POESIA PALMERIANA

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miércoles, 1 de abril de 2020

Murió el escritor dominicano René Rodríguez Soriano víctima del coronavirus

Murió el escritor dominicano René Rodríguez Soriano víctima del coronavirus

• Miércoles 1 de abril de 2020
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René Rodríguez Soriano
Rodríguez Soriano tuvo una amplia trayectoria en narrativa, poesía y ensayo, y editó y coordinó la revista literaria mediaIsla.
El martes 31 de marzo falleció en Houston, Texas (Estados Unidos), donde residía, el escritor dominicano René Rodríguez Soriano, quien habría contraído el coronavirus Covid-19 en su país natal, a donde viajó a principios de marzo para presentar su libro de cuentos Juegos reunidos.
Según fuentes cercanas al autor, los síntomas de la enfermedad se le manifestaron pocos días después de llegar a Santo Domingo. En la capital dominicana se quedó unos días más y luego regresó a Houston, donde la semana siguiente sería hospitalizado, pese a lo cual una neumonía producto del virus lo sumió en estado crítico.
Nacido en Constanza el 22 de septiembre de 1950, Rodríguez Soriano estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Escribió narrativa, poesía y ensayo, fue editor y docente universitario y trabajó en el periodismo, la publicidad y la producción de materiales para radio, televisión y cine.

Lee también en Letralia: “René Rodríguez Soriano: una teoría del recuerdo”, entrevista con el escritor colombiano John Jairo Junieles.
Recibió importantes galardones como el Casa de Teatro (1996), el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de República Dominicana (1997), el Premio Nacional de la Universidad Central del Este en novela (2007) y en poesía (2008) o el Talent Seekers International Award 2009-2010.
Emigrado en 1998 a Estados Unidos, vivió quince años en Miami y luego se estableció en Houston. En el país del norte desarrolló una intensa labor de difusión de la literatura dominicana, y desde 2005 editó y coordinó la revista literaria mediaIsla. En Letralia publicó en 2000 la selección de relatos breves “Libro de cabecera”.
“Me encantan las palabras y, ya lo he dicho, arrojarlas como dardos o pinceles sobre el lienzo del diálogo, sin condones, sin reglas. Nunca miento, ni siquiera cuando digo la verdad”, le dijo Rodríguez Soriano al escritor colombiano John Jairo Junieles en entrevista publicada en Letralia 260, en febrero de 2012.

Trayectoria de René Rodríguez Soriano

Aunque fue un reconocido narrador, Rodríguez Soriano se inició como poeta con la publicación, en 1977, de Raíces con dos comienzos y un final, al que seguirían Textos destetados a destiempo con sabor de tiempo y de canción (1979), Canciones rosa para una niña gris metal (1983) y Muestra gratis (1986).
Ese mismo año publicaría la selección de relatos Todos los juegos el juego y continuaría su trayectoria narrativa con títulos como Su nombre, Julia (1991), Para esta noche (1992) o La radio y otros boleros (1996), que le valió en 1997 el Premio Nacional de Cuento José Ramón López.
Otros libros de cuentos de su autoría son El diablo sabe por diablo (1998), Sólo de vez en cuando (2005), Betún melancolía (2008), Solo de flauta (2012), El nombre olvidado (2015) y el que presentó a principios de marzo en Santo Domingo, Juegos reunidos (2019). Además, Máximo Vega reunió varios de sus cuentos en la antología Jugar al sol: más de 13 historias sin historia (2017).
El autor volvería a la poesía en 2007 con Apunte a lápiz, y posteriormente Rumor de pez (2009), con el que ganó el Premio Nacional de Poesía de la UCE, y Nave sorda (2015). Como novelista publicó asimismo No les guardo rencor, papá (2017), Queda la música (2003) y El mal del tiempo (2008), con el que en 2007 obtuvo el Premio Nacional de Novela de la UCE.
Igualmente fue autor de Tientos y trotes (2011) y Letras vueltas (2018), ambas selecciones de lecturas, y los libros de entrevistas A toda lágrima y a toda sed: conversaciones con René Rodríguez Soriano (2017), compilado por Sara María Rivas, y Voces propias: conversaciones (2018).
Destacan también los títulos que publicó en colaboración con otros autores, como es el caso de Ramón Tejada Holguín, con quien escribió los libros de cuentos Probablemente es virgen todavía (1993), Y así llegaste tú… (1994) y Pas de deux (2008), y el de ensayos Blasfemia angelical (1995); así como Salvo el insomnio (2002), escrito con Plinio Chahín.
Fuentes: AcentoListín Diario
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domingo, 29 de marzo de 2020

CÓMO SOBREVIVIR AL CONFINAMIENTO SIN DEPRIMIRSE


CÓMO SOBREVIVIR AL CONFINAMIENTO SIN DEPRIMIRSE, por Ramón Palmeral


  Según los expertos el pico de contagios está por llegar y algunos lo situan por el 24 abril, pasada la Semana Santa y la Santa Faz de Alicante, cuya multitudinaria romería no se celebrará porque nos encontramos a media ladera para  llegar al picacho de la montaña de los contagios del coronavirus de la cepa COVID-19, que según los científicos no es ni más ni menos que una neumonía invernal que ha mutado en su estructura molecular, contra el que no hay vacunas. Para evitar contagios nuestro deber y obligación es quedarnos en casa, excepto para asuntos urgentes, alimenticios o médicos, lo cual se llama CONFINAMIENTO que, sin duda, conlleva sus riesgos psicológicos.
  Si bien es cierto que los chinos se comportan disciplinadamente contra el COVID-19, de Wuhan,  bien es sabido que ellos, son muy individualistas y rehúyen del contacto físico, y el saludo del beso y darse la mano (saludan con una reverencia), por el contrario nosotros los españoles como latinos y pueblo mediterráneo somos muy sociables y nos gusta el contacto personal, familiar y estar con amigos y ocupar largas horas en charla o tertulia en bares, cafeterías y terrazas, por consiguiente, en este confinamiento lo pasamos verdaderamente mal, y el no podernos reunirnos con padres y familiares aun es peor, porque tenemos lo que se llama “querencia” es decir: «Tendencia del hombre y de ciertos animales a volver al sitio donde se han criado o tienen costumbre de acudir». Esta nueva situación de confinamiento forzoso rompe nuestras costumbres y nos produce tristeza e incluso depresión y angustia. Pero existen varias formas de minimizarlos o menguarlo que os voy a exponer.
    Todos lo pasamos mal: niños, adolescentes, adultos, tercera y edad y cuarta edad que son el mayor grupo de riegos con sus múltiples enfermedades, porque la vida es así, nacer para vivir muriendo. Leo en la prensa que  María Teresa de Borbón-Parma, prima del Rey Felipe VI conocida como la «princesa roja» y miembro de la familia Borbón-Parma partidaria del carlismos, guerra civil del XIX, desde la muerte del Rey Fernando VII y su polémica abolición de la Ley Sálica. María Teresa  murió este jueves en París a los 86 años de edad víctima del coronavirus, pero pasaba de los 85 años.


¿Cómo sobrevivir al confinamiento sin caer en un ataque de nervios?

   Según la psicóloga Elisa García  dice que para mantener nuestro equilibrio mental y emocional debemos: «No abandonarnos y poco a poco sin ser muy conscientes... ¡Pum! La llegada de la apatía y la tristeza puede comenzar a instalarse en nosotros. No hay que perder de vista nuestros hábitos». Es decir, no caer en la apatía diaria por el confinamiento, de ello dependerá el concepto de nosotros mismos, nuestra valía y consideración como personas con un destino espiritual. Aquí reside la terapia conductual, en seguir unas pautas de comportamiento regular, porque sientes lo que piensas, y si piensas en plan derrotista, te derrota a ti mismo. Como alternativa debemos levantándonos de la cama a un horario determinado, y no pasarse el día en el «campo de plumas» que dijera Góngora,  o en el sofá con el Smartphone. Lo primero es nuestro aseo personal, lavarse, afeitarse, ducharse, perfumarse y estar guapos o guapas y presentables, para uno mismo, para no decaer en la tristeza. Tampoco es aconsejable pasase el día en piyama (como pronunciaba una  mío), ni  descalzo con los calcetines de lana de esquí. Ni lo niños tampoco.
    Desayunar añadiendo siempre fruta, tomar los medicamentos que nos correspondan como las pastillas de la tensión arterial. Luego pensar en lo que vamos a preparar para comer, siempre hay una recta que no hacías  porque no tenías tiempo, ahora es el tiempo de practicar como un chef,  y a la hora de comer, preparar la mesa con la mejor cristalería y cubertería, como si fueran a venir amigos o familiares. También es época de practicar el ayuno, que es una opción recomendado por todas las civilizaciones desde la antigüedad. Al ayudar,  tu cuerpo  elimina las toxinas que se acumulan con las comidas, limpiando tus órganos internos para un metabolismo más rápido y sano.
   Hacer tareas en la casa como ordenar los armarios que parecen revolcaderos de ángeles, para tener los suelos y paredes como los corro del oro. También es tiempo de dedicarle una hora a leer esos libros que se los come el polvo (yo estoy releyendo los poemas de mi padre, poeta narrativo, que el 29 de abril se cumplirá el I centenario de su nacimiento). O ponerse ver el álbum de fotos familiar si es que lo encuentras.  Quizás lograríamos terminar los poemas  que duermen en el cajón,  esos poemas que se te atascaron, o el relato a lo Cortázar que tenías sin terminar, o esa novela a lo García Márquez de realismo mágico que nunca acaba de salir adelante.
     Y sobre todo hacer ejercicio físico o yoga. ¡Hay qué dolor Señor! en casa con las pesas que están oxidadas en el armario, cintas de caminar que se ríen en el altillo, o hacer abdominales para bajar las cartucheras, o darte un paseo por la terraza si las tienes  en el bloque donde resides. La cuestión es hacer cosas, moverse, jugar con los niños, pintar… Si tienes trabajo telemático, bendito seas; por lo menos no te tienes un ERTE. Es preferible hacer crucigramas (aunque sea mirando las respuestas), sopa de letras, sudokus, jugar a la ajedrez contra el ordenador que siempre te gana, hacer solitarios (pero no en el aseo) etc… Los niños deben hacer sus deberes, que le envían sus profesores por vía on-line. No se debe la televisión desde las ocho de la mañana con las noticias del coronavirus, porque además de que no podemos hacer nada por las desgracias ajenas del mundo, nos borra la mente como una esponja de jabón con alcohol. Escuchar la radio es mejor, porque puede hacer cosas mientras se entrenan los tímpanos con esas ondas hertzianas de baja frecuencia.


A las 20 horas aplausos

   ¿Y qué hacer las 20 horas u 8 de la tarde? Muy sencillo abrir la ventana de la terraza  a tocar las palmas para aplaudir a los sanitarios por su entrenada labor, así como a todas aquellas personas a cargo de los servicios públicos: transporte, agua, electricidad, farmacias, alimentación…, a la Cruz Roja, las policías estatales y autonómicas y guardias civiles  que velan por nuestra seguridad y nos ayudan, y sin olvidar a la  UME (Unidad Militar de Emergencia. Y de camino dar unas voces y saludar a los vecinos de enfrente a los que nunca antes habías visto, y despertar a algunos de esos fantasmas dormidos que los hay.
   Dice la psicóloga Lidia Asensi: «Aconsejo que todos estemos en contacto con nuestros familiares y amigos, y una buena opción es realizar video llamadas o hablar por teléfono con frecuencia. Además, es conveniente que expresemos cómo nos estamos sintiendo emocionalmente con esta situación. Es posible que aparezcan diferentes estados emocionales cambiantes». Somos afortunados por tener teléfonos móviles e individuales, para poder comunicarnos, hace 20 años atrás no los había.


Situación de la pandemia por comunidades

   Es lógico que el número de contagios sea superior en Madrid y Cataluña o Vascongadas porque son regiones muy pobladas, y precisamente Madrid ni Vascongadas no tienen el mejor clima posible en época invernal. Madrid está dejando poco a poco de ser el único foco de la pandemia en España ante el rápido avance del coronavirus también en Cataluña. Lo que si es cierto y evidente que, esta pandemia ha cogido en «bragas» valga la palabra como frase coloquial a la sanidad pública, víctima de la diana de los recortes presupuestarios desde la crisis de 2008, con despidos de médicos, enfermería y material sanitario estratégicos. Por eso, ahora y tarde se han tenido que invertir en comprar de material sanitario especifico contra el coronavirus por  432 millones de €.
    Según datos del periodista Luis Cano  de ABC, de fecha 27 de marzo actual, leemos:
«Cataluña y Madrid registraron el primer caso el mismo día, el 25 de febrero, pero la explosión de la enfermedad se sintió antes en Madrid. Los primeros cien contagios se contaron el 6 de marzo, mientras que en Cataluña aguantaron cuatro días más hasta llegar a esa cifra. Los primeros diez muertos en Madrid se registraron el 10 de marzo, mientras que en Cataluña no se alcanzó esa cifra hasta el 16 de marzo. Incluso País Vasco y Castilla-La Mancha rompieron ese techo antes que Cataluña, y Aragón lo hizo el mismo día […] Ocho días, uno más que Madrid y Cataluña, tardó Castilla y León en pasar de los diez a los cien muertos. Comunidad Valencia y Castilla-La Mancha emplearon nueve días en hacer ese recorrido; y Andalucía, diez. El País Vasco está conteniendo más la evolución del número de muertes: no superó el centenar hasta el día 13 desde su décima muerte. La curva vasca, también ascendente, es, por tanto, más aplanada. Son las únicas comunidades autónomas que han superado hasta ahora los cien de fallecidos hasta ahora […] Mientras que Madrid contaba 498 defunciones en el día 11 desde su décima muerte, en Cataluña la cifra era de 516. Un día más tarde, Madrid acumulaba 628, mientras que Cataluña sumaba 672, la última cifra ofrecida hasta ahora, correspondiente al 25 de marzo […] La Comunidad de Madrid es con diferencia la región con mayor número de muertos por coronavirus. Sin embargo, ha reducido paulatinamente el porcentaje que supone sobre el número total de fallecidos en el país. Aunque todavía aporta la mitad de nuevas víctimas cada día, hace menos de una semana eran las dos terceras partes de los fallecidos caían en esta región».

La insoportable levedad del ser

   La insoportable levedad del ser  es un novela del escritor checo Milan Kundera de 1984 que trata de un hombre y sus dudas existenciales en torno a la vida en pareja, convertidas en conflictos sexuales y afectivos. La novela relata escenas de la vida cotidiana trazadas con un profundo sentido trascendental: «la inutilidad de la existencia y la necesidad del eterno retorno de  Nietzsche» por el que todo lo vivido ha de repetirse eternamente, solo que al volver lo hace de un modo diferente, ya no fugaz como ocurrió en el principio.
    Estos momentos únicos aunque no nuevos en la historia de la humanidad nos debe hacer reflexionar sobre nuestra existencia y nuestra vida temporal en La Tierra. Me consta el dolor sufrido  por la  pérdida de algún ser querido, que no tiene consuelo momentáneo, pero hemos de reflexionar que estamos en la Tierra de paso bajo un cielo azul que nos contempla, aunque asuene tremendista. Todo se arreglará y volverá a ser como antes, aunque con severos matices.

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sábado, 28 de marzo de 2020

"Mi patria querida". Carmen Fernández Fernández. Mi madre





                                                      (Cerro El Fuerte, desde Las Pitillas)



MI PATRIA QUERIDA 

Comendador y Mayarín,
eres el Rey de los campos;
para que no falte nada 
está El Fuerte que es muy alto,
que te sirve de corona.
Perfunas todo el espacio, 
tienes tomillo y romero, 
pinos, palmitos y esparto,
agulagas y más plantas, 
que cuando todas florecen
es cuando dan su encanto, 
mas lo completa los campos 
con su olor ya diferente,
el olivo con su trama,
la viña cuando cierne, 
la flor de los almendros 
es la primera que nace. 

Cuando la noche llega 
sí que es emocionante, 
este monte del que hablo 
es guía de personal; 
saben la hora que es
cuando va saliendo el sol, 
sa1en 1a Osa Mayor,
la luna y las estrellas, 
nombrándose por su nombre 
el Carro y las Cabrillas.

Ya muy de madrugada
 sale al lucero muy grande
 que  llaman "El miguero", 
los que madrugaban mucho 
las migas se las comían 
antes de salir al campo
porque mucho mantenían,
después comían cualquier cosa
hasta terminar el zurrón,
las lentejas por la noche
estaban mucho mejor
los que poco madrugaban 
el lucero no veían 
porque todo el recorrido
lo iba haciendo de día.

En el tiempo de la aceituna 
que en diciembre se cogí 
es cuando yo lo veía. 
Me levantaba temprano,
esa era nuestra guía.

Se me olvida una cosa 
por el otro lado de El Fuerte 
que se le llama la umbría
donde está E1 Acebuchal
 no da el sol hasta mediodía;
 muy bien que lo notaba,
 cuando aceitunas cogía
 las manos se me helaban
 de la escarcha que caía.

 Mucho me gustaba ir
 aunque el frío padecía,
 tenía muchas amigas
 y otros que me pretendían.
  Cuando voy por allí 
 no quedan más que recuerdos 
 de aquella vida tan grata,
 de aquellos amores nuevos.
      Málaga 19 de noviembre 1994
                                           Firmado.-Carmen Fernández