POESIA PALMERIANA

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jueves, 11 de abril de 2013

REFLEXIONES FILOSÓFICAS EN LA POESÍA DE JOSE ANTONIO SUÁREZ

Por Ramón Fernández Palmeral



                         

REFLEXIONES FILOSÓFICAS EN LA POESÍA DE JOSÉ ANTONIO SUÁREZ



                                          A modo de presentación



     Tuve la suerte de conocer a José Antonio Suárez hará diez o doce años, recuerdo sus largas disquisiciones, monólogos más que conversaciones, sobre  poesía, pero sobre todo sobre filosofía, recuerdo que él siempre hablaba de filosofía y de la poesía pura. Honradamente tengo que decir que en aquellas conversaciones yo no me enteraba de mucho, o no le prestaba la atención suficiente. Hablar con un filósofo, como él lo era, supone quedarse casi siempre fuera de juego.
    Hoy tras una reciente  lectura de unos de su libros de poemas Mortal eterno, es en palabras de Elena Soriano, “filosofía poetizada” (el hombre es mortal y eterno) y es un poeta auténtico. Quiero intentar exponer, brevemente (10 minutos me han dado) algunas ideas sobre su poesía creacionista,  donde sobre todo cuida el ritmo interno y otros elementos metafóricos, buscando la verdad de la vida y la existencia después de la muerte como camino de luz hacia Dios.
    Su libro Filosofía del anhelo es un ensayo donde expone  su pensamiento filosófico y poético, puesto que es en el anhelo (querer con vehemencia) del hombre, donde radica toda infelicidad, que coincide con el precepto budista: “El deseo es causa de toda infelicidad”. En José Antonio el anhelo es una inquietud necesaria en el hombre,  porque es un  ser anhelante de conocimiento y eternidad porque el hombre es inmortal. El misterio de la existencia se resuelve en el Infinito: en la búsqueda de Dios. La libertad está condicionada por el deseo, es decir, por el anhelo. Porque el hombre se mueve en la vida terrenal por el anhelo que constituye una inquietud hacia el Infinito. El hombre se mueve por el anhelo hacia su futuro y esperanza “el hombre muere sin sentir morir nunca en el tiempo”, es decir, el cuerpo mure pero no es el Ser, por eso el hombre es inmortal.
      Recuerdo que para él la poesía era filosofía pura.  Él mismo decía que “el anhelo constituye la inquietud del hombre hacia el Infinito, hacia el que proyecta su luz”. Es decir una actitud ontológica o de la creación de todo por  Dios, porque José Antonio era creyente, no en vano fue jesuita, ingreso en la Compañía de Jesús en 1942, luego pidió una dispensa y se salió. Es fundamental su base teológica, admirador del carmelita  y poeta místico San Juan de la Cruz de honda expresión espiritual que nos eleva a la paz del espíritu. Aunque en su vida mundana como el mismo dice era continuidad y unidad de su ser en la vida.  José Antonio era un libro abierto de filosofía, teología y poesía filosófica.
     Es autor del libro Filosofía del anhelo, Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, 2001, y de artículos como “Concepto de filosófico de la poesía”,  “Góngora y nosotros”, “El crédito poético de Unamuno” o “Don Quijote ante su sociedad”. Sonetos como “Soneto continuado a Miguel Hernández”, Premio Festa d´Elx (1983).


      POETA EXISTENCIALISTA CREACIONISTA
    José Antonio escribió  en Filosofía del anhelo sobre el concepto de su poesía mística, y escribe: “De aquí ese hondo dramátismo que se vive en mi poesía, donde se siente a Dios y se percibe su sombra en la creación y, sin embargo, ese escepticismo metafísico para la aprehensión de su realidad por el espíritu humano: la incapacidad del yo frente a los Absoluto” (2001: 26).  Lo que viene a significar que su poesía es ontológica (trata de demostrar la existencia de Dios, partiendo de la idea de ser perfectísimo).
      “Mi poesía –sigue diciendo-, al tratar de describir lo más exactamente la vida interior del hombre, adquiere la forma de una filosofía del anhelo que ningún hecho se evade a su unidad integral” (2001: 27)”.  Lo que debemos entender como esencia consciente de libertad, amor, dignidad y creación por medio de la unidad del arte.
   Es también significativo que recoge una frase San Agustín: “Mi corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”, es decir, en Dios a través de la muerte, porque la forma más pura de acercarse a Dios es el anhelo, el deseo y el Infinito, la muerte como transito, no como fin. Su poesía es la descripción de la vida interior, a través del ritmo interior de las palabras, que es la esencia del yo, intuye la receptividad espiritual o sensibilidad estética. La poesía como el arte,  se asemeja al pensamiento de la filósofa veleña Maria Zambrano, cuando escribe que  la poesía es como pintar: es crear.  Y para Suárez es la relación del hombre con todo “lo creado e increado”, y añade que todo ser tiende hacia otro ser, hacia el ser natural para alcanzar el ser espiritual como especie eterna, y llega otra vez a Dios, lo que es como un círculo de eternidad.
       La poesía de José Antonio  tiene mucho de existencialismo, de vida interior, y de la entelequia de la muerte pero no como fin, pues la vida corporal es temporal pero no el ser, ni el alma. Podíamos hablar a partir de ahora de una poesía “suareziana”. Ya lo dijo Miguel Hernández a los padres de Ramón Sijé “nacemos con la condena de la muerte”.   Insiste Suárez  que el hombre tiene conciencia de vivir, pero no de la muerte. Nos habla de dolor metafísico como que el ser y no ser que provoca la angustia, que no es más que la inquietud y la infelicidad. El hombre aparece como una paradoja: el hombre es inmortal a pesar de la muerte, porque el hombre a través de su arte (poesía en su caso –y de todas la artes en los demás) su bondad, su ciencia, su saber, su amor, se hace digno de la eternidad. Porque la vida material ha de estar subordinada al amor, a la dignidad, a la libertad...En  el arte, y por ende la poesía está por encima de la técnica y la ciencia, porque la poesía es el hombre. Constantemente, el poeta testifica su goce vital como su dolor y sufrimiento; para él los temas fundamentales son: el amor, la muerte y la esperanza.
     La poesía  es  el sentimiento que necesita de un ritmo interno o ritmo psicológico que es el que forma el verdadero “climax emocional”, porque el ritmo constituye el elemento vivificador, unificador, modificador en el proceso expresivo. Según la entonación, puede variar la significación de la expreisón.


     PENSAR,  FILOSOFAR Y POEMIZAR
     El estudio óntico del Ser, es la capacidad de pensar, y pensar consiste en  ser, que  aboca a la reflexión según Descarter «cogito ergo sum», que en castellano se traduce  como «pienso, luego existo», siendo más precisa la traducción literal del latín «pienso, entonces existo», que no es más que la tesis del racionalismo occidental. 
    Vemos algunas acepciones: ¿Qué es pensar?  Pensar consiste en formar ideas y juicios de algo de forma determinante. Examinar una idea en  la mente antes de tomar  decisiones: Porque DECIDIR es el gran dilema. Pensar son todos los productos que la mente puede generar incluyendo las actividades racionales del intelecto o las abstracciones de la imaginación, aquello que sea de naturaleza mental es considerado pensamiento, bien sean estos abstractos, racionales, creativos, artísticos, etc. Para pensar debemos aprender a pensar.
      Los pensamiento pueden ser: Deductivo, inductivo, analítico, argumentativo, creativo, instintivo,  interrogativo, sintético, crítico (filosófico y poético).
     Entre las formas de  pensamiento nos vamos a detener en qué es Filosofía,  es el estudio o el análisis, la crítica en busca de la verdad a través de la razón, del logos, de la historia; por lo tanto es objetiva, es ciencia. En cambio, la poesía es libertad, subjetividad, creación, sentimientos y emociones, habla el corazón no la razón, pensamiento interior.. A través de la exposición del pensamiento interior del individuo, con los vectores de sinceridad, sentimiento, emoción. La poesía se adentra donde no llega la razón de la prosa,  es el sistema que  Suárez decidió utilizar para comunicarnos su pensamiento creacionista.
     Filosofía y poesía son dos actitudes distintas frente al mundo, en busca de la verdad usando distintas estrategias.  Platón expuso en La República la diferencia entre filosofía y poesía, en un largo discurso que no cabe en este breve estudio dijo que estaba en contra de la poesía. Y de estas discrepancias también habló María Zambrano, y, José Antonio también lo hace, se ve que había leído a estos filósofos.  En José Antonio aprecio las formas místico-poéticas de las formas del alma, es una poesía de pensamiento y de verdad. Y es que la poesía como un vehículo de expresión, en busca de la verdad subjetiva del poeta.  Hasta el Renacimiento se creía que la inspiración del poeta le venía de los dioses, a través de las musas, es decir, ellas eran intermediarias entre los dioses y los hombres. De aquí los oráculos.


   ANÁLISIS DE ALGUNOS VERSOS
   La poesía de José Antonio abarca varios periodos, y su estudio requeriría un ensayo.  Es autor de Mortal Eterno (1953), Sonetos a mi perro, 1963, con segunda edición en Dios y Chito (1973), “Soneto continuado a Miguel Hernández”, Premio-Festa d´Elx (1983); y entre otros premios el Nacional Manuel Molina de Poesía, Ateneo de Alicante (1992) y otros premios.   
     Destaco algunos hallazgos en versos de varios  sonetos en la revista del Grupo NUMEN.
     1) Veamos el soneto: “PALABRA OLVIDA”
               Si es que la muerte a todo pone veto,
               Si al final la luz es apagada,
               Si el silencio se queda todo en nada…
               No será, tu voz muerte recordada,
              Para seguir, quédate quieto.
   Hace referencias al concepto de muerte,  que son constantes en su poesía, no ya como un  fin sino como una forma de eternidad, como un retorno. “Yo no quiero morir mientras se muere/ el alma lentamente cada día,” escribe en otros soneto.

      2) Soneto “INTERROGACIÓN”
                 ¿Es tu aventura tiempo, que no historia?
                ¿Fue tu vida la vid perecedera?
                ¿Es tu muerte una muerte verdadera?
               ¿Dónde está la razón, donde el consuelo?
 
    Vuelve a reiterar el tema de la muerte, pero como he repetido, no se refiere a una muerte como fin, sino como continuidad, y además se hace preguntas existencialistas.



3)      Soneto “ NIEVE”
 
              ¡Llueve, llueve, hiela, nieva
              por los poros en el alma
              donde  el sol mágico teje
              arco iris de esperanza,
              sol y lluvia, lluvia y sol
              que en el esqueleto escarcha!

       4) De su poemario Mortal eterno, he entresacado algunos versos como:
       -Vendía las breves delicias de sus cuerpos.
       -Yo soy un árbol, un ser eterno.
       -Una luz aural alumbra el alma
       -Me hundiré sobre mi ser fuera del tiempo.
       -El torero en la arena, sacerdotal y solo.
       -El hombre es un ser extraño que pasa por la tierra/ buscando con insistencia la luz de más allá.
       -Salimos al mundo a conquistar la gloria, / al ver que nos morimos, para vencer el tiempo.
      -Vivir es un eterno agonizar en la carne/ y un anhelo de ser, vivir es ansia eterna.
      -Extrañamente viene al mundo el hombre/ con la luz en los ojos y en el alma,/ sin saber si este tiempo es aparente.
       -El anhelo tiene su máxima expresión en el arte.
       -El hombre muere/ sin sentirse morir nunca en el tiempo.
          Sus referencias a la muerte temporal, al alma, como creyente, son constantes en su poesía, al igual que lo son  Dios, el Ser, el tiempo, la muerte, lo eterno, el anhelo... Es decir, resumiendo, que hemos de considerar a José Antonio como un filósofo que escribía poesía filosófica o filosofía poetizada.


                                                      Homenaje a José Antonio Suárez
                           Por Ramón Fernández Palmeral
                                                              Alicante, 23 de abril 2013