POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

miércoles, 23 de enero de 2019

El Grupo Art & Fusion invita al rapsoda Ramón Palmeral

Ramón  Palmeral poeta y rapsoda participará en una actuación con el Grupo ART & FUSION, con sonetos de Miguel Hernández,  el marte día 5 de febrero a la 18.30 horas en la Asociación de Artistas Alicantinos de la calle Arquitecto Morell,11. Entrada libre. Os invito, será una tarde donde habrá danza, canciones y poesía.  

INVITACIÓN A LOS POETAS DEL MUNDO



Poetas del mundo :
¿Qué hacéis que no vais a las escuelas ?
Enseñad a escribir,
a soñar, a denunciar, del hombre , su injusticia
y a pasar el testigo
de los poetas muertos.
Dejad que los niños os desempolven
vuestras palabras rancias,
que os devuelvan nuevos usos a las sílabas,
Que se inventen nuevas licencias métricas 
a versos tuertos y ya cojos de artrosis .
Mostradles los caminos de las fiestas del diccionario
y asombradles con las maravillas del puzzle gramatical,
que ellos se encargarán de construir
los rascacielos del asombro.
Presentadles a Homero, a Ovidio y a Sófocles,
a Lezama, Gabriel Celaya o a Machado.
Permitidles que metan sus deditos
en los cortocircuitos de Huidobro 
Y que rapeen, si quieren, las Nanas de la Cebolla de Hernández.
Escuchadlos después,
quizás descubriréis que hasta entonces
Solo fuisteis aprendices de poetas
Y que en ellos están los mayores maestros
que jamás pudisteis ni soñar.


INVITACIÓN A LOS ARTISTAS  PLÁSTICOS DEL MUNDO

Queridos artistas  plásticos del mundo:
Hay que llevar el arte a las escuelas.
Ensuciaos las mano con los niños, conjuntamente,
Aprended que: Miró ;  Tàpies, Jackson Pollock,
fueron uno más de la Escuela Infantil,
como párvulos que crecieron demasiado.
Que la geometria es mejor aprenderla con
Robert Delaunay, Piet Mondrian o Wassily Kandinsky.
Que el surrealismo  no son solo sueños locos
 de Dalí o de Octavio Campos,

 Que Giuseppe Arcimboldo sea como su alumno aventajado,
si se ponen inventar esculturas con las frutas
 (O lo que tienen a mano, cuando se aburren).

Salid con ellos al patio de recreo después de la lluvia.
Chapotead en los charcos con unas botas nuevas,
hasta que queden manchados vuestros trajes de inocencia.

Y después recoged barro,
disfrutad del tacto de la arcilla pristina de la naturaleza humana.
Jugad con ellos a modelar madres primordiales,
 como las Venus de Willendorf, de Lespugue o de Grimaldi.
Y que la pizarra sea un espacio para descubrir
 la huella de colores de sus manos,
como las paredes de  una cueva prehistórica.

Disfrutad de ellos.
Llenaos de la magia de redescubrir : colores
formas,  dimensiones, espacios imposibles  …
 Recobrad el  gusto de destrozar  las mandalas establecidas
 o de quebrar los límites uniformes.

¡Hay tanto que aprender en las las humildes
 escuelas de Arte de la vida
 y con los mejores maestros
de la imaginación en estado virginal!
¡Qué no sabéis lo que os estáis perdiendo!.

MARÍA TERESA BRAVO BAÑÓN
VilaSeca, Tarragona, España
Del grupo de editoras

viernes, 18 de enero de 2019

Lorca, la ciudad herida por un terremoto



LA CIUDAD HERIDA POR UN TERREMOTO


Por la sierra va corriendo un terremoto
de la mano, de la mano de la destrucción
y de la muerte, sin saber dónde detenerse.

Cayó en Lorca como un rayo subterráneo
que hizo mover las espadañas de las iglesias
y las adobes casas de los lorqueños temerosos.

¿Sufres? ¿Lloras? ¿Sientes miedo?
El miedo del quirófano de la tierra abierta.
Hay razones que no tienen razón.
Hay días como el  11 de mayo de 2011
que no deben volver a amanecer.

Lorca es hidalga, posee una historia cultivada
en los siglos por la riqueza de sus tierras y
su enclave cruce de camino entre Andalucía y el Levante:
El lema de la ciudad habla de castillos y de gentes:
"Lorca solum gratum, castrum super/
 astra locatum, ensis minans pravis, regni tutissima clavis”

Pasa el río Guadalentín con pereza de agua,
algunas veces con el otoño nos enseña sus garras,
sus lágrimas enfurecidas de llanto desconsolado.

No olvidemos a Lorca ni a sus gentes solidarias,
entregadas ante la adversidad, ante los puñales
de un destino que no debe volver a suceder, aunque
se empeñe una falla terrestre en quebrarse.

Una ciudad que se está curando de las heridas
del terremoto de mayo, que sana poco a poco
sin perder la fe, ni la voluntad de sobreponerse,
pues toda esperanza se eleva sobre lo positivo.


Ramón Fernández Palmeral
Alicante, 2014

Primer premio Colegio de Enfermería

jueves, 17 de enero de 2019

Figura del lenguaje, recuros literarios.

INICIO | LITERATURA
   
 
RECURSOS FÓNICOS
 
ALITERACIÓN
Repetición de uno o varios sonidos similares en el mismo verso o estrofa:
   Inmensa turba de nocturnas aves

CALAMBUR
Juego de palabras que tiene lugar cuando el reagrupamiento y redistribución de una o más palabras produce un sentido distinto en el texto.
   La nueva escena, es cena compartida

ONOMATOPEYA
Aliteración de uno o varios sonidos, en un intento de imitar fónicamente un ruido o movimiento real:
   Cric, cric, cric,
   el grillo llora

PARONOMASIA
Utilización próxima de voces parónimas (de significante parecido y significado distinto):
   Ciego que apuntas y atinas,
   caduco dios y rapaz,
   vendado que me has vendido
  RECURSOS MORFOSINTÁCTICOS
  a) repetición:
 
ANÁFORA
Repetición de una o más palabras al comienzo del verso o de enunciados sucesivos:
   Quién lo soñara, quién lo sintiera, quien se atreviera, ...

ANADIPLOSIS
Repetición de una palabra al final de un verso o de una frase y al comienzo del siguiente:
   No es que muera de amor, muero de ti .
   muero de ti, amor

CONCATENACIÓN
Repetición del final de un verso o grupo sintáctico al principio del siguiente.
   Todo pasa y todo queda
   pero lo nuestro es pasar
  pasar haciendo caminos
  caminos sobre la mar.

DERIVACIÓN
Uso cercano de palabras derivadas de una misma raíz:
   Temprano madrugó la madrugada.

EPANADIPLOSIS
Repetición de una palabra al principio y al final del verso:
   perderte fuera así, por no perderte.

EPÍFORA
Repetición de una palabra al final de cada frase o verso:
   Sospecho su mentira
   y vivo deseando su mentira

POLISÍNDETON
Repetición expresiva de conjunciones para unir frases o palabras:
   Lo presintió en la arena y en las olas, y en la espuma y la sal y el horizonte...
b) acumulación
ENUMERACIÓN
Sucesión de elementos que pertenecen, generalmente, a la misma clase gramatical, y que cumplen la misma función sintáctica:
   Lo definió sincero, noble, altivo...

   E. GRADATIVA
   Enumeración de elementos que guardan entre sí una cierta relación semántica:
     Ascendente: Aspiro siempre a lo bello, lo perfecto, lo sublime...
     Descendente:
¿De qué sirve sembrar locos amores,
       si viene un desengaño que se lleva
       árboles, ramas, hojas, fruto y flores?

   E. CAÓTICA
   Enumeración de elementos que, aparentemente, no guardan entre sí ninguna relación, pero que resultan coherentes en el discurso:
     Todo lo recordó: el mar, la carta, el beso y las estrellas.

GRADACIÓN
vid. Enumeración

PARALELISMO
Reiteración de la misma estructura sintáctica en oraciones o versos seguidos:   
   Tu frente serena y firme
   tu risa suave y callada

O bien, reiteración de dos o más versos o frases con una leve variación final:
   La noche, en sus estrellas, ve
   La noche, en sus estrellas, habla
   La noche, en sus estrellas, siente

PLEONASMO
Adición de términos innecesarios para la expresión de una idea, con el fin de reforzarla:
   Rió con risas estridentes
c) alteración del orden
HIPÉRBATON
Alteración del orden normal de la frase:
   De la ausencia teñiste tus poemas

QUIASMO
Ordenación simétrica o cruzada de los elementos de dos grupos de palabras.
   Ancho el amor y el dolor largo

RETRUÉCANO
Inversión intencionada de los elementos de una oración o verso:
   No se puede olvidar lo presentido
   ni presentir el olvido a cada instante
c) omisión
ASÍNDETON
Supresión de conjunciones para dar más rapidez, intensidad o viveza a un periodo o enumeración:
   Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios

ELIPSIS
Supresión de algún elemento de la frase que se puede completar por el contexto:
   Qué tristeza esta noche, su sola compañía
   
  RECURSOS LÉXICO-SEMÁNTICOS
 
ANTÍTESIS
Contraposición de dos palabras o ideas:
   Ir y quedarse, y con quedar partirse

APÓSTROFE
Invocación dirigida a una persona o cosa personificada:
   Agua. ¿dónde vas?
   Riyendo voy por el río
   a las orillas del mar.
   Mar. ¿adónde vas?

COMPARACIÓN
Comparación de un elemento real con otro mediante un nexo gramatical explícito: A como B.
   La noche se puso íntima
   como una pequeña plaza.

DILOGÍA
Utilización de una palabra con doble significado -uno real y otro imaginario- en el texto:
   Las hojas del tiempo (folios del calendario / días ) // ... pecosa en las costumbres y en la cara

EPÍTETO
Utilización de un adjetivo semánticamente innecesario por redundante, ya que describe una cualidad inherente al sustantivo que acompaña:
   La noche oscura

EQUÍVOCO
vid. Dilogía

HIPÉRBOLE
Exageración expresiva de una idea:
   No hay océano más grande que su llanto

IMAGEN
Identificación entre un término real y uno figurado en virtud de su relación de semejanza:
   Nuestra vida es un libro limitado

INTERROGACIÓN RETÓRICA
Pregunta de la que no se espera respuesta alguna, pues su objeto no es el de interrogar sino el de intensificar el contenido:
   ¿Por qué este inquieto abrasador deseo?

IRONÍA
Expresar una idea de forma que se sobreentienda el significado opuesto al formulado:
   ¡Cuánto dolor! Tus cuantiosas lágrimas lo proclaman.

Sustitución de un término por otro en virtud de su relación de semejanza:
   Por el olivar venían,
   bronce y sueño, los gitanos

LÍTOTE
Negación de aquello que se quiere afirmar:
   ... y silla y él vinieron al suelo, no sin vergüenza suya

METONIMIA
Sustitución de un término por otro con el que mantiene relación de dependencia, causalidad, contigüidad o procedencia:
   Tiene un Renault ; se comió dos platos

OXÍMORON
Contraposición de dos términos en un mismo sintagma:
   Es hielo abrasador

PARADOJA
Unión de dos ideas contrarias y en apariencia irreconciliables:
   Quiero amor o la muerte

PERSONIFICACIÓN
Atribución de cualidades humanas a animales o seres inanimados:
   El verde llora esmeraldas

SÍMIL
vid. Comparación

SINESTESIA
Aplicación de una sensación propia de un sentido a otro:
   Me dirigió una mirada sonora y agria...

 SINONIMIA
Acumulación, en un texto, de voces sinónimas que reiteran un concepto o idea:
   Le esperaba callado, silencioso,
   sin voz y sin palabra...

TAUTOLOGÍA
Reiteración de una palabra al intentar definirla:
   El destino es el destino
 
   
© Materiales de lengua y literatura
   

Repeticion. bordón, por Hector Martínez

LOS RECURSOS DE REPETICIÓN

Hace un tiempo hablé de la metáfora, junto a otros efectos similares o más complejos por suma de metáforas. Hoy haré un hueco a otras figuras, poco vistosas para muchos frente al vuelo con el significado, aunque con iguales o, incluso, mejores logros para el apoyo y base de la expresión. Son los recursos por repetición, ya de sonidos, ya de palabras y su posición en los versos, ya de estructuras sintácticas.
Estos recursos no están tan alejados de la evocación como generalmente se cree. Pensemos, por ejemplo, en la aliteración, que es la repetición de los mismos fonemas a lo largo de versos o de poemas, y, en concreto, en una de las que suelen usarse como ejemplo prototípico de la figura como es la Égloga tercera de Garcilaso:
en el silencio sólo se escuchaba
un susurro de abejas que sonaba
Garcilaso consigue, gracias a la repetición del fonema /s/ unida al contexto semántico, evocar el “susurro” de abejas, su zumbido, sobre el silencio. Además, recurriendo a la armonía entre acentos vocálicos y sus diversos timbres, se logra que la aliteración haga, realmente, de fondo a la sonoridad del verso. Es lo que se llama Armonía vocálica, alternando el golpe de voz en distintas vocales de un mismo verso; quizás, el mejor resultado se halle en el endecasílabo melódico[1].
Sin embargo, la aliteración es muy cotidiana y habitual para los más pequeños, acostumbrados a enfrentarse, para trabajar la pronunciación, a los trabalenguas cuyo fundamento suele estar en el uso de esta figura, como los “tres tristes tigres comían trigo en un trigal” o “el perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha robado”.
Un reconocido maestro de la aliteración es Rubén Darío que elevó la figura a verdadero rasgo de toda la concepción modernista de la poesía. De él son los siguientes ejemplos:
¡Claras horas de la mañana
en que mil clarines de oro
¡dicen la divina diana!
¡Salve al celeste Sol sonoro!
———-
¡Amoroso pájaro que trinos exhala
bajo el ala a veces ocultando el pico;
que desdenes rudos lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve del leve abanico!
———-
En mi jardín se vio una estatua bella,
se juzgó mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella
sentimental, sensible, sensitiva
La paronomasia, como recurso retórico, se aproxima a las funciones de la aliteración -incluido su uso en los trabalenguas-, al repetir palabras que, siendo distintas, poseen un sonido similar, como por ejemplo “hombre”, “hambre” y “hembra”, o el más típico entre “calavera” y “carabela”. No sirve tanto a la evocación como al poeta ingenioso, tipo Quevedo o Lope de Vega, para producir llamativos juegos de palabras como aquél conocidísimo “tardón en la mesa y abreviador en la misa” de El alguacil endemoniado o aquél otro “Yo tal estaba, di conmigo en el sueño y en el suelo, obediente y cansado” de El mundo por dentro, ambos de Quevedo. Igualmente, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez y, sobre todo, Gloria Fuertes, son autores en los que resulta harto sencillo encontrar el uso de la figura. Quedémonos con el romancillo Pobre barquilla mía de Lope de Vega:
Pobre barquilla mía
entre peñascos rota,
sin velas, desvelada
y entre las olas sola
Para cerrar con el tema de la repetición del sonido, tenemos la similicadencia, figura que consiste en aproximar palabras de similar sonido final dentro de un mismo verso, o al final de varios versos, generalmente verbos conjugados en igual tiempo creando una cadencia en el ritmo. Es una figura precedente y cercana a la rima consonante que también sirve para generar rimas internas en los versos. En ocasiones ha sido considerada como la rima de la prosa. Sea ejemplo de este recurso Jorge Manrique y las Coplas, en concreto la quinta en su segunda sextilla de pie quebrado:
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
e llegamos
al tiempo que feneçemos;
assí que cuando morimos,
descansamos.

Entre la repetición de palabras contamos con recursos como la anáfora, que consiste en la reiteración al comienzo de varios versos, la epífora, que es la repetición al final del mismo verso, la figura complexio, que combina las dos anteriores, y la epanadiplosis que repite al comienzo y al final. Todas ellas tienden a servir de modo referencial a la palabra origen, reforzando su presencia e influjo, la idea, o por intensificación del sonido de forma rítmica. Además, la complexio puede ganar en intensidad cuando se realiza enfrentando términos contrarios por medio de paradojas. Por ejemplo, San Juan de la Cruz y la Subida al Monte Carmelo:
Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada
Por su lado, con la anadiplosis repite al final de un verso y al comienzo del siguiente la misma palabra, produciendo por continuidad un efecto de concatenación en la composición, como por ejemplo, hace Antonio Machado:
La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.

En otras ocasiones podemos jugar con las palabras homófonas y homógrafas, es decir, aquéllas que se escriben o se pronuncian exactamente igual aunque sus significados son distintos, creando con ello diáforas o, si usamos palabras polisémicas en sus diversos significados, dilogías. Esto nos aproxima de nuevo a los juegos de palabras en los que Quevedo es figura de primera línea:
No permitáis que esposas
vuestras esposas aflijan,
que esposas traban las manos
y a esposas quitan las vidas.
Con el políptoton y la derivación repetiremos palabras de misma raíz pero con distintos morfemas, ya flexivos para el primer caso, ya derivativos para el segundo. Por ejemplo, a través de distintos tiempos verbales y sus correspondientes desinencias, como de nuevo hace Quevedo en uno de sus mejores sonetos -incluso entre el v.1 y v.3 podríamos ver un ejemplo de diáfora entre el verbo “ir” y verbo “ser” en su tercera persona del singular del pretérito:
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
Una última posibilidad para combinar con los anteriores recursos de repetición de palabras es el quiasmo. Se trata de una repetición simétrica en cruz de una, dos o más palabras de forma consecutiva en el mismo verso o siguientes. Veamos un ejemplo de Rubén Darío en su Canción de otoño en primavera:
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer.
Si en el quiasmo, trocamos también las relaciones sintácticas de las palabras repetidas, nos encontraremos ante un retruécano. Habitualmente, con el quiasmo y el retruécano se busca, como anteriormente vimos en complexio, contraste e incluso contradicciones, o, en el caso más extremo, paradojas. Sírvanos, otra vez, Quevedo para un ejemplo:
No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca, o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Ahora bien, a la hora de trabajar con la repetición de la sintaxis del verso el recurso más conocido es el paralelismo. No se trata exclusivamente de repetir las mismas palabras en el mismo orden, sino las mismas categorías gramaticales en igual o similar orden sintáctico, acaso con ligeras variaciones. Sería posible emplear distintas categorías en la misma posición y mismo número de sílabas por cada una, de manera que el paralelismo fuera exacto y preciso. Como ejemplo de paralelismo con las mismas palabras está la intensidad de los siguientes versos de la Rima XLII de Bécquer:
Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma.
¡ Y entonces comprendí por qué se llora,
y entonces comprendí por qué se mata!

Y del mismo autor, esta vez Rima XXXVIII, un paralelismo sintáctico y mismo número de sílabas métricas por categoría:
¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

La razón de la existencia de los recursos de repetición podría encontrarse en un uso que hoy día se ha perdido: la transmisión oral y juglaresca. Estos recursos servían para facilitar la memorización o ayudar de muletilla en momentos de olvido para conseguir tiempo y recordar o improvisar el verso siguiente. Posteriormente, como hemos visto, quedan para crear juegos de palabras e ingenio, contrastes, paradojas, intensificación de una emoción, un sentimiento o una idea, crear un sonido de fondo para el poema y, en un uso más actual, como un recurso más para marcar el ritmo en composiciones de verso libre. Su valor poético evocador o intensificador es un buen aliado para el antirretoricismo y el antibarroquismo que buscan una expresión sencilla, intuitiva, directa, que, sin embargo, no quiere perder en intensidad. Por lo general nos retrotraen a un sabor más popular de los versos, pues por este tipo de figuras es por lo que se nos queda en la mente una letra de una canción, un poema o incluso un párrafo de una novela -piénsese en la repetición de estribillos, con origen en el villancico, o la reiteración de una palabra dentro de una canción que suele convertirse en el título.
A mi juicio, y a riesgo de equivocarme, hablamos de los recursos más empleados en la poesía y su historia, y, generalmente, de los que menos se mencionan ante aquéllos del significado y generadores de imágenes. La gran mayoría de las veces son recursos imperceptibles que precisan de posterior análisis; y, sin embargo, producen en el lector el efecto que el poeta buscó desde el principio.

Héctor Martínez

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Bordón es la repetición de varios versos en un poema

Parece solo y no es verdad.

Parece solo y no es verdad

Parece solo y no es verdad

Teoría poética, por Javier de Lucas


La poesía:    Es la expresión de la belleza por medio de las palabras, ya sea en prosa o en verso.
La prosa:     Definimos como prosa la forma natural del lenguaje para expresarnos. Trasladada a la escritura, la reconocemos como todo texto escrito de la misma manera que hablamos, respetando todas las reglas y normas ortográficas existentes.
La métrica:   Es la parte de la Gramática que estudia los elementos del verso, de su construcción y de sus  combinaciones. Las unidades métricas son: la sílaba métrica, el grupo fónico, el verso, la estrofa y el poema.
La sílaba métrica y el grupo fónico:    Son las unidades métricas menores, y en ellas se basan los ritmos de cantidad, intensidad y tono. Con ellas se constituyen el verso.
El verso:      Es el conjunto de palabras sometidas a medidas, ritmo y rima. Si tenemos una visión elemental de él, lo reconoceríamos visualmente en la escritura por su disposición en la página; las líneas no está totalmente ocupadas por las palabras. Llamamos verso a cada línea escrita de un poema. Es la unidad métrica menor con independencia poética. Su descripción y clasificación se hace de acuerdo al número de sílabas métricas que lo componen, como primer criterio, y a la distribución acentual, como segundo criterio.
                    Atendiendo al primer criterio, los versos de la poesía española, se clasifican de la siguiente manera.
Versos de arte menor:    Son los compuestos por ocho sílabas métricas o menos. Pueden ser:
  • Bisílabos:    2 sílabas. Son poco frecuentes en la literatura española, aunque fueron más utilizados en la época del Romanticismo, en combinación con otros tipos de versos.
  • Trisílabos:    3 sílabas. Al igual que el anterior, es poco frecuente. Se ha utilizado principalmente desde el siglo XVIII hasta la actualidad, combinado con otros tipos versos.
  • Tetrasílabos:    4 sílabas. Se ha utilizado desde la Edad Media, solo o combinado con otros versos, principalmente con versos de ocho sílabas en estrofas de pie quebrado.
  • Pentasílabos:    5 sílabas. También han sido utilizado desde la Edad Media, combinado con otros tipos de versos, y a partir del siglo XV de forma independiente.
  • Hexasílabos:    6 sílabas. Se utiliza desde la Edad Media en composiciones populares.
  • Heptasílabos:    7 sílabas. En la época del Renacimiento se utilizó frecuentemente combinado con versos de once sílabas. En el siglo XVIII también fue muy empleado.
  • Octosílabo:    8 sílabas. Es el verso más abundante en la poesía española. Se ha utilizado desde el siglo XI a la actualidad ininterrumpidamente.
Versos de arte mayor:    Versos de nueve sílabas métricas o más. Pueden ser:
  • Eneasílabos:    9 sílabas. Aparece en estribillos de poemas y canciones populares de los siglos XV al XVII, aunque su empleo aumento en los siglos posteriores.
  • Decasílabos:    10 sílabas. Es de uso poco frecuente, y se utiliza en combinación con otros tipos de versos.
  • Endecasílabos:    11 sílabas. Antes del siglo XVI se utilizaba esporádicamente en España. Pero a partir de entonces adquiere gran importancia, al adaptarse a la poesía española el endecasílabo italiano, convirtiéndose en uno de los más utilizados en toda la poesía castellana. Existen distintos tipos de endecasílabos, según la posición en que se encuentren los acentos no estróficos (el estrófico va siempre en la sílaba décima): el endecasílabo sáfico (lleva acentos en la 4ª y 6ª u 8ª sílabas), endecasílabo melódico (lleva acentos en 3ª y 6ª sílabas), endecasílabo heroico (lleva acento en 2ª y 6ª sílabas), endecasílabo de gaita gallega (lleva acentos en la 1ª, 4ª y 7ª sílabas), etc... Ej:
Sáfico:    Cuando me paro a contemplar mi estado
Heroico:    A Dafne ya los brazos le crecían
Melódico:    Y la furia del mar y el movimiento
  • Dodecasílabos:    12 sílabas. También se llamó verso de arte mayor, y fue muy utilizado en los siglos XIV y XV. Normalmente es un verso compuesto de dos hemistíqueos de seis más seis sílabas, o de siete más cinco sílabas, separados por una censura.
  • Tridecasílabo:    13 sílabas. Poco frecuente.
  • Alejandrino:    14 sílabas. Es el verso por excelencia del Mester de Clerecía (siglos XIII y XIV). Después, ha sido escasa su aparición hasta el siglo XIX, en los que fue utilizado por los poetas románticos.
  • Pentadecasílabos:    15 sílabas.
  • Hexadecasílabos u octonarios:    16 sílabas.
  • Heptadecasílabos: 17 sílabas.
  • Octodecasílabos: 18 sílabas.
  • Eneadecasílabos: 19 sílabas.
El ritmo:       Es la repetición periódica de algo. En el verso se produce por la repetición periódica de pausas, de acentos, y de ciertos fonemas situados al final de cada verso.
                   En la literatura española, y en la mayoría de las literaturas de origen románico, el verso está basado en la existencia de cuatro ritmos, que no tienen porqué aparecer coexistiendo en el poema. La aparición o no de ellos depende, fundamentalmente, de los gustos del poeta y, fundamentalmente, de la época.
                   Estos cuatro ritmos están identificados con las cualidades del sonido, y son: el ritmo de cantidad, el ritmo de intensidad, el ritmo de tono y el ritmo de timbre.
El ritmo de cantidad:    Lo marca el número de silabas métricas que tiene un verso. La sílaba métrica no coincide siempre exactamente con la sílaba gramatical; la sílaba métrica es una unidad poética: la unidad del ritmo de cantidad, que puede estar constituida por alguna de las siguientes licencias poéticas:
  • Una sílaba gramatical.
  • Una sinalefa:    Dos sílabas gramaticales formando una sílaba métrica. Se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza por vocal; se cuenta como una sola sílaba, sean las vocales de abertura máxima, media o mínima. En principio la sinalefa se tiene siempre en cuenta, salvo que las palabras estén separadas por una coma, o el sentido recomiende hacer pausa entre ellas.     Ej:    Mon-ta-ña al-ta.
  • La diéresis:       Ruptura de un diptongo y formación de un hiato, de tal manera que una sílaba gramatical se convierte en dos sílabas métricas. Debe indicarse gráficamente con la diéresis ortográfica.     Ej:    -a-ve.
  • La sinéresis:        Conversión de un hiato en un diptongo. Mucho menos frecuente que la licencia anterior.    Ej:    Roe-dor.
  • Terminación aguda:    Si la última palabra del verso es aguda, se cuenta una sílaba métrica más.
  • Terminación esdrújula:    Si la última palabra del verso es esdrújula, se cuenta una sílaba métrica menos.
El ritmo de intensidad:    Lo marca los acentos prosádicos, o de intensidad, que aparecen en el verso. Tanto su número como su situación son variables, pero siempre ha de aparecer un acento de intensidad en la penúltima sílaba métrica, llamado acento estrófico. La posición que toman los demás acentos es menos regular, y éstos reciben diferentes nombres según su situación respecto al acento estrófico. Son de tres tipos:
  • Acentos rítmicos:    Si el acento estrófico coincide con una sílaba par, son rítmicos todos los acentos que vayan en sílaba par; y si el acento estrófico va en sílaba impar, son acentos rítmicos todos los acentos que vayan en sílabas impares.
  • Acentos extrarrítmicos:    Los acentos que no coinciden en el mismo tipo de sílaba (par o impar) que el acento estrófico.
  • Acentos antirrítmicos:    Son acentos antirrítmicos los que van en la sílaba inmediatamente anterior o posterior a un acento rítmico.
El ritmo de tono:    Lo marca la entonación de los grupos fónicos. La longitud de cada grupo fónico (y su significado) junto a las pausas determinan el tono de la estrofa. En la lengua española encuentran tres tipos básicos de entonación: ascendente, descendente y en suspensión. Referentes a las pausas, en la poesía española se distinguen tres tipos:
  • Pausa estrófica:    Se produce obligatoriamente al final de cada estrofa. Suele representarse con los siguientes símbolos: ///.
  • Pausa versal:    Se produce obligatoriamente al final de cada verso. Suele representarse con los siguientes símbolos: //. Una anomalía dentro de la pausa versal es la que produce el encabalgamiento. Éste se produce cuando se rompe una pausa versal para mantener la unidad sintáctica entre dos palabras (determinante-nombre, verbo-adverbio, adverbio-adjetivo, etc...) que deben decirse sin pausa entre ellas. En el caso de que se mantuviese la pausa versal, tendría que romperse dicha unidad sintáctica.
  • Pausa media:    Se produce en el interior del verso y puede aparecer o no. Suele representarse con el siguiente símbolo: /.
  • Pausa cesura:    Se da en el interior de un verso (siempre compuesto) y lo divide en dos parte iguales o no, de forma que cada una se comporta casi como un verso independiente. Quiere decir que las dos partes (llamadas hemistíqueos) se han de analizar en cuanto a los ritmos de cantidad, intensidad, tono y timbre, de forma independiente; no habrá sinalefa entre ellas, se contará una sílaba métrica más o menos según termine en palabra aguda o esdrújula, y podrá existir una rima interna. Por lo tanto la cesura, que en definitiva es un tipo especial de pausa media, por su valor rítmico equivale a una pausa versal, y como tal suele representarse con los símbolos: //.
El ritmo de timbre:    Lo marca la rima, que es la repetición total o parcial de ciertos fonemas al final de ciertos versos, a partir de la última vocal acentuada, o el acento estrófico. Existen dos tipos en la poesía española:
  • Rima consonante:    Donde sí son iguales todos los fonemas de dos o más versos, a partir de la última vocal acentuada. Se llama rima perfecta o total.
  • Rima asonante:    Donde sólo son iguales las vocales de dos o más versos a partir de la última vocal acentuada. Se llama rima imperfecta o parcial.
La estrofa:      Es el conjunto de dos o más versos cuyas rimas se distribuyen de un modo fijo. Es una unidad métrica superior al verso; se trata de una serie de versos con la misma estructura rítmica. La repetición de estrofas puede formar un poema.
El poema:    Es la obra literaria realizada totalmente en verso. Es la unidad poética superior en la que se manifiesta la idea o el sentimiento que el poeta quiere expresar. Puede estar formado por una o varias estrofas, o incluso estar construído por versos que no forman estrofas (poema no estrófico). Algunas veces una sola estrofa puede constituir un poema.
Los principales tipos de estrofas de la poesía española son los siguientes (la rima va señalada con letras mayúsculas si es verso de arte mayor, y con letra minúscula si es verso de arte menor):
Pareado:    Estrofa de dos versos, de arte mayor o menor, que riman entre sí, con rima consonante normalmente (AA, aa). Ambos versos no tienen porqué tener el mismo número de sílabas. Se han utilizado a lo largo de toda la historia de la literatura española; especialmente en refranes y sentencias. Al pareado compuesto por dos versos de arte menor se le denomina aleluya.
                                    Aunque la mona se vista de seda,            
                                    mona se queda.                                       
                                                                            (Iriarte)    
Terceto:     Combinación de tres versos endecasílabos que riman primero con tercero y queda suelto el segundo (ABA). Se suele presentar en series en la que este segundo verso suele rimar con el primero y tercero del terceto siguiente, y así sucesivamente  (ABA-BCB-CDC-DCDC), añadiéndose un verso final para cerrar este tipo de encadenamiento. Su procedencia es de Italia, y apareció en la poesía española en el Renacimiento.
                                    Yo quiero ser llorando el hortelano               
                                    de la tierra que ocupas y estercolas,             
                                    compañero del alma, tan temprano.           

                                    Alimentando lluvias, caracolas                    
                                    y órganos mi dolor sin instrumento,           
                                    a las desalentadas amapolas                       

                                    daré tu corazón por alimento.
                                    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
                                    que por doler me duele hasta el aliento.

                                                           (Miguel Hernández) 

Tercetilla:  Es un terceto con versos de arte menor. Si la rima es asonante se llama Soledad o Solea.

                                    Muerto se quedó en la calle
                                    con un puñal en el pecho.
                                    No lo conocía nadie.

                                                            (Federico García Lorca)                   
Cuarteto:  Son cuatro versos endecasílabos, con rima consonante. Su esquema es ABBA. Llegó a España a mediados del siglo XVI.
                                    Una, dos, tres estrellas, veinte, ciento,
                                    mil, un millón, millares de millares,
                                    ¡válgame Dios, que tienen mis pesares
                                    su retrato en el alto firmamento!.

                                                        (Diego de Silva y Mendoza, conde de Salinas)                  
Redondilla:    Son cuatro versos octosílabos consonantes, con esquema igual al cuarteto.
                                    Un galán enamorado
                                    de mal de amores a muerto,
                                    y el efecto ha descubierto
                                    que era dolor de costado.
                                                        
                                                        (Alonso de Ledesma, de "En metáfora de sangría")
Serventesio:   Cuatro versos endecasílabos consonantes, con el esquema ABAB. Es una variante del cuarteto, de la misma época que él.
                                    Con varios ademanes horrorosos
                                    los montes de parir dieron señales:
                                    consintieron los hombres temerosos
                                    ver nacer los abortos más fatales.

                                                       (Félix María Samaniego)
Cuarteta:  Cuatro versos octosílabos consonantes con esquema igual al serventesio: ABAB.
                                    Y todo un coro infantil
                                    va cantando la lección:
                                    mil veces ciento, mil;
                                    mil veces mil, un millón.

                                                        (Antonio Machado)
Copla:         Estrofa de cuatro versos de arte menor (normalmente octosílabos), con rima asonante en los versos pares y quedan sueltos los versos impares.
                                    Deixo amigos por estaños,
                                    deixo a veiga polo mar,
                                    deixo, en fin. canto ben quero...
                                    ¡Quén pudera no o deixar...!

                                                        (Rosalía de Castro)
Seguidilla:    Estrofa de cuatro versos, dos heptasílabos (primero y tercero) y dos pentasílabos (segundo y cuarto), que riman alternos: el 1º y el 3º son heptasílabos, y el 2º y 4º pentasílabos. La rima es consonante o asonante en los versos pares (-a -a). La seguidilla se utiliza en la poesía española desde el siglo XI.
                                    Las mujeres y las flores
                                    son parecidas,
                                    mucha gala a los ojos
                                    y al tacto espina.

                                                        (José de Espronceda)

A veces, la seguidilla va seguida de tres versos más: el 1º y 3º pentasílabos asonantes, y el 2º heptasílabo suelto. A estos tres versos se les llama bordón, y al conjunto estrófico de los siete versos se le llama seguidilla con bordón.
                                    
                                    La cebolla es escarcha
                                    cerrada y pobre:
                                    escarcha de tus días
                                    y de mis noches.
                                    Hambre y cebolla:
                                    hielo negro y escarcha
                                    grande y redonda.

                                                          (Miguel Hernández)

Cuaderna Vía:    Son estrofas de cuatro versos alejandrinos aconsonantados (AAAA), utilizado principalmente por los poetas cultos del Mester de Clerecía en los siglos XIII y XIV. También se puede llamar Tetrástrofo Monorrimo.

                                    Era un simple clérigo, pobre de clerecía,
                                    dicié cutiano missa de la sancta María;
                                    non sabié decir otra, diciéla cada día,
                                    más la sabié por uso qe por sabiduría.

                                                            (Gonzalo de Berceo)

Quinteto:   Cinco versos de arte mayor consonantes, rimando a gusto del poeta, con las siguientes limitaciones.
  • No puede quedar ningún verso suelto.
  • No pueden rimar más de dos versos seguidos.
  • Los dos últimos versos no pueden formar un pareado.
                                    Marchando con su madre, Inés resbala,
                                    cae al suelo, se hiere, y disputando
                                    se hablan así después las dos llorando:
                                    - ¡Si no fueras tan mala! - No soy mala.
                                    - ¿Qué hacías al caer?. - Iba rezando.
                                
                                                                (Ramón de Campoamor)
Quintilla:    Es un quinteto de arte menor.
                                    Pasó un día y otro día,
                                    un mes y otro mes pasó,
                                    y un año pasado había;
                                    mas de Flandes no volvía
                                    Diego, que a Flandes partió.

                                                                (José Zorilla)
Lira:    Compuesta por cinco versos: 1º, 3º y 4º heptasílabos, 2º y 5º endecasílabos, rimando 1º con 3º y 2º con 4º y 5º (7a-11B-7a-7b-11B). Es de origen italiano; su nombre lo recibe del comienzo de la canción quinta de Garcilaso de la Vega "A la flor de Gnido". Fue muy utilizada en el Renacimiento.
                                    Si de mi baja lira
                                    tanto pudiese el son, que en su momento
                                    aplacase la ira
                                    del animoso viento
                                    y la furia del mar y el movimiento...

                                                                (Garcilaso de la Vega)
Copla de pie quebrado:    Compuesta por seis versos de arte menor, con rima consonante, y con la siguiente disposición: 8a-8b-4c-8a-8b-4c. Se le llama  pie quebrado al verso de cuatro sílabas. Este tipo de estrofa fue muy utilizada por Jorge Manrique (siglo XV), por lo que también es conocida como copla manriqueña. Ha sido utilizada en todas las épocas de la literatura española, sufriendo algunas variaciones en la distribución de las rimas y en la situación del pie quebrado. También puede recibir el nombre de sextilla.
                                    ¿Qué se hizieron las damas,
                                    sus tocados, sus vestidos,
                                    sus olores?.
                                    ¿Qué se hizieron las llamas
                                    de los fuegos encendidos
                                    de amadores?.

                                                                (Jorge Manrique)
Sexteto-lira:    También puede llamarse sexteto alirado, o lira de seis versos. Su disposición es 7a-11B-7a-11B-7c-11C.
                                    Suena tu blanda lira,
                                    Aristo, de las Ninfas tan amada,
                                    cuando Filis suspira,
                                    y en la grata armonía embelesada
                                    la tropa de pastores
                                    escucha los suavísimos amores.

                                                                (José Marchena)
Octava Real:    Formada por ocho versos endecasílabos, con rima alterna los seis primeros, y los dos últimos formando un pareado (ABABABCC). Su origen es italiano, y llego a nuestra literatura en el siglo XVI. También puede llamarse octava rima.
                                    ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos
                                    áridos ni una lágrima brotaban,
                                    cuando ya su color tus labios rojos
                                    en cárdenos matices cambiaban,
                                    cuando de tu dolor tristes despojos
                                    la vida y su ilusión te abandonaban
                                    y consumía lenta calentura
                                    tu corazón al par de tu amargura.

                                                                (José de Espronceda)
Octava Italiana:    Formada por ocho versos de arte mayor de rima consonante, rimando el 2º con el 3º, el 6º con el 7º, el 4º con el 8º (debiendo ser esta rima aguda), y quedan sueltos el 1º y 5º. Llegó a la poesía española en el siglo XVIII, procedente de Italia, y a lo largo de la historia ha sufrido variaciones tanto en el número de sílabas como en la distribución rítmica. También puede llamarse octava aguda.
                                    ¡Silencio! ¡En el misterio de las tumbas
                                    la eternidad esconde su destino!
                                    Húndete, pensamiento, en el mezquino
                                    lugar de corrupción.
                                    Tus atrevidas alas impotentes
                                    al alzarse aumentaron tu caída;
                                    confúndete, ya está desvanecida
                                    tu orgullosa ilusión.

                                                                    (Ángel María Dacarrete)
Octavilla italiana:    Ocho versos de arte menor, con la misma disposición que la octava italiana.
                                    Con diez cañones por banda,
                                    viento en popa, a toda vela,
                                    no corta el mar, sino vuela
                                    un velero bergantín;
                                    bajel pirata, que llaman,
                                    por su bravura "El Temido",
                                    en todo el mar conocido
                                    del uno al otro confín.

                                                                     (José de Espronceda)
Copla de arte mayor:    Compuesta por ocho versos dodecasílabos, con rima consonante dispuesta de la siguiente manera: ABBAACCA. Fue muy utilizada por el poeta Juan de Mena (siglo XV).
                                    Al muy prepotente don Juan el segundo,
                                    aquél con quien Júpiter tuvo tal zelo
                                    que tanta de parte le fizo del mundo
                                    quanta a sí mesmo se fizo del çielo;
                                    al grand rey d'España, al Çesar novelo,
                                    al que con Fortuna es bien fortunado,
                                    aquél en quien caben virtud e reinado;
                                    a él, la rodilla fincada por suelo,
                                    ...
                                                                        (Juan de Mena)
Décima o Espinela:    Llamada así su estructura fue fijada por el poeta Vicente Espinel (S. XVI-XVII). Consta de diez versos octosílabos consonantes, con el esquema ABBAACCDDC.
                                    ¿Dónde está ya el mediodía
                                    luminoso en que Gabriel
                                    desde el marco del dintel
                                    te saludó: -Ave María?.
                                    Virgen ya de la agonía,
                                    tu hijo es el que cruza ahí.
                                    Déjame hacer junto a ti
                                    ese augusto itinerario.
                                    Para ir al monte del Calvario
                                    cítame en Getsemaní.

                                                                           (Gerardo Diego)
Determinadas combinaciones de los distintos tipos de estrofas, dan lugar a los poemas estróficos, de los cuales los principales son los siguientes:
Soneto:       Estrofa de catorce versos endecasílabos consonantes, compuesto por dos cuartetos con la misma rima (ABBA ABBA), y seis versos que suelen formar dos tercetos (CDC DCD), aunque puede adoptar otras combinaciones. Llegó a la poesía española en el siglo XV, procedente de Italia, y a partir de ese momento se ha utilizado; llegando a adoptar otras combinaciones y variaciones como el sonetillo (de arte menor), soneto con estrambote (añadiéndole algunos versos a los catorce señalados),...
                                    Cerrar podrá mis ojos la postrera
                                    sombra que me llevare el blanco día,
                                    y podrá desatar esta alma mía
                                    hora a su afán ansioso lisonjera;

                                    mas no, de esotra parte, en la ribera,
                                    dejará la memoria, en donde ardía:
                                    nadar sabe mi llama la agua fría,
                                    y perder el respeto a ley severa.

                                    Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
                                    venas que humor a tanto fuego han dado,
                                    médulas que han gloriosamente ardido,

                                    su cuerpo dejará, no su cuidado;
                                    serán ceniza, mas tendrá sentido;
                                    polvo serán, mas polvo enamorado.
                                                            
                                                                               (Francisco de Quevedo)
                                                                                                                   
Canción:    Poema con una estructura compleja, que varía según el poeta y la época. Básicamente se trata de una combinación de versos heptasílabos y endecasílabos en estrofas, llamadas estancias; donde la distribución de la rima es a gusto del poeta, pero una vez fijada en la primera estrofa, ha de respetarla en todas las estancias siguientes. Su origen es italiano y llegó a la poesía española en el Renacimiento.

                                    Esto, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
                                    campos de soledad, mustio collado,
                                    fueron un tiempo Itálica famosa.
                                    Aquí de Cipïón la vencedora
                                    colonia fue. Por tierra derribado
                                    yace el temido honor de la espantosa
                                    muralla, y lastimosa
                                    reliquia es solamente.
                                    De su invencible gente
                                    sólo quedan memorias funerales,
                                    donde erraron ya sombras de alto ejemplo.
                                    Este llano fue plaza; allí fue templo;
                                    de todo apenas quedan señales.
                                    Del gimnasio y las termas regaladas
                                    leves vuelan cenizas desdichadas;
                                    las torres que desprecio al aire fueron
                                    a su gran pesadumbre se rindieron.
                    
                                                                                   (Rodrigo Caro)

Madrigal:    Es una canción más breve con carácter amoroso.

                                    Cubrir los bellos ojos
                                    con la mano que ya me tiene muerto,
                                    cautela fue por cierto,
                                    que ansí doblar pensastes mis enojos.
                                    Pero de tal cautela
                                    harto mayor ha sido el bien que el daño,
                                    que el resplandor extraño
                                    del sol se puede ver mientra se cela.
                                    Así que aunque pensastes
                                    cubrir vuestra beldad, única, inmensa,
                                    yo os perdono la ofensa,
                                    pues, cubiertos, mejor verlos dejastes.

                                                                                       (Gutierre de Cetina)

Poemas con estribillos:    Se trata de aquel poema donde uno o varios versos se repiten periódicamente, que llamamos estribillo. Existen diferentes tipos de estos poemas, pero los elementos comunes en todos ellos son: un estribillo inicial de dos a cuatro versos, que se van repitiendo total o parcialmente, una mudanza, copla o pie de cuatro versos o más, donde el último verso se llama verso de vuelta, y ha de rimar con el estribillo o con el verso de éste que se repita. Estos tipos de poemas se han utilizado desde la Edad Media hasta nuestro días.  Los principales poemas de esta clase son:

  • Zéjel:    Es de origen hispano árabe. Es una combinación para cantar que apareció en la España musulmana. Consta de tres a dos versos (estribillo inicial), cantado por el coro; tres versos monorrimos de arte menor (mudanza) y un cuarto verso (vuelta) que rima con el estribillo. Estos versos eran cantados por el solista. Son todos versos de arte menor, aconsonantados.
                            Que no cogeré yo verbena
                            la mañana de San Juan,
                            pues mis amores se van.

                            Que no cogeré yo claveles,
                            madreselvas ni mirabeles,
                            sino penas tan crueles
                            cual jamás se cogerán,
                            pues mis amores se van.
            
                                                                        (Anónimo)
  • Villancico:    Composición similar al zégel, incluso en algunas ocasiones confundido, que han quedado a lo largo de las épocas como denominación de un canto de carácter religioso y navideño. Consta de un estribillo inicial, mudanza y verso de vuelta. Son todos versos de octosílabos o heptasílabos, encadenados de la siguiente manera: un estribillo de tres o cuatro versos, un pie que consta de mudanza (una redondilla) ,y dos o tres versos de enlace que riman con el estribillo. Su estructura suele ser: a-b-b (estribillo) // c-d-d-c (mudanza) // c-b-b (enlace, vuelta con dos últimos versos del estribillo).
                            El perdido que es perdido,
                            por buscar a quien se pierde,
                            que se pierda, ¿qué se pierde?.

                            Que se pierda, que os perdáis,
                            niño, cuando vos queréis,
                            pues por ganarme os perdéis
                            y tan cierto me ganáis.
                            Si el tiempo tan bien gastáis
                            en buscar a quien se pierde,
                            que se pierda, ¿qué se pierde?.

                            ¿Qué se pierde (bien mirado)
                            si ha recoger ha venido
                            al más ganado perdido,
                            al más perdido ganado?.
                            Quien tan bien anda ocupado
                            en buscar a quien se pierde,
                            que se pierda, ¿qué se pierde?.

                                                                            (Alonso de Ledesma)
  • Letrilla:    Denominación que aparece en el Siglo de Oro para todos los poemas con estribillo. Tenía como principal característica su tono burlesco o satírico. Son todos versos de arte menor aconsonantados, con estructura similar al villancico -incluso en algunas ocasiones igual- donde el estribillo suele ser más breve (dos versos), y el pie más largo (llegando incluso a diez versos). Su estructura suele ser. a-a (estribillo) // b-c-c-b-b-a (pie) // a-a (dos últimos versos de estribillo) // d-e-e-d-d-a (pie) // a-a (dos últimos versos de estribillo) // ...
                            Poderoso caballero
                            es don Dinero.

                            Madre, yo al oro me humillo;
                            él es mi amante y mi amado,
                            pues, de puro enamorado,
                            de contino anda amarillo;
                            que pues, doblón o sencillo,
                            hace todo cuanto quiero,
                            poderoso caballero
                            es don Dinero.
                            ...

                                                                             (Francisco de Quevedo)
  •  
    Glosa:    El tema suele ser expuesto en la primera estrofa (llamada texto) y desarrollado en las siguientes (llamadas glosa), repitiendo en éstas los versos de la primera. Son versos octosílabos aconsonantados, con la siguiente estructura, normalmente: a-b-b-a // c-d-c-d-c-a-e-a-e-a // f-g-f-g-f-b-h-b-h-b //...   ó    a-b-a-b // c-d-d-c-a-a-e-e-a // f-g-g-f-b-b-h-h-b // ...
                                      ¡ Si mi fue tornase a es
                                        sin esperar más será,
                                        o viniese el tiempo ya
                                        de lo que será después...!

                                        Al fin, como todo pasa,
                                        se pasó el bien que me dio
                                        Fortuna, un tiempo no escasa,
                                        y nunca me le volvió,
                                        ni abundante ni por tasa.
                                        Siglos ha ya que me ves,
                                        Fortuna, puesto a tus pies;
                                        vuélveme a ser venturoso;
                                        que será mi ser dichoso
                                        si mi fue tornase a es.

                                                                                (Miguel de Cervantes)  
  

Existen poemas cuya estructura no es la combinación de los distintos tipos de estrofas antes explicados, sino que tienen su propia estructura, sus características, y en sí forman un poema. Estos poemas son denominados poemas no estróficos, siendo los principales los que a continuación se especifican.

Romance:    Junto al soneto, es el tipo de poema más empleado en la poesía española. Consiste en una serie indeterminada de versos octosílabos, aconsonantados en los pares y sin rima los impares. Su utilización comenzó en el siglo XV, y su origen, parece ser, está en la partición que se hacía de los versos de arte mayor en los cantares de gesta medievales. Dependiendo del número de sílaba que componga sus versos toma otros nombres; así los de versos heptasílabos se llaman romance endecha, los de versos hexasílabos romancillo, y sin son  versos de arte mayor, romance heroico.

                                            En Santa Gadea de Burgos
                                            do juran los hijosdalgo,
                                            allí toma juramento
                                            el Cid al rey castellano,
                                            sobre un cerrojo de hierro
                                            y una ballesta de palo.
                                            ...
                                                                                   (Anónimo)

Silva:    Serie ilimitada de versos heptasílabos y endecasílabos consonantes, rimados a gusto del poeta, y en la que pueden aparecer versos sueltos. La única condición es que las rimas no esté muy separadas. Es de origen italiano, y comenzó su utilización en la poesía española en el siglo XVI.

                                            Pura, encendida rosa,
                                            émula de la llama
                                            que sale con el día.
                                            ¿Cómo naces tan llena de alegría,
                                            si sabes que la edad que te da el cielo
                                            es apenas un breve y veloz vuelo?.
                                            Y no valdrán las puntas de tu rama
                                            ni tu púrpura hermosa
                                            a detener un punto
                                            la ejecución del hado presurosa.

                                                                                    (F. de Rioja)

Versos sueltos:    Poemas donde aparecen todos los ritmos (cantidad, intensidad y tono), a excepción del ritmo del timbre, no tiene rima. Se comenzó a utilizar a partir del siglo XVI.

Versos libres:    Poemas sin ningún esquema métrico fijo, es decir, no aparece ninguno de los ritmos explicados. Este tipo de poemas se basa en otro tipo de ritmo (disposición de las palabras, estructura sintáctica, ...) que es único para cada poema. Es la estructura básica de la poesía del siglo XX.


A continuación exponemos las distintas figuras retóricas existentes en la literatura española, muy utilizadas por los poetas, y que es imprescindible conocer para mayor entendimiento del lenguaje poético y literario.
  
Alegoría:    Se le denomina a la correspondencia prolongada de símbolos o metáforas.
Aliteración:    La repetición de uno o varios fonemas en distintas palabras, con una frecuencia perceptible.
Anadiplosis:    Se repite la última parte de un grupo sintáctico o de un verso al principio del siguiente.
Anáfora:    Una serie de frases o fragmentos de frases que comienzan de la misma forma.
Antítesis:    También llamado contraste, consistente en oponer dos ideas o términos contrarios.
Apóstrofe:    Dirigir apasionadamente la palabra a seres animados o inanimados, fuera de la estructura de la oración.
Asíndeton:    Supresión de conjunciones que servirían usualmente de enlace.
Conversión:    Consiste en repetir una misma palabra varias veces al final de cada oración, verso o estrofa.
Elipse:    Omisión de palabras habitualmente consideradas necesarias.
Encabalgamiento:    Cuando la unidad sintáctica de un verso se prolonga en el siguiente.
Epanadiplosis:    Una frase o un verso empiezan y terminan del mismo modo.
Epíteto:    Adjetivación ornamental no especificativa.
Eufemismo:    Forma de expresión amable para ocultar o disimular algo desagradable o tabú.
Hipérbaton:    Inversión o modificación acentuada del orden sintáctico habitual.
Hipérbole:    Exageración desmesurada.
Interrogación retórica:    Enunciar una pregunta, no para recibir respuesta, sino para dar más fuerza al pensamiento.
Ironía:    Sugerir o afirmar algo lo contrario de lo que se piensa o siente.
Juego de palabras:    Utilizar un mismo significante con dos significados distintos.
Metáfora:    En general, identificación de un término real con una imagen; el término real puede aparecer expresado o no.
Metonimia:    Existen distintos tipos: Designar el todo con el nombre de una parte; designar una parte con el nombre del todo; designar una parte de un todo con el nombre de otra parte de otro todo. A los dos primeros casos se le denominan sinécdoque.
Paradoja:    Reunión de pensamientos aparentemente irreconciliables, pero de sentido coherente.
Paralelismo:    La anáfora se denomina paralelismo cuando la repetición es casi total, con una leve variación final.
Paranomasia:    O paronomasia. Situar cercana dos voces de parecido significante, pero de distinto significado.
Perífrasis:    También llamado circunloquio, consistente en un rodeo que elude, mediante una marcada amplificación, la expresión directa.
Pleonasmo:    Palabras innecesarias que refuerzan la idea.
Polisíndeton:    Multiplicación de conjunciones innecesarias.
Prosopopeya:    Se trata de atribuir cualidades no correspondidas con su género vital. La más habitual es la personificación: atribuir a las cosas o animales cualidades humanas. Otros tipos de prosopopeyas son la animación: atribuir a seres inanimados cualidades de los animados; la animalización; atribuir a seres humanos características de los seres irracionales; y la cosificación: atribuir a los seres vivos cualidades del mundo inanimado.
Reduplicación:    Es la repetición de una palabra al principio o dentro de una oración.
Retruécano:    Cuando una frase está compuesta por las mismas palabras que la anterior, pero invertidas de orden o función.
Silimicadencia:    O asonancia. Cuando dos o más palabras cercanas tienen idénticos sonidos finales.
Símbolo:    Objeto o cualidad mencionados como reales, pero aludiéndose al mismo tiempo a otra realidad distinta.
Símil:    O comparación. Se diferencia de la figura anterior en que aquí aparecen siempre explícitos y sin especificar el término real y la imagen.

                                                                                                           © Javier de Lucas