POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
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sábado, 18 de marzo de 2017

CINCO POEMAS DE AGUSTIN CONCHILLA

CINCO POEMAS DE MI POEMARIO PERSONAL
MUJER Y MADRE


Señora de pose y altura,
refinada en casa y calle,
matrona de mi locura
y dueña de alto talle.
El día de la madre te encumbras de coqueta y yo,
como macho sin machismo, observo tu belleza
y percibo la algarabía en tu devenir y silueta.
Destella pasión en tus ojos cuando depositan
la mirada sobre los míos que se clavan en mi
conciencia y te atraigo, apaciguo y emociono.
Mi corazón y mi alma acrecientan en valor y aprecio
que vigorizan en la codicia e inquieto y manifiesto
el amor que me apasiona sobre la cúspide tus pechos.
Tus labios sedientos buscan la ansiedad de los míos
que aunados encuentran el choque y el desenfreno
que se agita y apacigua sobre el jergón de los líos.
¡Señora de alto talle, dueña de mis delirios,
 conquistadora de deseos y lances apasionados!
Tu seducción abre caminos de tacto y atino
que subyace sobre pasión de enamorados
y enaltece sobre los brazos de mi destino.
Concepción, amor, bello, bravo y vivo,
elevas arte y evocas encanto femenino
que provoca las codicias del colectivo.
Deseo primaveral revolotea en la envidia,
por belleza de semblante, causa y motivo,
y encuentra guiño y recelo, en la insidia.
Entre fisgones aprecio anhelos de hospicio
que perciben por derecho, o premio a la codicia,
y yo, amor mío, rechazo por amor sincero y sin vicio.

ACEITUNEROS
Bocina para el pan despierta,
entre amanecer y luz diurna,
a las turbas de cara incierta,
que provienen de la nocturna.
Añoranza en sacrificio ara,
aporte, sudor y esperanza,
sobre tamiza, tierra y vara,
en necesidad de tu crianza.
Entre fríos te ves madura,
aceituneros te derraman.
Negra Picual en catadura,
sobre almazaras te desgranan.
Circula en arroyos de bronce,
líquidos en textura y sombra,
son olivas, no extraen ponche,
oro fino en caudal que asombra.
Vasijas y silos te acogen,
en sabores, gustos y doma,
a que fuera de Navas gocen,
suavidad, aceite y aroma.
Poda faldera, en árbol pende,
de rama, hoguera o batidora,
que volatizan o las prende,
en llamarada que devora.
Arar suelo, en azada sobra,
por motor y desbrozadora,
que zigzaguea como la cobra,
entre hierba, tierra y segadora.
Los algodones ya florecen,
sobre capullo que despunta.
Por primavera ya estremecen,
semana santa y mayo apunta.
Aceituna en San Juan verdea,
con circunferencia y tersura,
que en verano y calor ondea,
a espera de invierno y frescura.
Hasta las navas va la musa,
disfruta de olivos y siesta,
pero se vuelve muy confusa
porque la marcha le detesta.


ALMA TINIEBLA
Alma tiniebla alumbrada por velas.
Figura erguida a manos asesinas.
Imagen tallada de grandes penas.
Afecto levantas y lamento desvelas.
Tus zapatos clavan y no llevan suelas;
sacrificio que te impide pisar arenas.
Arenas bañadas de sangres cristianas;
prenda en reliquia, de pena consuelas.
¿Quién fuiste para levantar enigmas?
¿Quién serías para elevar pasiones?
¿Quién serás que levantas corazones?
Señor de amor, pan, vino y clamor,
ofreciste tu vida para la hermandad
y brutal corona de espino te clavaron.
Rey de amor y entrega, ¡mal te pagaron!

AMOR, VIDA Y PASIÓN
Bancos de estrellas penden al acecho
de ardores pícaros y codiciados
y ofrecen suavidad a engalanados
entre discurrir de amados sin techo.
Firmeza protege a enamorados
en calor de creaciones vetadas.
Tabú, pasión y lances cosechados
entre sueños, caricias y veladas.
Ingenio y bulto golpea por saña
a vientre de mujer embarazada
quien orgullosa, su crío amaña.
Sobre lecho de flora y hondonada
emerge vida, llanto, amor y nana
que busca pecho y calor de amada.

MUJER OBRERA
Exhibiendo figura y castañuela
caminas en libertad de balada,
con prisas de mostrarte jovenzuela,
entre fogones, cafés y dorada.
Cuerpo, agilidad, estilo y belleza
denota gusto en mujer deseada,
entre curiosos que fijan grandeza
en deseos de camastro y gozada.
Tus vaivenes buscan mantel y plato
que reparten entre comedor y barra
y amenizan el disfrute y la velada.
La clientela repasa tu apariencia
en servidumbre de soltura y talla,
y glorifican tu nombre, Alejandra,

Agustín Conchilla, poeta y escritor
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