POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
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sábado, 24 de marzo de 2018

Poemas de Agustín Conchilla

1 ) MARISOL


En línea, pista, jovial y atleta.
De podio rehúye elegancia y prenda.
Lesiones te impiden llegar a meta,
Deformación conservas, por prebenda.

Competición forja fisonomía.
Señora activa, sacrificio asola.
Amor de familia y economía.
Premio de mujer, arte en José Sola.

Emprendes acción y panadería.
Acoges valores de luchadora.
Conservas fortaleza y armonía,
de madre y esposa trabajadora.

Sobre mantel, plato y hostelería
dejas bienes, bienestar y zozobra.
No sientas el fracaso, es valentía
de señora chulapa, emprendedora.


2)
 MI GITANILLA


Isabel te llamas, mujer alegre y vivaracha.
Esposa del gitanillo, compañero de mi alma.
Servidora, coqueta, distraída, sin revanchas.
Mujer de amistades sólidas, de señora y dama.

Te encadenas al yugo del hogar y del trabajo.
El fuego recompensa, para ti es la peor paga.
Ramas de higuera protegen, nos dan sombra y cobijo.
disfrutamos de unión y te dejamos sobrecarga.

 Sevillanas bailas, tú formal, yo de aficionado.
Animas juergas y algarabías que disfrutamos.
La garganta de Juan se irrita y es aconsejado
por las multitudes que lo sentimos y abrazamos.

 Señora de mirada y sentimiento maternal.
Esposa complacida por marido enamorado.
Dueña del universo, abuela sin niño y pañal.
Madre sin varones, con dos hembras, en desenfado.


3) MARGARITA

Andaluza de origen y emociones.
Mujer de sentimiento conciliador.
Valenciana de Falla y adopciones,
de carácter melancólico, soñador.

Emigrante prematura, al caminar.
Sentir pueblo acoge, de aceitunera.
Promulga unión de origen familiar
y mantiene deseos de pisar su tierra.

Huidiza de iglesia y confesionario.
Exenta de siesta, olivar y candela.
Viaja de Jaén temprano, necesario,
por trabajo paterno y pan, desvela.

En Moncada encuentra el progreso.
En Navas rebaño, miseria, desapaño.
Los años pasan sin culminar regreso
de mujer nativa, en pueblo extraño.
Por Agustín Conchilla