POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
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lunes, 22 de agosto de 2011

Carlos Sahagún, poeta alicantino



Carlos Sahagún Beltrán (Onil, Alicante, 4 de junio de 1938) es un poeta español, uno de los poetas españoles de la llamada "Generación del 50". Premio Nacional de Poesía en 1980. También consiguió el premio Adonais en 1957 y el premio Boscán en 1960. Vivió en Alicante hasta 1956, año en que se trasladó a Madrid para completar sus estudios de Filosofía y Letras, licenciándose en Filología Románica en 1959. Fue Lector de Español en la Universidad de Exeter (Inglaterra) y desde 1965 ejerció la docencia como Catedrático de Lengua y Literatura Españolas en Segovia, Barcelona, Las Palmas, Madrid y Palermo.
En 1963 fue incluido en la antología Poesía última de Francisco Ribes, donde también aparecen poemas de Claudio Rodríguez, Ángel González, José Ángel Valente y Eladio Cabañero, autores que conforman el grupo poético madrileño que se dio a conocer en la década de 1950-1960, al que los críticos bautizaron con el nombre de generación de los 50. La poesía de Carlos Sahagún ofrece una perfecta construcción formal. En casi todos sus libros son patentes el tono elegíaco, la pesadumbre ante el paso del tiempo, tanto en los poemas que hacen referencia a la infancia como en los que abordan el tema amoroso o el político, o en aquellos que responden a una temática más difusa, en la que predominan elementos vagamente irracionales y a veces oníricos. El tema de la infancia, vinculada a las circunstancias históricas de la posguerra española, es esencial en su obra y adquiere en ella una dimensión simbólica, convirtiéndose en metáfora de la condición humana y emblema de la orfandad existencial del hombre.
Actualmente no sabemos dónde reside, se cree que en Madrid, nada sabemos de él.

* Premio Nacional de Poesía, por Primer y último oficio (1980)

[editar] Obras

* Hombre naciente, Alicante, Silbo, 1955.
* Profecías del agua, Madrid, Rialp, 1958. (Premio Adonais 1957)
* Como si hubiera muerto un niño, Barcelona, Instituto de Estudios Hispánicos, 1961. (Premio Boscán 1960)
* Estar contigo, León, Colección Provincia, 1973. (Premio Juan Ramón Jiménez 1974)
* En la noche, Málaga, El Guadalhorce, 1976.
* Primer y último oficio, León, Colección Provincia, 1979. (Premio Provincia de León 1978 y Nacional de Literatura 1980)
* Como si hubiera muerto un niño, Madrid, Bartleby Editores, 2008. Serie Lecturas21. Epílogo de Antonio Lucas.


LIBERTAD INMEDIATA
En la alcoba cerrada, nos reunimos
a aguardarla. Tal vez el aire, insomne,
se poblará de nombres olvidados,
mientras dura el silencio y se dispersa
una obstinada fábula de brumas
alrededor de esta ocasión vacía,
en esta celda donde las palabras
más transparentes significan noche
frente a la sola puerta verdadera.
De pronto, como un párpado turbado,
gira el nogal sobre sus goznes, se abre
el ignorado espacio que fue un día
nuestra común espera solidaria.
Y, entre las sombras que se desmoronan
como cadenas que deshace el sueño,
se anuncia al fin la decepción del alba:
más allá de la puerta hay otra puerta,
también cerrada para nuestro daño.

(De Primer y último oficio, 1979)
35

LEER ALGUNOS DE SUS POEMAS

Ir al número 35 de la Poesía del campus. Revista Poesía Comentario crítico de Enrique Balmaseda Maestu: "La poesía de Carlos Sahagún o el río de la memoria"

Fragmetno de la critica:

LA POESÍA DE CARLOS SAHAGÚN
O EL RÍO DE LA MEMORIA
Tout ce que le coeur désire peut toujours se réduire
a la figure de l'eau.

Paul Claudel

La palabra de Carlos Sahagún nace del río de su vida y en sus aguas espejeantes
se van reflejando el cielo, los árboles, las orillas, la luz, las estrellas, los
enamorados y los solitarios, la soledad y la noche, el camino, que es el suyo y el de otros muchos hombres. Quien se detiene a mirar con atención su corriente no sólo puede complacerse con los saltos alegres y pujantes del manantial, o reposar en la contemplación de los tramos anchos y serenos de la plenitud fluvial —del amor o de la madurez ideológica—, sino también sumergir la mirada en el lecho del río con una visión en profundidad que es una cifra del tiempo, de la experiencia de sujeto, pero también de una memoria generacional que, en muchas ocasiones, se desborda en memoria humana sin más, en el gran río de la vida en que otros ríos, otros hombres, vienen
a confluir para conocer o conocerse en su materia acuática esencial: la multiforme
e idéntica naturaleza temporal. Todo ello viene propiciado porque, más allá de la fácil seducción por los juegos superficiales de las aguas, la participación creativa de Sahagún en la imaginación material de las mismas es sustancial y con lleva «un tipo de intimidad [...] un tipo particular de imaginación [...] de destino».

Porque, en efecto, de un destino se trata, de un destino poético que dimana de una honda vocación, de un 'primer y último oficio' interior practicado al compás de los años, no como oficio público espúreo al margen de la propia necesidad creativa o de íntimos imperativos ni, mucho menos, sometido a la servidumbre de mostrar una militancia de escaparate en la república de las musas. Lo primero explica, por ejemplo, la urgencia con que el joven Sahagún redactó Profecías del agua
(1958) o la intensa vertebración de Como si hubiera muerto un niño (1961), que irrumpieron con la fuerza del río en lo alto de la montaña, o, en contraste con los anteriores, la espaciosidad en la escritura de Estar contigo (1973) y Primer y último oficio (1979)2, que fueron creciendo, en medio de una exasperante lentitud histórica, a la par que una demorada y sutil conciencia temporal que supone, a la vez, una maduración del sujeto poético y una sedimentación de la memoria; maduración y sedimentación que, como auténticamente personales y simbólicamente configuradas adquirieron, y aun hoy tienen, un profundo calado social... (sigue)