POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

sábado, 3 de abril de 2010

CUALIDADES DE TODO POETA

De Miguel Hernández hemos aprendido que las cualidades de todo poeta son: la primera es la confianza en sí mismo. Segundo creer en su propia valía. Tercero estudio de poetas. Cuarto lanzarse al mundo y tener el valor de decir lo que creemos, sentimos o pensas. Porque el poeta, el artista ha de ser sensible a los problemas de la humanidad.

Todo hombre o mujer, lleva un poeta dentro, pero no quiere o no sabe sacarlo a la luz. La sensibilidad del verdadero poeta le hacer ver mucho más lejos que la mayoría de la gente, o del común de la gente.

Cualidades:
-Ser cazador de una realidad inmediata.
-Saber captar sentimientos y exponerlos.
-No consiste la poesía en una acumulación de palabras bonitas, rimadas o musicales.

El lector:
-Para captar lo que siente un poeta, lo que nos dice, el lector ha de estar PREDISPUESTO, a aceptar, recibir el mensaje, ser cómplice de los sentimientos del poeta. Puesto que entiendo que la poesía no es Literatura, no lo puede ser, poetizar, es sentir, no es decir, es llevar la palabra al mundo del arte.
-Cuando te recomiendan a un poeta y te dicen que es bueno o famosos, tú ya estás predispuesto a aceptar. Comulgar con él. Por ello, para recibir la comunión del poeta el lector ha de confesarse con él en la intimidad de sus palabras.

-La poesía publicada es como un diario íntimo de un ser que lo tiene siempre abierto, no guardado en un cajón bajo llave. Cuando el poeta decide no publicar, se convierte en poesía íntima para uno mismo, aunque a veces, la vanidad o conciencia de nuestro propio valer nos traiciona, la publicamos o la regalamos a los amiguetes ¡peligro!. La poesía no se puede regalar como un folleto de publicidad. La poesía no se regala, hay que comprarla. De esta manera, cuando el lector se sacude el bolsillo, se predispone a leernos.