POESIA PALMERIANA

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martes, 15 de noviembre de 2011

"Orientales", poemas de arabes del Al-Andalus

Bajo el título de "Orientales", he querido hacer una aproximación o selección antológica a los poemas que ensalzaron y engrandecieron el mito de Andalucía a través de la sensualidad y el erotismo casi oriental que los poetas románticos encontraron en su imaginación y es nuestras tierras del Sur de España, del Al-Andalus. A pesar de la grandeza y exhuberancia de este estilo literario, los orientales, imbuidos por el gusto exótico y la grandeza árabe, no figuran recogidos como género poético propiamente definido, por ello, desde este trabajo de recopilación quiero demostrar que sí merece un apartado en la literatura castellana o española, tras aportar suficientes testimonios tras un análisis detenido del género Orientales, bajo un denominador común: lo árabe, lo sensual, lo exótico, lo erótico, la nobleza del linaje o generosidad y lo andaluz, a los que se refieren los romances y poemas que estudiaré más adelante, puesto que los Orientales son herederos de los romances moriscos.

LLER MI TRABAJO: "ANDALUCÍA, ORIENTALES"



Uno de los más bellos "orientales" lo compuso el poeta vallisoletano del romanticismo José Zorrilla, es el de capitán de los moros que lleva a Granada a una cautiva cristiana de León.

Corriendo van por la vega,
a las puertas de Granada,
hasta cuarenta gomeles
y el capitán que los manda.

Al entrar en la ciudad,
parando su yegua blanca,
dijo éste a una mujer
que entre sus brazos lloraba:
_ Enjuga el llanto, cristiana,
no me atormentes así,
que tengo yo, mi sultana,
un nuevo Edén para ti.

Tengo un palacio en Granada,
tengo jardines y flores,
tengo una fuente dorada
con más de cien surtidores.
Y en la vega del Genil
tengo parda fortaleza,
que será reina entre mil
cuando encierre tu belleza.

Y sobre toda una orilla
extiendo mi señorío;
ni en Córdoba ni en Sevilla
hay un parque como el mío.

Allí la altiva palmera
y el encendido granado,
junto a la frondosa higuera
cubren el valle y collado.
Allí el robusto nogal,
allí el nópalo amarillo;
allí el sombrío moral
crecen al pie del castillo.
Y olmos tengo en mi alameda
que hasta el cielo se levantan,
y en redes de plata y seda
tengo pájaros que cantan.

Y tú mi sultana eres;
que, desiertos mis salones,
está mi harén sin mujeres,
mis oídos sin canciones.

Yo te daré terciopelos
y perfumes orientales,
de Grecia te traeré velos,
y de Cachemira chales.
Y te daré blancas plumas
para que adornes tu frente,
más blancas que las espumas
de nuestros mares de Oriente;
Y perlas para el cabello,
y baños para el calor,
y collares para el cuello;
para los labios.... ¡amor!-
_ ¿Qué me valen tus riquezas
_ respondiole la cristiana _
si me quitas a mi padre,
mis amigos y mis damas?
Vuélveme, vuélveme, moro,
a mi padre y a mi patria,
que mis torres de León
valen más que tu Granada.

Escuchola en paz el moro,
y manoseando su barba,
dijo, como quien medita,
en la mejilla una lágrima:
_ Si tus castillos mejores
que nuestros jardines son,
y son más bellas tus flores,
por ser tuyas, en León,
y tú diste tus amores
a alguno de tus guerreros,
hurí del Edén, no llores,
vete con tus caballeros.

Y dándole su caballo
y la mitad de su guardia,
el capitán de los moros
volvió en silencio la espalda.



Orientales de José Zorrilla (Coronado como poeta nacional en Granada en 1889

Los Orientales rebozan de erotismo y sensualidad, amores frustrados e imposibles.