POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 30 de mayo de 2013

El calor humano




No hay nada más natural y reconfortante
que el calor humano
 desde que nacemos hasta que morimos.

Antes de hacer ya sentimos
ese calor en el vientre de la madre.

Al nacer nada nos consuela
 más que el calor de la madre,
y la leche de sus senos.
Al volver a la cuna volvemos al llanto.

Un abrazo denudo a la amada
 es el calor más natural y reconfortante que siete.

Por ello, aquellas personas
 que se quedan solas, echan de menos ese aliento corporal,
y desearían aunque fuera pagando
 el calor de un cuerpo humano en el lecho.

En la ancianidad es cuando
 más se necesita el abrazo,
el calor de las manos, las caricias,
 el consuelo ante una soledad sonora y persistente.

Siempre se agradece una visita,
una conversación, un abrazo y un calor humano.

El calor humano es tan necesario
 como respirar el aire del mar.
 
Calor humano con sus cálidos rayo de amor y amistad.

Si al expirar sentimos, percibimos 
 el contacto de una mano que te toca
 será como un saludo que nos facilitará la despedida.

Ramón Palmera, 
mayo 2013

jueves, 23 de mayo de 2013

"Ramón Sijé, el Estigmatizado", en PDF, por en el centenario del nacimiento del filósofo oriolano

Ante la imposibilidad de una edición impresa, publico para Internet una versión digital.
 "Ramón Sijé, el Estigmatizado" pinchar para leerlo aquí  pdf 
 Homenaje en el centenario del nacimiento, Ramón Sijé nació en Orihuela el 16 de noviembre de 1913. 

Autor Ramón Fernández Palmeral
Segunda edición ampliada y corregida. 

junio 2013 Alicante.

domingo, 19 de mayo de 2013

PROFECÍA DE Rafael de León

Profecía
¯«Y me bendijo a mi mare;
y me bendijo a mi mare.
Diez séntimos le di a un pobre
y me bendijo a mi mare.
¡Ay! qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande.
¡Qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande!»

¿A dónde vas tan deprisa
sin desirme ni ¡con Dió!?
Me puedes mirá de frente,
que estoy enterao de tó.
Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hase un mé
y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera en mi caso,
se hubiera echao a llorá,
yo, crusándome de brasos
dije que me daba iguá.
Y ná de pegarme un tiro
ni liarme a mardisiones
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus barcones.
¿Que t'has casao? ¡Buena suerte!
Vive sien años contenta
y a la hora de la muerte,
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los artares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi mare
que no te guardo rencor.
Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo fui quien más t'ha querío,
con eso tengo bastante.
_ _ _

-¿Qué tiene er niño, Malena?
Anda como trastornao,
tié la carilla de pena
y el colorsillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destrosa la ropa
subiéndose a coger níos.
¿No te parese a ti extraño,
no ves una cosa rara
que un chaval de dose años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo
y estás demasiao tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigilia, mujé, ¡vigila!

Y fueron dos sentinela
los ojitos de mi mare.
-Cuando sale de la escuela
se va pa los olivare.
-Y ¿qué busca allí? -Una niña,
tendrá el mismo tiempo que él.
José Migué, no le riñas,
que está empesando a queré.
Mi pare ensendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
te regaló unos sarsillos
y a mí un pantalón de hombre.

Yo no te dije "te adoro"
pero amarré en tu barcón
mi laso de seda y oro
de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofresiste en recompensa
dos sintas color de rosa
que engalanaban tus trensas.
-Voy a misa con mis primos.
-Bueno, te veré en la hermita.
Y qué serios nos pusimos
al darte el agua bendita.
Mas luego en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
-Dise mi tita Rosario
que la sigüeña es sagrá,
y el colorín, y la fuente,
y las flores, y el rosío,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río;
y el bronse de esta campana,
y el romero de los montes,
y aquella línea lejana
que la llaman... ¡horisonte!
¡Todo es sagrao: tierra y sielo
porque así lo quiso Dió!
¿Qué te gusta más? -Tu pelo.
¡Qué bonito me salió!
-Pues, ¿y tu boca, y tus brasos,
y tus manos reonditas,
y tus pies fingiendo el paso
de las palomas suritas?
Con la puresa de un copo
de nieve te comparé;
te revestí de piropos
de la cabesa a los pié.
A la vuerta te hise un ramo
de pitiminí,  presioso
y a luego nos retratamos
en las agüitas de un poso.
Y hablando de estas pamplinas
que inventan las criaturas,
llegamos hasta tu esquina
cogíos por la sintura.
Yo te pregunté: -¿En qué piensas?
Tú dijiste: -En darte un beso.
Y yo sentí una vergüensa
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos por la ventana.
-¡Chssss! Mi hermaniyo está en la cuna,
le estoy cantando la nana.

¯«Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco».

Y mientras que tú cantabas
yo, inosente me pensé
que nos casaba la luna
como a marío y mujé.

¡Pamplinas! ¡Figurasiones
que se inventan los chavales!
Después la vida se impone:
tanto tienes, tanto vales;
por eso, yo al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba iguá.
Mas como es rico tu dueño,
te vendo esta profesía:
tú, por la noche, entre sueños
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que mi boca te besó
y te llamarás "¡cobarde!"
como te lo llamo yo.
Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó la sigüeña
mi corasón en su pico.
Pensarás: "no es sierto ná,
yo sé que lo estoy soñando";
pero allá en la madrugá
te despertarás llorando,
por el que no es tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío.
Con eso tengo bastante.
Por lo demás, tó se orvía.
Verás cómo Dios te manda
un hijo como una estrella;
avísame de seguía,
me servirá de alegría
cantarle la nana aquella:

¯«Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco».

Pensarás: "no es sierto ná,
yo sé que lo estoy soñando".
Pero allá en la madrugá
te despertarás llorando.

Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy... quien más t'ha querío...
¡Con eso tengo bastante!


Rafael de León

martes, 14 de mayo de 2013

Elegía a Palmira Jiménez, poeta alicantina

ELEGÍA A PALMIRA

Nunca estaremos bien preparados
para afrontar la tremenda dureza,
de las sacudidas y tristes bandazos
con que la vida nos descabeza.

Y a ti Palmira se te ha llevado,
la fatal Parca te ha sorprendido
al poco de habernos recitado
con ese, tu acostumbrado cariño.

Tristeza queda en nuesttos corazones
y un profundo pesar en nuestras almas,
porque con tristes sobradas razones
ha quedado rota nuestra calma.

Yo te recordaré siempre a lo grande
por el cariñoso afecto que me dabas,
por llamarme Justo, como tu padre,
siempre al vernos me lo recordabas.

En ese viaje que has emprendido
a la morada del Padre Celestial,
llévate tus poemas bien aprendidos
porque allí los vas a tener que recitar.

Te está esperando Emilio Victoria
para colocarte corona de laureles,
y entres con honores en la Gloria
donde también te espera Suárez.

Vas a reunirte con todo tu orgullo
con el Círculo de Poetas Celestiales,
y cuando entres oirás el murmullo
de un sinfín de poetas en recitales.

A Miguel Hernández conocerás
y a Lorca seguro que también,
y a tantos clásicos por allí verás
que te harán sentirte muy bien.

Y cuando ya estés acomodada
de NUMEN iremos a visitarte,
sin previa cita acordada
uno a uno con nuestro arte.

Ves haciendo sitio junto a tu silla
que algunos mucho no tardaremos,
la Parca va viendo ya si nos pilla
y contigo pronto nos veremos.

JUSTO SORIANO

sábado, 11 de mayo de 2013

CAMPOS DE SORIA




(Dibujo a lápiz de Antonio Machado por Ramón Palmeral, 2013. Homenaje)



                    1
 Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena. 


  Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!

                2
  Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero 
su curva de ballesta en torno a Soria, 
entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...

  ¿No ves, Leonor, los álamos del río
 con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco;
dame tu mano y paseemos
por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.




                     3
    Una noche de verano
—estaba abierto el balcón y la puerta de  casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.

  Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

                4
 He vuelto a ver los álamos dorados,
 álamos del camino en la ribera del Duero, 
entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas de Soria
 —barbacana hacia Aragón, en castellana tierra—.
  Estos chopos del río, que acompañan 
con el sonido de sus hojas secas 
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres de enamorados,

 cifras que son fechas.

ANTONIO MACHADO EN SORIA

viernes, 10 de mayo de 2013

A mi amiga PALMIRA




Me dijiste un día que tu padre
 te puso el nombre de Palmira en recuerdo
 de la antigua ciudad nabatea situada
en el desierto de Siria, nombrada en la Biblia como Tadmir.

Tu bonito y sonoro nombre se repetía
en cada uno de los reciales
que organizaba el Grupo Numen,
 pues la poesía era una de tus muchas
 otras actividades de ocio.

Eras muy buena madre, abuela y amiga de tus amigos.
 Tejas muy buen recuerdo.
Una tarde de primavera
 vino la muerte silenciosa,
y en tu cuerpo anidó.

Se llevó tu cuerpo, pero no tu alma
ni tú recuerdo, porque estos son eternos.
Y como dijera nuestro común
 amigo el filósofo José Antonio Suárez
aunque anide en nuestro cuerpo temporal
 la avariciosa muerte, el Ser es porque es nuestro
 camino, nuestro camino de estrellas en el Infinito,
un viaje hacia Dios.

Te recordaremos siempre, recitando
 con tu voz peculiar en nuestro oído
 como una campana nueva,
 con siembre peculiar, tú siempre
 voluntariosa y jovial.

Ha venido el manotazo duro imprevisto
 y sin esperarlo, ha sido un partir entero,
 sin tiempos de despedidas,
 como si la avara muerta
 que quisiera compartir nada.

Me quedo llorando al borde de tus poemas,
de tus versos y canciones, y el calor
de los besos de saludo que siempre
 me dabas porque entre nosotros hubo un amor fraterno.

Adiós PALMIRA, adiós con resignación
 pero con esperanzas del reencuentro. 

Ramón Palmeral. Alicante, 9 de mayo de 2013

jueves, 9 de mayo de 2013

Pilar Galán presentó su libro: "Antonio Machado. Biografía poética de una soledad"







    



 Con el aforo al completo, nuestra compañera PILAR GALÁN, nos ha presentado en la noche de hoy miércoles 8 de mayo,  en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, su libro “ANTONIO MACHADO.BIOGRAFÍA POÉTICA DE UNA SOLEDAD”. Para acompañarla en el acto de presentación, estuvieron FÉLIX CARDONA, Catedrático de Literatura Española, RAMÓN  FERNANDEZ “PALMERAL”, escritor, poeta y pintor y el Gerente de la editorial ECU, que se lo ha publicado, JOSÉ ANTONIO LÓPEZ VIZCAÍNO.
   El señor López Vizcaíno, como siempre, leyó de corrido con prisa y sin pausa la biografía de la autora.
  Luego fue el señor Catedrático Félix Cardona, compañero de la autora,  quien le dirigió unas breves pero intensas palabras sobre la gestación y el desarrollo del libro, cuyos versos calificó de sencillos pero profundos de sentimiento, con lo que concordaban con la poesía de su biografiado.
  A continuación Ramón “Palmeral” hizo un extenso recorrido por medio de un vídeo divulgativo, con fotos y dibujos originales sobre un viaje que hizo a Soria en 2006, a la búsqueda,  setenta y cinco años después, de  la huella de Machado en la ciudad donde vivió y se casó con Leonor.
   Luego la autora PILAR GALÁN, leyó con su voz de docente y su pronunciación de vallisoletana, un escrito de agradecimiento a los apoyos recibidos en la gestación del libro y una sucinta explicación de sus motivaciones al escribirlo.
  Finalizando el acto, con un recital al alimón , en el que “Palmeral” leyó con su acento andaluz de malagueño, alguno de los más conocidos versos del sevillano Machado, tratando ser trasunto de su habla andaluza, algo que  es justo decir que no consiguió y  “además es imposible” para un malagueño, mientras que la vallisoletana Pilar Galán, le respondía con los versos de su libro que en su voz y en su perfecta dicción hasta nos sonaron mejor, por comparación , que los del propio Machado.
  Como fondo musical a los versos, nuestra compañera, ELENA DE LA ROMANA, acarició las cuerdas de su guitarra para sacarle una melodía, quizá improvisada, que aún  así, nos sonó bien y quedo, como correspondía en un recital poético.
Carlos Bermejo
Alicante, 8 de mayo de 2013

martes, 7 de mayo de 2013

Recuerdo de don Antonio Machado por Inés Tudela.


                (En el acceso a San Saturio en 1932)

Mis recuerdos de Antonio Machado
por Inés Tudela


Conocí a don Antonio el verano de 1931. Este año, profesores y amigos de don Antonio prepararon un homenaje al poeta, entre los organizadores recuerdo al distinguido catedrático del Instituto, don Pelayo Artigas y a mi tío Bienvenido Calvo, abogado de profesión y muy vinculado al Ayuntamiento soriano.

El acto consistiría en descubrir una cabeza de bronce, en relieve sobre las rocas, incrustada en las peñas que circundan la plazoleta, delante de la ermita del Santo Patrón de Soria, San Saturio. Además de esta efigie en relieve se colocaron también en lo alto de la roca y grabados en letras de bronce sobredoradas los versos machadianos:

Y en las rocas del camino, a su izquierda se colocarían también las letras, las palabras de los versos siguientes:

Debo intercalar que las iniciales de los nombres de mis padres fueron grabadas en un chopo, ahora ya invisibles al crecer los árboles, al crecer sus ramas.

Volviendo al tema de este homenaje, sabía por mi padre, que don Antonio sentía temor, tenía miedo a encontrarse con una Soria distinta a aquella que fue suya, a la vivida en su estancia de 1908 a 1912.

Pero la bondad sin límites del poeta venció este temor y dio gusto a sus amigos sorianos.

En el autobús de línea llegó a Soria acompañado de mi padre y de su hermano Pepe. Mi padre buscó los billetes, los mejores asientos para el viaje, en la delantera del ómnibus hicieron el viaje don Antonio y mi padre. Detrás Pepe Machado. De esta manera el poeta podría disfrutar del paisaje y mi padre oírle los comentarios, sus recuerdos, sus observaciones.

Esperábamos el coche de línea mi madre, mi hermana y yo. Recuerdo cómo saltó rápidamente mi padre para ayudar a bajar los peldaños a don Antonio. Después bajó Pepe, hubo saludos entrañables y llenos de alegría entre todos nosotros.

Don Antonio puso sus manos sobre nuestras cabezas de niñas y como llevábamos buen flequillo él nos separó el pelo para vernos las caras. No lo olvido. Por parte de mi madre hubo desilusión pues después de prepararles el almuerzo en casa dijeron que se iban a comer a una famosa casa de comidas en Soria, "La casa del Pedrito".

Sé que después de comer dieron unos paseos por nuestra dehesa, el parque soriano y por la ciudad. Y ya no encontró su vieja ciudad, pero lo más doloroso para él es que no encontró los jardines de evónimos, con telas de araña entre sus ramas y entre sus hojas, aquellos románticos jardines de nuestra alameda.

Soria ya no era la ciudad silenciosa, tranquila... y se desvaneció el recuerdo de la vieja Soria.

El acto de homenaje se celebró al atardecer en la plazoleta de la ermita del santo, bajo el relieve en bronce de la cabeza del poeta y de sus versos.

Hubo varios discursos de autoridades y amigos, nosotras niñas, sentadas en la escalerilla del estrado, a nuestra altura estaban los pies de don Antonio, frente a nosotras los chopos del camino que ya empezaban algo a amarillear.

Hay fotografías de este acontecimiento soriano, están en el aula Antonio Machado de nuestro Instituto de Segunda Enseñanza. Se ve a los organizadores durante las alocuciones, detrás Isidoro, tío de Leonor, practicante entonces en Soria, y las inspectoras de la Normal, entre ellas nuestra inolvidable amiga doña Cruz Gil.

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Los hermanos Machado no eran dos, sino seis: Manuel, Antonio, José, Joaquín, Francisco y Cipriana. En la primavera de 1915, Francisco, oficial del Cuerpo de Prisiones, remitió varias cartas a Unamuno desde El Puerto de Santa María (Cádiz); en una le enviaba unos versos lamentando la guerra europea: ¡Qué triste contemplar en la montaña, / el bajo mundo de la infértil tierra, / y el tremolar de la voraz guadaña, / sobre los yermos campos de la guerra!". Pedía a don Miguel consejo sobre sus poemas, pues pretendía seguir el brillante camino literario que ya transitaban Manuel y Antonio.
En su intento solamente publicó una obra, Leyendas toledanas, dejando otras poesías desperdigadas por revistas de la época. Ahora, el libro El Reloj de la Cárcel rescata de la penumbra su figura y su desconocida labor literaria.
En el año 1883 la familia Machado abandonó Sevilla para trasladarse a Madrid. El abuelo, Antonio Machado Núñez, pionero de los estudios prehistóricos e introductor de las teorías de Darwin, fue nombrado catedrático de la Universidad Central. El padre, Antonio Machado Álvarez, reconocido folclorista y estudioso del flamenco, comenzó a trabajar de profesor en la Institución Libre de Enseñanza y allí estudiaron los pequeños Manuel y Antonio. En la capital nacieron Francisco y Cipriana, quien falleció a los 15 años. Las clases en la Institución no daban para mucho y Machado Álvarez decidió emigrar a Puerto Rico en busca de fortuna. Sus hijos no volvieron a verle con vida (en 1893 murió en Sevilla enfermo de tuberculosis).
Francisco Machado Ruiz nació el 19 de febrero de 1884. Tras haber trabajado en el Matadero Municipal, se licenció en Derecho y aprobó unas oposiciones al Cuerpo de Prisiones. Completó su formación en la Escuela de Criminología de Madrid. Su paso por este centro fue decisivo para su futuro profesional y personal, pues en la Escuela conoció la nueva concepción del régimen penitenciario, donde la pena se orientaba hacia la readaptación social del delincuente, según las teorías de Concepción Arenal.

viernes, 3 de mayo de 2013

"Bellos poemas de amor", libro de Finita Martínez "UCA"

Libro de poemas de una socia del Grupo NUMEN de Alicante. Editorial Logos.
Finita Martínez Pérez nació en Alicante, durante 40 años ha pertenecido a la Junta Directiva del Ateneo de Alicante. Ha publicado en la revista NUMEN de poesía y arte. Participa en los recitales.
Además es pintora.

Se ha convocado el III Certamen de Poesía del GRUPO NUMEN de Alicante (2013)


Exilio: carceles sin rejas

 EXILIO: CÁRCEL SIN REJAS

                    A Francisco Giner de los Ríos Morales, en  el 90º  aniversario de su nacimiento. (Madrid,1917).

  
Mar nerjeño no llores por Paco,
mar no más llanto inútil, el exiliado
             se muere cada día, 
                       y cada día brota con bríos.


¿Recuerdas el olor a jazmín del huerto del Rubico?
Cuando el surco se endereza al parir colores,
entre cañaveras, chirimoyos, aguacates y plataneras.
Cuando aquella parte del alma que no se rompe,
                        arranca a llorar de melancolías,
es hora de volver al sueño libre.

Cuando los cielos -se apagan de besos- todo beso
se convierte en flor de esperanza y resiste,
resiste hasta volver para morir mirando.

Giner de los Ríos se fue con el sonido de caracolas
en el recuerdo
a cumplir su destino,  se marchó sin pausa
tras romper  la lanza herrumbrosa de su juventud y
habitó en palacios aztecas y andinos, y…
en jardines dulces de –ramas vivas- sin otoños,
alimentado por versos de Oxaca.

El mar anida en las altas copas de los árboles
del exilio, donde los tigres desterrados se lamen,
secas y viejas heridas, entre laberintos de garras,
afilando de uñas y colmillos en la  -quieta arena de su orilla.

Litoral, orilla, Nerja, mar con marejada de olvidos,
¡Oh Giner de los Océanos!, has vuelto con tu ojos
nuevos y tu poesía eterna e inmortal.


Ramón Fernández Palmeral

27 de agosto 2007
El 19 de julio de 1939, Fernando, contra matrimonio con María Luisa Díez-Canedo Ortiz (hija del académico de la lengua desde 1935, poeta, crítico, ensayista y diplomático extremeño Enrique Díez-Canedo Reixa, 1897-1944), de cuyo matrimonio han tenido tres hijos: Bernardo, María Luisa y Francisco (se le conoce familiarmente por El Chaparro), los varones residen en México, la hija en Madrid.