(Alicante 1 de marzo
de 2016. Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Alicante).
Buenas tardes a todos.
No voy a ocultar que me encuentro
esta tarde muy satisfecho. Muy satisfecho de estar en este lugar y muy satisfecho
de estar acompañado de quienes comparten mi vida y de quienes se han acercado a
la puesta de largo de mi ultimo libro “Miscelánea en el Otoño”, que hace muy
poco nació al mundo del papel escrito, como una prolongación de mi mismo.
Yo soy una persona, que en mis
recién cumplidos setenta años, debe reconocer que la vida me ha sido, me viene
siendo, altamente generosa.
Sí que es verdad que como en todos,
ha habido luces y sombras, pero las luces han presidido mis años al haber sido
acompañado por quienes han alumbrado sus celemines para guiarme hacia las
luces, dejando atrás las sombras.
He procurado ser trasparente y no
ampararme en fingimientos. He procurado ser honesto conmigo mismo y con los
demás, y he procurado dar lo mejor de mi mismo.
Y no suene esto a vacuidad o
presunción de fingida falsa modestia. Suene esto como confesión y cercanía
desde un tiempo de mi vida, que tiene detrás un ya largo camino recorrido.
He dedicado toda mi vida
profesional al estudio, a la enseñanza y a la aplicación jurisdiccional del
Derecho. Yo no se si este camino lo elegí yo, o lo eligieron por mí. Probablemente
fue lo segundo, pero en cualquier caso, ni esos otros, ni yo, se equivocaron en
esta elección.
Van mas de cuarenta y cinco años
en esta empresa, que aún no he querido abandonar.
Y yo no he nacido para ser
estrella. He nacido para pisar la tierra, y he procurado sembrar en tierra
buena.
Creo que la docencia y el ejercicio judicial del
derecho, son un complemento ideal para quien profese ser un buen jurista.
Mi acceso a la Universidad fue el
logro de una ilusión siempre querida. Durante más de veinticinco años he tenido
el privilegio de ser profesor universitario en la Facultad de Derecho de la
Universidad de Alicante, a la que llegué de la mano de dos grandes catedráticos, Don Vicente Gimeno Sendra y Don
José María Asencio Mellado, que me han
dispensado su afecto y amistad. Tanto
confiaron en mí, que llegue a ser
encargado de curso de uno de los grupos de alumnos de la asignatura de Derecho
Procesal Civil.
Muy pronto accedí al mundo
judicial. He sido Secretario Judicial, Juez de Distrito, Juez de Primera
Instancia e Instrucción, Magistrado de la Jurisdicción Social, Presidente,
-primero y fundador-, de la Sección IX de la Audiencia Provincial de Alicante,
y hoy continúo como Magistrado Encargado del Registro Civil Exclusivo de
Alicante. Han pisado mis pies los despachos judiciales de La Roda, Alcoy,
Callosa de Ensarriá, Denia, Elda, Orihuela, Elche y Alicante. Así que prácticamente,
mi vida profesional se ha desarrollado en nuestra provincia de Alicante, y en
toda ella, de norte a sur, y de este a oeste.
Durante un tiempo me dedique a
escribir y publicar estudios jurídicos en Revistas de su clase, colectivas e
individuales. Tuve el honor de publicar estudios en la Revista Iberoamericana
de Derecho Procesal que presidía desde el exilio Don Niceto Alcalá Zamora, y en
cuyo Consejo de Redacción en España figuraban los grandes catedráticos Prieto
Castro, Gómez Orbaneja, Herce Quemada y Fairén Guillen, y pasé la prueba de
publicar estudios procesales junto a
ellos.
Llegue a acumular un buen numero
de trabajos, y tuve la tentación de publicar un volumen con todos ellos, pero la profusión legislativa de los últimos
años y la constante modificación de las leyes,
me hizo descartar esta idea, pues
el libro nacía ya caduco, y de escasa utilidad. Ello no obstante, a veces me
encuentro con la sorpresa de que en alguna librería de lance de Madrid, se
ofrece alguna separata de un estudio mío, treinta años después de haberlo
publicado.
Yo ya había publicado alguna
colaboración o artículo en periódicos o en revistas locales de temas ajenos al
derecho.
Y es que he nacido en Orihuela, esa patria que nos
retrato Gabriel Miró desde “Nuestro Padre San Daniel”, a la que llamó Oleza, y esa patria que nos cantó en sus magistrales
versos Miguel Hernández, cuyo rayo no ha dejado de cesar, ni su silbo ha dejado
de ser vulnerado. Y es que creo que en todo oriolano hay un escritor o poeta, más
o menos escondido, quizás porque es allí, “donde el aire peina las palmeras”.
Llego un día en el que después de
intervenir en muchos actos culturales de mi pueblo, de la mano de mi gran amigo
el escritor oriolano Antonio Colomina Riquelme, llegue a Editorial Club
Universitario, y conocer a José Antonio
López Vizcaíno.
Y ahí, puedo decir, caí en la
trampa. En la hermosa trampa de hacerme escritor. Todo lo modesto que sea, pero
escritor al fin, y conocer un mundo apasionante: el de escribir y publicar
libros.
José Antonio López Vizcaíno, me acerco a sus libros anuales de Relatos, en
los que da la oportunidad a quienes escriben el ver sus nombres impresos en
letras de molde y luego, ya lanzados al mundo editorial, figurar como autores
invitados de la publicación en actos memorables presentados por Manuel Avilés
Gómez, aquí, hoy a mi lado, quien siempre me distinguió en la sede cultural del
periódico Información donde tienen lugar estas presentaciones.
Manuel Avilés, es un brillante
escritor, a quien conocí en mis avatares profesionales, y ha ocupado altos
cargos al servicio del Ministerio de Justicia, y en la Dirección General de
Prisiones.
Y es también un brillante
escritor y un intelectual integral. Colaborador del periódico Información, nos
ilustra habitualmente con su importante bagaje cultural en su sección que
titula “ELOGIO DE LA LOCURA”. Y aquí, al utilizar este título emblemático,
parece que Manuel Avilés, revela su sintonía con el gran humanista Erasmo de
Roterdam, y podemos descubrir sus inquietudes. No es tiempo de conferenciar
aquí, pero la estela humanista sin macula de aquel ilustre pensador cuyo libro
fundamental fue dedicado a su amigo Tomas Moro, luego elevado a los altares por
su lealtad a sus principios, parece que lo dice todo.
Gracias, Manuel Avilés por haber
aceptado presentar mi libro otoñal esta
tarde.
Y en esa Editorial Club Universitario he
venido publicando libros, siendo el último, hasta hoy, “Miscelánea en el
Otoño”.
“Miscelánea en el Otoño”, no es un
libro nuevo; es un libro que quiere ser resumen de cosas escritas, y
reconocimiento a quienes creyeron en mí aceptando la publicación de mis
relatos.
Y aquí he de recordar pues es de
justicia a dos personas: Carlos de Aguilar Merlo, que me acogió con generosidad
en la Revista Amanecer, con su constante cortesía, y que pronto nos abandono
para llegar al alto de los cielos; y a mi gran amiga Carmen Ramos Pastor, mujer
de gran cultura, que me condujo a la Revista Numen. Y también a Antonio Luís
Galiano que me llevo a su Revista Oleza, y a Ramón Palmeral que me introdujo en
sus blogs y citas de libros.
Y termino. No les voy a contar el
libro. Pero espero lo lean. El origen de los relatos esta en su Epilogo. No tiene Prólogo, pero no
entiendan el Epílogo como despedida sino como resumen. Creo que aun me queda
bastante cuerda.
Muchas gracias para quienes me
acompañan en esta noche, por su generosidad. Y también, en especial, a Tomas
Gómis por sus desvelos y a Antonio Colomina por facilitarme esa fotografía que
hizo de la calle San Juan de Orihuela que preside la portada del libro. Esa
calle de San Juan que parte de un cruce de caminos y que nos lleva al sosiego y
al recuerdo de una Orihuela también otoñal en nuestras vidas.
JULIO CALVET BOTELLA.
En versión HTM
Palabras claves:
Desnuda
La vi con su madre
Eternidades
Juan Ramón jimenez
Ruben Dario
Ramón Palmeral
En versión HTM
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La vi con su madre
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