Ecos del tiempo, nos evocan resonancias de un tiempo  y de unas vivencias nacidas de muy dentro en el estómago del volcán de un gran poeta.


Ramón Fernández Palmeral
Escritor y poeta

Alicante, 15 de julio de 2017






miércoles, 11 de abril de 2018

COLLOQUE « Territoires de la non-fiction »

Lettre d’informations
Approches Interdisciplinaires et Internationales de la Lecture (A2IL)
(CRIMEL- CIRLEP, Université de Reims)
11 avril 2018
Site « Lire Écrire d’un continent à l’autre »

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Sommaire

Colloque « Territoires de la non-fiction », Université Paris III, 3-5 mai 2018
Récital de poésie, R. Batistar, Mes Saisons, Mis Estaciones, Minhas Estacönes, Sao Jose da Rio Preto, Brésil, 14 avril 2018

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COLLOQUE
« Territoires de la non-fiction »
Université Paris 3,

3-5 mai 2018


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Colloque organisé par Philippe Daros (Université Paris 3 - Sorbonne Nouvelle), Alexandre Gefen (CNRS/ Université Paris 3 - Sorbonne Nouvelle), Alexandre Prstojevic (INALCO)

Jeudi 3 mai : Sorbonne Nouvelle, salle Bourjac, 17 rue de la Sorbonne, 75005 Paris

Matin
9h30 Ouverture par les organisateurs
10h00 Archives
Marco Mongelli (Université Paris 3 et Université de Bologne), Entre biographie, histoire et fiction : l’usage des documents dans la prose de Davide Orecchio
Maxime Decout(Université de Lille), Faire apparaître la disparition : l'enquête contemporaine sur la Shoah
Claire Louise Launchbury (Université de Leeds), La non-fiction d'une guerre sans archive - le cas Libanais

14h30 Realia et documents
Morgane Kieffer (Université Paris Nanterre)Dire le vrai par le faux : perspectives « néo-réalistes » du roman contemporain.
Frédéric Claisse(Université de Liège), Nouveaux voyages autour de ma chambre : non-fictions domestiques et contraintes de recoupement documentaire chez T. Clerc et O. Hodasava
Chloé Conant-Ouaked (Université de Limoge), La non-fiction, carrefour des médias et regard sur le monde : analyse de quelques photo-essais
Claude Pérez, Subjectiver le document ?

Table ronde « Écrire de la non fiction », avec Hélène Gaudy, Anna-Louise Milne, Eric Chauvier et Xavier Boissel, animée par Florent Georgesco (Le Monde).                                  

Vendredi 4 mai
Salle Athena, Maison de la recherche de la Sorbonne Nouvelle, 4 rue des Irlandais 75005 Paris

Localiser :Expériences (1)
10h00
Marine Aubry-Morici (Paris 3 Sorbonne Nouvelle), Giorgio Vasta et Vitaliano Trevisan
Maja Vukušić Zorica (université de Zagreb), Bob Flanagan, notre prochain ?
Louis Dubost, Recomposer le néo-polar à l’épreuve de la géopolitique : la mobilisation romanesque de la non-fiction dans Pukhtude DOA

14h30 Expériences (2)
Yona Hanhart-Marmor (Université hébraïque de Jérusalem), Non-fiction et oralité chez Olivier Rolin et Emmanuel Carrère
Julie Gaillard(ICI Berlin Institute for Cultural Inquiry), « Tout ce que j'écris est vrai, mais qu'importe. » De l’Autoportraitcomme auto-non-fiction fictionnalisante chez Edouard Levé
15h45 Science
Maxime Hureau et Irène Langlet (Université de Limoge) , Non-fiction, vulgarisation scientifique et essai médiatique : le petit univers d’Hubert Reeves
Isabelle Dangy (Université de Saint-Etienne), Science et non-fiction : Le Chat de Schrödinger
Liran Razinsky (Bar Ilan University), Littérature et données
17h30-19h00 : Table ronde autour de Plein Jour, éditeur de non-fiction, avec Sibylle Grimbert, Sylvain Pattieu, Aymeric Patricot et Fabrice Lardreau, animée par Alexandre Gefen.

Samedi 5 mai
Salle Athena, Maison de la recherche de la Sorbonne Nouvelle, 4 rue des Irlandais 75005 Paris
9h30 Expériences (3)
Anne Coudreuse (Université Paris 13),« Toutes les images disparaîtront »: sur l’ouverture des Annéesd’Annie Ernaux
Dominique Vaugeois (Université de Pau), Se situer pour s'instituer: le sujet et son territoire dans les écrits sur les artistes de Maryline Desbiolles
Barbara Chastanier (Université de Toulouse), Le théâtre de la non-fiction
11h00-11h30 Pause
Paysages
Vincent Gélinas-Lemaire (PennState University), California Dreamin'; trois variation sur le lieu
Gaspard Turin (Université de Lausanne), Le territoire sans la carte. Postures de la non-fiction

14h30 Pathographies
Yaelle Sibony-Malpertu, Valérie Valère et Le pavillon des enfants fous
Raluca Dinca(Université Lumière Lyon 2), Autopathographies : représentations du corps malade dans la littérature et la bande dessinée
Henri Garric (Université de Dijon), Récits d’expériences : raconter et dessiner la maladie

Si les siècles qui le précédaient avaient vu le couronnement du roman, la littérature du XXIe siècle débute avec le triomphe du document : écritures de voyage, d’investigation, enquêtes judiciaires ou ethnologiques, autobiographies, factographies, factions, rapports et enregistrements littéraires, et autres formes de récits refusant de se dire romans occupent nos librairies. Et à en juger par exemple par le renouvellement continu du genre de la non fiction novel anglo-saxonne, le phénomène dépasse largement le cadre français : de Charles Reznikoff à Joan Didion aux USA, de Roberto Saviano à Daniele Del Giudice en Italie, etc.
Or ces textes ne se contentent pas de déjouer les critères des classements des bibliothèques et d’intriguer les théoriciens du récit, ils modifient profondément les catégories du littéraire et imposent leur poétique propre. Exhibant l’auteur, se passant de narrateur, de Jean-Paul Kauffmann à Jean Hatzfeld, d’Annie Ernaux à Emmanuel Carrère en passant par Stéphane Chauvier, des Incultes au néo-journalisme littéraire, la non-fiction prend au dépourvu les catégories d’analyse conventionnelles, brouille les genres du discours comme les distinctions disciplinaires opposant l’écrivain au géographe, au journaliste, à l’historien, au témoin, à l’écrivant. Défiant la narratologie (G. Genette faisait au demeurant remarquer il y a près de vingt ans que nous ne disposions pas de terme qui soit l’opposé de fiction), la non-fiction étonne l’histoire littéraire, car si certains textes pratiquent des jeux postmodernes avec la référence, d’autres manifestent une étrange indifférence aux frontières de la fiction tout en recourant massivement à l’imaginaire. A l’opposé du roman sur rien de toute une tradition littéraire, le sujet et le dispositif y sont tout : les genres et l’ontologie même de la représentation littéraire se dissolvent alors que s’inventent sous nos yeux une toute nouvelle littérature d'information, de témoignage, d’inventaire ou de documentation qui réinvente sa forme avec son objet et cherche à dire après la poétique humaniste et sa déconstruction le rapport fragile que nos formes de vies, dans leur possible banalité et naturalité, ont avec le monde.
C’est dire si l’heure est à inventorier et à comprendre les territoires de la non-fiction, non genre capital de notre contemporain.

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RÉCITAL DE POÉSIE

En trois langues

Roselis Batistar
(Université de Reims, CIRLEP)

Présentation du recueil

Mes Saisons, Mis Estaciones, Minhas Estacönes

14 avril 2018

19h30-21h15

Sao Jose da Rio Preto – Estado de Sao Paulo (Brésil)

Le recueil de Roselis Batistar est préfacé par Emmanuel Le Vagueresse (Université de Reims) et João Adalberto Campato Jr (U. Sao Paulo)

domingo, 8 de abril de 2018

Preguntas y respuestas al responsables del blog "Mientras la luz", sobre creación poética


viernes, 6 de abril de 2018

Norberto García Hernanz, profesor, segoviano, poeta y divulgador poético, mantiene un blog bajo el título Lo que opinan mis poetas desde el que propone el siguiente cuestionario. Ha tenido a bien solicitar las respuestas al responsable de Mientras la luz. Estas son.  


1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?
Si todo intento de definir la poesía suele ser una acción fallida, acometerlo con la propia no hace sino acrecentar las dificultades.  Renuncio al reto mayor, pero... Cómo sabemos que la poesía no existe sin la construcción que permite sustentarla, léase el poema, me atrevo a decir que entiendo el poema como un acto de lenguaje en respuesta a una circunstancia emocional o a una provocación del mundo. Se levanta con palabras, pero el poema, si en realidad lo es, no es sólo las palabras que lo componen sino que funda su esencia en los vacíos que entre ellas fructifican. Y la tensión con que – palabras y vacíos– se odian o copulan. Creo que mis poemas participan en alguna manera de esa noción. Y no tienen una génesis única. A veces, para su inicio, me basta con escuchar una palabra. O con imaginar un pasado que pueda justificarme.


2 -  Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?
Escribir es firmar, retratarse. Es imposible escondernos detrás de lo escrito, usarlo de pantalla. Nos identifica. Pero ese sello indeleble, que debe ser entendido como voz propia o estilo, no significa repetición de lo dicho. El tiempo nos va cambiando, no somos la misma persona que éramos hace 20 años, ni nuestros poemas lo deben ser. Si así fuera significaría que el poeta no existe, que tras su máscara se esconde un servil escribiente. Pero tampoco somos otra persona opuesta. La poesía debe acompañar la vida, que es larga y además es lo que importa. Insistir en nosotros y variar con nosotros, hacer ambos verbos compatibles es el secreto. La sutileza de ser otro, de ser nuevo, sin dejar de ser uno mismo y su historia. No sé si lo consigo. Cada vez escribo más poemas en los que el hombre que ahora soy conversa con el que fui o con el que quise ser.  ¿Por qué?


3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo/a?
Es sabido que a muchos y grandes poetas les ha servido la decisión de hacer poemas para combatir la soledad (Dickinson, Leopardi), que la escritura les ha salvado y acompañado. Que la escritura salva es un dicho repetido. No creo estar en ese modelo, en esa semejanza, pero reconozco que me ha aliviado durante algunos últimos trayectos del camino. Cosa que no es poco y que agradezco. No tengo la sensación de que mis poemas sean curativos para nadie. faltaría más. Lo que no empece para que en alguna ocasión algún lector haya compartido conmigo algún sanador abrazo comunicativo. A veces ha sucedido.  Con eso basta.


4 - ¿En qué modo el/la poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?
No sé si manejamos el mismo concepto de la totalidad en poesía. Creo que si por ello entendemos la capacidad del poeta para crear mundos cerrados, definibles y propios a su alrededor (Machado, Vallejo) esto solamente podemos apreciarlo a posteriori. Entender la búsqueda de la totalidad, o de la transcendencia, como propósito inicial puede llevar al ridículo o la frustración. O a la genialidad. En todo caso es algo que sólo al final se hace evidente o no, nunca puede ser premisa. El poeta debe intentar escribir poesía, llegar a su cercanía, dotar a sus poemas de ese aroma. No es poco si a veces lo consigue. Somos pavesas y búsqueda, lo que encontremos lo encontraremos por añadidura.  

5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?
 Ya dije que el poema, como voluntad de expresión, como vómito o como camino hacia, es un acto de lenguaje. Esa actitud decidida de crear desde las palabras me parece condición sine qua non. Pero el poema, que es una intención, debe ser una tentación depurada. Me incomoda hallar en él desaliño o verborrea. Y me molesta la palabra que ocupa lugar y no trabaja. Vivimos en la época en que se llama poesía a lo que alguien dice que es poesía. Sea. No seré yo quien ponga normas a nadie, pero tengo para mí que sin cadencia en el decir, léase musicalidad, me cuesta levantar el poema, siento que me rehúye. No hablo de rebuscamientos, no hablo de línea clara o hermética, simplemente defiendo que en poesía la forma también es fondo. Y que escribir un poema es tensar el lenguaje, aunque no lo parezca. Me incomoda la obviedad, lo repetido. El lenguaje poético, naciendo del habla culta y/o coloquial, debe trascender lo establecido y provocar; debe dotar a las palabras y a los silencios que lo pueblan de nuevos significados, de sugerencias, de posibilidades. Recuerdo de mi infancia “estaba la mar en calma/ la luna estaba bravía”, pues eso, ese bravía dicho de la luna que me hacía mirarla de otra forma.


6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?
Las características físicas no presuponen la bondad del poema. Es preferible para mí, y en eso creo no ser original, la ausencia de oropeles lingüísticos, de retorcimientos, de chantajes emocionales. Respecto a su extensión digamos que ahora están muy en boga los aforismos, que en ocasiones son poemas cortos, esenciales, en otras esbozos de poemas con posibilidades, y en otras muchas simples ocurrencias que buscan la paradoja como escudo. Qué decir de la inundaciones producidas por los haikús occidentales. Cualquier forma es capaz de contener poesía. El problema no es ese. En general prefiero la sencillez ante lo simple, lo enjuto ante lo corrupto. Y suelo hacer caso al poema cuando este me pide terminar. Pienso en el lector al escribir y no deseo acumular obstáculos ni oscuridades. Tampoco los evito porque sí. Anhelo el coloquio con el lector que quiere ser interpelado, que busca. O cuando menos desea ser encontrado. ¿Paradigma del buen poema? Es difícil contestar, pero en ocasiones algún lector desearía haber escrito lo que termina de leer: para él es un buen poema. Tal vez estemos en el camino de su definición, aunque sea una opción teñida por la subjetividad. A mí me ha pasado recientemente leyendo al colombiano José Manuel Arango.


7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 98 o 27?
Ignoro si favorece o no. Tengo dicho en algún lugar que el panorama de la poesía española actual semeja una gran meseta, densa, muy poblada, de cierta altura, pero que carece de picos nevados visibles, de faros guías. Parece que nadie pide ni necesita maestro (a no ser anglosajones) en este territorio fértil, de enorme productividad editorial, que hoy  aparece atravesado por multitud de caminos, de medios con que recorrerlo. Aunque tal efervescencia conlleve dificultad al poeta para ser atendido o ser referencia social como antiguo sucedía. Propondría –es un juego– parar a un nombre corriente, de la calle, del trabajo, de la vida, y preguntarle por el nombre de un poeta español vivo, ¿sospechan la respuesta? Tal vez este estado de cosas no favorezca al poeta como bien social, pero sin lugar a dudas la poesía vive uno de sus momentos más rico, más libre, más ingenuo, más joven, más diverso. Las redes han dado un puñetazo en la mesa. Me gusta como está. Sólo faltan compradores no adolescentes.


8 - ¿En qué proporción el/la poeta deben vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?
La vida está para ser escrita y el poeta no puede escribir de otra cosa sino de la vida. La escritura o la vida, tituló Semprún., en donde la o es más identificación que disyuntiva. Las experiencias, las cosas del mundo, el tiempo y su ignorancia, el amar y su desasosiego, los otros, la muerte, el enigma de existir… ¿De qué diablos escribir si no? No sé vivir, escribo, dice uno de mis versos últimos. No sé escribir, vivo, tal vez sea uno de los que espero. El acto de escribir es posada, refugio en el sendero del vivir, también alternativa. En ocasiones están tan próximos que se confunden y los confundimos. La calidad y la honestidad de la creación poética son asuntos ajenos a esta realidad.


9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?
En ninguna medida. Nunca me le he planteado. Es curiosa esta pregunta y esta respuesta que ahora me sorprende. Porque es el caso que tengo dos títulos –Cuaderno de Boccaccio y Locus Poetarum– donde reflexiono sobre el acto y el hecho de escribir, sobre modelos, sobre supuestas escuelas. Pero en ambos me veo como alumno que anota lo que aprendió y aprende de lo leído, de lo vivido, jamás como alguien que intenta remediar.
   
10 - ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?
Como todos, he leído en público en numerosas ocasiones, y en bastantes de ellas me he preguntado por la utilidad del acto para mí y para los oyentes. En unas pocas (que bien guarda mi memoria) he sentido un silencio denso y atento a mi alrededor. Casi nunca  se sabe qué es lo que ha producido ese unánime pálpito de conciencias. Otra cosa es lo del aparataje con que se circunda y visten las convocatorias, con el que se pretende evitar lo triste o aburrido, y a veces se consigue, pero la comunión comunicativa es otra cosa. En ocasiones se produce y en otras no. Afirmo, eso sí, que hay actos largos y/o tediosos, sin garra ni porqué que deberían evitarse: todos los hemos protagonizado o sufrido, y lo seguiremos haciendo. 

11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.
Creo que escribo desde mí para mí y para los demás. Uno siempre espera entenderse, uno siempre espera prolongarse, aunque sea mínimamente. Estuve años sin publicar ¿debo suponer que escribía para mí? Después he publicado en demasía ¿escribo para los demás? Ya sé que el sentido de la pregunta no atiende al hecho o no de publicar, pero aprovecho para recordar lo que un buen amigo me advirtió (ante mis dudas sobre si dar a luz el primer libro): Publica si te hace ilusión, no pasará nada, pero recuerda que nadie espera un libro tuyo; ni de ti ni de otros, claro. Tenía razón. Parece evidente que los demás pueden vivir sin conocer nuestros poemas. Probemos a no editar y verán como no pasa nada. En un siglo caben muy pocos poetas necesarios. Este estado de cosas nos hace más libres en la opción, no menos responsables con la poesía.

12 – Si te apetece, hazte tú mismo/a esta pregunta final y contéstala (por supuesto).
¿Todo tiene un final?
           Sí, y está bien que así sea.