POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

domingo, 21 de junio de 2020

"El juego de la autocompasión" Por Ramon Palmeral


El juego de la autocompasión

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        El Dr. Wayner V. Dyer, en su libro Evite ser utilizado, habla sobre el valor de uno mismo al compararse con otros, ello conlleva a que te parecerás más a los otros en detrimento de uno mismo. «Las personas más libres del mundo son aquellas que están dotadas del sentido de su paz interior: Simplemente se niegan a dejarse desequilibrar por los caprichos del prójimo y son serenamente eficaces en la tarea de regir su propia vida».
      Somos lo que somos y no podemos ni debemos ser otra cosa. ¿Acaso importa si los demás te valoran o no como crees merecer? Cada cual que aguante su vela. Entra el juego de la autocompasión, es un grave error y una gran pérdida de tiempo y energías. Tú no eres, lo que los demás creen u opinan de ti, sino que eres el producto de tus pensamientos. En mi libro Tus zonas de éxito aprenderás a ser tú mismo....

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domingo, 14 de junio de 2020

Política y los políticos "Exceptciona mente bueno", por Ramón Palmeral


Excepcionalmente bueno

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Ilustracion43


      Uno de los errores de la democracia es la de elegir alcaldes, presidentes de comunidades autónomas o presidentes de gobierno, no honrados ni que estén preparados en la administración del Estado, sino que son personas afines a un determinado partido político, no impera la valía de la persona sino su afinidad al partido que lo puso en las listas. Y digo esto porque los elegimos por simpatía, porque pertenecen a determinados partidos afines a nuestra ideología. ¿Pero dónde están las academias que forman a los políticos? Luego nos encontramos con personas sin escrúpulos, corruptos o gente de la calle que los hemos puesto ahí porque iban en las listas de su partido político en unas elecciones...

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domingo, 7 de junio de 2020

Los moais de la isla de Pascua en Europa




Fuente: National Geographic.
Debido al éxito de visitas que tuvo mi último artículo «Tiempo de reflexión sobre la condición humana» publicado en Hoja del lunes.com de fecha 25-05-2020, voy a extenderme un poco más sobre los misterios de Rapa Nui (isla grande) o la Isla de Pascua. Son muchos los moais que existen repartidos por el mundo, unos robados, y otros donados por los rapanuis y autoridades chilenas. Francisco Torres, director del Museo Antropológico Padre Sebastián Englert en la Isla de Pascua, y Betty Haoa del Museo Fonck de Viña del Mar (Chile), poseen completas listas de piezas pascuenses en el exterior, y la investigadora rapanui Piru Hucke ha viajado por todo el mundo catastrando en un grueso archivo el patrimonio de la isla en el exterior, o Alex Guerra Terra, una arqueóloga y escritora española especialista en la Isla de Pascua que escribió un detallado artículo sobre los moais situados en el mundo...

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Somos, nosotros. Poema de Valeria Ibarra.

Valeria S. Ibarra-Hernández



Somos, nosotros.


Somos extraños,
en tierras ya conquistadas.
Somos viajeros del tiempo,
surferos del viento.
Somos maestros en armar,
maletas cargadas.
Somos abrazos de aeropuertos
y lágrimas de camino a casa.
Somos luchadores,
exploradores ante lo desconocido,
buscando un nuevo empezar,
buscando prosperidad.
Somos cronómetros que llegaron a cero
y empiezan hoy, una nueva etapa.
Somos borrón y cuenta nueva…
Somos llamadas perdidas y
mensajes de quienes nos aman.
Somos ánimo entre desconocidos.
Somos comunidad, apoyando al nuevo que llega,
ya que algunos hemos avanzado,
despacio en el camino.
Somos competidores,
buscando el pistoletazo de salida,
y la bandera de llegada.
Somos el sabor de la tierra
que nos acompaña.
Somos aliento y ejemplo,
de aquellos que buscan, no bajar los brazos.
Somos quienes se echan la manta a la cabeza
y salen a buscar a ciegas, un futuro mejor,
para sus hijos o para uno mismo.
Somos artistas en cubrir penas y dificultades.
Somos callos en las manos
y mochilas pesadas a la espalda.
Somos el orgullo de la familia
que se quedó en nuestra patria.
Somos valientes,
sacando a pecho la bravura
y el empuje de salir para adelante,
cueste lo que cueste.
Somos pájaros dejando el nido,
alzando el vuelo,
descubriendo otras formas de crear hogar,
inspirándonos, conociéndonos, creciendo…
Somos extranjeros en una misma ciudad.
Juntos somos unidad...
Juntos o por separado...
Somos esto y mucho más.

Para Cecilia Y Somos Radio.
Con cariño.

Tomado del blog: Respira y suelta

lunes, 25 de mayo de 2020

Tiempos de refrexion sobre la condicion humana. Isla de Pascua, Hoja del Lunes


Tiempos de reflexión sobre la condición humana





Moais, Isla de Pascua, playa e Anakena (Fuente: https://elmundodepeapa.com/chile).
En el artículo de hoy no voy a hablar del coronavirus, ni de la pandemia, ni de que al final el Gobierno ha rectificado y no va a pedir una prórroga de 30 días del estado de alarma sanitario –porque era anticonstitucional– puesto que las prórrogas por el estado de alarma son de 15 en 15 días, no de 30 días porque sería un estado de excepción (art. 166.3 de la Constitución). Sáncheztein ha conseguido una prórroga hasta el 7 de junio gracias al apoyo de sus socios Unidas Podemos, más los aleros de los flancos Ciudadanos y del PNV. En cambio los socios que propiciaron la investidura han votado no, y amenaza ERC que nada será como antes y peligran los presupuestos generales. Ni tampoco voy a escribir de La Peste de Albert Camus, ni sobre los textos de Tucídides ni de Sófocles sobre la peste que asoló Atenas en el 430 a. C., ni de Homero sobre la epidemia que cita en La Ilíada, que diezmó a los griegos contra la ciudad de Troya (durante 10 años de asedio), ni tampoco de la gripe mal llamada española de 1918, porque estoy casando de lo mismo de siempre...

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domingo, 24 de mayo de 2020

Tangata Manu, el hombre pájaro. Para Nui. Isla de Pascua

Tangata Manu, el hombre pájaro

Petroglifos del Tangata Manu en Orongo

La elección del Tangata Manu u Hombre-Pájaro Rapa Nui se realizaba mediante una competencia extrema entre Orongo y Motu Nui. Descubre la leyenda.
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El culto al manutara

Imagen del Manutara o gaviotín apizarrado de la competencia del tangata manu
Imagen del Manutara o gaviotín apizarrado
La importancia que tienen los pájaros en la cultura rapanui se manifiesta a través de las numerosas alusiones a las aves que se encuentran en grabados, pinturas, esculturas y leyendas a lo largo de su historia.
Esta gran relevancia tiene sentido por la insólita ubicación de Rapa Nui, una isla remota y aislada en la que no existían grandes mamíferos ni reptiles, y en la que las aves eran los únicos seres vivos cercanos a los humanos, que suministraban además una interesante fuente de proteínas en forma de carne y huevos.
Más información sobre la fauna de Isla de Pascua
No es extraño por tanto, que surgiera un culto religioso en torno a los pájaros. Existía la creencia de que las aves tenían una relación mística con los dioses, y especialmente, las aves marinas que unían la tierra, el mar y el cielo.

Manutara, el pájaro de la suerte

No se conoce exactamente cómo surgió el culto al manutara y la competencia del hombre pájaro. Esta creencia giraba en torno al manutara, que podría traducirse como el “pájaro de la suerte” y que se ha identificado con el gaviotín apizarrado (Sterna fuscata) , un ave marina migratoria que llegaba a la isla cada primavera para poner sus huevos. Actualmente ya no es posible ver el gaviotín, porque no anida en la isla desde hace años.
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En algún momento de la historia, que algunos estudios sitúan a principios del siglo XVIII, se abandona el culto a unos ancestros divinizados, representados por los moai, debido a una pérdida de prestigio del antiguo orden político y religioso.
Una excelente muestra de esta transición entre las antiguas y nuevas creencias es el moai Hoa Hakananaia. En la espalda del antiguo ídolo se observan relieves que expresan el nuevo culto del hombre pájaro.
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Relieves de hombre pájaro y ao en la espalda del moai Hoa Hakananaia | Foto: Museo Británico
Paulatinamente las antiguas creencias se sustituyen por nuevos ritos relacionados con la fertilidad y vinculados a una única divinidad, el dios creador Make Make.
En un principio, la celebración de la competencia del hombre pájaro tuvo un carácter religioso en honor a Make Make. Según la tradición, el dios creador había traído los pájaros marinos desde Motu Motiro Hiva (el actual islote Sala y Gómez) a la isla, donde anidan durante los meses de primavera y verano.
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Más tarde, debido al ascenso de los nuevos clanes dirigidos por los matato’a o líderes guerreros, la ceremonia fue tomando un perfil más político, convirtiéndose en un sistema que permitía a la clase guerrera justificar su poder.
Ahora, los líderes serían elegidos entre los ganadores de una competición anual, y no por motivos hereditarios o bélicos, lo que era más justo para todas las partes. Con el nuevo método se alternaba el liderazgo entre los diferentes grupos, en base a una carrera ritual por un huevo. El ganador de esta original prueba era consagrado como el hombre pájaro o tangata manu, convirtiéndose en el representante de Make Make en la tierra durante un año, tiempo durante el cual su grupo recibía privilegios especiales.

El camino del Ao, de Mataveri a Orongo

Todavía se puede recorrer el antiguo sendero Te Ara o Te Ao de la competencia de Tangata Manu Isla de Pascua
Todavía se puede recorrer el antiguo sendero Te Ara o Te Ao
El ritual comenzaba en la aldea de Mataveri, a los pies del volcán Rano Kau. Allí residían, en grandes casas-bote comunales, los jefes de los clanes más importantes acompañados de sus familias. Durante los meses que pasaban allí, se organizaban celebraciones con festines y danzas, durante los cuales, según cuenta la tradición, se sacrificaban varias víctimas de los clanes rivales para luego ser devoradas. Parece que la cercana cueva de Ana Kai Tangata pudo ser uno de los escenarios elegidos para estas terribles prácticas.
Lee más sobre Ana Kai Tangata
Llegado el momento, los grupos más poderosos liderados por los matato’a, aspirantes al título de hombre pájaro, se organizaban para participar en la competencia. Unos sacerdotes, llamados “ivi atua”, profetizaban quien sería el elegido y se designaban a los hopu manu o jóvenes servidores de los líderes, quienes competirían en representación de su clan.
Vista del sector de Mataveri y la ladera del volcán Rano Kau Competencia Tangata Manu
Vista del sector de Mataveri y la ladera del volcán Rano Kau
A primeros de Julio, todos los participantes, únicamente masculinos, ascendían por la ladera del volcán Rano Kau hasta la aldea de Orongo, por un sendero conocido como Te Ara o Te Ao, o “el camino del Ao”.
Posiblemente el nombre proceda del Ao, un tipo de cetro o bastón de mando que se utilizaba en los ritos relacionados con el manutara. El Ao tiene la forma de un remo de unos dos metros de longitud con una pala en cada extremo. Algunos eran adornados con pinturas de caras esquemáticas, cuyo diseño también se ha encontrado en las losas interiores de las casas de Orongo.
Por extensión, parece que también se denominaba por ese nombre a los miembros dominantes que tenían el privilegio de participar.

La aldea ceremonial de Orongo

Casas de piedra en la aldea ceremonial de Orongo utilizadas durante la ceremonia del Tangata Manu en Isla de Pascua
Casas de piedra en la aldea ceremonial de Orongo
El antiguo culto a los ancestros, que tenía lugar en los centros religiosos de cada familia, se desplaza ahora a un nuevo centro de competencia anual por el poder instalado en la aldea ceremonial de Orongo.
Aquí vivían temporalmente los contendientes, en una serie de 54 casas de piedra laja construidas en el impresionante borde del cráter del Rano Kau.
Lee más sobre la aldea ceremonial de Orongo
En el extremo suroeste de la aldea existe aún un conjunto de casas, llamado Mata Ngarau utilizado por los sabios maorí rongonrongo que recitaban las tablillas y cantaban durante todo el día invocando a Make Make.

Los tres motu o islotes

Vista de los motu o islotes desde Orongo con Motu Nui al fondo Tangata Manu Isla de Pascua
Vista de los islotes desde Orongo con Motu Nui al fondo
Desde este lugar se tiene la mejor vista de los islotes donde se realizaba la etapa fundamental de la competencia: la búsqueda del huevo del manutara.
A unos mil metros de la base del acantilado, se observan los tres islotes Motu Kao Kao (“islote agudo”) , Motu Iti (“islote pequeño”) y Motu Nui (“islote grande”). Aquí llegaban a anidar cada primavera una gran variedad de aves marinas, de las cuales sólo algunas se pueden observar en la actualidad. Entre las más importantes destaca el pájaro fragata (makohe), que puede ser visto planeando en solitario y cuya cabeza y pico se asemeja más a los relieves del tangata manu que el propio manutara o gaviotín en el que se basaba el rito.

La carrera por el huevo sagrado

Los hopu manu nadaban con ayuda de una pora durante la competencia del Tangata Manu en Isla de Pascua
Los hopu manu nadaban con ayuda de una pora para llegar a Motu Nui
Los hopu manu, verdaderos participantes de la prueba, permanecían en Orongo con sus jefes y demás asistentes hasta que llegaba la visita del Ariki Henua o gobernante supremo, que les daba la orden de salida.
Entonces, los hopu manu descendían por un acantilado casi vertical de 300 metros hasta llegar a la orilla. Los que llegaban aquí sanos y salvos, nadaban hasta Motu Nui, el islote más grande y lejano, con ayuda de una pora o flotador realizado con fibras de totora. El trayecto de más de un kilómetro se realizaba en un mar agitado por fuertes corrientes y concurrido por tiburones.
Una vez superado el primer tramo de la carrera, los contendientes debían esperar durante varios días o incluso semanas la llegada de los pájaros, que solía ocurrir a primeros de Septiembre.
Vista de Motu Nui desde el mar escenario del Tangata Manu Isla de Pascua
Vista de Motu Nui desde el mar
En Motu Nui se han encontrado grabados y pinturas en ocho de las más de veinte cavernas que los jóvenes utilizaron para refugiarse, entre las que destaca un imponente rostro de Make Make pintado de rojo.
Lee más sobre las cuevas de Isla de Pascua
Algunas cuevas fueron acondicionadas como sepulturas y en otra se halló un pequeño moai de basalto que marcaba la división de la isla por el centro, y que ahora se expone en el Museo Pitt Rivers de Oxford.
Después de una tensa espera, en la que tenían lugar fricciones y escaramuzas por robar los víveres de los rivales, los pájaros llegaban al islote entre sonoros graznidos para anidar.

¡Afeita tu cabeza, ya tienes el huevo!

Cuando un hopu manu tenía la suerte de conseguir el primer huevo del manutara, se dirigía a un extremo de Motu Nui donde se encuentra un peñón llamado Puku Rangi Manu. Desde allí, el poseedor del huevo anunciaba su éxito gritando con fuerza el nombre de su líder y la expresión “Ka varu te puoko” que significa “afeita tu cabeza”.
El emocionante y esperado grito era escuchado por un vigilante que se disponía en una cueva situada en la parte inferior de la pared del acantilado, conocida como “Haka hongo manu” o “el escuchar de los pájaros”.
El ganador, ponía el huevo sagrado en una banda que amarraba a su frente y se lanzaba al mar para nadar de vuelta a Orongo. Todavía tenía que esforzarse para presentar el huevo intacto, librarse de los embistes de olas contra las rocas y evitar despeñarse durante su ascenso. En ocasiones, casi todos los competidores morían durante la prueba.

El ritual del Tangata Manu

Piedra grabada con un tangata manu u hombre pájaro portando un huevo
Piedra grabada con un hombre pájaro portando un huevo | Foto: Museo Británico
Cuando el hopu manu llegaba por fin a Orongo, entregaba el huevo a su líder convirtiéndose así en el elegido por Make Make para ser el tangata manu de esa temporada, hasta la siguiente primavera. A modo de “fumata blanca” se anunciaba el nombramiento encendiéndose una hoguera en el borde opuesto del volcán.
El receptor de ese poder místico o mana, era ungido con los símbolos de su nuevo status. Debía afeitarse completamente la cabeza, se ponía una peluca de cabello humano y era pintado con los colores rituales, blanco y rojo. Recibía el Ao, símbolo del poder, y finalmente iniciaba la procesión por el camino del Ao, bajando a Mataveri para continuar su marcha triunfal por buena parte de la isla.
No se sabe con certeza pero parece que, como recuerdo de cada investidura del hombre pájaro, se tallaba un relieve de una figura con cuerpo de humano y cabeza de pájaro en las rocas de Orongo y especialmente en las cercanías de las casas de Mata Ngarau.
Petroglifos de Tangata Manu u Hombre Pájaro en Orongo Isla de Pascua
Petroglifos de Tangata Manu en Orongo
Podría ser un gesto de agradecimiento a Make Make por otorgarles su protección y concederles su fortuna, tal como se sigue haciendo actualmente por parte de los fieles que reciben los dones solicitados a sus santos. Se han contado más de 100 petroglifos del tangata manu esculpidos en las rocas y según esa interpretación indicarían el número de ganadores de la competencia.

El aislamiento del vencedor

Aunque no se conocen los detalles exactos de los rituales, la tradición cuenta que el tangata manu era considerado “tapu” o tabú, es decir, persona sagrada durante un año, y nadie podía acercarse o tocarle, ni siquiera su mujer o sus hijos. Por ese motivo era recluido por al menos seis meses, en Anakena o más frecuentemente en la falda del volcán Rano Raraku dependiendo del clan al que perteneciese.
Se alojaba en una casa preparada para él, donde se colgaba el huevo vaciado y seco, que compartía únicamente con un ivi atua. un tipo de sacerdote dedicado exclusivamente a su servicio. El elegido no se bañaba y se pasaba el día durmiendo durante un encierro bastante monótono que era interrumpido únicamente por las ofrendas de comida que recibía.
Transcurrido el período de un año, el tangata manu dejaba de serlo y regresaba a su vida normal, aunque ya le acompañaría para siempre el respeto y la consideración de los demás.
El hopu manu también se retiraba de la vida social aunque podía residir en su propia casa, donde se le suministraba comida que tenía prohibido tocar con la mano que había recogido el huevo sagrado.
A primera vista, parece que el premio para los ganadores no era muy envidiable, pero lo importante era que el poder otorgado aseguraba los privilegios de su grupo y el control de la producción de alimentos.

Declive y últimas competencias

Vista de Motu Kao Kao y el volcán Rano Kau desde el mar competencia Tangata Manu Isla de Pascua
Vista de Motu Kao Kao y el volcán Rano Kau desde el mar
A pesar de que el sistema creado para repartir el poder representaba una buena solución política, con el tiempo fracasó ya que el clan vencedor no quería perder los privilegios alcanzados. Para evitarlo, no permitía participar en la competencia a los otros grupos de los clanes rivales, con lo que se mantenían en el poder durante muchos años.
Lógicamente, esto desencadenó muchos conflictos tribales reflejados en la tradición oral a través de terroríficas leyendas, en las que no faltan referencias al canibalismo.
En ese contexto, el culto del tangata manu degeneró con los años, introduciendo cambios como el hecho de tener más de un hombre pájaro por temporada y otras novedades dispuestas a favorecer al clan gobernante. Así fue evolucionando hasta la llegada de los primeros misioneros que consideraron esta práctica contraria a la fe cristiana y terminaron prohibiéndola.
No existen datos exactos de cuántos años duró este rito. Si se toma por buena la hipótesis de que los relieves de Orongo representan a los ganadores de cada año, se podría estimar que comenzó a mediados del siglo XVIII.
También se conservan algunos nombres de esos ganadores, recogidos por la investigadora Katherine Roultedge durante su estancia en la isla, que habrían dado su nombre al año de su “reinado”.
El último tangata manu registrado se llamaba Rokunga, quien habría sido el ganador en el año 1866 o 1867. Con él termina definitivamente la época antigua, cuando las influencias externas ya habían provocado un tremendo impacto en la población, el orden social y la cultura.

El recuerdo del hombre pájaro aún vive

Recreación del hombre pájaro y tangata manu durante el Festival Tapati Rapa Nui
Recreación del hombre pájaro durante el Festival Tapati Rapa Nui
A pesar del largo tiempo transcurrido desde la elección del último tangata manu, el espíritu del hombre pájaro aún sigue muy presente en Isla de Pascua. El recuerdo de esta original ceremonia se puede sentir durante la caminata de ascenso hasta el volcán Rano Kau por el sendero Te Ara o Te Ao, visitando la impresionante aldea de Orongo o cuando se realiza un paseo en barca hasta los motu.
Pero la mejor ocasión para revivir la emoción que sentían los participantes de esta competencia extrema, es durante la Tapati Rapa Nui, que se celebra la primera quincena de Febrero. Varias de las pruebas culturales y deportivas que se realizan durante el festival más importante de la isla, están inspiradas en la fortaleza y valentía de los antiguos hopu manu.
Más información del Festival Tapati Rapa Nui
En Noviembre, también se puede apreciar un reflejo de la antigua ceremonia ancestral. Se trata del Koro Nui Tupuna, un torneo en el que los estudiantes de los colegios pascuenses han de mostrar su destreza en diversas pruebas físicas y culturales.
Así mismo, la imagen icónica que representa al tangata manu y el manutara impregna muchas de los recuerdos y souvenirs que se pueden conseguir en Isla de Pascua. Desde preciosas joyas en forma de anillos, colgantes o pendientes hasta pareos, polos o camisas. Incluso la marca chilena de vinos Manutara se ha inspirado en el antiguo ritual para nombrar y diseñar las botellas de sus diferentes variedades.
Por último la figura del hombre pájaro volvió a cobrar vida en la película Rapa Nui producida por Kevin Kostner en 1994, donde en la mejor escena del film, se narra de forma trepidante lo que pudo haber sido esta arriesgada competición.

Tomado para publicidad:
https://imaginaisladepascua.com/cultura-rapa-nui/tangata-manu/

miércoles, 20 de mayo de 2020

Burdiel, Delgado, Ferrer y los hermanos Sirera, XXXIX Premios de la Crítica Literaria Valenciana



Entrega de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana 2019 en Rocafort (Fotografía: CLAVE).


La obra poética La mar desnuda, de Fernando Delgado (editorial Pre-textos); la novela Temporada de avispas, de Elisa Ferrer (Tusquets); el ensayo Emilia Pardo Bazán, de Isabel Burdiel (Taurus) y la creación teatral Dinamarca, de Rodolf y Josep Lluís Sirera (Bromera Teatre) se han convertido en los escritores galardonados en la edición XXXIX de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana. Estos reconocimientos son otorgados por la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (CLAVE) al mejor libro de autores nacidos o residentes en la Comunidad Valenciana publicados el año anterior en las modalidades ya mencionadas.
Los miembros de los cuatro jurados, Poesía, Narrativa, Ensayo y Crítica y Literatura Dramática, todos de las provincias de Alicante, Castellón y Valencia se han reunido mediante conexión virtual, debido a las circunstancias excepcionales del estado de alarma en que nos encontramos. Las reuniones estaban programadas para el 16 de mayo en Rocafort y la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios ha decidido mantenerla para no demorar los fallos, recurriendo este año a deliberaciones y votaciones telemáticas.

El jurado de Poesía esuvo constituido por Ricardo Bellveser como presidente, Helena Establier Pérez como secretaria, y Juan Luis Bedins, Antonio M. Herrera, Jaime Siles, Juan Ramón Torregrosa y Rosa María Vilarroig, como vocales. Ricardo Bellveser, en representación del jurado, recordó al poeta valenciano recientemente fallecido Alfonso López Gradolí y a todos los escritores desaparecidos a lo largo del último año. Antes de proceder a las votaciones, todos declararon la notable calidad de los siete poemarios candidatos en esta edición de los Premios y se decantaron por tres: Llegar a casa, de José Iniesta, El dueño del fracaso, de Ramón Bascuñana y La mar desnuda, de Fernando Delgado. Finalmente se decidió, por mayoría, por este último, La mar desnuda (Pre-Textos, 2019), un libro que representa la madurez de un escritor muy completo y diverso a la vez, y que en este caso nos muestra toda su destreza y maestría a través de unos elaborados y poderosos versos, con un ritmo grandioso y una sonora musicalidad. El poeta ha sabido aunar en este libro la máxima exigencia en la experimentación con el absoluto rigor y la contención expresiva.

María García-Lliberós fue la presidenta del jurado de Narrativa, Eduardo Almiñana, su secretario, y Ángel Basanta, José Luis Ferris, Gloria de Frutos, Eric Gras y Carmen Velasco, como vocales. Este jurado acordó por mayoría conceder en esta modalidad el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2020 a la obra titulada Temporada de avispas, de Elisa Ferrer, publicada el año pasado por la editorial Tusquets, por su aspiración de novela generacional, por su prosa rica y hermosa y de un poderoso intimismo: un relato sicologista en el que contrasta la juventud de la autora y la madurez de la novela. Asimismo, el jurado reconoció el valor de las dos propuestas finalistas, Necesito una isla grande, de Rafael Soler, y 8.38, de Luis Rodríguez.

En cuanto al jurado de Ensayo y Crítica, que estuvo formado por Santiago Fortuño, como presidente, M.ª Ángeles Chavarría, como secretaria, y Francisco Agramunt, José Ferrándiz Lozano, Begoña Jorques, Elia Saneleuterio Temporal y José Miguel Segura, como vocales, acordó por unanimidad conceder el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2020 en esta modalidad a la biografía Emilia Pardo Bazán, de Isabel Burdiel (Taurus, Penguin Random House Grupo Editorial, 2019). El jurado valoró la originalidad de reivindicar una de las figuras más importantes de la literatura española que, pese a ser canónica, es casi una desconocida en muchos aspectos: Burdiel, con un estilo resuelto y ameno, ahonda en la vida y obra de esta escritora adelantada a su tiempo, feminista contracorriente en un mundo monopolizado por hombres.

El jurado de Literatura Dramática, compuesto por José Vicente Peiró, como presidente, Marina Torrecilla, como secretaria, y Fátima Agut, Nel Diago, Inma Garín, Enrique Herreras y Rosa Sanmartín, como vocales, acordó por unanimidad conceder el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2020 de Literatura Dramática, a la obra de los hermanos Josep Lluís y Rodolf Sirera, Dinamarca, editada por Bromera en 2019, por su  complejidad dramática, por la calidad en la construcción de personajes, su atmósfera y su estructura; por el valor histórico de la trama y la habilidad para desarrollar personajes y situaciones.

Este jurado hizo constar también que la obra Chucho, de Mafalda Bellido, ha quedado como finalista por su frescura, dinamismo y el humor de sus diálogos en una construcción contemporánea; y ha querido destacar el valor de la obra Tirant, de Paula Llorens, como una inteligente adaptación y actualización de un clásico narrativo.

Dos colaboradores de Hoja del lunes en los jurados
Dos de nuestros colaboradores en Hoja del lunes, el profesor y politólogo José Ferrándiz Lozano y la crítica teatral Marina Torrecilla, han formado parte de dos jurados de los Premios de la Crítica Valenciana de este año. Mientras José Ferrándiz ha estado presente en el de la modalidad de Ensayo por quinto año consecutivo, Marina Torrecilla se ha incorporado en esta edición al de Literatura dramática.

Recuerdo para los ausentes y entrega de Premios
Los miembros del jurado de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana de este año han querido recordar a Miguel Catalán, jurado y colaborador habitual en la modalidad de Ensayo, fallecido en septiembre pasado, anunciando la organización de un homenaje en su memoria cuando la situación actual lo permita. También han recordado a José María Arauzo, presente en el jurado de poesía durante casi dos décadas. Asimismo, han expresado su dolor y su tristeza por el reciente fallecimiento de doña Elena Aub Barjau, quien fuera segunda hija de nuestro escritor Max Aub y primera presidenta, durante los años 1997-2012, de la Fundación que en la población de Segorbe (Castellón) lleva el nombre de su padre.
Estos Premios, organizados por la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, son auspiciados y están patrocinados por el Ajuntament de Rocafort, con el apoyo de la Generalitat Valenciana. La Organización de los premios agradece la disposición y comprensión del Ayuntamiento de Rocafort, en cuya Casa de Cultura estaba prevista la reunión, y de su concejal de Cultura, Gorka Gómez, quien ha manifestado su voluntad de volcarse en el acto de entrega de los galardones a todos los autores y autoras premiados, que tendrá lugar, como es habitual en estos Premios, el último sábado de septiembre, siempre y cuando las condiciones sanitarias generadas por la COVID-19 lo permitan.
Los jurados de las diferentes modalidades de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana están formados por relevantes periodistas, personas representantes de instituciones culturales, que ejercen la crítica en prensa o que se dedican a la investigación literaria en la universidad, todas ellas nacidas o residentes en la Comunidad Valenciana, salvo el actual presidente de la Asociación Española de Críticos Literarios. Preside los premios el crítico y profesor universitario José Vicente Peiró, siendo la secretaria de los mismos la poeta Elia Saneleuterio Temporal, profesora de la Universitat de València.

Ganadores en anteriores ediciones
Han ganado el Premio de la Crítica Literaria Valenciana en anteriores ediciones Francisca Aguirre, José Albi, Eduardo Alonso, Ricardo Bellveser, María Beneyto, Juan Manuel Bonet, Joaquín Calomarde, Guillermo Carnero, Enrique Cerdán Tato, María García-Lliberós, Rafael Chirbes, Miguel Herráez, Alfonso López Gradolí, Juan José Millás, Vicente Molina Foix, Juan Mollá, Vicente Muñoz Puelles, Pedro J. de la Peña, Antonio Porpetta, Rosa María Rodríguez, Enrique Selva, Vicente Soto, Jenaro Talens, Vicente Verdú, Manuel Vicent, Carmen Alborch, José Luis Ferris, Miguel Catalán, Tomás Segovia, Carmen Amoraga, José Luis Villacañas, Antonio Cabrera, Ferran Torrent, Arcadio López-Casanova, Carlos Marzal, Francisco Agramunt, Juan Vicente Piqueras, Vicente Sánchez Biosca, Susana Fortes, Elia Saneleuterio Temporal, Vicente Gallego, Honorato Boscá y Justo Serna, José Manuel Carcassés, Antonio Moreno, Mariano Sánchez Soler, Rafa Marí, Blas Muñoz, Juan Ballester, Alberto Gimeno, Juan Pablo Zapater, José Ricardo Morales, Juan Antonio Ríos Carratalá, Ángel Luis Prieto de Paula, Xelo Candel, Rafael Soler, María Teresa Espasa, Luis Cremades, Juan Arnau, José Monleón, Josep Lluís Sirera, Joaquín Juan Penalva, Elia Barceló, Laura Ballester, Agustín Pérez Leal, Antonio Ariño, Juan Romero, Jesús Zomeño, Antonio Praena, Rafa Cervera, Adela Cortina, Chema Cardeña, Lola Blasco, Sònia Alejo, Begoña Tena, Emilio La Parra, Isabel Barceló, María Bastarós y Jaime Siles, entre otros.

martes, 19 de mayo de 2020

Papeles de la pandemia, 24 años de LETRALIA, Tierra de Letras


Pinchar AQUÍ:
https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=https://letralia.com/wp-content/uploads/editorial/24.pdf&hl=es


 Participa con el articulo:
"Criminal pandemia del viruso coronado"
Ramón Fernández Palmeral, página 305

Al cumplirse 24 años de la aparición del primer número de Letralia, Tierra de Letras, la revista de los escritores de habla hispana publica la edición especial Papeles de la pandemia, una antología de 757 páginas dedicada al coronavirus Covid-19, a la cuarentena y a los efectos que esta singular coyuntura ejercerá sobre la humanidad.
El libro en formato PDF, que puede ser descargado de forma gratuita en letralia.com/pandemia, presenta textos en todos los géneros: desde cuentos y poemas sobre la pandemia o las pestes en general hasta análisis de la literatura relacionada con el tema, pasando por el diario y la crónica, el artículo y hasta la fotografía.
Además, a partir del 21 de mayo los textos que conforman el libro serán publicados en forma autónoma en la revista, para que nuestros lectores puedan revisarlos y compartirlos.


La revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras, circula desde el 20 de mayo de 1996 y en la actualidad alberga textos de más de 3.700 firmas.

Una fotografía del coronavirus

Luego de la convocatoria difundida en marzo, cuando se iniciaba la cuarentena en muchos de nuestros países, Letralia recibió y evaluó textos de 218 autores, de los cuales se hizo la selección de 78 que compone Papeles de la pandemia.
La participación mayoritaria es de Venezuela, con veinticuatro autores, y le siguen Argentina, con diecisiete, y España, con trece. El libro contiene además firmas de Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Inglaterra, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay.
Papeles de la pandemia es un intento de Letralia por hacer una fotografía de este momento histórico”, escribe el editor Jorge Gómez Jiménez en la presentación del libro. “Lanzamos la convocatoria a principios de la cuarentena, cuando no se tenía certeza de lo que ocurriría —¿cuánto tiempo durará el encierro?, ¿saldremos con bien de este trance?, ¿sobreviviremos?—, y para el momento de publicar el resultado, este libro digital, persiste esta incertidumbre”.

24 años de literatura en Internet

La revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras, circula desde el 20 de mayo de 1996. Primera publicación cultural venezolana en Internet y una de las iniciativas pioneras en este campo en el ámbito de habla hispana, es editada en Venezuela por Gómez Jiménez y en la actualidad alberga textos de más de 3.700 firmas no sólo de países de habla hispana, sino también de autores de otros países que escriben en español.
Desde hace varios años, la revista convoca estas ediciones especiales que son publicadas en la fecha aniversaria. Las antologías más recientes publicadas por Letralia en su cumpleaños han sido Escribir en crisis (2019), Exilios y otros desarraigos (2018), Cine y literatura (2017) y Veinte: las dos décadas de la Tierra de Letras (2016), sobre la transformación del mundo impreso al digital.

Toromiro un arbusto endémcio de la isla de Pascua se salvo de la extinción. Botánico de Chile

El Toromiro (Sophora toromiro) en peligro de extinción



Isla de Pascua declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es conocida en todo el mundo por su principal atractivo turístico, los moais.


Esta isla de Chile, ubicada  a  27° 7 10 S, 109° 21 17 W,  frente a las costas de Caldera, región de Atacama; pertenece administrativamente a la región de Valparaíso. Se encuentra en la Polinesia,  algunos historiadores plantean que su población nativa es de origen polinésico, aunque también hay versiones que le dan un origen preincaico.


La  Isla denominada por su población como Rapa Nui, fue bautizada como Isla de Pascua, porque su descubrimiento para la cultura occidental se produjo cuando el  Almirante Jakob Roggeveen arribó a la isla en Pascua de Resurrección.


Rapa Nui tiene forma triangular y en cada uno de sus vértices se encuentra un volcán; de clima tropical fresco, es decir, los inviernos  presentan  temperaturas frescas, sin heladas. Estudios botánicos han demostrado que la isla estaba cubierta de bosques con árboles altos, se cree que la población originaria taló el bosque de palmeras nativas, convirtiéndola en un terreno árido y baldío.


Un claro ejemplo de la dilapidación hecha a la flora nativa isleña, es la del Toromiro (sophora toromiro), arbusto endémico de tres metros de alto, en que el tronco principal puede alcanzar  50 cm. Hoy en día declarado especie en peligro de extinción,  no es posible encontrarlo en estado silvestre; se sabe que el último arbusto encontrado naturalmente fue visto hace 30 años, pero desapareció al ser utilizado como leña.


La sobrexplotación del Toromiro cuya madera dura y de color rojizo fue ampliamente utilizada en  la construcción, para utensilios domésticos y especialmente en usos rituales como la creación de pectorales y estatuillas de moais en artesanía. Así  también existen datos que demuestran que sus hojas  y troncos sirvieron como alimento para el ganado introducido en la isla, todas estas actividades causaron la extinción de la planta en ambiente natural. Sólo algunos ejemplares lograron sobrevivir, los cuales fueron hallados en cultivos localizados en muy pocos lugares del mundo.


La CONAF (Corporación Nacional Forestal) y el Jardín Botánico de  Viña del Mar realizan un programa para la recuperación y conservación de esta especie que se creía extinta. Afortunadamente,  algunas semillas recolectadas en el viaje de expedición hecho por Thor Heyerdahl, 1955- 1956,  en el área cercana al volcán Rano Kau, fueron recuperadas en los jardines botánicos europeos de Gotemburgo, Suecia y el de Bonn y München, en Alemania. De allí se extrajeron semillas para ser clonadas y comenzar la reproducción de la especie.


Resulta paradójico que una especie endémica de Rapa Nui deba su existencia y recuperación a cultivos que se encuentran a miles de kilómetros de su hábitat natural, y que  indudablemente gracias a ellos es posible alejar la amenaza de que el Toromiro se convierta solo en  un registro de estudios científicos limitados al hallazgo de una pocas especies conservadas en lugares  de exhibición.


Los científicos realizaron una clonación de las semillas encontradas en Europa y en el jardín botánico de Viña del Mar, logrando recuperar semillas madres que fueron comparadas con la especie que se encuentra en el Museo de Historia Natural, arrojando registros genéticos en su ADN similares por lo que se pudo iniciar la reproducción del Toromiro endémico de la isla.


El programa de recuperación y conservación se implementó con el “Plan de Conservación del Toromiro”, comenzando  con “el huerto semillero clonal” que tuvo que certificar que las semillas correspondían en un 100% a la “Sophora Toromiro” y  luego enviarlas a Pascua.


Los primeros intentos  de recuperación en el hábitat natural del Sophora Toromiro, fueron infructuosos, en 1995 se llevaron 150 árboles, pero no lograron sobrevivir. Las causas son  varias, por ejemplo, no se consideraron las condiciones necesarias para que esta especie delicada y frágil contara con agua y sombra suficiente, además  la raíz  crece por la interacción con un hongo que dado el proceso de desertificación de la isla, casi no existe y por último, la plantación se realizó en lugares abiertos y este árbol precisa de espacios  protegidos. Para no volver a cometer estos errores, el jefe del Departamento de Genética de la facultad de Ciencias Biológicas de la UC. Patricio Arce, no es partidario de apresurar el proceso para  su reintroducción, según él, ésta debe ser cuidadosamente preparada.


"Por primera vez (desde 1956) Isla de Pascua tiene sus propios Toromiros. Se está trabajando de manera interna, colaborando con Conaf en la reintroducción", dice la arqueóloga Sonia Haoa, secretaria técnica del Consejo de Monumentos Nacionales y miembro de la Fundación Mata Ki Te Rango, quien hace 20 años trabaja en este proyecto.


Finalmente, para completar la reinserción del Toromiro fueron enviados arbustos desde la ciudad jardín de un metro y medio al vivero de Mata Veri de la isla,  que se ha encargado de  plantar semillas cercanas al volcán Rano Kau, donde alguna vez creció la planta madre. En este programa de recuperación y conservación, las plantas son monitoreadas y revisadas semanalmente por el equipo de Mata Ki Te Rangi y personal de Conaf, quienes un día  al la semana observan y llevan un registro de estos ejemplares.


A su vez,  se implementó un plan de educación a la población isleña y a los agricultores  acerca de las condiciones de suelo, humedad y sol que necesita el Toromiro.


 La recuperación de especies endémicas, como lo es el Toromiro avanza sin problemas según lo señala la jefa provincial de Conaf Ninoska Cuadros: "A la fecha ya han sido repartidas por la isla 130 plantas, en parques, hogares y zona urbanas", permitiendo a los pascuenses recuperar un hito histórico de su patrimonio natural.


En conclusión, este programa es un compromiso que debería  prolongarse hasta recuperar la última especie en peligro de extinción, sin tener un tiempo límite, pero junto con esta acción, debe ir en paralelo una mentalidad ambiental internalizada en la población, a través de programas educativos para respetar los ciclos de la naturaleza y de todos los seres vivos y paisajes con los que coexistimos e interactuamos en este sistema frágil y hospitalario llamado planeta Tierra, afín de evitar la extinción de especies que sustentan el equilibrio natural de la vida y no llegar a situaciones límites que destruyen ecosistemas que, de manera paulatina pero progresiva, amenazan también la existencia de la humanidad.

Bibliografía





http://www.terram.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=9443




Visión general del toromiro


En esta sección presentamos un panorama general sobre esta especie endémica de Rapa Nui


Fotografías: Óscar Fernández, Jardín Botánico Nacional




Toromiro adulto, Jardín Botánico Nacional, Chile

1.- Biología

El nombre científico de este árbol es Sophora toromiro, de la familia de los Leguminosae-Papilionoideae. El género Sophora consiste en aproximadamente 80 especies de árboles, arbustos y hierbas perennes de regiones tropicales y templadas de ambos hemisferios. El Sophora toromiro pertenece al grupo Edwardsia.
El toromiro es un árbol pequeño o arbusto perenne que pocas veces superar los 2 a 3 m. Las plantas mantenidas en viveros alcanzan los 30 a 55 años de edad y una altura de 2 m. Esta planta tiene un crecimiento muy lento comparado con el rápido desarrollo de otras especies de Sophora estrechamente relacionadas con ella.
El árbol se caracteriza por sus hojas de unos 45 cm de largo que consisten en 7 a 21 foliolos elípticos de color verde grisáceo en la parte superior. La fruta es una vaina alargada con 1 a 6 semillas adentro, que poseen forma ovalada. Las flores amarillas del árbol tienen forma levemente tubular y miden de 1,5 a 2 cm de largo.

2.- Historia



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Flores de toromiro, Jardín Botánico Nacional, Chile
Originalmente, la vegetación de Rapa Nui estaba dominada por arbustos bajos y bosques de palmeras. La degradación de la vegetación natural y la expansión de las áreas de pasturas son el resultado de la colonización polinésica a partir de 700 AD y el drástico crecimiento de la población hasta alrededor de 1400 AD.
Este proceso de degradación finalizó en 1866 cuando los colonos europeos introdujeron conejos, ovejas, chanchos, caballos y ganado. Todos estos factores combinados con la sobreexplotación de madera para tallados se tradujo en la reducción del Sophora toromiro.
Dicha disminución ilustra la degradación provocada por el hombre en el ecosistema de Rapa Nui tanto en términos de pérdida taxonómica como en los cambios de los procesos ecológicos.
El último árbol de toromiro que sobrevivía en estado natural, en las laderas interiores del Cráter del Rano Kau Cráter, fue derribado en 1960 y provocó su desaparición de su hábitat natural. Una recolección de semillas de este último árbol madre existente realizada por el ingeniero agrónomo chileno Efraín Volosky y por el arqueólogo sueco Thor Heyerdahl en permitió que lograra sobrevivir sólo en jardines botánicos de Chile y Europa.
Anteriormente, Catherine Routledge en 1917 y Carl Skottsberg en 1919-1920 habían realizado recolecciones de semillas y también habían tipificado las especies. Las semillas de Routledge se utilizaron para su cultivo en Inglaterra en el Jardín Botánico Real de Kew, mientras que las semillas de Skottsberg fueron cultivadas en Suecia en el Jardín Botánico de Gotemburgo. Al parecer, ninguna de estas introducciones persistió en cultivo.

3.- Estado del Cultivo

El primer registro de esta especie en cultivo data de principios del siglo 20 entre 1919 y 1920, las plantas fueron cultivadas en el Jardín Botánico de Gotemburgo, Suecia, y provenían de semillas recolectadas por Carl Skottsberg. Esta cepa no sobrevivió en cultivo.
El mismo año, el Jardín Botánico Real de Kew distribuyó plantas cultivadas a partir de semillas silvestres recolectadas por Katherine Routledge. Esta cepa tampoco sobrevivió en cultivo.


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Semillas de toromiro, Jardín Botánico Nacional, Chile
Luego de que el último árbol fuera derribado en 1960, en el cráter del Rano Kau, la especie quedó identificada como “probablemente extinta” en el Libro de Datos Rojos de IUCN de plantas en 1978. Por último, en 1994, el Sophora toromiro quedó registrado como extinto en estado silvestre en este libro de datos rojos.
En efecto, Sophora toromiro sobrevivió en los jardines botánicos y privados de todo el mundo, al igual que en Europa, Chile, Australia y Estados Unidos. Actualmente, la especie se cultiva en Göteburg en Suecia; Munich y Bonn en Alemania; Menton al sur de Francia; Copenhague en Dinamarca; Hawai en Estados Unidos; en Melbourne, Australia; y Viña del Mar, y varios jardines privados y criaderos de plantas en Chile. Por otra parte, algunos ejemplares se han entregado desde estos diferentes jardines Botánicos a Rapa Nui.
El toromiro es un buen ejemplo de la función que puede desempeñar el Jardín Botánico en la conservación de plantas en peligro de extinción o plantas exóticas. Hoy en día, 25 plantas de distintas edades están creciendo en el criadero de CONAF. La especie más antigua de estos toromiro tiene 12 años y mide alrededor de 1 m de alto. Este árbol está sano y en buenas condiciones de crecimiento y lo puede visitar en el jardín de la Oficina de CONAF.
Del mismo modo, existen árboles que han sido plantados en la ladera del cráter Rano Kau, hábitat original del último árbol existente en estado salvaje. Estos árboles reciben atención regular por parte del personal de CONAF. Asimismo, existen árboles que crecen en varios lugares de Rapa Nui.


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Vaina
En 1994, se creó el Grupo de Gestión del Toromiro, también llamado TMG, con el propósito de volver a introducir Sophora toromiro en su hábitat natural, Isla de Pascua. El TMG trató de promover y de mantener la colaboración entre los Jardines Botánicos que lo mantienen en existencias y con las autoridades de conservación, CONAF en Chile e Isla de Pascua. El TMG solía ser un grupo de agencias colaboradoras dedicadas a la conservación de Sophora toromiro y a la recuperación de esta especie en la isla dentro de la ecología y la cultura de Rapa Nui.
Este grupo deseaba asegurar el Toromiro contra la extinción mediante su establecimiento en el cultivo y su reintroducción en su hábitat natural. El Grupo de Gestión del Toromiro estaba conformado por miembros de Chile, Suecia, Reino Unido, Francia, Alemania y Australia, y su grupo de colaboradores está constituido por conservacionistas, administradores de jardines botánicos, genetistas y arqueólogos.
En la actualidad, este grupo ya no está en actividad, sin embargo CONAF Rapa Nui sigue trabajando en este proyecto tal como lo describiremos más adelante. En paralelo con esta campaña educativa, CONAF Isla de Pascua está preparando un proyecto de conservación, con socios científicos nacionales.

4.- Problemas de Conservación

Los primeros intentos de reintroducción de los que se tiene conocimiento datan de 1965. Desde entonces, ha habido muchos intentos de reintroducción en la isla a través de los años. Desafortunadamente, la mayoría de ellos ha fracasado por diferentes razones. Asimismo, las recolecciones aún muestran un alto nivel de mortalidad, de modo que la especie no se encuentra totalmente segura bajo cultivo en los Jardines Botánicos.
De hecho, existe una serie de factores que se deben considerar para la reintroducción de Sophora toromiro. Esta especie es sensible, presenta un crecimiento muy lento y requiere de condiciones específicas, tales como un suelo húmedo, materia orgánica en el suelo, asociaciones micorrícicas o rizobianas, protección contra vientos salinos y fuerte sol; y contra predadores. Uno de los principales problemas es que sólo existen unos pocos ejemplares de Sophora toromiro en el mundo con baja diversidad genética por el momento.


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Plantita, Vivero Mataveri Otai
Pequeñas poblaciones aisladas y fragmentadas sin migración se pueden volver altamente endogámicas con el tiempo. La endogamia promueve la pérdida de diversidad genética. A medida que una población se torna más endogámica, se reducen las oportunidades de supervivencia y la reproducción, lo que conduce a la disminución de la población. El aumento de la endogamia y la disminución de la población lo hacen más vulnerable a la variación demográfica y a las catástrofes.
Otro obstáculo grave para obtener un cultivo de éxito es el control de plagas. La araña roja de invernadero – que se observa a través de las pequeñas mancha de color plata del follaje – es lejos el peor problema de plagas y puede causar una defoliación total cuando es grave.
La especie también es atacada por un gran número de otros patógenos, tales como los hongos. Algunos ejemplares del vivero de CONAF en Rapa Nui están infectados con hongos. Resulta difícil tratar estos problemas con productos químicos, ya que la planta es bastante sensible a estos productos y su aplicación puede causar quemaduras en las hojas o defoliación.
Otro problema importante es el cambio de las condiciones en la isla causado por la degradación antropogénica. La ecología de la isla ha sido alterada en forma permanente y estos cambios dificultan el crecimiento del toromiro en su antiguo hábitat natural.
Del mismo modo, existe una amenaza de hibridación con la especie Sophora microphylla con la cual se relaciona estrechamente. Esta hibridación crearía otro tipo de planta, diferente al Sophora toromiro original. Las características morfológicas similares de Sophora microphylla y Sophora toromiro dificultan su diferenciación. Por esta razón, CONAF revisa cada ejemplar enviado a la isla, o bien, que ya está en crecimiento en la isla para verificar el verdadero pedigrí de Sophora toromiro.

5.- Plan Nacional de Conservación



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Plan de Conservación del Toromiro
Es realmente importante reintroducir Sophora toromiro en su hábitat natural, es por ello que se han realizado muchos esfuerzos en el pasado para este propósito. En realidad los resultados no están garantizados, pero deben agotarse los esfuerzos. Sophora toromiro es el patrimonio natural de Rapa Nui por excelencia.
La extinción en la naturaleza evoca la dramática lección de la isla paradisíaca devastada por la acción del hombre y esta especie simboliza la época en que los árboles y sus maderas desempeñaban un papel en la sociedad antigua técnica, económica y cultural. Asimismo, el toromiro simboliza los grandes y urgentes desafíos de conservación de la flora endémica y nativa de Rapa Nui.
Dada la importancia del toromiro en la isla y los intentos de reintroducción fallidos en el pasado, la Unidad técnica de CONAF Rapa Nui creó en noviembre de 2011 un plan Nacional para conservar el toromiro: “Plan Nacional de Conservación del toromiro”. Parte de este plan fue conducir una búsqueda a nivel mundial para localizar todos los ejemplares de toromiro disponibles en cultivo a fin de recolectar la mayor información posible acerca de los ejemplares. Ello se realizó para aumentar al máximo estos nuevos intentos de reintroducción.

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 AKU AKU, libro de Thor Heyerdahl